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jueves, 4 de septiembre de 2025

Nueva edición de "Amarok" en vinilo: el sacacuartos por antonomasia.

Si prácticamente cualquier edición revisada, remasterizada y con nuevo diseño  de portada que se publica actualmente va destinada a complacer sólo al coleccionista, el nuevo lanzamiento de Amarok de Mike Oldfield se tira de cabeza a hacer las delicias de los afectados por el síndrome de Diógenes. Debe ser ínfima la cantidad de compradores de este ítem que verdaderamente le quiten el plástico y lo pongan a girar en el tocadiscos. ¿Y por qué? Porque Amarok (1990) es un álbum ideado desde el minuto uno para ser escuchado de un tirón. Es un único tema musical de 60 minutos sin interrupción, ideado así adrede por varios motivos, que se ajustaba perfectamente al formato físico dominante cuando salió a la venta (sí, el CD) y que hoy también puede disfrutarse de manera parecida en versión digital (mp3, flac, etc.).

La cosa.

No se les ha ocurrido mejor idea que lanzar Amarok en LP y a media velocidad, con lo que la pieza original de una hora queda troceada en cuatro cachos, o sea, en dos vinilos. Se supone que Mike Oldfield en persona ha dado el visto bueno, pero no veo a este hombre amarrando el velero y bajando por la pasarela hasta el puerto para rubricar la mutilación de su obra. Si ya fue todo un atraso la primera versión en vinilo, en la que hubo que partir Amarok por la mitad, el nuevo invento es un despropósito. ¿Qué tal un lanzamiento en Bluray, Dolby Atmos, surround 5.1 o algo por el estilo, si de verdad querían celebrar el 35 aniversario del álbum con algo que mereciese la pena?

Como gancho para el fan acrítico, la publicidad promete arte conceptual expandido. Si está en la línea del nuevo título en la portada, que tira por tierra aquella tipografía que parecía formada por piezas de metal reales en favor de una horterada digital feísima, por mí se lo pueden ahorrar. La moda del vinilo se nos ha ido de las manos, y es que una estupidez como la que nos ocupa apenas puede justificarse como una broma anti-establishment en la línea de lo que supuso el propio Amarok a nivel compositivo. Sólo falta que un audiófilo analice el vinilo una vez se publique y descubra que, como tantas otras veces, no es más que un "transfer" de la versión digital del álbum.

jueves, 26 de junio de 2025

1492 de Vangelis se reedita este verano con material extra.

El 29 de agosto se publicará la BSO de la película de Ridley Scott, a cargo de Vangelis, en un doble vinilo de color amarillo. También se reeditará la versión en CD, en este caso con dos temas extras que no estarán -parece- en la versión en vinilo: Line Open y Landscape, que en su momento se publicaron en el CD single de Conquest of Paradise. Line Open estuvo en un recopilatorio posterior, pero Landscape sigue siendo relativamente desconocida. Por el momento no conocemos otros detalles de la edición, pero prestaremos atención porque estamos ante uno de nuestros discos favoritos del griego inmortal.

 
Line Open y Landscape.

sábado, 26 de abril de 2025

Hergest Ridge, edición del 50 aniversario en Blu-ray.

Con muchos meses de retraso (el aniversario fue realmente en 2024), se publica una interesante edición de Hergest Ridge, el segundo álbum en solitario de Mike Oldfield, en una edición en doble vinilo y otra, limitada, en Blu-ray de audio.


La edición en vinilo es para coleccionistas acérrimos, ya que no contiene nada que no estuviese ya en la edición Deluxe de 2010: la versión original del disco de 1974 en un vinilo y la remezcla de 2010 en el otro.

El doble vinilo.

Más llamativa es la edición en Blu-ray. Es una tirada limitada bajo demanda, lo que quiere decir que sólo se fabricarán copias para atender a los pedidos que se realicen antes del 6 de mayo en SDE Shop. La fecha de salida de los pedidos es el 27 de junio.

El Blu-ray 

Lo que hace especialmente interesante el Blu-ray es que contiene todas las versiones de Hergest Ridge, algunas con diferencias muy notables entre sí. Por lo tanto, está aquí la que se publicó como parte del estuche Boxed (1976) con sonido cuadrafónico, y que durante casi tres décadas fue la utilizada en la versión en CD del álbum. Con la Deluxe de 2010, esta versión quedó fuera de circulación, hasta ahora.

viernes, 6 de septiembre de 2024

Habrá edición 50 aniversario de 666, de Aphrodite's Child.

La edición de lujo de este álbum de 1972 se ha demorado dos años, pero el 8 de noviembre estará disponible en vinilo o en un estuche con cuatro CDs y un bluray, conteniendo el álbum en su versión internacional, en su versión exclusiva para Grecia (de 1974, quizá por eso el retraso) y en versiones Surround y Atmos. Incluirá también un librito explicando el proceso creativo del doble disco.
 
 
Lo que no incluye en ninguna parte, y esto es raro de verdad, es el tema , que no aparece en la lista de temas de la nota de prensa que se ha difundido. Recordemos que era un tema cantado por Irene Papas que parecía un largo orgasmo con un toque de mal rollo. Fue polémico en su momento, pero parece excesivo que se haya suprimido del álbum.
 
 

Vangelis en persona supervisó las remezclas junto a Philippe Colonna antes de su fallecimiento en 2022. Se incluye una entrevista de 1972 con el músico griego, compositor principal del álbum. Es un trabajo esencial del rock progresivo y psicodélico de todos los tiempos y merece la pena revisarlo una vez más.

Actualización: informan en la página Elsewhere de que el tema con Irene Papas sí estará incluido en la nueva edición. En la tienda de Universal Music se puede adquirir una versión exclusiva en vinilo rojo.

jueves, 25 de mayo de 2023

50 años de Tubular Bells. Y de muchas más cosas.

Quienes lleváis tiempo por aquí sabéis que en 2013 dedicamos toda una serie de entradas a Tubular Bells por su 40 aniversario. Llevo meses pensando sobre qué más hablar en este 50 aniversario que se cumple hoy mismo y no se me ha ocurrido nada. La verdad es que Tubular Bells es un disco tan exageradamente conocido que es dificilísimo aportar una anécdota nueva que no se haya repetido miles de veces en artículos de prensa, libros monográficos sobre Mike Oldfield o sobre cómo se compuso y se grabó el propio álbum, programas de televisión, blogs o podcasts de muy diversas temáticas, desde los cinematográficos a los ufológicos.

Tubular Bells podría ser uno de los trabajos musicales de la órbita pop que más tinta han hecho correr a lo largo de los años. Prácticamente todos los aniversarios desde el mismo 1973 en que se publicó hay como mínimo una decena de artículos de la prensa de prestigio -nacional e internacional- comentándolo, y si incluimos el mundo de los blogs y las redes sociales, estaríamos hablando de cientos. ¿Por qué? No lo sé exactamente. Al fin y al cabo, yo no soy más que un aficionado como cualquier otro y solo puedo fiarme de mis propias impresiones, tanto hablando hoy de este álbum legendario como cuando me aproximo a cualquier otro trabajo a través de este viejo blog. Afirmo que Tubular Bells, el fenómeno, la revolución, es un misterio y ahí radica parte de su carácter perenne.

Yo vivo en España, y como sé que hay muchos lectores que nos siguen desde otros países, me gusta recordar de vez en cuando que Mike Oldfield es, por lo menos para quienes nos movemos entre los 35 y los 55 años, uno de los artistas internacionales más queridos en nuestro país. Y no estamos hablando solo de Tubular Bells, sino de toda la discografía del músico británico, incluyendo muchos de los álbumes menos esenciales de su última etapa. Aquí el de Mike Oldfield es un nombre sacrosanto entre los aficionados con algo de rodaje.

Mike Oldfield en una imagen de la época.

Creo que el auge de Oldfield en los años setenta y comienzos de los ochenta, al coincidir con la plena apertura de España al resto del mundo tras la dictadura franquista, supuso un descubrimiento feliz y a la vez desconcertante para nuestros melómanos. En un contexto en el que parecía que solo existía el folclore de peineta y los cantantes de baladas afincados aquí, lo que había llegado poco antes estaba troceado por las dificultades de la importación y se lo calificaba de hippy o yeyé, rarezas decadentes para snobs porretas con el pelo largo.

Pero los "boomers" aumentaron su poder adquisitivo, se fueron a las tiendas de discos y a los expositores de las gasolineras y entraron en barrena en nuestros hogares grupos como Queen, Supertramp o Dire Straits, sin olvidar a ABBA y los Bee Gees. Si todo aquello -incluso sin entender ni papa de inglés- hizo que nos estallase la cabeza, supongo que escuchar por primera vez Tubular Bells debió ser para más de uno como si lo atropellase un tren. Tenía el lustre de lo extranjero y moderno, era guay, era elegante, no se parecía a nada de lo que se hacía aquí, era tremendamente accesible. Sonaba en una película polémica como pocas, El exorcista. Y esa portada maravillosa. Los españoles de la EGB (la Educación General Básica, sistema educativo vigente desde los años setenta hasta los noventa) amamos a Mike Oldfield porque entendimos su música desde el principio.

Creo que esta es la clave del misterio de Tubular Bells, que con toda la complejidad de su composición, al fin y al cabo es un disco fácil de disfrutar en el que se aprecia su genialidad a la primera escucha. No es una obra conceptual, no hay canciones en las que leer entre líneas, no responde a una coyuntura social o política, no hay que estar muy puesto en el art rock o el rock progresivo (tendencias a las que suele asociarse) para disfrutarlo. Lo único que exige Tubular Bells son 50 minutos sin otra obligación que la de poner atención para paladear las melodías, para descubrir sobre la marcha la perfecta estructura sinfónica de su primera mitad y los evocadores experimentos de la segunda, y sobre todo para apreciar la música de Mike Oldfield como un ejercicio purista de virtuosismo e imaginación sin límites.

La galleta de un vinilo de Tubular Bells, con el logo de Virgin creado por Roger Dean. 

El propio Mike Oldfield, a veces dado a la hipérbole, ha dicho varias veces que no cree que haya pasado nada importante en la música desde Tubular Bells, y aunque esta afirmación nos hace sonreír sin más remedio, en los últimos años estamos descubriendo que, efectivamente, mucho de lo que se consume hoy en día en el mundo del entretenimiento existe gracias a la nostalgia por muchas cosas geniales que no se han visto igualadas después. Han pasado mil cosas importantes en la música en el último medio siglo, acabáramos, pero seguimos regresando a aquella época una y otra vez porque fue entonces cuando se fraguaron las bases de la cultura popular actual. 

¿Estoy exagerando? Piensa seriamente si crees que en los años setenta hubo un "revival" de lo que se llevaba en los años veinte, o si en los ochenta se pusieron de moda los treinta y en los noventa los cuarenta. Por supuesto que no. Cualquier modernillo indie con algo de cultura reconoce que sus artistas de culto actuales no existirían sin la impronta de Pink Floyd y David Bowie. Cualquier aficionado a la electrónica sabe que no habría Tomorrowland sin Jarre, Tangerine Dream y Kraftwerk. Cualquier friki sabe que el sanctasanctórum de la cultura nerd se erigió sobre el redescubrimiento que hicieron entonces los universitarios de El señor de los anillos, sobre las reposiciones de la serie Star Trek y el estreno de la saga Star Wars. Cualquier cinéfilo sabe que no ha habido una generación de cineastas tan decisiva para las películas comerciales actuales como la de Scorsese, Spielberg, Coppola y Lucas. Que no habría Call of Duty ni League of Legends sin Pong, Space Invaders y Pac-Man.

Un Mike Oldfield maduro, en el documental de la BBC sobre Tubular Bells.

Tubular Bells estuvo en ese mismo meollo desde el minuto uno, y a pesar de que muchas de sus soluciones de producción suenan antiguas por lo artesanal, ese "algo" inexplicable y vibrante que tiene dentro sigue estando vivo. Basta con escuchar la versión que Oldfield regrabó a comienzos de este siglo para apreciar que, con todas sus cortinillas y su producción artificial, hace sonar la música de aquel viejo vinilo como si hubiese sido compuesta en 2003. Eso mismo siento mientras escucho la versión dulzona que ha grabado la Royal Philharmonic Orchestra para este 50 aniversario, que Tubular Bells es una obra atemporal y que puede resistir casi cualquier ocurrencia que lleve su nombre o su logo.

Yo empecé a conocer la música de Mike Oldfield en la Navidad de 1994 a 1995, cuando me regalaron el CD de The Songs of Distant Earth. Me gustó de primeras pero no le hice mucho caso. Después, por curiosidad, un buen amigo del instituto me grabó en casete Tubular Bells II (recordaba aquel tema con gaitas que estuvo en la lista de Los 40 Principales) y empezó la verdadera fiebre. Nunca había escuchado nada parecido. En realidad, ni siquiera imaginaba que podía existir algo así y me lo había estado perdiendo toda mi vida. Me lo bebí una y otra vez hasta memorizar cada nota. El Tubular Bells original cayó en mis manos poco después, ya que por entonces no era fácil de localizar en los comercios de provincias. Creo que no llegué a apreciar Tubular Bells en su verdadero esplendor hasta algún tiempo después, y aunque sigo pensando que Mike Oldfield subió el listón con Ommadawn, entiendo perfectamente que Tubular Bells seguirá siendo su obra imprescindible por antonomasia, un icono asociado a su nombre del que, a diferencia de lo que suele ocurrir en estos casos, su autor nunca ha renegado. ¡Felices 50!

martes, 4 de abril de 2023

Ryuichi Sakamoto (1952-2023)


Han pasado varios días desde que se conoció la noticia, pero no queríamos dejar de dedicarle una pequeña entrada a modo de homenaje. Hemos tenido varias de sus obras en el blog a lo largo de los años y aun así puedo asegurar que su obra habría merecido más atención por parte nuestra y de todos los medios. Sakamoto no solo era el músico más internacional que ha dado Japón en las últimas décadas, sino uno de los más respetados (y solicitados) del mundo.


La carrera de Ryuichi Sakamoto abarca numerosos géneros, desde el tecno (y no solo mediante la parte que le toca de la Yellow Magic Orchestra) a la música clásica de vanguardia sinfónica y minimalista, la electrónica experimental, el ambient y las bandas sonoras. Es en este último campo donde Sakamoto ha logrado sus éxitos más recordados en la cultura popular gracias a títulos como El cielo protector (1990) o El último emperador (1988), por la que ganó un Oscar. Obras más recientes son sus BSOs para El renacido (2015) o Call Me by Your Name (2017), y ha compuesto alguna partitura para series de anime y videojuegos. Tuvo incluso alguna conexión española, primero componiendo para Almodóvar en Tacones lejanos (1991) y después creando la partitura de la mítica ceremonia inaugural de los JJOO de Barcelona en 1992, cuya orquesta dirigió él mismo, en directo, en el estadio de Montjuïc. 


Seguramente ocupe un lugar especial en su obra para el cine lo que hizo en Feliz Navidad, Mr. Lawrence (1983), en la que no solo compuso la banda sonora, sino que también actuó como protagonista junto a David Bowie. De aquel proyecto queda también en el recuerdo la canción Forbidden Colours, el trabajo más conocido de los que Sakamoto realizó junto al cantante de la banda synthpop Japan, David Sylvian.


No ha parado de innovar y explorar durante los últimos (casi) 50 años, y su actividad también ha sido relevante en el mundo del activismo antinuclear (tocó un piano rescatado del tsunami que causó el desastre de Fukushima, después de visitar la zona personalmente), en favor de la infancia y en defensa de la propiedad intelectual. Superó un cáncer diagnosticado en 2014, pero ha perdido la batalla contra otro que le atacó después. Su obra es tan variada como magnífica y su legado musical está -privilegios de quienes amamos este arte- al alcance de todos para nuestro deleite. 


Su lema era "Ars longa, vita brevis": el arte es largo, la vida es corta. Descanse en paz.

viernes, 31 de marzo de 2023

También era inevitable: la edición 50 aniversario de Tubular Bells.

Se han anunciado un CD sencillo y un vinilo doble. Ambos incluyen las dos partes de Tubular Bells, el "medley" que Oldfield tocó en la inauguración de los JJOO de Londres, el remix que hizo York en el álbum Tubular Beats y (novedad) la demo de ocho minutos que Oldfield llegó a grabar de lo que iba a ser Tubular Bells 4 antes de caer en el silencio más absoluto durante los últimos seis años.

El vinilo añade otras dos rarezas relativas: Tubular X, aquella pieza que se grabó para el álbum de la película Expediente X (1998); y el Mike Oldfield's Single, que, según apuntan en la estupenda web oldfieldexposed.blogspot.com, podría ser el original y no el corte ligeramente retocado de la edición de 2009.

La nota de prensa, de manera quizá ambigua, señala que ese trocito de Tubular Bells 4 podría ser lo último que Mike Oldfield, retirado según dicen, grabe en toda su carrera. Ya veremos.

Agradecimientos de nuevo al hacendoso personal de Mike Oldfield's Exposed.

miércoles, 1 de marzo de 2023

The Dark Side of the Moon cumple 50 años.

Todos lo sabíamos, pero había que recordarlo hoy mismo. ¿Qué se puede decir de la gran obra maestra de Pink Floyd que no se haya dicho ya? 

Es el tercer o cuarto disco más vendido de todos los tiempos, dependiendo de la fuente consultada, y de no ser porque la certificación de esta clase de récord depende de ciertas condiciones un tanto arbitrarias, podría ser fácilmente el primero de la lista. Para hacernos una idea, estuvo 200 semanas en la lista de ventas de Estados Unidos. Hay quien dice que el estupendo diseño de la portada ha ayudado a atraer a compradores que ni siquiera sabían muy bién qué clase de música se iban a encontrar.


Tiene 1198 versiones diferentes registradas en Discogs, entre distintos formatos de audio, relanzamientos, ediciones conmemorativas y variantes por países, a menudo con cambios visibles en el diseño de la funda. El vinilo más caro subastado hasta ahora llegó a las 3.500 libras, y esa tirada (primera edición por la discográfica Harvest) se reconoce -ojo si tenéis uno en casa- porque en la "galleta" del disco, el icónico prisma está totalmente coloreado de azul, no solo los bordes como en otras ediciones. 

Si tienes esto en casa...

En algunas tiradas antiguas, la funda desplegable del LP incluía unos cuantos souvenirs: dos pósters dobles, con imágenes de las pirámides de Egipto y fotos de la banda en concierto impresos por los dos lados, y dos pegatinas diseñadas por el estudio Hipgnosis de Storm Thorgerson. La contraportada, parecida a la portada pero invertida, estaba diseñada para que al colocar varios vinilos en un estante, alternando unos de frente y otros del revés, pareciese que los rayos de luz y los arcoiris iban encadenados ad infinitum.

La contraportada y la portada, puestas juntas encajan en cualquier orden.

No hay grandes diferencias en el contenido estrictamente musical de las diferentes ediciones del disco. Quizá la más llamativa sea que en la versión incluida en la caja Shine On de 1992 se escucha el tema de The Beatles Ticket to Ride mientras el tema final Eclipse se va apagando entre latidos de corazón. Podría pensarse que es un homenaje a los de Liverpool por aquello de que grabaron a menudo en los estudios londinenses Abbey Road (donde se grabó The Dark Side of the Moon), pero en realidad era un local tan activo en la época que no parece un detalle que los Pink Floyd quisieran señalar. Sí que sabemos que David Gilmour mantiene una larga amistad con Paul McCartney, y que las voces de este último y su entonces esposa Linda fueron grabadas para una de estas conversaciones insertadas en el disco, si bien al final se quedó fuera.

Abbey Road Studios

A lo largo del álbum se escucha un montón de sonidos sampleados, entre los que destacan los relojes y despertadores del inicio de Time, que habían sido en realidad una prueba ajena al disco del ingeniero Alan Parsons para experimentar con el sonido cuadrofónico; y el sonido de caja registradora de Money, que ha causado la penúltima pelea entre David Gilmour y Roger Waters, debido a que ambos se han querido adjudicar el mérito del invento. La Wikipedia se lo concede a Waters. El tema inicial Speak to Me funciona, por cierto, como una introducción que recoge algunos de los sonidos -sobre todo samples- que se escucharán después en los demás temas.


Las pegatinas que venían con el vinilo.

Entre las leyendas urbanas asociadas al álbum, quizá la más conocida sea la de que había sido grabado para encajar con la película clásica El mago de Oz. La banda siempre lo ha negado, y es verdad que para hacer que ciertas letras de las canciones coincidan con escenas de la película hay que echarle bastante imaginación. Creo que también hay un rollo parecido con 2001: una odisea del espacio. En realidad, parece que los únicos productos audiovisuales que los miembros de Pink Floyd consumían durante las grabaciones eran partidos del Arsenal y la serie de TV de la banda cómica Monty Python. De hecho, parte del dineral que se ganó con las ventas del álbum (una parte minúscula, obviamente), se invirtió en la primera película de los Monty Python, Los caballeros de la mesa cuadrada, un extraño ejemplo de crowdfunding entre celebridades de entonces.


Dos de los pósters.

Pero lo importante es preguntarse por qué The Dark Side of the Moon siempre ha sido calificado como "el antes y después de la música", un epíteto quizá rimbombante pero con algo de razón. Creo que es porque, por una parte, hizo uso de técnicas de grabación punteras que antes seguramente habían sido demasiado experimentales para un disco de música popular; y por otra -y más importante- porque las letras de los temas profundizan en contenidos existencialistas y filosóficos muy profundos, cosa que, fuera del ámbito de los cantautores, no era nada habitual. En resumidas cuentas, este disco demostró que el rock, incluso estando dirigido al público más amplio posible, podía ser algo tan serio y maduro como una obra literaria o artística culta. ¡Y qué bien sigue sonando!

Un vídeo oficial que se grabó como material promocional. Después se utilizó para proyectarlo durante los conciertos.

lunes, 23 de enero de 2023

"In London" de Neuronium y Vangelis se ha reeditado en 2022. Con sorpresa en la contraportada.

Poco hay que decir de la enésima versión de In London que publica Neuronium, el nombre bajo el que hoy edita gran parte de su música el español Michel Huygen. En 1981 se grabó como pieza improvisada junto al añorado Vangelis en su mítico estudio Nemo. Entonces formaba parte de Neuronium el desaparecido Carlos Guirao, nombre imprescindible y a reivindicar en la historia de la música electrónica española que, por algún motivo, desapareció con un retoque más bien precario de una de las fotos que mejor documentan aquel encuentro musical.

La susodicha foto, que cuando publiqué una entrada sobre el álbum en este mismo blog dio lugar a varios comentarios muy interesantes, vuelve a aparecer en la contraportada del nuevo In London del año pasado. Y Carlos Guirao ha reaparecido. En realidad, está en dos instantáneas. No me va mucho el "salseo" y no sé qué habrá pasado, pero me alegro. 

Aprovecho para comentar que, según he leído por ahí, hay reediciones japonesas de los estupendos Quasar 2C361 (1977) y Vuelo Químico (1978) previstas para este mes. Veremos si se confirma, porque son dignos de las mejores colecciones.

La foto en cuestión: esquina inferior izquierda.

jueves, 5 de enero de 2023

Lo inevitable: Pink Floyd abre la veda del "50 aniversario" (actualizado).

Es un decir lo de que la "abre", porque puede haber algún lanzamiento previo, pero de momento parece que The Dark Side of the Moon es el primer álbum clásico que anuncia oficialmente publicaciones por sus 50 años. Recordemos que 1973 fue quizá el gran año del rock progresivo, o al menos el año en el que surgieron más títulos imprescindibles asociados al género.

En principio, los fans de Pink Floyd celebrarán lo suyo con un libraco cargado de fotos, detalles y anécdotas sobre la grabación del álbum y el diseño de su arte conceptual. No es mala idea dejarlo en un libro, ya que hace poco más de un año se publicó el disco en la máxima definición imaginable (SACD) en un estuche que, sorprendentemente, no se promocionó casi nada y sigue siendo fácil de encontrar.

No se han matado con la portada del libro.

...Pero parece que sí habrá reedición discográfica con material extra, no sabemos si parecida a aquella edición "Immersion" de hace unos años que incluía una versión temprana del álbum y un montón de trastos como canicas o una bufanda. Ya se verá si merece la pena, porque si vamos a destajo a por todo lo que salga, este año la hucha del cerdito se va a vaciar del todo.

El libro (que ya está en preventa donde siempre) sale en Reino Unido el 1 de marzo, la fecha de publicación original del LP en 1973, pero no hay fecha ni detalles sobre lo demás.

ACTUALIZACIÓN

A 19 de enero tenemos ya anuncio oficial del estuche discográfico: doble CD, doble LP, doble Blu-ray, DVD, el libro ya anunciado mas otro con las partituras, réplicas de singles, láminas, folletos y facsímiles varios. Más de 250 euros, en preventa para su salida el 24 de marzo.

La buena noticia es que el único contenido musical más o menos nuevo se publicará en CD y vinilo independientes. Se trata del concierto Live at Wembley Empire Pool de 1974, que solo es "más o menos nuevo" porque ya estaba incluido en la edición Experience de 2011. Lo que no veo por ninguna parte en este nuevo pack es la versión temprana del álbum -muy interesante- que estaba en la edición Immersion, también de 2011.

Además de todo esto, también se ha convocado a animadores de todo el mundo para crear nuevos videoclips para cada tema del álbum, que serán "oficializados" mediante un concurso en el que, entre otros, estará Nick Mason como miembro del jurado. A ver qué sale de aquí.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Vuelve "The Turn of a Friendly Card" en una bonita reedición.

La portada original del álbum.

Pues eso, que los de la discográfica Cherry Red, que se lo suelen currar, publicarán el 24 de febrero una caja para coleccionistas (o sea, para los cuatro flipados que seguimos acumulando formatos físicos) con el álbum clásico de The Alan Parsons Project The Turn of a Friendly Card (1980) como protagonista. Contendrá un montón de CDs llenos de material inédito de los "diarios de composición" del añorado Eric Woolfson. 32 bonustracks en total para el que podría ser el mejor álbum del Project. Este lanzamiento se enmarca en la actual campaña de reediciones, entre las que destaca la publicación de la caja definitiva con toda su discografía en vinilo.

En la página de Cherry Red se incluye la lista de temas y mucha más información.

CDs, libro, póster y creo que una postal extra para quien reserve ya mismo.

jueves, 3 de noviembre de 2022

Se reeditan los conciertos en China de Jarre.

Este año se celebra el 40 aniversario de la publicación del doble álbum de Jean-Michel Jarre que recogía sus conciertos en China de 1981. Te dirán en los programas más tontos de la tele que fue alguna banda pop de segunda fila, pero que no te engañen: el primer músico occidental que tocó en China tras la trágica Revolución cultural fue Jarre. Se supone que escucharon los conciertos, emitidos en directo por la radio, unos 500 millones de personas.

El logo de la gira.

En un país en el que se buscaban los tres pies al gato respecto a qué era capitalista, antirrevolucionario y similares, hasta el piano de toda la vida se consideraba un instrumento decadente propio del podrido mundo occidental. Pero parece que las autoridades chinas ponían música de Jarre (futurista, proletaria, no decadente) en la radio para dar una sensación impostada de aperturismo entre la propia población, y a alguien en la ONU / UNESCO se le ocurrió la idea de que el artista francés aceptase la invitación para realizar unos cuantos conciertos que trasladasen esta propaganda al resto del mundo. Las conversaciones preparatorias fueron arduas y los aspectos técnicos -y económicos-, casi desastrosos.

El músico francés, en una imagen promocional de la época.

En este estupendo artículo de Julián Ruiz se explica al detalle la odisea de llevar la música electrónica de Jean-Michel Jarre a China en cinco conciertos (dos en Pekín y tres en Shanghai). Para resumir, diremos que la mayoría del público estaba allí por obligación y se largaba en cuanto podía, que Jarre y sus colaboradores se gastaron un pastizal para regalar entradas a gente que de otro modo no podía pagar ni la mísera cantidad que exigía el régimen, que los barrios cercanos a los auditorios se quedaban sin luz para poder alimentar el aparataje electrónico del francés, y que el sonido de los primeros conciertos, en condiciones técnicas a menudo precarias, fue nefasto.

Cartel anunciador chino.

El álbum The Concerts in China, o Les Concerts en Chine, se publicó en 1982. No digo que esta información no esté por ahí disponible, pero en principio resulta difícil saber cuánto del material auténtico grabado en China está realmente plasmado en el doble disco. Desde luego, suena a grabación en directo, pero hay quien asegura que gran parte del álbum, quizá la mayoría, habría sido "cocinada" en un estudio al regreso de Jarre a Francia. Lo que sí circula por ahí son las grabaciones originales del audio de los conciertos, que difieren de lo incluido en el álbum, así como los vídeos oficiales sobre la aventura del músico en China, casi totalmente dependientes de pistas de sonido montadas con posterioridad a las imágenes que vemos.

La versión real, grabada de la radio china, de Fishing Junks at Sunset no suena tan mal...

Con todo, The Concerts in China es un título fundamental de la música electrónica de su época y de todos los tiempos, tanto por el dinamismo general del sonido del álbum, realmente arrollador, como por la inclusión de al menos dos temas tipo single que tuvieron mucha repercusión: Orient Express y Souvenir of China, el segundo de los cuales es uno de los infaltables en casi cualquier concierto y recopilatorio posterior del artista.

Una parte del vídeo oficial de la gira. 

El próximo 25 de noviembre se reedita The Concerts in China, en principio con el mismo contenido musical (entiendo que remasterizado a más no poder) pero con nuevo material fotográfico para coleccionistas y nostálgicos. En vinilo, CD y formato digital. No me vuelve loco volver a comprar lo que ya tengo, pero un nuevo estuche conmemorativo bonito y bien diseñado siempre es un capricho agradable.

Portada del álbum de 1982.

lunes, 4 de julio de 2022

Ya hay fecha oficial para la nueva versión de "Animals".

El 16 de septiembre saldrá a la venta la reedición multiformato del clásico de Pink Floyd de 1977, por fin con el beneplácito de todos los miembros supervivientes. Desde el primer día habrá un CD sencillo, un vinilo con cubierta desplegable y un blu-ray de audio. Pocos días más tarde, el 7 de octubre, se publicará la edición de lujo que llevará dentro, supuestamente, todo lo anterior. Puede adquirirse ya en preventa, por ejemplo en la tienda oficial de Pink Floyd.

jueves, 19 de mayo de 2022

Vangelis (1943-2022)


Escribo con un nudo en la garganta.

El martes de madrugada murió Vangelis en París, parece que a causa de complicaciones por el Covid-19. Creo que es la primera vez en mi vida que muere uno de mis ídolos absolutos. Vangelis ha formado parte de mi mundo desde mediados de los años noventa, cuando un amigo me prestó un casete mal grabado con la BSO de 1492: Conquest of Paradise y aquel sonido hizo que mi imaginación explotara. He coleccionado sus discos, esperado con ilusión cada nueva obra, disfrutado con total abandono de una música que solo puede ser definida como la obra de un genio.

Porque Vangelis era un genio en el sentido más básico y elemental del término, la clase de músico que ya ofrecía recitales con composiciones propias en su infancia, que era capaz de improvisar (ante testigos) melodías memorables que después pasaban a formar parte del núcleo duro de la cultura popular, que lo mismo ganaba un Oscar que era elegido por la NASA y la ESA para enviar su sonido a Marte, a Júpiter o a un misterioso cometa. Su importancia en la música instrumental de finales del siglo XX y comienzos del XXI es de primer orden. En una época en la que la opaca música clásica contemporánea ha ido perdiendo cada vez más el favor del público masivo, Vangelis Papathanassiou la reinventó mediante la electrónica y los sintetizadores, sutilmente pero con audacia, a través de lo que entonces se consideraba música psicodélica, avant-garde, rock progresivo y free jazz. Es el artista que mayores cotas de popularidad y admiración crítica ha logrado jamás en el campo de la música realizada con sintetizadores. El músico electrónico más importante de todos los tiempos.

La discografía de Vangelis (compositor, teclista y percusionista), observada en su conjunto, lo deja a uno pálido. Es el creador de las atmósferas brumosas de L'apocalypse des Animaux (1973), de los impresionantes sonidos cósmicos de Albedo 0.39 (1976), del himno oficioso del deporte que es Chariots of Fire (1981) y, por supuesto, de esa banda sonora tan fascinante que contribuye como ningún otro elemento artístico a que Blade Runner (1982) sea uno de los grandes clásicos del cine de ciencia ficción. Y es el autor de otras maravillas como Heaven and HellSpiral, Opera Sauvage, Antarctica, Direct, Voices o El Greco. Incluso aquellos álbumes experimentales que él mismo terminó menospreciando (Beaubourg e Invisible Connections) tienen algo especial e inexplicable. También están ahí sus maravillosas colaboraciones con el cantante Jon Anderson, la soprano española Montserrat Caballé y su compatriota griega Irene Papas.

Deja atrás infinidad de álbumes de estudio y bandas sonoras para ficción y documentales, piezas para teatro, ballet, performances de danza, exposiciones, galerías de arte y pasarelas de moda, e incluso numerosos álbumes inéditos o descatalogados que, esperemos, acaben viendo la luz algún día. No se sabe muy bien, por otra parte, a qué seres queridos deja atrás, ya que siempre ha conseguido mantener su vida privada lejos de los medios. Además de su esposa Laura, no sabemos a quién quería Vangelis, pero sí sabemos que somos millones quienes le amábamos a él. Por tantas experiencias, por tanto placer puro dirigido en línea recta desde su mente y sus manos hacia nuestros espíritus.

En algún lugar del cielo, no sé si en el paraíso beatífico de las religiones mayoritarias, en el espacio infinito por el que viaja un asteroide con su nombre, o más bien en un nuboso olimpo de dioses, héroes y titanes, ahora zumba suavemente un teclado Yamaha.

Descansa en paz, amigo. Y muchas gracias por todo lo que nos has dado.

miércoles, 27 de abril de 2022

Klaus Schulze (1947-2022)


Ayer falleció el gran Klaus Schulze. Maestro de la música electrónica y pivote fundamental del movimiento Escuela de Berlín en los primeros años setenta, no solo es autor de una extensísima, inabarcable discografía en solitario que incluye títulos esenciales como Irrlicht o Timewind, sino que también fue miembro fundador de Tangerine Dream y Ash Ra Tempel, además de colaborar con otros artistas como Lisa Gerrard o Hans Zimmer. Su estilo se caracteriza por priorizar las texturas sobre la melodía, siendo además pionero y/o influencia capital de géneros como el ambient, la new age, la música cósmica y diversas formas de música de baile.

El próximo mes de junio está prevista la publicación del que será su álbum póstumo, Deus Arrakis, inspirado una vez más por su obra literaria de cabecera: Dune

Deus Arrakis

Será justamente recordado, añorado y reivindicado como un creador cuyo espacio nadie podrá llenar en su ausencia. Descanse en paz.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

"Legend" de Jerry Goldsmith, expandida y remasterizada.

Lleva a la venta apenas dos semanas, y después de la entrada que le dediqué hace tiempo a la peculiar doble banda sonora de la película de Ridley Scott de 1985, no quería dejar de avisar a los coleccionistas que siguen el blog. Supongo que encontrar una edición oficial antigua tampoco será lo más fácil del mundo.

Portada.

Se trata de una edición limitada de 2.500 ejemplares y contiene dos CDs, el primero con la música de la película reorganizada y con dos temas inéditos, y el segundo con la versión y la lista de temas lanzada originalmente, pero remasterizada y con dos bonustracks. Habría molado una edición conjunta que incluyese también la interesante música que realizó Tangerine Dream para la versión estadounidense del filme, pero entiendo que esto sería más bien una tarea del mundillo bootleg (pirata).

Portada alternativa.

Aquí, el enlace a la tienda online de la discográfica.

viernes, 17 de diciembre de 2021

Todavía más Pink Floyd. Y más friki que nunca.

Recuerdo como si hubiese sido ayer aquel día en que me llegó la edición original en CD de Pulse, el doble álbum en directo de Pink Floyd de 1995, en un paquete de la añorada Discoplay. Me costó una pasta, por lo menos 5.000 pesetas de entonces, y aluciné cuando el interior del paquete se iluminaba con un brillo rojo intenso.

La nueva edición.

Podremos gozar otra vez de este capricho friki (muy, muy, muy friki) con la edición del concierto en Blu-Ray que se publicará en febrero de 2022. Como viene ocurriendo desde hace tiempo, casi todo el material que estaba incluido en la caja The Later Years 1987-2019 está publicándose en ediciones individuales mucho más bonitas que, una vez sumemos sus costes, difícilmente se acercarán a los 500 euros del estuche. Ya se pueden comprar Live at Knebworth 1990, la edición expandida de Delicate Sound of Thunder y la versión renovada de A Momentary Lapse of Reason, con lo que ya no queda casi nada por salir de la "box", salvo algunas otras rarezas de entre las cuales ya se incluyó un par, para más desgracia del completista que se dejase los cuartos, en el álbum-resumen de un solo CD de The Later Years. Me extrañaría que no acabase saliendo a medio plazo el concierto de Venecia.

Las nuevas ediciones en Blu-Ray (véase la bombillita) y en DVD, para escépticos y ahorrativos.

Sobre Pulse, diré que la primera vez que lo escuché, un poco decepcionado a priori porque pensaba que era un recopilatorio, me acabó dejando clavado al sofá. Como si me hubiese atropellado un tren. Pulse incluye sobre todo canciones del entonces reciente The Division Bell (1994), además de alguna pieza de A Momentary Lapse of Reason y varios temas clásicos como propina, aparte de una interpretación completa del álbum The Dark Side of the Moon. Lo cierto es que incluso los más críticos ante la etapa Gilmour de Pink Floyd se rinden ante el poderío sonoro de uno de los conciertos mejor registrados en disco de la historia de la música popular. La versión en vídeo no desmerece, y esta nueva edición muestra un montaje distinto al publicado en DVD hace unos años, junto con un buen montón de extras. Encima, el pack incluye el piloto rojo parpadeante que venía en el lomo del doble CD original. Sí, esa bombilla con una pila de botón oculta que se gastaba unos años después y que cientos de manitas han sustituido en numerosos vídeos de YouTube. Esta vez llevará dos pilas normales perfectamente accesibles y sustituibles. Yo quiero una copia de esta bobada.

Time

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