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miércoles, 4 de noviembre de 2020

Esa musiquilla en mi cabeza, capítulo 9: "BALLADE POUR ADELINE"

Te duele una muela. Te está fastidiando desde hace unos días, y aunque sabes que te va a costar un pastizal, pides cita con el dentista. Llegas a la consulta, te sientas a esperar, coges una revista del corazón manida de hace año y medio y te pones a hojearla. Tienes un 99% de posibilidades de que en el suave hilo musical de la sala de espera suene Ballade Pour Adeline ("Balada para Adelina"), el peculiar y bastante edulcorado tema para piano que hoy recuperamos.

El videoclip original. Sé que lo has visto.

El tema se publicó en 1977 y el compositor, no muy conocido, fue Paul de Senneville. Parece que el título se refiere a su hija Adeline, entonces recién nacida. El intérprete original sí que es toda una institución en la cultura popular: el también francés Richard Clayderman, un pianista al que recordamos (vagamente, los de mi edad) todo vestido de blanco y frente a un piano del mismo color. Clayderman se convirtió, pese a que sus virtudes como intérprete están fuera de toda duda, en un icono de lo "kitsch" gracias a su sonrisa de niño bueno y su pelazo rubio. Podemos sonreír sin cargo de conciencia, considerando que ha llegado a vender más de 100 millones de discos en todo el mundo. Según la Wikipedia, es el músico francés con mayores ventas de la Historia, y Ballade Pour Adeline vendió 22 de estos millones. 

Un videoclip más reciente.

Clayderman, con Senneville como mánager, publicó Ballade Pour Adeline en su primer álbum (titulado simplemente Richard Clayderman), logrando un éxito mundial desproporcionado. Vale que lo hemos dicho muchas veces: los años 70 fueron una edad de oro para que cualquier clase de música no convencional llegase a cualquier oyente potencial, y en el que se premiaba la originalidad mucho más de lo que ha ocurrido en décadas posteriores... Pero hay que admitir que, por mucho gancho que tenga Ballade Pour Adeline, es una composición extremadamente simple. Como pieza pianística, y salvo por alguna mínima floritura, es muy poco meritoria, ya que en realidad es más el ritmo pop de fondo el que le da carácter. De hecho, en posteriores versiones de la pieza, los músicos (incluso utilizando otros instrumentos en lugar del piano), han sampleado directamente la pista de la base del original.

Una versión para trompeta. Mismo fondo musical.

Con perspectiva, entiendo que el éxito se explica por su mezcla de melosidad y romanticismo, al colarse de algún modo un pianista clásico en las radiofórmulas interpretando una pieza accesible a más no poder. Por supuesto, tanto la balada como el propio Clayderman entraron por la puerta grande en el mundillo de las orquestas "estrellas" de la música ligera, como la de James Last o, más recientemente, la formación que dirige André Rieu. Terminamos con alguna de las 1500 versiones acreditadas de Ballade Pour Adeline. Y me voy corriendo a escuchar algo indie en Spotify, a ver si me siento más joven.

La versión de la orquesta de James Last.

Y la de André Rieu
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