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jueves, 30 de julio de 2026

Genesis - SECONDS OUT

 

CD 1

1. Squonk (6:41)
2. The Carpet Crawlers (5:21)
3. Robbery, Assault and Battery (6:02)
4. Afterglow (4:26)
5. Firth of Fifth (8:56)
6. I Know What I Like (In Your Wardrobe) (8:45)
7. The Lamb Lies Down on Broadway (4:59)
8. The Musical Box (Closing Section) (3:21)

CD 2

1. Supper's Ready (24:41)
2. The Cinema Show (10:59)
3. Dance on a Volcano (5:09)
4. Los Endos (6:20)

"Segundos fuera" es una expresión del mundo del boxeo que indica que los ayudantes (los "segundos") de cada boxeador deben abandonar el cuadrilátero para que empiece el combate. No sé si en algún momento los miembros de Genesis explicaron el porqué de la elección de este título, pero la portada me invita a pensar en los focos crudos que vemos encima del escenario, que de algún modo me recuerdan a la iluminación de un evento pugilístico.

Despliegue de la funda del doble vinilo.

Seconds Out (1977) fue el álbum doble que publicó Genesis tras el éxito de sus dos primeros discos sin Peter Gabriel, que fueron A Trick of the Tail y Wind & Wuthering, ambos de 1976. Se trata de un trabajo en directo, grabado mayoritariamente en el Palacio de los deportes de París con alguna excepción que ya mencionaremos, y que tiene varias características que lo convierten en un lanzamiento discográfico importante. Yo diría que su primera es la calidad del sonido, que equilibra la sensación de espacio abierto que tienen las buenas grabaciones en vivo con una nitidez más que aceptable. El carácter soñador, como de cuento, que respiran las grabaciones en estudio no se pierde del todo en directo, cosa que tiene su mérito al tratarse los álbumes clásicos de Genesis de obras muy cuidadas en la producción. 

La formación de Genesis para la gira. Chester Thompson es el segundo.

La segunda es que se trata del último trabajo de Genesis en el que figura Steve Hackett, otro pope del progresivo (después de Anthony Phillips y Peter Gabriel, casi nada) que salía de la banda para continuar en solitario, en ningún caso cabreado sino más bien decepcionado de no haber tenido más espacio propio, sobre todo tras la buena acogida de su debut como solista Voyage of the Acolyte (1975). Phil Collins no sabía que Steve Hackett había dejado Genesis, y un día mientras iba en su coche hacia el estudio vio a Hackett caminando por la calle. Le ofreció llevarle y Hackett lo rechazó. El guitarrista confesó que, de haberse subido al coche aquel día, quizá Phil Collins le habría convencido para seguir en la banda.

Un póster publicado en la prensa de la época (encontrado en la web Nación Progresiva).

Una tercera característica fundamental es la presencia de dos nombres muy interesantes: Chester Thompson, batería procedente del jazz que había tocado con Santana y Frank Zappa; y Bill Bruford, también a la batería, quien lograba así haber formado parte de tres de los grandes grupos progresivos canónicos, Yes, King Crimson y Genesis. En un estudio de grabación no hay ningún problema en que el vocalista y el batería sean la misma persona, pero obviamente había que buscar a alguien para suplir a Phil Collins cuando cantaba. Thompson lo hace en todos los temas de Seconds Out excepto en The Cinema Show, en la que toca Bruford. Por cierto, que este tema se grabó en la gira anterior, la correspondiente a la promoción de A Trick of the Tail, en una actuación en Glasgow, Escocia. El álbum que nos ocupa es una proeza en lo que al sonido de la batería de todos ellos se refiere.

 
The Cinema Show

Párrafo aparte dedico a la característica que mejor define a Seconds Out: la sublimación de Phil Collins como vocalista principal de Genesis, que a partir de aquí no sólo se atreve con los temas que había cantado en los dos álbumes previos -en los que ya era el cantante en el estudio- sino que se tira a la piscina y ataca las canciones de Peter Gabriel, incluso con las más características de su estilo tan teatral. Para gustos colores, pero, sin querer decir con ello que no me agrade lo que consigue, me da la sensación de que Collins estaba un poco verde como cantante si lo sacabas del repertorio que había sido desde el origen para él. Un buen ejemplo es la forma en que aborda The Lamb Lies Down on Broadway, tema homónimo del gran trabajo conceptual de la banda, y en el que Collins parece querer añadir algunos adornos innecesarios, quizá por aquello de aportar su propio toque. Sale más airoso de la siempre colosal Supper's Ready, quizá porque se da cuenta de que Gabriel era más un creador de atmósferas que un vocalista especialmente virtuoso, y de que intentar imitar lo logrado por él habría sido absurdo.

 
The Lamb Lies Down on Broadway

Recordaremos de entradas anteriores que Peter Gabriel (disfrazado) solía contar historias bizarras, un tanto cómicas y de apariencia improvisada, entre canción y canción. Al parecer, Phil Collins mantuvo esta idea de la pausa distentida entre los temas, aunque en su caso solía centrarse en anécdotas menos surreaslistas, relacionadas directamente con el contenido de las canciones o con el desarrollo de las giras, además de contar algún pequeño chiste que mantenía atento al público. No hay que olvidar que Collins había sido cantante y actor infantil (apareció en A Hard Day's Night de los Beatles y en Chitty Chitty Bang Bang), por lo que también tenía su propia manera de dominar el escenario.

 
Afterglow, el único tema de Wind & Wuthering incluido en Seconds Out.

Phil Collins brilla mucho más en los temas con estructuras menos rupturistas, y si bien no fracasa en absoluto en las piezas progresivas largas, se irá notando la deriva de Genesis hacia lo pop incluso en un disco raruno como el que sería And Then There Were Three... (1978). Es cierto que incluso en sus conciertos de los años ochenta, cuando el trío de Collins, Tony Banks y Mike Rutherford amasaron un fortunón haciendo música más a la moda mainstream, todavía colaban algún corte de The Lamb Lies Down on Broadway como In the Cage o The Carpet Crawlers, y alguna canción de cuando eran un cuarteto como Afterglow, pero es evidente que Collins decidió que muchos de los temas épicos de Genesis en los setenta no quedaban igual con su registro vocal, ya establecido del todo en su discografía en solitario, y menos con sus chaquetas con hombreras enormes a lo Corrupción en Miami. Seconds Out es, si no igual de imprescindible para todos los entendidos, un disco desde luego irrepetible y una de las cumbres del rock progresivo en vivo.

 
Firth of Fifth

miércoles, 27 de mayo de 2026

King Crimson - DISCIPLINE


1. Elephant Talk (4:43)
2. Frame by Frame (5:09)
3. Matte Kudasai (3:47)
4. Indiscipline (4:33)
5. Thela Hun Ginjeet (6:26)
6. The Sheltering Sky (8:22)
7. Discipline (5:13)

Siete años después de Red (1974), y habiéndose hecho oficial la disolución definitiva de King Crimson, es probable que nadie esperase un regreso de esta banda de culto. Su único miembro permanente, Robert Fripp, había publicado algún trabajo en solitario o en colaboración con Brian Eno, pero es evidente que había algo todavía bullendo en su cabeza y pugnando por salir. 

King Crimson en 1981: Tony Levin, Adrian Belew, Bill Bruford y Robert Fripp.

Lo cierto es que ni siquiera era un buen momento para volver a hacer rock progresivo, con la -relativa- caída en desgracia del género y la apuesta del establishment por otros estilos más cercanos al público de radiofórmulas como el punk, la new wave o el tecnopop. A comienzos de los ochenta, los grandes grupos de antaño se estaban reciclando, a veces con un éxito arrollador (Genesis como trío) o moderado (Yes), o directamente daban los que parecían ser sus últimos coletazos (Pink Floyd), a menudo aferrándose a esto del "arena rock" o el AOR como formas de supervivencia ante públicos de calvorotas con barriga. El regreso de un dinosaurio como King Crimson parecía doblemente difícil, pero he aquí un ejemplo perfecto de cómo volver con estilo, aunque fuese casi por accidente.

 
Elephant Talk

En una de sus colaboraciones como guitarrista, en este caso con Peter Gabriel, Robert Fripp conoció al bajista de sesión Tony Levin; y en un concierto del minimalista Steve Reich (no creo que fuese casualidad), conoció al polifacético Adrian Belew, que por entonces iba de gira con Talking Heads y había trabajado con David Bowie y Frank Zappa. Los suyos eran caminos destinados a cruzarse, y Fripp se decidió a formar con ambos, y con el siempre dispuesto Bill Bruford, una nueva banda. Se llamó Discipline, pero a Fripp se le encendió la bombilla y decidió que aquello realmente era King Crimson. Robert Fripp entendía King Crimson mucho más como un ideal que como una formación musical determinada. Sin importar los nombres de sus miembros, era un grupo de músicos de élite creando juntos algo nuevo y desafiante, dando lo mejor de sí mismos como intérpretes y haciendo evolucionar la música de su época; y hay que admitir que este nuevo King Crimson cumplía con todas estas condiciones. Adrian Belew y Robert Fripp aportaban la guitarra eléctrica y varios teclados, Bill Bruford la batería y otras percusiones, y Tony Levin tocaba su chapman stick, un curioso instrumento de cuerda que es medio bajo, medio guitarra.

 
Matte Kudasai, en vivo en 1982.

Retomando el nombre de Discipline, King Crimson lanzó en 1981 este álbum que se rebela ante casi cualquier etiqueta. Es más o menos progresivo, pero también hay un elemento de jazz, algo de minimalismo y un punto de new wave gracias a sus sofisticados arreglos con sintetizadores, por ejemplo en el tema Matte Kudasai. A mi entender, también es un precursor de lo que hoy conocemos como "math rock", rock matemático. Su sonido se basa en el empleo de percusiones repetitivas y precisas, creando texturas sonoras muy peculiares que no andan lejos del sonido hipnótico del gamelán (Indiscipline, Discipline) y de músicas étnicas africanas (Thela Hun Ginjeet, The Sheltering Sky). Viendo conciertos de la época, se nota el esfuerzo a la hora de mantener los patrones sonoros en directo con equivocaciones mínimas, con Belew y Levin sudando a mares y Robert Fripp imponiendo disciplina desde su puesto. Es un disco muy influyente, un clásico entre clásicos del que se ha escrito muchísimo y en infinidad de sitios, así que recomiendo profundizar todo lo que se quiera en su análisis más allá de las pinceladas que yo pueda aportar.

 
The Sheltering Sky, en vivo desde Múnich (1982).

Por mencionar algunos datos interesantes, que sé que os gustan, diremos que Elephant Talk es una burla hacia la manera en que nos comunicamos en sociedad. Matte Kudasai ("Espere, por favor" en japonés) se basa en un riff del álbum en solitario de Robert Fripp Exposure y en las ediciones actuales aparece en dos versiones en el disco: la original, con ese toque de guitarra característico (relegada a un bonustrack), y otra más sencilla y atmosférica, en el lugar de la original. Indiscipline se basa en una carta que escribió a Adrian Belew su ex esposa en relación con una pintura que ella había realizado. Thela Hun Ginjeet es un anagrama de Heat in the jungle, "calor en la jungla", una forma de argot para referirse a un crimen callejero como el que sufrió Belew mientras iba con una grabadora por la calle buscando inspiración: primero fue hostigado por maleantes que pensaban que estaba intentando delatarlos, y después se le acercó la policía pensando que escondía droga dentro del aparato. Finalmente, el instrumental largo The Sheltering Sky se inspira -en el título al menos- en la novela de Paul Bowles El cielo protector, que en 1990 sería adaptada al cine por Bertolucci.

El nudo celta de la portada original.

Esta formación de King Crimson continuó en otros dos álbumes más. Discipline, junto a Beat (1982) y Three of a Perfect Pair (1984), forma una trilogía en la que las portadas representan los colores primarios: magenta, azul y amarillo. Por cierto, el nudo celta de la portada original tuvo que rediseñarse, ya que el original -muy parecido, en realidad- tenía derechos de autor que no fueron respetados. Hubo un álbum posterior, Thrak (1995) en el que vuelven a figurar los cuatro músicos de Discipline, aunque participaron unos cuantos más y muchos de los conceptos de esta etapa ochentera fueron replanteados.

 
Discipline

miércoles, 18 de marzo de 2026

Vangelis - EARTH

 

1. Come On (2:09)
2. We Were All Uprooted (6:51)
3. Sunny Earth (6:41)
4. He-O (4:12)
5. Ritual (2:45)
6. Let It Happen (4:19)
7. The City (1:16)
8. My Face in the Rain (4:23)
9. Watch Out (3:02)
10. A Song (3:28)

No todas las fuentes cuentan la BSO de Sex Power (1970) y el poema sinfónico Fais que ton rêve soit plus long que la nuit (1972) como los dos primeros álbumes de Vangelis en solitario. Estarían en una "zona gris" al tratarse de obras con una distribución muy limitada, o por tener un carácter muy experimental que no buscaba la consolidación comercial de su autor. Yo sí las cuento, y por lo tanto este Earth (1973) sería su tercer disco publicado. 

Portada y contraportada alternativas de una edición en vinilo.

Pero en algunos sitios nos encontramos Earth como su verdadero álbum de debut, y de hecho fue promocionado en su momento como tal. No me parece un trabajo especialmente representativo de su estilo posterior, que queda mucho más definido a partir de L'Apocalypse des animaux, publicado el mismo año, pero sí que sirve para ilustrar de dónde venía el músico griego y -quizá- hacia dónde podría haber ido su carrera si hubiese sido un trabajo suficientemente exitoso.

 
Otra edición (de EEUU), en la que Vangelis aparece sólo como "Vangelis O."

En resumidas cuentas, y aquí puede estar una de las claves del reniego hacia los dos primeros trabajos publicados por el griego, se podría decir que Earth (Tierra) sí que parece una obra del compositor del famoso 666 de Aphrodite's Child. Sí que estamos hablando de un trabajo que podemos calificar como de rock progresivo-psicodélico, sí que tiene este toque mediterráneo-exótico. Incluso colabora en él Anargyros "Silver" Koulouris, guitarrista de aquella banda de culto.

Earth contiene una mezcla de canciones y piezas atmosféricas con instrumentación y toques étnicos balcánicos, quizá como si Vangelis se sintiese obligado a darse a conocer con el pasaporte griego en la mano. No se puede decir que haya nada que sobre en el álbum, pero es cierto que cuesta encontrar una línea coherente a lo largo de todos los temas. Se puede decir que los temas cantados son los más llamativos, y además resulta que el vocalista de muchos de ellos es Robert Fitoussi, quien lograría un enorme éxito ochentero (Words) bajo el seudónimo de F. R. David. Colabora también en las letras la compositora Richelle Dassin.

 
Come On

El álbum comienza con Come On ("¡Vamos!"), con guitarras eléctricas distorsionadas y percusiones potentes. We Were All Uprooted ("Todos fuimos desarraigados") contiene una recitación vocal cavernosa y un un ritmo más pausado, atmosférico. Una continuación natural del anterior parece Sunny Earth ("Tierra soleada"), que aporta voces corales y nuevas percusiones. He-O es un tema cantado que regresa sobre los planteamientos anteriores de world music, con algunos toques de piano añadidos. Ritual suena precisamente a rito, con unas connotaciones muy tribalistas. Let It Happen ("Deja que ocurra"), de nuevo una pieza cantada, tiene un ritmo mucho más contemporáneo, aunque cuajado de las campanitas y efectos sonoros típicos del músico.

 
My Face in the Rain

Con unas grabaciones urbanas de fondo escuchamos The City ("La ciudad"), que es un crescendo de percusión que conduce directamente a My Face in the Rain ("Mi rostro en la lluvia"), uno de los temas más clásicamente Vangelis del álbum, con matices que anticipan lo que haría años después con Jon Anderson y con una atmósfera envolvente. Más percusiones balcánicas y experimentos acústicos en el tema Watch Out ("Ten cuidado") anteceden al tema final, A Song ("Una canción"), muy melancólica y con una nueva recitación del estilo de la de We Were All Uprooted, a cargo de alguien acreditado como Warren Shapovitch, que es el propio Vangelis.

 
A Song

Como se puede deducir, Earth es un imprescindible para todo seguidor del músico griego y al mismo tiempo un álbum no muy recomendable para el novato. No es una obra opaca ni demasiado sesuda, pero sí que ha acusado el paso del tiempo bastante peor que otros trabajos de Vangelis de la época, y salvo que disfrute uno de este contexto de eferverscencia del rock progresivo de los setenta -muchos lo hacemos, aunque no hayamos vivido aquellos años-, puede no quedar demasiado impresionado por tan bohemio conjunto ni tener un especial deseo de acercarse después a otros títulos más representativos de este genio indiscutido.

La portada del último remáster.

Aunque no ha sido un disco especialmente fácil de encontrar en CD, sí que merece la pena mencionar que ha tenido varias ediciones curiosas. Una de ellas, la que yo tengo y que seguramente estará en casa de más de un seguidor, echa un tufo a "bootleg", disco pirata, que tira para atrás. Pues no. El papel barato tipo fotocopia utilizado en esta edición fue una decisión editorial un poco pobre de Polygram, pero es un lanzamiento legítimo. También está en la tanda de reediciones de los últimos años (incluyendo el estuche Delectus), aunque sé que muchos aficionados no están entusiasmados por la calidad del sonido de las mismas.

No me resisto a subir un par de vídeos con una actuación increíblemente psicodélica, bizarra, de Vangelis y un montón de colaboradores en el programa de televisión Melody de 1974, en el que se interpretan algunas piezas de Earth. Y ojo, porque se incluyen composiciones que pertencen a un disco hoy considerado ilegal, The Dragon.

 
(Primera parte)

 
(Segunda parte)

viernes, 9 de enero de 2026

Peter Gabriel - (1 "CAR")


1. Moribund the Burgermeister (4:20)
2. Solsbury Hill (4:21)
3. Modern Love (3:38)
4. Excuse Me (3:20)
5. Humdrum (3:25)
6. Slowburn (4:36)
7. Waiting for the Big One (7:15)
8. Down the Dolce Vita (5:05)
9. Here Comes the Flood (5:38)

Utilizo paréntesis y comillas en el título de la entrada porque el primer álbum en solitario de Peter Gabriel no tiene título. Para más complicación, tampoco tienen título sus siguientes tres trabajos, de modo que se opta por ponerles un número y un título basado en la imagen de portada. Aquí, gracias a la inventiva de Storm Thorgerson del colectivo de diseñadores Hipgnosis, Gabriel aparece dentro de un Lancia Flavia salpicado de gotas de agua. La foto fue tomada en blanco y negro y se coloreó el coche después, por lo que Gabriel parece una presencia pálida, fantasmal. Se puso además unas lentillas de espejo para aumentar el impacto.

Peter Gabriel aparece con estas lentillas inquietantes en las portadas de los dos singles del disco.

El álbum conocido como Car (1977) fue el debut de Peter Gabriel en solitario tras salir de Genesis, no peleado con sus antiguos compañeros pero tampoco especialmente satisfecho con su convivencia como grupo en el -por lo demás- impresionante The Lamb Lies Down on Broadway (1974). Han mantenido los lazos hasta hoy, pero se nota que han estado más a gusto cada uno por su lado. Aunque Car sea inevitablemente un clásico, en su momento muchos críticos lo entendieron como el típico "muestrario de moquetas" del que alguna vez hemos hablado: hay temas diversos y un enfoque artístico no del todo unificado, como si Gabriel no tuviese claro hacia dónde iba su carrera. 

Dos imágenes promocionales de la sesión de fotos para la portada.

El propio Gabriel no se quedó del todo satisfecho con la producción a cargo de Bob Ezrin, quizá excesiva para lo que él tenía en mente, y se percibe que en su siguiente trabajo apostó por un enfoque más contenido. Al parecer, acordaron que Ezrin (a dos años de ocuparse de The Wall de Pink Floyd) se ocuparía de los temas más rockeros y Gabriel de los más experimentales, si bien es verdad que, una vez tenemos el disco girando en casa, no es tan fácil ponerles etiquetas. Hay que pensar que este álbum debió sorprender mucho a quienes esperaban algo quizá más cercano al progresivo puro de aquel Peter Gabriel flautista y friki que se disfrazaba y contaba cuentos surrealistas en sus actuaciones cuando estaba en Genesis.

 
Solsbury Hill

No hay duda de que el gran temazo de Car es el epifánico Solsbury Hill, uno de los mayores y más resonantes éxitos de Peter Gabriel en toda su carrera, y que a mi juicio envejece mucho mejor que otros que tuvieron más renombre en su momento tipo Sledgehammer. Ya se intuye en las percusiones la deriva étnica de Gabriel en títulos futuros. Tampoco debemos ignorar otras joyas como el inicial Moribund the Burgermeister ("Moribundo el alcalde"), inspirada en los arrebatos del mal de San Vito; Modern Love, un segundo single muy cañero; las teatrales, vodevilescas Excuse Me y Waiting for the Big One; y las espectaculares Down the Dolce Vita y Here Comes the Flood, la segunda de las cuales Peter Gabriel regrabó años después con menos arreglos. No menciono aquí todos los temas, pero no sobra ninguno.

 
Modern Love.

El álbum se grabó entre Toronto (Bob Ezrin es canadiense) y Londres, y además de algunos músicos de sesión habituales de otras producciones de Ezrin para gente como Lou Reed y Alice Cooper -cuyo estilo de rock se aprecia por ejemplo en el tema Slowburn-, contó con la participación del sintesista Larry Fast, la London Symphony Orchestra y, mucho ojo, con los mismísimos Robert Fripp y Tony Levin. Ambos participarían en la gira de presentación del disco que nos ocupa y se reunirían nada menos que para la resurrección de King Crimson en 1981. Levin seguiría siendo un habitual de los conciertos de Peter Gabriel durante muchos años.

Contraportada.

Con todos los peros que quisieron ponerle algunos, Car fue recibido como un trabajo valiente en el que Peter Gabriel, que había aumentado las expectativas tras dos años de ausencia de los escenarios (estaba centrado en su familia) puso sobre la mesa todo su ideario musical, con resultados que iban a preceder muchas de las innovaciones que convertirían al músico en un referente indiscutible. Un discazo.

 
Here Comes the Flood, una versión en directo de 2003.

martes, 11 de marzo de 2025

The Cosmic Jokers - THE COSMIC JOKERS


1. Galactic Joke (22:38)
2. Cosmic Joy (19:24)

El álbum The Cosmic Jokers ("Los chistosos cósmicos") forma parte del anecdotario más curioso de la kosmische musik alemana. Parece que todo empezó con el fundador del sello especializado Ohr, Rolf-Ulrich Kaiser, que buscaba dar prestigio a los productos que publicaba en aquellos años de efervescencia de la música cósmica a comienzos de los setenta y realizó varias reuniones, o tal vez fiestas, en el estudio del músico e ingeniero de sonido Dieter Dierks

Muchos quisiéramos ver a los grandes artistas del género como jóvenes talentosos y soñadores en busca de una aventura creativa, cuando en realidad eran más bien sujetos un tanto autodestructivos para los que la creación musical era una forma de canalizar sus pelotazos a base de alucinógenos, sobre todo LSD. Estas quedadas a las que acudían, según apuntan varias fuentes más sutiles de lo que yo pretendo ser, eran un auténtico contubernio de iluminados orientalistas, gurús de las terapias y vividores pseudointelectuales de toda calaña reunidos para consumir drogas hasta caer rendidos. Algunos de ellos grababan trabajos de los que Kaiser estaba publicando en la época.

Imagen del artwork del álbum con fotos de los miembros involuntarios del grupo.

En teoría, los músicos estaban allí para amenizar los guateques a base de largas sesiones de improvisación en vivo. Entre otros, acudieron Klaus Schulze (teclados), Manuel Göttsching (guitarras), el mencionado Dieter Dierks (teclado, bajo), Harald Grosskopf (batería) y el hoy conocido como crítico gastronómico Jürgen Dollase (teclados), que se ponían morados de lo suyo y daban rienda suelta a los espacios más galácticos del krautrock para deleite de los popes de las pseudociencias new age allí presentes. Göttsching y Grosskopf estuvieron en algún momento en Ash Ra Tempel / Ashra, y el segundo de ambos, aparte de colaborar en álbumes de Klaus Schulze, estuvo con Dollase en la banda Wallenstein. Era un mundillo muy pequeño.

Rolf-Ulrich Kaiser grabó estas sesiones sin permiso, o al menos varias de ellas, y las montó junto a Dierks en secreto, publicando el álbum que nos ocupa, The Cosmic Jokers, con una filosofía que podríamos llamar "toma el dinero y corre". Se dio la situación absurda de que entrase en una tienda berlinesa Manuel Göttsching y descubriese un sonido genial en la megafonía para averiguar al instante, por boca del dependiente, de que era él mismo el que tocaba allí la guitarra. A Klaus Schulze le sentó especialmente mal la jugada, ya que no sentía que aquella música estuviese al nivel que él quería ofrecer. "Toma el dinero y corre" significa que, a poco que Kaiser fuese consciente de lo que había hecho, debía saber que se le venía encima una denuncia, un juicio y la retirada del álbum de las tiendas. La retirada de todos los álbumes de los Jokers, en realidad, ya que Kaiser publicó hasta cinco vinilos en el mismo año 1974 con el material que les había birlado. Algunos tenían un planteamiento bastante cutre, por cierto.

Portadas de los otros discos montados a base de las mismas sesiones

Hasta del país se tuvo que ir este personaje, y ni siquiera cuando una década más tarde se legalizó el disco con permiso y pago de royalties a sus autores pudo sacarle más tajada. Porque los músicos cósmicos eran un poco drogatas pero se ganaban la vida con su trabajo.

Para la posteridad quedó The Cosmic Jokers como el gran supergrupo del movimiento cósmico alemán, y debo decir que este primer álbum homónimo -hoy, repetimos, plenamente legal y oficial- es realmente notable. La calidad de la grabación, previa a las remasterizaciones pertinentes, no es precisamente de 10, pero se disfruta como un ejercicio magnífico de lo mejor que ofrece el género. La primera mitad, Galactic Joke ("Chiste galáctico"), tiene todo el nervio y la estructura épico-textural que tanto nos gusta, además de un toque de rock que no era tan frecuente. El protagonismo se lo lleva la guitarra eléctrica de Göttsching, supongo que porque el suyo es el sonido más reconocible, pero es un tema sobresaliente en todos sus elementos. 

 Galactic Joke

La segunda cara del vinilo se llama Cosmic Joy ("Gozo cósmico"). Siendo más ambiental, experimental y oscurantista, no baja el nivel. Sobresale aquí, para mi gusto al menos, la combinación de los teclados y las percusiones para crear un espacio sonoro de estos en los que te puedes perder con la imaginación. 

 Cosmic Joy

Un trabajo, en resumen, tan curioso como interesante que merece la pena conocer por parte de los aficionados a la electrónica primitiva y el rock cósmico-progresivo y psicodélico. Lo que no es incompatible con llevar una vida sana y ordenada.

(Agradecimientos al blog Shakin' Street, en el que he averiguado algunos detalles que desconocía.)

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