lunes, 9 de noviembre de 2009

Ryuichi Sakamoto / David Byrne / Cong Su - THE LAST EMPEROR


1. First Coronation (01:46)
11. Picking a Bride (02:00)
12. Bed (05:00)
14. Paper Emperor (01:47)
15. Lunch (04:54)
16. Red Guard (01:20)
17. The Emperor's Waltz (03:06)
18. The Red Guard Dance (00:39)

Sakamoto, Byrne y Su lograron el Oscar de 1987 por la partitura para la película de Bernardo Bertolucci El último emperador. Ciertamente, y desde que se abrió la veda con Carros de fuego y El expreso de medianoche a comienzos de aquella década, no era nada raro que obras tan variopintas y vanguardistas como ésta se llevasen el gato al agua.

Se puede decir que el disco, más que una colaboración entre los tres artistas, es un paquete en el que cada uno mete lo suyo, sin mezclarse ni estorbarse. El que más contribuye es el japonés Sakamoto, antiguo componente de la Yellow Magic Orchestra (una especie de divertidos Kraftwerk nipones) y que se afianzaba más y más como músico "serio". "Serio" significa que se esforzó tremendamente para crear temas clásicos aparentemente chinos, cosa que, aunque pueda parecer sencilla para un japonés, viene a ser como si un español compusiera cantos tiroleses. El caso es que el éxito del resultado salta a la vista, y piezas como el tema de los títulos finales o Rain (I Want a Divorce) son redondas. A Sakamoto le toca la parte más clasicista de la banda sonora, la que defina a la película -musicalmente hablando- como filme épico en la mejor tradición de las superproducciones de siempre.

Portada de una edición oriental.
Después de los temas de Sakamoto vienen los de David Byrne, músico inquieto y explorador que, aunque no logra la brillantez compositiva del japonés, sí que es capaz de dotar a la banda sonora de un segundo tema central (cosa nada habitual, sobre todo si esto lo realiza un segundo músico), el estupendo Main Title Theme, con el que se abre la película. Byrne es el lado moderno de esta banda sonora, también jugando con lo oriental, aunque partiendo de una óptica mucho más libre y experimental, contemporánea si tenemos en cuenta el año de estreno de la película.

Sakamoto interpreta en vivo el tema principal de la película.

Finalmente, y tras el único tema de Cong Su, tenemos un par de temas populares del régimen comunista chino y un vals de Johann Strauss, el del emperador. Mencionar que la futura estrella megapopulista de las bandas sonoras, Hans Zimmer, lleva a cabo aquí labores de producción. En resumen, se puede decir que, aunque el disco es un poco farragoso por su mezcla de estilos, no sobra nada. Y además posee la peculiaridad de ser realmente dos bandas sonoras en una: la de Sakamoto y la de Byrne, más paralelas que complementarias, casi como si Bertolucci o los productores de la película hubiesen encargado la realización de piezas independientes a ambos y al final no hubiesen sido capaces de decantarse por una de ellas. No encontraremos nada parecido en otros álbumes de bandas sonoras, y aunque solamente sea por eso ya merecería la pena su escucha.


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