Otras músicas. Otros mundos.
miércoles, 27 de mayo de 2026
King Crimson - DISCIPLINE
miércoles, 6 de mayo de 2026
Nightnoise - A DIFFERENT SHORE
2. For Eamonn (6:52)
3. Falling Apples (4:48)
4. The Busker on the Bridge (4:02)
5. Morning in Madrid (5:07)
6. Another Wee Niece (4:23)
7. A Different Shore (5:43)
8. Mind the Dresser (5:33)
9. Clouds Go By (4:42)
10. Shuan (6:27)
Yo mismo me he preguntado a menudo por qué la música celta, siendo al fin y al cabo una expresión étnica perfectamente acotada en el tiempo y -sobre todo- en el espacio, ha logrado tener una repercusión tan grande incluso en circuitos comerciales en los que otras fórmulas similares no tendrían nada que hacer de cara al público más amplio. La respuesta es evidente: el arraigo que gran parte de la música instrumental contemporánea, especialmente la new age, tiene en lo celta desde sus inicios. Es verdad que la música pop y rock, teniendo como referencia máxima el mundo anglosajón, posee ancestros folclóricos rastreables en las islas británicas. Pero no hay que ir tan lejos. Es tan simple como que la utilización de instrumentos -sobre todo- acústicos y la vocación melódica que adquirió el género sobre todo desde su auge en las últimas décadas del siglo XX hace que la música celta sea enormemente accesible aunque el oyente no sepa mucho sobre aquella cultura ancestral.
Lo que termina ocurriendo, y es algo más que perceptible en álbumes como el que nos ocupa, es que su carácter celta y su vocación new age son tan imposibles de separar que el disco termina funcionando desde cualquiera de las dos ópticas. A Different Shore ("Una orilla diferente", 1995), uno de los títulos más conocidos de Nightnoise, es tanto un trabajo celta modélico (en la vertiente moderna, a lo "world music", del género) como un ejercicio musical que encantará a cualquier aficionado a la new age. No por casualidad fue publicado en Windham Hill. Intervienen en él Johnny Cunningham tocando el violín tradicional; Tríona Ní Dhomhnaill al piano, al acordeón, a la flauta y al sintetizador; Míchéal Ó Domhnaill a la guitarra, la flauta y el sintetizador; y Brian Dunning, que toca diferentes tipos de flautas y el acordeón. Todos contribuyen como vocalistas. Y como acabamos de leer, efectivamente hay sintetizadores en A Different Shore, lo que contribuye - junto con un cuidado ejercicio de producción- a acercarlo a un público masivo que no siempre va a ser fan de lo celta.
Todos los temas de A Different Shore merecen la pena, pero si tengo que elegir me quedo con el primero y con el último. Me gusta la ligereza sencilla de Call of the Child y la suave melancolía de Shuan, aunque seguramente los aficionados que conocen el disco desde su salida prefieran algún otro tema que destacó por algo en su momento. Desde luego, todos son agradables, están bien equilibrados dentro del progreso del álbum (que se escucha con pleno placer de un tirón) y, según parece, logran que todos los componentes de Nightnoise tengan su gran momento con su instrumento y/o a nivel de composición, ya que todos contribuyen casi a partes iguales. Un trabajo estupendo, a veces quizá un poco intrascendente pero con rincones muy interesantes que uno quiere revisitar en sucesivas escuchas. Deja más poso de lo que parece la primera vez.
jueves, 9 de abril de 2026
Eric Woolfson / Alan Parsons - FREUDIANA
jueves, 26 de marzo de 2026
Tangerine Dream - SORCERER
2. Search (2:54)
He estado evitando hasta ahora ponerme con las bandas sonoras para películas compuestas por Tangerine Dream, pero el otro día pude ver Carga Maldita (1977) y me he decidido a comentar aquí este primer trabajo cinematográfico de la banda cumbre de la Escuela de Berlín.
Según parece, el director William Friedkin conoció la música de TD cuando se estrenó en Munich su película de mayor éxito, El exorcista (1973). Declaró en alguna entrevista que, de haberla tenido antes a mano, habría procurado poner una BSO de Edgar Froese y los suyos en aquella película de terror, en lugar de la selección de piezas clásicas contemporáneas de Penderecki a las que recurrió. No creo que se arrepintiese de contar también con el icónico sonido de Tubular Bells, pero quién sabe. Se encontró con los músicos de TD en París y les pasó una copia del guión del que iba a ser su siguiente proyecto, y un año después recibió la grabación completa con una música que había sido compuesta sin ver un solo fotograma de la película.
Este nuevo largometraje de Friedkin fue una ambiciosa y carísima producción que en realidad era un "remake" de la película francoitaliana El salario del miedo (1953). El prestigioso director cometió dos errores: el primero, ponerle como título original Sorcerer ("Hechicero"), que a muchos espectadores les hizo pensar que se trataría de otra historia terrorífica cuando no lo era; y el segundo, estrenarla una semana después de la primera película de Star Wars. Fue un sonoro fracaso de taquilla, pero obtuvo una buena aceptación crítica y hoy es una apreciada película de culto cuya BSO contribuye a la indudable calidad del conjunto.
Carga maldita es un "thriller" de aventuras en el que un grupo de expatriados en Sudamérica son contratados para transportar unas cajas de dinamita en mal estado que puede explotar con las más mínima vibración. Conducen un par de camiones desvencijados a través de una selva terrible, embarrada, llena de obstáculos absurdamente enervantes. En el reparto están, entre otros, Roy Scheider y nuestro Francisco Rabal. La música de Tangerine Dream, que difícilmente puede calificarse como invasiva, subraya la situación de tensión constante sin llamar excesivamente la atención sobre sí misma. Para bien o para mal, es la clase de banda sonora en la que sólo repararía alguien interesado en este tipo de música.
Sorcerer se publicó en la época de los "años Virgin" de TD, con la formación más clásica de la banda en la que, junto a Froese, seguían al pie del cañón Christopher Franke (que figura en los créditos como "Christoph") y Peter Baumann. Era aquella una época de piezas épicas de larga duración, música cósmica y progresiva en la línea dura de la electrónica de vanguardia, y aquí los músicos logran adaptarse a las necesidades específicas de una película. Por supuesto, encontramos aquí las clásicas piezas secuenciales, texturales, de toda la vida; pero consiguen articular piezas más breves -a veces pequeños paisajes estáticos- que funcionan en las escenas indicadas. Sorcerer es indudablemente una obra canónica de Tangerine Dream que hasta encaja como un guante en su evolución sonora tras el aperturista Stratosfear (1976), sólo que en este caso se vuelca, creo que con éxito, en el campo de la música aplicada. Aparte de acentuar lo opresivo de la trama, también se consigue dotar a algunas piezas de cierta cualidad exótica, selvática, con un uso hábil de los ritmos que funciona perfectamente.
Tangerine Dream terminaría por tener una residencia semipermanente en Hollywood, y aunque todavía iban a aportar unas cuantas bandas sonoras más que interesantes (ya tuvimos por aquí el peculiar caso de Legend), en general los aficionados suelen prestar menos atención a estas obras para el cine que a sus álbumes de estudio. Procuraré ir conociendo las primeras un poco mejor.





.jpg)





