viernes, 30 de julio de 2021

"Juno to Jupiter", el nuevo álbum de Vangelis, sale en septiembre.

Lleva anunciado desde hace más de un año y ha sufrido un par de retrasos, pero por fin hay fecha para la publicación definitiva de Juno to Jupiter. Será el 24 de septiembre. No sabemos si la versión final será idéntica a la que estuvo vendiéndose durante unas horas, en formato digital y supuestamente por error, hace más o menos un año. Lo que sí sabemos es que saldrá en CD, vinilo y como descarga, y que el vinilo contendrá un tema más, a cambio de recortar otro tema que estará completo en el CD. Así habrá que comprarse ambos, amigos frikis. Habrá también una edición limitada, aunque no se sabe qué contendrá exactamente. Lo que me sorprende, quizá porque se explica mal (?) en la página http://elsew.com/vangelis.htm, es que incluso el CD regular contendrá un libreto de 89 páginas cargado de fotografías inéditas. La tienda oficial de Decca ayuda a aclarar nuestras dudas.

Juno to Jupiter es ya el tercer trabajo que publica Vangelis correspondiente a música empleada por misiones espaciales, si bien en este caso es el segundo con piezas totalmente nuevas y compuestas para la ocasión. Muchas de las piezas del álbum han podido escucharse en los clips que la NASA ha colgado en YouTube con imágenes de la misión Juno, y el disco busca recrear mediante una narración musical la misión en su conjunto, como sucedió en el anterior Rosetta (2016). Además de la voz de la soprano Angela Gheorghiu, que "interpreta" el papel de Juno, el trabajo contiene tanto las voces de científicos y técnicos de la misión como, creo, sonidos obtenidos por la propia sonda.

Lleva filtrado desde el pasado otoño y obviamente lo he escuchado, pero por respeto al músico esperaré a la fecha oficial de publicación antes de colgar una crítica. Sin malos rollos, porque el disco es muy bueno. Por cierto, si alguien es especialmente puntilloso con la legalidad y piensa llegar virgen al día señalado, queda decir que se ha publicado hoy mismo un single digital para ir abriendo boca: In the Magic of Cosmos.

lunes, 5 de julio de 2021

Jean-Michel Jarre - AMAZÔNIA


1. Amazônia Part 1 (4:42)
2. Amazônia Part 2 (9:59)
3. Amazônia Part 3 (8:10)
4. Amazônia Part 4 (3:16)
5. Amazônia Part 5 (6:04)
6. Amazônia Part 6 (3:33)
7. Amazônia Part 7 (4:18)
8. Amazônia Part 8 (3:19)
9. Amazônia Part 9 (6:23)

Cerramos un pequeño paréntesis en el que me he volcado en el fin de curso académico, para comentar el último lanzamiento de Jean-Michel Jarre, todavía una novedad, titulado Amazônia (2021). Cuando saltó la noticia de la publicación del álbum hace unos meses, algunos comentarios apostaban por una obra atmosférica a lo Waiting for Cousteau, y aunque las diferencias con aquel tema largo son obvias, está claro que las predicciones eran acertadas.

Jean-Michel Jarre

Amazônia es, por encima de cualquier otra consideración, la banda sonora que acompaña a la exposición del mismo título del cineasta y fotógrafo Sebastiao Salgado con fotografías de sus viajes por la más importante selva tropical del planeta. No sé si toda la música creada por Jarre se encuentra en el álbum publicado, pero son más de cincuenta minutos los que se nos ofrecen, que no es poco. 

Puede sonar a tópico, pero es verdad que en Amazônia encuentras cosas nuevas cada vez que lo vuelves a escuchar. Por ejemplo, la primera vez te centras inevitablemente en los sonidos ambientales de gente que habla, de agua corriente, de pasos, de respiraciones, del roce de las hojas y el crujir de la madera. Y después ya empiezas a notar los añadidos musicales que aporta Jarre, como algunos ritmos, drones sintéticos, punteos electrónicos, etc. Incluso es posible que lleguemos a vislumbrar ciertos patrones, estructuras intencionadas, tras cada uno de los temas numerados.

Part 1

Creo que Jarre hace algo bastante interesante y valiente: en lugar de recurrir a una típica fusión de electrónica y música étnica tribal, la música de Amazônia escapa del folklore para "recrear" una experiencia realista de caminata por la selva impenetrable en la que los añadidos de sintetizador funcionan más como una argamasa de unión que como un elemento protagonista. El antes mencionado Waiting for Cousteau, pieza clave del álbum homónimo de 1990, consistía más bien en una composición minimalista pero 100% musical que recreaba vagamente algunos aspectos de lo que sería una inmersión submarina, mientras que Amazônia es en un 95% contenido no musical, no melódico, no rítmico, no premeditado. Tampoco se busca que la música de este nuevo disco sea como un documento científico, porque el enfoque de Jarre permite que en su personal expedición selvática haya espacio para la introspección, la imaginación, lo lúdico y lo onírico.

Part 9

Parece que Jarre recurrió a los archivos sonoros del Museo Etnográfico de Ginebra, aunque no sabemos si parte del material fue grabado por el propio Salgado. Se entiende que lo que hace Jarre es, digamos, un "collage" en el que se busca que, sin salirse en ningún momento de un planteamiento ambiental, siempre estén sucediendo cosas a nuestro alrededor. No es fácil aburrirse si tenemos la paciencia de recrearnos en los pequeños detalles, y entiendo que la experiencia es mucho más interesante si escuchamos la versión Surround 5.1 o la binaural, que se descargan digitalmente tras la compra del álbum en CD o vinilo.

Quizá lo más discutible del álbum sea la división del mismo en cortes o temas en según qué edición, que salvo que le echemos un poco de imaginación resulta en apariencia arbitraria. Está claro que cualquiera puede sentirse libre de decidir qué fragmento le gusta más, pero dudo que esto pueda hacerse extensivo a uno de los temas tal cual nos son presentados en el tracklist.

...aunque en la trasera del CD figura un único tema.

Creo que Amazônia, sin ser un álbum muy representativo del momento actual de la carrera de Jean-Michel Jarre (que está más cómodo revisando sus clásicos e innovando con el software), sí que es una obra que está mucho mejor en las tiendas que en un oscuro archivo, aunque sea como curiosidad para audiófilos o como un bonito ítem para fans y coleccionistas. Tampoco hay que olvidar que Jarre lleva tres décadas siendo embajador de la UNESCO, por lo que le gusta volcarse en cualquier iniciativa en la que su música ayude a impulsar proyectos de interés cultural, humano y medioambiental.

Por mi parte, recomiendo especialmente el álbum en su versión binaural, aunque también sus tradicionales ediciones en CD y vinilo supondrán una grata experiencia que merece la pena disfrutar.

martes, 18 de mayo de 2021

Aphrodite's Child - 666


CD 1

1. The System (0:23)
2. Babylon (2:47)
3. Loud, Loud, Loud (2:42)
4. The Four Horsemen (5:53)
5. The Lamb (4:34)
6. The Seventh Seal (1:30)
7. Aegian Sea (5:22)
8. Seven Bowls (1:28)
9. The Wakening Beast (1:11)
10. Lament (2:45)
11. The Marching Beast (2:00)
12. The Battle of the Locusts (0:56)
13. Do It (1:44)
14. Tribulation (0:32)
15. The Beast (2:26)
16. Ofis (0:14)

CD 2

1. Seven Trumpets (0:35)
2. Altamont (4:33)
3. The Wedding of the Lamb (3:38)
4. The Capture of the Beast (2:17)
5. ∞ (5:15)
6. Hic and Nunc (2:55)
7. All the Seats Were Occupied (19:19)
8. Break (2:58)

Aphrodite's Child ("Hijo de Afrodita") sería hoy un grupo de culto incluso si de entre sus filas no hubiesen salido Demis Roussos y Vangelis Papathanassiou. Aunque actualmente los Aphrodite's Child son conocidos sobre todo gracias a la carrera posterior de los mencionados, lo cierto es que en su momento fueron una bomba comercial que llegó a vender la bestialidad de 20 millones de copias con solo tres discos publicados.

En 1967, el teclista y compositor Vangelis venía de liderar The Formynx, el arquetípico émulo (griego) de los Beatles, con tanto éxito que hasta rodaron una película tipo A Hard Day's Night; y el cantante y bajista Demis Roussos, pariente suyo, también había estado ya en dos bandas. Con ellos estaba el batería Loukas Sideras y después se les unió Anargyros Koulouris, conocido como Silver, a la guitarra. Tras alguna maqueta interesante, una discográfica los convenció para que viajasen a Londres, la meca de la música pop, donde su estilo comercial melódico con aura psicodélica seguramente iba a funcionar bien. 

Imagen de portada del single Break
De izquierda a derecha: Loukas Sideras, Demis Roussos y Vangelis Papathanassiou.

Pero algo tan sencillo como cuatro amigos que iban a trabajar a Inglaterra se complicó cuando Koulouris tuvo que quedarse a hacer la mili (en Grecia había una dictadura), y para más problemas los otros tres se toparon con las revueltas de Mayo del 68 en su escala en París, lo que les impidió viajar. Optaron por quedarse allí, y ya bajo el nombre definitivo de Aphrodite's Child grabaron, justo antes de su primer álbum End of the World (1968), el single superventas Rain and Tears. Era prácticamente una versión cantada del Canon de Pachelbel y sonó en la radio hasta el hartazgo.

En 1969 se lanzó un segundo álbum, It's Five O'Clock, y a pesar del éxito continuado del trío, a Vangelis empezaba a picarle el gusanillo del rock progresivo de cara al siguiente trabajo de estudio. Tal como ocurriría con varios de los grandes grupos del rock progresivo posteriores, el que destruiría la banda desde dentro iba a ser su álbum más ambicioso: 666, también conocido como 666: The Apocalypse of John 13/18 (1972). Recordemos lo que pasó con The Lamb Lies Down on Broadway o The Wall.

Una extraña ilustración del libreto del álbum.

Lo primero que sorprende es cómo Aphrodite's Child, un grupo con unas propuestas musicales bastante ingenuas (sus canciones se movían entre "Con su blanca palidez" de Procol Harum y, si acaso, algo parecido a las canciones medio en broma que componía Syd Barrett para Pink Floyd en aquella época), se embarcó en algo tan descabellado con un doble vinilo conceptual sobre el Apocalipsis bíblico que, para más enjundia, encima contenía algunos provocadores guiños oscurantistas. 666, pese a que cuenta con un par de canciones que encajarían bien con lo escuchado en los dos álbumes previos de los griegos (Babylon y Break, quizá The Four Hoursemen), es sobre todo una larga pieza unitaria en la que muchos cortes son un puro experimento, atmosféricos, instrumentales, llenos de efectos sonoros muy impresionistas que no tienen ni asomo de una atmósfera pop. Casi no es ni rock, y eso que ya contaban con un muy buen guitarrista al reunirse por fin con su banda Silver Koulouris.

Aegian Sea

Resulta complicado describir el conjunto de un álbum tan extenso y abigarrado que cuesta tener una visión de conjunto del mismo, pero sí que podemos destacar algunos momentos importantes como los mencionados Babylon y el epílogo Break, el impresionante instrumental Aegian Sea, la extraña invocación esotérico-sexual ∞ (en la que colabora con mucho, mucho, pero que mucho placer la actriz Irene Papas), la suite conclusiva All the Seats Were Occupied o el temazo tremendo de rock progresivo The Four Horsemen ("Los cuatro jinetes"), que hoy en día llega a todo el mundo gracias a un anuncio de coches. Suenan geniales la voz de Roussos, la batería y las percusiones exóticas, varios fragmentos corales muy logrados, algunas partes recitadas, y todo un arsenal de sintetizadores de última generación. Curiosamente, Vangelis (compositor principal por no decir único del álbum) contó con un letrista ajeno al grupo, el cineasta griego Costas Ferris.

The Four Horsemen

666 funcionó bien comercialmente y para la crítica, y eso que sufrió la censura en varios países, entre ellos España, por sus contenidos supuestamente satánicos (el tema de Irene Papas, una voz al final del álbum que dice "hazlo", un supuesto uso de drogas durante la grabación). Vangelis, que entonces se encontraba bien metido en la farándula avant-garde, conoció en aquella época a Salvador Dalí, que se quedó entusiasmado con esta música y propuso una performance en Barcelona para promocionar 666. Habría parafernalia nazi, lanzamiento de animales y clérigos desde aviones y demás ideas surrealistas. Véase una vieja entrada sobre Dalí en este mismo blog. Por supuesto, nada de aquello fue más allá de la imaginación del artista catalán.

Break

En la actualidad, 666 es un álbum de referencia, no solo por su gran calidad artística y su ambición conceptual, sino porque fue un ejemplo relativamente temprano del grado de libertad compositiva que llegaría a desplegar el rock progresivo. Por supuesto, quienes somos seguidores de Vangelis no podemos evitar considerarlo un álbum importante en su carrera, aunque todo aquel que disfruta de los mejores y más cuidados desvaríos de la auténtica era psicodélica va a gozar muchísimo con cada escucha. Es un clásico de culto que cuenta también con una edición griega con algunas pequeñas pero interesantes variaciones, del gusto del coleccionista.

martes, 4 de mayo de 2021

Yellow Magic Orchestra - YELLOW MAGIC ORCHESTRA


1. Computer Game (Theme from "The Circus") (1:47)
2. Firecracker (4:52)
3. Simoon (6:29)
4. Cosmic Surfin' (4:28)
5. Computer Game (Theme from "The Invader") (1:02)
6. Yellow Magic (Tong Poo) (6:19)
7. La Femme Chinoise (5:58)
8. Bridge Over Troubled Music (1:19)
9. Mad Pierrot (4:06)

Es imperdonable que no hayan pasado ya por aquí, pero más vale tarde que nunca. La Yellow Magic Orchestra ("Orquesta Magia Amarilla", con una pincelada racista pero simpática) es uno de los grupos clave para lo que fue la expansión de la música electrónica a nivel popular y comercial. Seguramente sea el hecho de ser una formación no occidental lo que hace que todavía siga siendo hasta cierto punto desconocida para gran parte del público de aquí, porque a todos los efectos estaríamos ante una banda no menos interesante y visionaria que Kraftwerk. En el mercado local japonés, la YMO vivió incluso una época de esplendor desmesurado a finales de los setenta en la que su éxito fue equiparable al de los Beatles en Europa y EEUU.

La portada original (la del comienzo es la internacional).

YMO constaba oficialmente de tres miembros: Haruomi Hosono, Yukihiro Takahashi y el mucho más conocido Ryuichi Sakamoto, a quien sí hemos tenido por aquí varias veces como artista en solitario. Se suele señalar que hubo un cuarto miembro "en la sombra": Hideki Matsusake, que por lo visto era más programador informático que músico. Todos provenían del panorama musical experimental, de bandas de rock psicodélico y progresivo en la mayoría de los casos (Matsusake era ayudante del gran Isao Tomita), conociéndose sobre todo por colaborar alguno de ellos en trabajos de otros, esporádicamente, en labores de producción e ingeniería de sonido. Parece ser que el álbum que nos ocupa, su inicial Yellow Magic Orchestra (1978), iba a ser un experimento más con Hosono como líder.

Trasera de una edición internacional.

Yellow Magic Orchestra, el disco, supone una divertida parodia de lo que en occidente consideramos "oriental", con un sonido totalmente electrónico que combina melodías con sabor japonés castizo de postal, todo con una producción fabulosa y una textura de synthpop mucho más accesible que lo que se hacía entonces. No solo se inspiraron también en la música y los efectos sonoros de los primitivos videojuegos de la época, sino que seguramente influyeron a su vez en el sonido que tendrían muchas maquinitas de los ochenta. Este primer álbum obtuvo un éxito inesperado que condujo a un contrato internacional, y lo que iba a ser un lanzamiento puntual cristalizó en la formación de una banda estable que llegaría a su cumbre creativa con su segundo disco Solid State Survivor (1979).

Firecracker

El álbum comienza con Theme From "The Circus", que es claramente propio de un videojuego arcade (incluye hasta la melodía de la marcha fúnebre, que sonará, supongo, cuando pierdes una vida) y funciona como introducción. Continúa el disco con Firecracker ("Petardo"), pieza definitoria del sonido del álbum y de lo que iba a ser la YMO en adelante, muy divertida, muy japonesa y llena de detalles. Simoon es como una pieza de baile de salón bufa, con una voz en vocoder difícilmente comprensible. Cosmic Surfin', más animada, parece en algún momento una nueva encarnación del clásico Popcorn, aunque también suena como una pieza de baile latino generada en un Amstrad. Theme from "The Invader", el título lo dice, es otro corte videojueguil (del Space Invaders, supongo) que funciona como puente hacia Yellow Magic (Tong Poo), otro tema esencial de la banda, toda una fantasía cósmica ochentera pop-disco amenizada con un bonito piano electrónico.

Tong Poo (en vivo, en 1979).

Con un ritmo más marcado, voces más naturales -en inglés- y algo menos énfasis en la riqueza melódica, sigue el álbum con La Femme Chinoise. Bridge Over Troubled Music (el título parodia el tema de Simon and Garfunkel) es un nuevo experimento más complejo de lo que parece, que seguramente gustaría mucho a los futuros fans de Art of Noise. En Mad Pierrot (¿esto no era una película de Belmondo?), otro tema nacido para ser un single, el sonido de videojuegos y hasta tragaperras y máquinas de bolas es toda una algarabía, otra vez con voces computerizadas. Parece que este tema y el previo Tong Poo inspiraron a los creadores de la serie anime de culto Cowboy Bebop. Y el conclusivo Acrobat, muy sutil referencia circense al desarrollo melódico de la pieza, termina con los mismos sonidos con los que comenzaba el álbum.

Mad Pierrot

Yellow Magic Orchestra no es un trabajo que resulte especialmente actual al depender casi exclusivamente de tecnologías informáticas y musicales totalmente obsoletas, pero está claro que el despliegue de imaginación puede disfrutarse todavía. Imprescindible, sobre todo si no conocías a la YMO. 

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