jueves, 26 de marzo de 2026

Tangerine Dream - SORCERER


1. Main Title (5:28)
2. Search (2:54)
3. The Call (1:57)
4. Creation (5:00)
5. Vengeance (5:32)
6. The Journey (2:00)
7. Grind (3:01)
8. Rain Forest (2:30)
9. Abyss (7:04)
10. The Mountain Road (1:53)
11. Impressions of Sorcerer (2:55)
12. Betrayal (Sorcerer Theme) (3:38)

He estado evitando hasta ahora ponerme con las bandas sonoras para películas compuestas por Tangerine Dream, pero el otro día pude ver Carga Maldita (1977) y me he decidido a comentar aquí este primer trabajo cinematográfico de la banda cumbre de la Escuela de Berlín.

Según parece, el director William Friedkin conoció la música de TD cuando se estrenó en Munich su película de mayor éxito, El exorcista (1973). Declaró en alguna entrevista que, de haberla tenido antes a mano, habría procurado poner una BSO de Edgar Froese y los suyos en aquella película de terror, en lugar de la selección de piezas clásicas contemporáneas de Penderecki a las que recurrió. No creo que se arrepintiese de contar también con el icónico sonido de Tubular Bells, pero quién sabe. Se encontró con los músicos de TD en París y les pasó una copia del guión del que iba a ser su siguiente proyecto, y un año después recibió la grabación completa con una música que había sido compuesta sin ver un solo fotograma de la película.

Contraportada de una edición en CD, con la foto oficial de TD.

Este nuevo largometraje de Friedkin fue una ambiciosa y carísima producción que en realidad era un "remake" de la película francoitaliana El salario del miedo (1953). El prestigioso director cometió dos errores: el primero, ponerle como título original Sorcerer ("Hechicero"), que a muchos espectadores les hizo pensar que se trataría de otra historia terrorífica cuando no lo era; y el segundo, estrenarla una semana después de la primera película de Star Wars. Fue un sonoro fracaso de taquilla, pero obtuvo una buena aceptación crítica y hoy es una apreciada película de culto cuya BSO contribuye a la indudable calidad del conjunto.

Portada de una reedición en vinilo.

Carga maldita es un "thriller" de aventuras en el que un grupo de expatriados en Sudamérica son contratados para transportar unas cajas de dinamita en mal estado que puede explotar con las más mínima vibración. Conducen un par de camiones desvencijados a través de una selva terrible, embarrada, llena de obstáculos absurdamente enervantes. En el reparto están, entre otros, Roy Scheider y nuestro Francisco Rabal. La música de Tangerine Dream, que difícilmente puede calificarse como invasiva, subraya la situación de tensión constante sin llamar excesivamente la atención sobre sí misma. Para bien o para mal, es la clase de banda sonora en la que sólo repararía alguien interesado en este tipo de música.

 
El tema más largo de Sorcerer, Abyss.

Sorcerer se publicó en la época de los "años Virgin" de TD, con la formación más clásica de la banda en la que, junto a Froese, seguían al pie del cañón Christopher Franke (que figura en los créditos como "Christoph") y Peter Baumann. Era aquella una época de piezas épicas de larga duración, música cósmica y progresiva en la línea dura de la electrónica de vanguardia, y aquí los músicos logran adaptarse a las necesidades específicas de una película. Por supuesto, encontramos aquí las clásicas piezas secuenciales, texturales, de toda la vida; pero consiguen articular piezas más breves -a veces pequeños paisajes estáticos- que funcionan en las escenas indicadas. Sorcerer es indudablemente una obra canónica de Tangerine Dream que hasta encaja como un guante en su evolución sonora tras el aperturista Stratosfear (1976), sólo que en este caso se vuelca, creo que con éxito, en el campo de la música aplicada. Aparte de acentuar lo opresivo de la trama, también se consigue dotar a algunas piezas de cierta cualidad exótica, selvática, con un uso hábil de los ritmos que funciona perfectamente.

 
Betrayal

Tangerine Dream terminaría por tener una residencia semipermanente en Hollywood, y aunque todavía iban a aportar unas cuantas bandas sonoras más que interesantes (ya tuvimos por aquí el peculiar caso de Legend), en general los aficionados suelen prestar menos atención a estas obras para el cine que a sus álbumes de estudio. Procuraré ir conociendo las primeras un poco mejor.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Vangelis - EARTH

 

 1. Come On (2:09)
2. We Were All Uprooted (6:51)
3. Sunny Earth (6:41)
4. He-O (4:12)
5. Ritual (2:45)
6. Let It Happen (4:19)
7. The City (1:16)
8. My Face in the Rain (4:23)
9. Watch Out (3:02)
10. A Song (3:28)

No todas las fuentes cuentan la BSO de Sex Power (1970) y el poema sinfónico Fais que ton rêve soit plus long que la nuit (1972) como los dos primeros álbumes de Vangelis en solitario. Estarían en una "zona gris" al tratarse de obras con una distribución muy limitada, o por tener un carácter muy experimental que no buscaba la consolidación comercial de su autor. Yo sí las cuento, y por lo tanto este Earth (1973) sería su tercer disco publicado. 

Portada y contraportada alternativas de una edición en vinilo.

Pero en algunos sitios nos encontramos Earth como su verdadero álbum de debut, y de hecho fue promocionado en su momento como tal. No me parece un trabajo especialmente representativo de su estilo posterior, que queda mucho más definido a partir de L'Apocalypse des animaux, publicado el mismo año, pero sí que sirve para ilustrar de dónde venía el músico griego y -quizá- hacia dónde podría haber ido su carrera si hubiese sido un trabajo suficientemente exitoso.

 
Otra edición (de EEUU), en la que Vangelis aparece sólo como "Vangelis O."

En resumidas cuentas, y aquí puede estar una de las claves del reniego hacia los dos primeros trabajos publicados por el griego, se podría decir que Earth (Tierra) sí que parece una obra del compositor del famoso 666 de Aphrodite's Child. Sí que estamos hablando de un trabajo que podemos calificar como de rock progresivo-psicodélico, sí que tiene este toque mediterráneo-exótico. Incluso colabora en él Anargyros "Silver" Koulouris, guitarrista de aquella banda de culto.

Earth contiene una mezcla de canciones y piezas atmosféricas con instrumentación y toques étnicos balcánicos, quizá como si Vangelis se sintiese obligado a darse a conocer con el pasaporte griego en la mano. No se puede decir que haya nada que sobre en el álbum, pero es cierto que cuesta encontrar una línea coherente a lo largo de todos los temas. Se puede decir que los temas cantados son los más llamativos, y además resulta que el vocalista de muchos de ellos es Robert Fitoussi, quien lograría un enorme éxito ochentero (Words) bajo el seudónimo de F. R. David. Colabora también en las letras la compositora Richelle Dassin.

 
Come On

El álbum comienza con Come On ("¡Vamos!"), con guitarras eléctricas distorsionadas y percusiones potentes. We Were All Uprooted ("Todos fuimos desarraigados") contiene una recitación vocal cavernosa y un un ritmo más pausado, atmosférico. Una continuación natural del anterior parece Sunny Earth ("Tierra soleada"), que aporta voces corales y nuevas percusiones. He-O es un tema cantado que regresa sobre los planteamientos anteriores de world music, con algunos toques de piano añadidos. Ritual suena precisamente a rito, con unas connotaciones muy tribalistas. Let It Happen ("Deja que ocurra"), de nuevo una pieza cantada, tiene un ritmo mucho más contemporáneo, aunque cuajado de las campanitas y efectos sonoros típicos del músico.

 
My Face in the Rain

Con unas grabaciones urbanas de fondo escuchamos The City ("La ciudad"), que es un crescendo de percusión que conduce directamente a My Face in the Rain ("Mi rostro en la lluvia"), uno de los temas más clásicamente Vangelis del álbum, con matices que anticipan lo que haría años después con Jon Anderson y con una atmósfera envolvente. Más percusiones balcánicas y experimentos acústicos en el tema Watch Out ("Ten cuidado") anteceden al tema final, A Song ("Una canción"), muy melancólica y con una nueva recitación del estilo de la de We Were All Uprooted, a cargo de alguien acreditado como Warren Shapovitch, que es el propio Vangelis.

 
A Song

Como se puede deducir, Earth es un imprescindible para todo seguidor del músico griego y al mismo tiempo un álbum no muy recomendable para el novato. No es una obra opaca ni demasiado sesuda, pero sí que ha acusado el paso del tiempo bastante peor que otros trabajos de Vangelis de la época, y salvo que disfrute uno de este contexto de eferverscencia del rock progresivo de los setenta -muchos lo hacemos, aunque no hayamos vivido aquellos años-, puede no quedar demasiado impresionado por tan bohemio conjunto ni tener un especial deseo de acercarse después a otros títulos más representativos de este genio indiscutido.

La portada del último remáster.

Aunque no ha sido un disco especialmente fácil de encontrar en CD, sí que merece la pena mencionar que ha tenido varias ediciones curiosas. Una de ellas, la que yo tengo y que seguramente estará en casa de más de un seguidor, echa un tufo a "bootleg", disco pirata, que tira para atrás. Pues no. El papel barato tipo fotocopia utilizado en esta edición fue una decisión editorial un poco pobre de Polygram, pero es un lanzamiento legítimo. También está en la tanda de reediciones de los últimos años (incluyendo el estuche Delectus), aunque sé que muchos aficionados no están entusiasmados por la calidad del sonido de las mismas.

No me resisto a subir un par de vídeos con una actuación increíblemente psicodélica, bizarra, de Vangelis y un montón de colaboradores en el programa de televisión Melody de 1974, en el que se interpretan algunas piezas de Earth. Y ojo, porque se incluyen composiciones que pertencen a un disco hoy considerado ilegal, The Dragon.

 
(Primera parte)

 
(Segunda parte)

miércoles, 4 de febrero de 2026

Boards of Canada - MUSIC HAS THE RIGHT TO CHILDREN


1. Wildlife Analysis (1:15)
2. An Eagle in Your Mind (6:25)
3. The Colour of the Fire (1:45)
4. Telephasic Workshop (6:35)
5. Triangles & Rhombuses (1:50)
6. Sixtyten (5:48)
7. Turquoise Hexagon Sun (5:07)
8. Kaini Industries (0:59)
9. Bokuma (1:35)
10. Roygbiv (2:31)
11. Rue the Whirl (6:39)
12. Aquarius (5:58)
13. Olson (1:31)
14. Pete Standing Alone (6:07)
15. Smokes Quantity (3:07)
16. Open the Light (4:25)
17. One Very Important Thought (1:25)

Es habitual encontrar este álbum en casi cualquier listado de recomendaciones de música experimental, ultramoderna y con un toque indie, y al final no me he resistido a escucharlo. Music Has the Right to Children ("La música tiene derecho a los niños", 1998) fue el primer álbum publicado comercialmente de Boards of Canada, un dúo integrado por los escoceses Michael Sandison y Marcus Eoin. Y digo que fue el primero publicado comercialmente porque llevaban un montón de años, desde los ochenta, haciendo experimentos con sintetizadores y cintas de casete con grabaciones de radio de onda corta. Los regalaban a amigos y familia y han acabado destruyendo muhco de este material. Como suele ocurrir siempre que alguien innova en el mundillo de la electrónica experimental, el álbum que nos ocupa fue un importante éxito crítico, si bien entiendo que nunca estuvo hecho para ser comercial.

Boards of Canada

Hace muchos años tuvimos por aquí algunos discos que alguien calificó como "música del tercer mundo", no por estar grabados en países con economías emergentes, sino por aprovechar material de desecho: samples, grabaciones de otros modificadas hasta resultar irreconocibles, sonidos de archivo no necesariamente musicales, etc. Pensemos en algo como My Life in the Bush of Ghosts (1981) de David Byrne y Brian Eno si queremos recurrir a un ejemplo clásico. Esto que hacen Boards of Canada maneja un concepto parecido, aunque aquí se recurre a ritmos más propios de la música urbana y el resultado es menos extravagante en la estructura, si bien gran parte del álbum se percibe como una fantasmagoría de sonidos vagos, demasiado lavados y descontextualizados, que no es del todo accesible para un oyente casual.

 
Aquarius, que fue el primer single del álbum.

Se explica en este interesante vídeo que algunos trabajos de la llamada IDM (Intelligent Dance Music, concepto que me suena y me seguirá sonando a chorrada), entre los que está este Music Has the Right to Children, intentan crearnos una sensación de nostalgia por experiencias que en realidad nunca hemos vivido. Es posible. Desde luego, en este momento aprecio el álbum mucho más como experimento dentro de los cánones muy amplios del ambient y la psicodelia que como algo con excesivas ambiciones de influencia psíquica. Tiene algo de intrigante y una capacidad envolvente meritoria, aunque todavía no he conseguido rascar por debajo de la epidermis. Me quedo mucho antes con temas atmosféricos como Wildlife Analysis, Triangles & Rhombuses u Open the Light que con otros con ritmo demasiado afilado como Telephasic Workshop o Pete Standing Alone, aunque alguno como AquariusRoygbiv tampoco me desagrada. Hay más de una hora de música, cada cual puede encontrar algo interesante en unas cuantas escuchas atentas.

 
Wildlife Analysis

Grabado en un estudio en Pentland Hills (Escocia) que alguien ha calificado como un "búnker", y publicado en colaboración por los sellos especializados en electrónica Skam y Warp (el del inevitable Aphex Twin), Music Has the Right to Children tiene, según sus autores, influencias de gente tan peculiar como Wendy Carlos y Jeff Wayne entre otros, además de contar con samples de La Fête Sauvage (1976) de Vangelis y de la sintonía de Barrio Sésamo. Gracias, Wikipedia, y felicidades por tu 25 cumpleaños.

viernes, 9 de enero de 2026

Peter Gabriel - (1 "CAR")


1. Moribund the Burgermeister (4:20)
2. Solsbury Hill (4:21)
3. Modern Love (3:38)
4. Excuse Me (3:20)
5. Humdrum (3:25)
6. Slowburn (4:36)
7. Waiting for the Big One (7:15)
8. Down the Dolce Vita (5:05)
9. Here Comes the Flood (5:38)

Utilizo paréntesis y comillas en el título de la entrada porque el primer álbum en solitario de Peter Gabriel no tiene título. Para más complicación, tampoco tienen título sus siguientes tres trabajos, de modo que se opta por ponerles un número y un título basado en la imagen de portada. Aquí, gracias a la inventiva de Storm Thorgerson del colectivo de diseñadores Hipgnosis, Gabriel aparece dentro de un Lancia Flavia salpicado de gotas de agua. La foto fue tomada en blanco y negro y se coloreó el coche después, por lo que Gabriel parece una presencia pálida, fantasmal. Se puso además unas lentillas de espejo para aumentar el impacto.

Peter Gabriel aparece con estas lentillas inquietantes en las portadas de los dos singles del disco.

El álbum conocido como Car (1977) fue el debut de Peter Gabriel en solitario tras salir de Genesis, no peleado con sus antiguos compañeros pero tampoco especialmente satisfecho con su convivencia como grupo en el -por lo demás- impresionante The Lamb Lies Down on Broadway (1974). Han mantenido los lazos hasta hoy, pero se nota que han estado más a gusto cada uno por su lado. Aunque Car sea inevitablemente un clásico, en su momento muchos críticos lo entendieron como el típico "muestrario de moquetas" del que alguna vez hemos hablado: hay temas diversos y un enfoque artístico no del todo unificado, como si Gabriel no tuviese claro hacia dónde iba su carrera. 

Dos imágenes promocionales de la sesión de fotos para la portada.

El propio Gabriel no se quedó del todo satisfecho con la producción a cargo de Bob Ezrin, quizá excesiva para lo que él tenía en mente, y se percibe que en su siguiente trabajo apostó por un enfoque más contenido. Al parecer, acordaron que Ezrin (a dos años de ocuparse de The Wall de Pink Floyd) se ocuparía de los temas más rockeros y Gabriel de los más experimentales, si bien es verdad que, una vez tenemos el disco girando en casa, no es tan fácil ponerles etiquetas. Hay que pensar que este álbum debió sorprender mucho a quienes esperaban algo quizá más cercano al progresivo puro de aquel Peter Gabriel flautista y friki que se disfrazaba y contaba cuentos surrealistas en sus actuaciones cuando estaba en Genesis.

 
Solsbury Hill

No hay duda de que el gran temazo de Car es el epifánico Solsbury Hill, uno de los mayores y más resonantes éxitos de Peter Gabriel en toda su carrera, y que a mi juicio envejece mucho mejor que otros que tuvieron más renombre en su momento tipo Sledgehammer. Ya se intuye en las percusiones la deriva étnica de Gabriel en títulos futuros. Tampoco debemos ignorar otras joyas como el inicial Moribund the Burgermeister ("Moribundo el alcalde"), inspirada en los arrebatos del mal de San Vito; Modern Love, un segundo single muy cañero; las teatrales, vodevilescas Excuse Me y Waiting for the Big One; y las espectaculares Down the Dolce Vita y Here Comes the Flood, la segunda de las cuales Peter Gabriel regrabó años después con menos arreglos. No menciono aquí todos los temas, pero no sobra ninguno.

 
Modern Love.

El álbum se grabó entre Toronto (Bob Ezrin es canadiense) y Londres, y además de algunos músicos de sesión habituales de otras producciones de Ezrin para gente como Lou Reed y Alice Cooper -cuyo estilo de rock se aprecia por ejemplo en el tema Slowburn-, contó con la participación del sintesista Larry Fast, la London Symphony Orchestra y, mucho ojo, con los mismísimos Robert Fripp y Tony Levin. Ambos participarían en la gira de presentación del disco que nos ocupa y se reunirían nada menos que para la resurrección de King Crimson en 1981. Levin seguiría siendo un habitual de los conciertos de Peter Gabriel durante muchos años.

Contraportada.

Con todos los peros que quisieron ponerle algunos, Car fue recibido como un trabajo valiente en el que Peter Gabriel, que había aumentado las expectativas tras dos años de ausencia de los escenarios (estaba centrado en su familia) puso sobre la mesa todo su ideario musical, con resultados que iban a preceder muchas de las innovaciones que convertirían al músico en un referente indiscutible. Un discazo.

 
Here Comes the Flood, una versión en directo de 2003.

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