jueves, 26 de marzo de 2020

The Chieftains - 4


1. Drowsy Maggie (4:00)
2. Morgan Magan (2:53)
3. The Tip of the Whistle (2:57)
4. Bucks of Oranmore (2:17)
5. The Battle of Aughrim (7:36)
6. The Morning Dew (3:34)
7. Carrickfergus (or Do Bhi Bean Uasal) (2:49)
8. Sláinte Bhreagh Hiulit / Hewlett (2:34)
9. Cherish the Ladies (2:29)
10. Lord Mayo (2:44)
11. Mná na hÉireann (Women of Ireland) (3:33)
12. O'Keefe's Slide / An Suisin Bán (The White Blanket)/ 
The Star Above the Garter / The Weaver's Slide (3:39)

Me llevé una sorpresa hace unos días mientras escuchaba por primera vez este álbum. Todo el mundo sabe que la banda de Paddy Moloney alcanzó gran notoriedad en los años setenta gracias a su participación en la banda sonora de Barry Lyndon (1975), la película de época de Stanley Kubrick, pero pensaba que el tema Women of Ireland, uno de los más prominentes de la película, había sido grabado para la ocasión. Resulta que no, que Mná na hÉireann (que así se llama el tema "Mujeres de Irlanda" en gaélico) llevaba grabado en un álbum de los jefazos desde 1973.

Women of Ireland

Y no es este un álbum cualquiera, porque los aficionados lo consideran un trabajo bisagra en la discografía de The Chieftains. Se supone que aquí comienza la etapa de plenitud de la banda, lo que también vendrá a reflejarse en su plena profesionalización. Para cuando se publicase su siguiente trabajo, los Chieftains ya habrían dejado sus empleos para dedicarse del todo a la música. Sorprende el hecho de que los primeros trabajos de una banda tan mítica fuesen obra de un "simple" grupo de amigos que se reunían para tocar por amor al arte en su tiempo libre.

The Morning Dew, en vivo y en la tele.

El impulso definitivo para que los Chieftains se dedicasen plenamente a la música se lo dio el empresario y cazatalentos Jo Lustig, que había trabajado con Miles Davis y Nat King Cole, y que en aquellos años sintió que había negocio en el pujante folk británico. Se convirtió en mánager de la banda y les consiguió tanto un contrato con una productora internacional como un gran concierto en el Royal Albert Hall de Londres. The Chieftains 4 se convertiría en un gran éxito mundial, y algunas figuras de renombre como el actor cómico Peter Sellers declararían su amor por la obra de los de Moloney.

Una versión de The Battle of Aughrim junto al guitarrista country Chet Atkins.

The Chieftains 4 es también el primer vinilo de la banda en el que participa Derek Bell, aportando una bellísima arpa que redondea el sonido del conjunto. Hay aquí algún que otro tema imprescindible del repertorio de los Chieftains, como The Morning Dew, y un estupendo tema largo muy celebrado, The Battle of Aughrim. Pero Women of Ireland se ha convertido en la pieza más conocida del trabajo. Hay quien la considera equivocadamente como un tema tradicional de autoría anónima, pero en realidad es un poema de Peadar Ó Doirnín (siglo XVII) convertido en pieza musical por Seán Ó Riada. Este último, uno de los impulsores del gran renacimiento celta a mediados del siglo XX, era también un buen amigo de Paddy Moloney, y al estar este tema incluido aquí a modo de homenaje (Ó Riada había muerto dos años antes, en 1971), adquiere un fuerte matiz melancólico que tal vez no estaba presente cuando los Chieftains lo tocaban en pubs tiempo atrás.

Contraportada

"Mujeres de Irlanda" es una de las piezas más populares de la música celta, la clase de tema que trasciende el género. No en vano, existen versiones diversas del mismo a cargo de The Christians, Sinéad O'Connor, Mike Oldfield, Kate Bush, Sarah Brightman, Jeff Beck y Sharon Corr, entre otros. Además de en Barry Lyndon, también ha sonado en el western Arma joven y en la versión de Robin Hood de Ridley Scott. Sin lugar a dudas, la versión de The Chieftains es considerada como canónica.

Los componentes de la banda, en la funda interior del vinilo.

Paddy Moloney toca la gaita y la flauta irlandesas, Seán Keane y Martin Fay el violín, Derek Bell el arpa, Peadar Mercier el bodhrán, Seán Potts otra flauta y Michael Tubridy la concertina y más flautas. Música celta en estado puro a cargo de los mejores.

jueves, 12 de marzo de 2020

Mike Oldfield - ISLANDS


1. The Wind Chimes Part One and Part Two (21:47)
2. Islands (4:20)
3. Flying Start (3:37)
4. North Point (3:33)
5. Magic Touch (4:14)
6. The Time Has Come (3:55)
7. When the Night's on Fire (6:40)

Cuando Mike Oldfield publicó su disco Islands en 1987, es de suponer que las expectativas eran muy altas. Lo último que había salido de sus manos, pese a estar enclavado en su época más pop, tuvo un éxito y una calidad indiscutibles. Hablamos del álbum de estudio Discovery y la banda sonora The Killing Fields (Los gritos del silencio), ambos trabajos de 1984. En el espacio de tiempo antes de Islands también se lanzó el acertado recopilatorio The Complete Mike Oldfield (1985). El single Pictures in the Dark parecía dejar entrever por donde irían los tiros, más que nada porque en él cantaba la entonces novia del músico, Anita Hegerland, cuyo estilo vocal era bien distinto del de la musa ochentera Maggie Reilly. En definitiva, cualquiera se podía hacer una idea bastante clara de como sería el nuevo álbum.


Los singles de Islands.

Islands fue planteado en la misma línea de Five Miles Out y Crises, con toda la primera cara ocupada por un instrumental largo y canciones pop en la segunda. El instrumental se llama aquí The Wind Chimes ("Las campanadas del viento") y está dividido en dos partes, la primera de las cuales es mucho más breve, apenas una introducción espectacular que alguien ha descrito como una revisión rollo Oldfield de Así hablaba Zaratustra. La segunda parte es muy bonita, una de las clásicas piezas de desarrollo virtuoso y fluido de su autor, en este caso con la novedad de algunos sonidos del sureste asiático tipo gamelán, tal vez tanteados por Mike para su BSO de 1984. Hay abundancia de guitarras cristalinas y la atmósfera es cautivadora, pero aparecen también varios sonidos pregrabados de estos que los fans hardcore del Oldfield artesano consideran herejía.

En la segunda cara encontramos temas cantados con gran vocación comercial, empezando por el homónimo Islands, en el que interviene la estrella del pop-rock Bonnie Tyler. Es muy agradable y luminoso, y me gusta especialmente el saxofón de Raphael Ravenscroft, aunque francamente me cuesta trabajo encontrar el toque personal de Oldfield en él. Mucho más personal es Flying Start, una agradecida reunión del músico con su mentor Kevin Ayers.

Islands

Flying Start

No aparece Anita Hegerland hasta North Point, un tema no muy recordado pero interesante y digno de reivindicación. Después llega Magic Touch, que tuvo dos cantantes distintos en las versiones británica y americana del álbum, Jim Price y Max Bacon, y que algunos fans consideran como una de las mejores canciones de Mike. No ha sido a propósito, pero enlazamos con entradas anteriores al mencionar que el ex Buggle Geoff Downes figura como productor.

El vídeo de Magic Touch fue dirigido por Alex Proyas (El cuervo, Dark City, Yo Robot)

Y el álbum concluye con The Time Has Come ("El momento ha llegado"), esta vez con otro productor estrella: el futuro cerebro de Enigma, Michael Cretu. La edición en CD del álbum incluye también el bonustrack When the Night's on Fire, que es una especie de revisión algo más atmosférica de Islands, esta vez con Anita Hegerland como cantante. Hay por ahí una versión descartada a cargo de la propia Bonnie Tyler, y otra con Barry Palmer.

Una rareza total.

Y esta también.

Oldfield se había aficionado a los cacharritos, y no sólo a los puramente musicales. En el estudio de Mike había ahora un buen ordenador de la época que le permitió trastear con figuras geométricas y efectos hoy algo toscos que utilizó para aderezar los clips oficiales de Islands, incluyendo el instrumental largo, para el que creó todo un vídeo bastante surrealista. Se publicó incluso una versión en vídeo VHS del álbum completo que se tituló The Wind Chimes.

The Wind Chimes

¿Era este el álbum que quería el público de Mike? No estoy seguro. En realidad, Islands no es ni de lejos un mal álbum, pero sí que es una obra sobreproducida, un alarde de producción que amenaza por devorar la notable calidad de las composiciones. Pero creo que esto no llega a ocurrir. Cuando empecé a redactar esta entrada pensé ofrecer el motivo anterior como explicación al hecho de que Islands es hoy un disco bastante olvidado del que no muchos melómanos hablan bien, pero he llegado a la conclusión personal y discutible de que la razón es otra.

Creo que fue a mediados de los ochenta cuando se produjo la gran explosión popular de la música instrumental de corte espiritual y new age, y es seguro que muchos aficionados a este campo algo difuso de las "nuevas músicas" tenían a Mike Oldfield como uno de los gurúes, de los intachables. Resultó que, después de un par de años de silencio, Oldfield no solo publicaba un álbum continuista con su vena pop de unos años antes, sino que parecía querer ahondar en ella, como si Mike hubiese evolucionado desde su pequeña banda de Crises y Discovery, en la que incluso podía rastrearse un toque proghacia un sonido pop rabiosamente comercial a lo MTV, llegando a publicarse una edición de Islands para el mercado norteamericano que buscaba por enésima vez la atención allí escasa hacia su carrera. Oldfield quería jugar en la primera fila del star system musical.

Portada de la edición estadounidense del álbum.

Este no era ni por asomo el barbudo y asustadizo Mike que subía con el perro a la montaña, y pienso que fue a partir de aquí, mucho antes de lo que ocurriría tras su fichaje por Warner en los noventa, cuando comenzó a extenderse ese característico escepticismo con el que es tratado casi cualquier nuevo álbum suyo. No creo que Islands pinchase en cuanto a ventas, y está lejísimos de estar entre los peores discos de su autor, pero está en una especie de purgatorio musical del que quizá nunca saldrá.

sábado, 7 de marzo de 2020

Edward Artemyev - SOLARIS, THE MIRROR, STALKER


1. Stalker - Theme (4:18)
2. Stalker - Train (4:35)
3. Solaris - III (4:31)
4. Solaris - Station (3:21)
5. Solaris - Listen to Bach (The Earth) (3:03)
6. The Mirror - Exodus (6:57)
7. Stalker - They Go Long (4:38)
8. Solaris - Dream (6:58)
9. Stalker - Meditation (5:21)
10. Solaris - Ocean (11:30)
11. Solaris - Picture B. Brueghel "Winter" (5:33)
12. Solaris - Return (4:45)
13. Dedication to Andrei Tarkovskiy (9:21)

Uno de los directores de cine que más me fascinan es el ruso Andréi Tarkovski. Todavía no he visto todas sus películas, pero sí la mayoría, y voy entendiendo a qué se refería el cineasta cuando decía que en su cine intentaba "esculpir el tiempo". Las suyas son obras audiovisuales pausadas, profundas, con un gran afán inmersivo, definidas sobre todo por su fotografía alucinante y su ambientación detallista. Hace algún tiempo tuvimos por aquí la BSO de Solaris (1972), obra del compositor e intérprete de música electrónica Eduard Artemiev, y tenía gana de comentar alguna otra de sus creaciones para Tarkovski, por ejemplo su fascinante y atmosférica música para el clásico de culto de ciencia ficción Stalker (1979), que es mi película favorita de este director.

Portada de una reedición (1999) del álbum.

No son fáciles de encontrar las ediciones discográficas que contienen las bandas sonoras de Artemiev para Tarkovski, y el álbum que tenemos sobre la mesa será el más repetido en cualquier búsqueda online que se realice. Solaris, The Mirror, Stalker (1990) no es realmente un recopilatorio sino una colección de piezas reelaboradas a partir de extractos de las tres películas del título. Y es una pena, porque este intento de actualizar el sonido de los originales da como resultado una serie de temas con poco mérito musical en lo que a inventiva sonora se refiere; suenan genéricos a más no poder, demasiado asépticos. Cuesta reconocer las melodías de los temas originales, excepción hecha del Meditation de Stalker, que es con seguridad el único tema del álbum que sonó tal cual en la película.

Una edición recortada del álbum, sin temas de Solaris, publicada en vinilo en 2013.

Supongo que la idea de la que surgió este trabajo fue ofrecer una experiencia asequible para un público amplio que, de paso, podría conocer de una vez al bueno de Artemiev, un músico semidesconocido fuera de sus -tampoco especialmente famosos- trabajos para películas de Nikita Mijalkov, Andréi Konchalovski y el mencionado Tarkovski. Y lo accesible pasa en este caso por obviar el elemento textural y minimalista de las obras originales, que en realidad no serían tan inaccesibles para ese público consolidado que se deleita con los primeros trabajos de Tangerine Dream o Klaus Schulze, o con el mundillo ambient de Brian Eno. Cuando escuchas el álbum una segunda vez piensas que en realidad no está tan mal, sino que más bien causa enfado por la tonta decisión que acabamos de describir.

Meditation

El corte inicial, el tema de Stalker, no está nada mal. Y como el tema original e intacto se incluye en la pista 9, no hay ofensa posible. Después, aunque el sonido general del resto de los temas no es especialmente variado (se diría que el equipo electrónico de Artemiev es modesto), podremos encontrar algunas piezas bastante más arriesgadas como Dream y Ocean de Solaris o Exodus, el único fragmento de El espejo (Mirror, 1975) aquí incluido. El último tema, un homenaje a Andréi Tarkovski, también es interesante.

Dedication to Andrei Tarkovskiy

En cualquier caso, siempre queda la posibilidad de escuchar las bandas sonoras originales para quitarnos la espinita. Lo malo es que no son fáciles de encontrar, ni siquiera para su descarga ilegal. Hay una rara edición japonesa de 1995 de Stalker y Mirror bastante cara para el coleccionismo, y en 2014 se publicó en vinilo una bonita edición de ambas junto con otra individual de Solaris. No conozco cómo está su disponibilidad un lustro largo después, pero entiendo que siguen siendo la opción preferente en la actualidad.

 
Los vinilos de 2014.

martes, 25 de febrero de 2020

The Buggles - ADVENTURES IN MODERN RECORDING


1. Adventures in Modern Recording (7:12)
2. Beatnik (3:38)
3. Vermillion Sands (7:12)
4. I Am a Camera (4:56)
5. On TV (3:48)
6. Inner City (3:22)
7. Lenny (3:12)
8. Rainbow Warrior (5:22)
9. Adventures in Modern Recording (reprise) (0:51)

The Age of Plastic (1980) fue un dulce y refrescante trabajo musical de corte futurista, con una afición casi morbosa por la cultura pop. Todo en él sonaba nuevo, distinto, tan cercano a los gustos de un aficionado al tecnopop "hardcore" de entonces como a los de un niño. El éxito enloquecido de Video Killed the Radio Star, no obstante, no contribuyó a la fama personal de Trevor Horn y Geoff Downes de manera paralela a ello, puesto que daba la sensación de ser un grupo un poco de pega, como aquellos Kraftwerk maniquíes de The Man-Machine a los que homenajeaban, o como otros que después jugarían un poco con su imagen personal como Daft Punk o Gorillaz, por poner ejemplos un poco extremos. En realidad, los Buggles (hasta el nombre, algo así como los "bichejos", era una parodia confesa de The Beatles) eran vistos por parte del público como un producto mainstream sin demasiado trasfondo. Ya los propios sucesivos singles del mismo álbum mostraron el claro declive del interés popular. No pintaba bien.

Trasera del librillo del CD.

No sé si se le dio mucho bombo en su día a la inclusión de los miembros The Buggles en Yes para la grabación y gira de Drama, sobre todo porque el progresivo ya no estaba en su mejor momento, pero es bien sabido que el dúo se quemó muy rápido. También desde dentro hacia afuera. Para cuando Trevor Horn se empeñó en lanzar un segundo álbum, hasta Geoff Downes tenía pie y medio fuera de The Buggles, dándose la extraña situación de que Bruce Woolley, que -recordamos- dejó el grupo antes de lanzar primer álbum y le intentó hacer la competencia con las canciones que tenían en común, se ofreció a volver y echar una mano. Podemos considerar grosso modo que Adventures in Modern Recording (1981) es un álbum de Trevor Horn con los otros dos Buggles como colaboradores. Y también es un trabajo crepuscular pese al brevísimo recorrido de la formación, el último capítulo de un libro de dos capítulos. Me refiero a que en él se respira, escuchado hoy a sabiendas de lo que pasó, un clima enrarecido de incertidumbre comercial que su autor principal lucha por compensar con un mayor espíritu experimentador. Trevor Horn consigue morir con las botas puestas.

Geoff Downes, Trevor Horn y una tele que no era 4K.

Adventures in Modern Recording contiene una colección de canciones más diversas entre sí que las de The Age of Plastic, pero en este caso no sé si eso es una virtud. El álbum anterior era más sólido y entraba de un tirón, mientras que la variedad del que nos ocupa hoy lo hace sonar un poco deslavazado, y deja menos poso. Eso no quita que volvamos a encontrar aquí temas excelentes, como el single principal I Am a Camera, que es una versión distinta del Into the Lens del álbum de Yes Drama.

Vídeo oficial de I Am a Camera.

I Am a Camera Es más sencilla que Into the Lens, con menos aderezos (no están ahí los requiebros de guitarra de Steve Howe), pero para mi gusto la de Buggles es incluso mejor que la de Yes, con un tremendo sonido de vocoder y un punto de melancolía magnífico. El tema inicial y homónimo al disco tampoco está mal, pero creo que está sobretrabajado de cara a una espectacularidad un pelín impostada y sus cambios de tono no funcionan del todo. Termina muy bien el álbum, antes del epílogo, con Rainbow Warrior ("Guerrero del arcoíris") que, supongo, hace referencia al famoso barco de la ONG ecologista Greenpeace.

Adventures in Modern Recording

Rainbow Warrior

Y luego están los temas que, aun teniendo su mérito en la instrumentación y la producción, me resultan un poco tontos, como Beatnik, o machacones como Lenny. On TV funcionaría en todo caso como el tributo más obvio imaginable a The Robots de Kraftwerk, incluso a su videoclip, y Vermillion Sands se me queda en la tierra de nadie de la medianía. Como decíamos, es muy probable que Horn y compañía estuviesen más volcados en la innovación que en deleite melómano, y es que Adventures in Modern Recording ("Aventuras en la grabación moderna") está considerado como uno de los primeros álbumes en utilizar samples, fragmentos musicales pregrabados. Mucho de lo que escuchamos en este trabajo enlaza de manera directa con el que sería su siguiente gran proyecto personal, Art of Noise, para el que los samples lo eran todo.

On TV

El comentarista del blog José Ramón me pedía alguna anécdota más del anterior The Age of Plastic, y aquí va una muy buena: varios críticos señalaron el parecido sonoro del primer LP de The Buggles con el álbum Consequences (1977) de Godley & Creme, un trabajo conceptual en 3 discos sobre un abogado alcohólico que intenta concertar un divorcio mientras el inquilino del piso de abajo, un músico al que ven por un agujero, intenta protegerlos a todos de un apocalipsis climático gracias a ciertos conocimientos esotéricos. ¡Y como son las cosas! Lol Creme, uno de los autores de esta bizarrada, formaría parte posteriormente de Art of Noise junto a Trevor Horn y una troupe variopinta en la que ni siquiera todos eran músicos. Entre ellos estaba la compositora Anne Dudley, que en Adventures ya figura bajo seudónimo. Dios los crea y ellos se juntan.

We Can Fly from Here 1 y 2

Por ir cerrando de manera exhaustiva esta tanda de entradas, recordaremos que una edición expandida del álbum que nos ocupa incluye las dos partes del tema We Can Fly from Here, que The Buggles ofrecieron para el Drama de Yes pero terminó por dar origen y título al álbum de la banda progresiva publicado en 2011. Como en The Age of Plastic, esta edición de Adventures ofrece también versiones editadas de temas del álbum y alguna pieza descartada. Es mucho más recomendable que el álbum original a secas. Y para concluir del todo, recordaremos que en 2010 se produjo el primer concierto propiamente dicho de The Buggles, llamado The Lost Gig. Fue en un pub de Londres, por motivos benéficos, con artistas invitados, con presencia de la realeza, y se interpretó The Age of Plastic en su totalidad. Hay vídeos. Volvemos otro día con otra cosa.

Vídeo Killed the Radio Star
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