miércoles, 6 de mayo de 2026

Nightnoise - A DIFFERENT SHORE

 

1. Call of the Child (5:01)
2. For Eamonn (6:52)
3. Falling Apples (4:48)
4. The Busker on the Bridge (4:02)
5. Morning in Madrid (5:07)
6. Another Wee Niece (4:23)
7. A Different Shore (5:43)
8. Mind the Dresser (5:33)
9. Clouds Go By (4:42)
10. Shuan (6:27)

Yo mismo me he preguntado a menudo por qué la música celta, siendo al fin y al cabo una expresión étnica perfectamente acotada en el tiempo y -sobre todo- en el espacio, ha logrado tener una repercusión tan amplia incluso en circuitos comerciales en los que otras fórmulas similares no tendrían nada que hacer de cara al público más amplio. La respuesta es evidente: el arraigo que gran parte de la música instrumental contemporánea, especialmente la new age, tiene en lo celta desde sus inicios. Es verdad que la música pop y rock, teniendo como referencia máxima el mundo anglosajón, posee ancestros folclóricos rastreables en las islas británicas. Pero no hay que ir tan lejos. Es tan simple como que la utilización de instrumentos -sobre todo- acústicos y la vocación melódica que adquirió el género sobre todo desde su auge en las últimas décadas del siglo XX hace que la música celta sea enormemente accesible aunque el oyente no sepa mucho sobre aquella cultura ancestral.

De izquierda a derecha: Míchéal Ó Domhnaill, Brian Dunning, Johnny Cunningham y Tríona Ní Dhomhnaill.

Lo que termina ocurriendo, y es algo más que perceptible en álbumes como el que nos ocupa, es que su carácter celta y su vocación new age son tan imposibles de separar que el disco termina funcionando desde cualquiera de las dos ópticas. A Different Shore ("Una orilla diferente", 1995), uno de los títulos más conocidos de Nightnoise, es tanto un trabajo celta modélico (en la vertiente moderna, a lo "world music", del género) como un ejercicio musical que encantará a cualquier aficionado a la new age. No por casualidad fue publicado en Windham Hill. Intervienen en él Johnny Cunningham tocando el violín tradicional; Tríona Ní Dhomhnaill al piano, al acordeón, a la flauta y al sintetizador; Míchéal Ó Domhnaill a la guitarra, la flauta y el sintetizador; y Brian Dunning, que toca diferentes tipos de flautas y el acordeón. Todos contribuyen como vocalistas. Y como acabamos de leer, efectivamente hay sintetizadores en A Different Shore, lo que contribuye - junto con un cuidado ejercicio de producción- a acercarlo a un público masivo que no siempre va a ser fan de lo celta.

Otra imagen de los componentes de Nightnoise, en el libretillo del CD.

Todos los temas de A Different Shore merecen la pena, pero si tengo que elegir me quedo con el primero y con el último. Me gusta la ligereza sencilla de Call of the Child y la suave melancolía de Shuan, aunque seguramente los aficionados que conocen el disco desde su salida prefieran algún otro tema que destacó por algo en su momento. Desde luego, todos son agradables, están bien equilibrados dentro del progreso del álbum (que se escucha con pleno placer de un tirón) y, según parece, logran que todos los componentes de Nightnoise tengan su gran momento con su instrumento y/o a nivel de composición, ya que todos contribuyen casi a partes iguales. Un trabajo estupendo, a veces quizá un poco intrascendente pero con rincones muy interesantes que uno quiere revisitar en sucesivas escuchas. Deja más poso de lo que parece la primera vez.

 
Shuan

jueves, 9 de abril de 2026

Eric Woolfson / Alan Parsons - FREUDIANA


1. The Nirvana Principle (3:44)
2. Freudiana (6:20)
3. I Am a Mirror (4:06)
4. Little Hans (3:15)
5. Dora (3:51)
6. Funny You Should Say That (4:36)
7. You're on Your Own (3:54)
8. Far Away from Home (3:11)
9. Let Yourself Go (5:26)
10. Beyond the Pleasure Principle (3:13)
11. The Ring (4:22)
12. Sects Therapy (3:40)
13. No One Can Love You Better than Me (5:40)
14. Don't Let the Moment Pass (3:40)
15. Upper Me (5:16)
16. Freudiana (3:43)
17. Destiny (0:51)
18. There But for the Grace of God (5:56)
 
Es habitual que algunas bandas de rock progresivo tengan una especie de álbum no oficial, una suerte de hijo ilegítimo por ahí, como de incógnito. Se me ocurren, por citar álbumes ya comentados en el blog, Music from The Body, que era un álbum de Ron Geesin y Roger Waters, y con los demás miembros de Pink Floyd no acreditados; o Voyage of the Acolyte, primer álbum en solitario de Steve Hackett en el que sólo falta Tony Banks para reunir a Genesis. Este que traemos es otro ejemplo notorio: Freudiana (1990), primer disco como solista de Eric Woolfson que mucha gente considera como un álbum "fantasma" de The Alan Parsons Project.
 
Cartel promocional del disco.
 
Al parecer, Freudiana iba a ser el decimoprimer álbum del Project, el primero tras Gaudi (1987), pero esta idea inicial dio un giro inesperado. Resulta que Woolfson quería explorar el ámbito del teatro musical y las óperas rock con esta nueva obra, con lo que debía replantearse y reestructurarse, pero Parsons pensó que aquello que tenían entre manos no iba a ser realmente un trabajo en la línea de los álbumes conceptuales del Project, por lo que se decidió que sólo aparecería Freudiana en la portada, y que iba a ser un álbum lo suficientemente exitoso como para que todo el mundo supiese quién estaba detrás. Eran los músicos de The Alan Parsons Project haciendo otra cosa, y eso debía bastar. Alan Parsons se lamenta de este error de juicio, y es que a finales de los ochenta su mítico proyecto ya no era tan conocido como diez años atrás, por lo que gran parte del público pre-internet ni se enteró de que Freudiana existía. Creo que fue en términos amistosos, pero Woolfson y Parsons decidieron separarse definitivamente.
 
 
The Nirvana Principle

El mayor problema con esta obra, no obstante, vino de una tercera persona: el empresario del mundo del espectáculo Brian Brolly, que ayudó a adaptar Freudiana al formato de musical para ser representado en vivo. Tras el estreno exitoso de Freudiana en el Theater an der Wien de Viena, se pensó en llevarla a otras ciudades, pero Brolly puso una querella a Woolfson para hacerse con el control total de la obra. Brolly ganó el juicio, aunque se siguió considerando a Woolfson y Parsons como autores de Freudiana. Hoy en día, creo que equivocadamente, se menciona a Eric Woolfson como autor único y a Alan Parsons como productor, cuando en realidad, si bien es cierto que Woolfson tuvo mucho más peso en la composición y en el desarrollo del concepto, sigue quedando en Freudiana mucho de lo que iba a ser un álbum de The Alan Parsons Project y Parsons merece pleno reconocimiento como coautor aunque no sea al 50/50.
 
 
Freudiana

Como se intuye por su título, Freudiana es un trabajo conceptual inspirado en Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, "descubridor" del inconsciente y autor del influyente libro La interpretación de los sueños. La música encuentra su inspiración tanto en los lugares donde vivió Freud (que Woolfson visitó) como en algunos de los pacientes a los que trató, e incluso en algunos fenómenos que describió, tales como el complejo de Edipo. Hay que decir que, si bien Freudiana tiene características que lo acercan al estilo de Andrew Lloyd Webber y similares, el enfoque desde lo puramente musical no es tan novedoso. Escuchando cualquier álbum clásico de The Alan Parsons Project, ya teníamos esa sensación de que estaba a un paso de convertirse en musical. El hecho de ser trabajos conceptuales -esto es, que giran alrededor de ejes temáticos muy concretos-, con diversos vocalistas y con una paleta melódica muy amplia nos hace pensar que, incluso sin saberlo, Eric Woolfson ya tenía espíritu de autor de musicales mucho antes de abordar Freudiana.
 
 
Beyond the Pleasure Principle

Por supuesto, el álbum publicado está mucho más cerca del musical puro que I Robot o Eye in the Sky, pero creo que es más por su extensión y por la obvia teatralidad de algunas de las canciones (Funny You Should Say That, No One Can Love You Better than Me, etc.) que porque el enfoque compositivo sea muy distinto. Y aun así, se logra encajar tres lujosos instrumentales como introducción (The Nirvana Principle), a mitad de la obra (Beyond the Pleasure Principle) y casi al final (Freudiana), volviendo a las estructuras "normales" del Project. En las voces, interviene un buen número de artistas de renombre, como por ejemplo Leo Sayer, Kikki Dee, John Miles, The Flying Pickets y el siempre bienvenido Andrew Powell con sus arreglos para orquesta. Por supuesto, canta en muchos cortes el propio Eric Woolfson. 
 
 
There But for the Grace of God

Sinceramente, a mí me parece un álbum tan interesante como para recomendarlo, si bien en lo puramente musical -sin haber visto la obra en el escenario- siento que le falta algo. Pese a su larga duración, no hay en él muchas melodías que sean memorables de verdad (lo que no significa que las composiciones sean malas), y percibo que la producción y los arreglos también son irregulares, a menudo recurriendo Alan Parsons a un efecto de eco muy acusado que es típico de aquella época pero que pasó de moda con rapidez. Me da la impresión, en general, de que en el origen de Freudiana como álbum conceptual había un "esqueleto" un poco más sólido, mejor definido, al que se le añadieron más y más piezas para darle carácter de musical, pero que no logran que el conjunto fluya con naturalidad. Sólo llevo un par de escuchas.
 
Portada de la "versión negra". Entiendo que esta curiosa nomenclatura viene del color de ambas portadas.

Para mayor confusión general e interés para los coleccionistas, resulta que existen dos versiones de Freudiana. Una es la que hemos comentado aquí, la conocida como "versión blanca"; y la otra, la "versión negra", se grabó en alemán como doble álbum, conteniendo todo el material estrenado en vivo en el escenario, con músicos distintos a los de la otra versión. La versión negra se trata de una publicación totalmente legal y oficial, aunque hoy en día no es fácil de encontrar. Yo empezaría por la blanca y luego ya veremos.

jueves, 26 de marzo de 2026

Tangerine Dream - SORCERER


1. Main Title (5:28)
2. Search (2:54)
3. The Call (1:57)
4. Creation (5:00)
5. Vengeance (5:32)
6. The Journey (2:00)
7. Grind (3:01)
8. Rain Forest (2:30)
9. Abyss (7:04)
10. The Mountain Road (1:53)
11. Impressions of Sorcerer (2:55)
12. Betrayal (Sorcerer Theme) (3:38)

He estado evitando hasta ahora ponerme con las bandas sonoras para películas compuestas por Tangerine Dream, pero el otro día pude ver Carga Maldita (1977) y me he decidido a comentar aquí este primer trabajo cinematográfico de la banda cumbre de la Escuela de Berlín.

Según parece, el director William Friedkin conoció la música de TD cuando se estrenó en Munich su película de mayor éxito, El exorcista (1973). Declaró en alguna entrevista que, de haberla tenido antes a mano, habría procurado poner una BSO de Edgar Froese y los suyos en aquella película de terror, en lugar de la selección de piezas clásicas contemporáneas de Penderecki a las que recurrió. No creo que se arrepintiese de contar también con el icónico sonido de Tubular Bells, pero quién sabe. Se encontró con los músicos de TD en París y les pasó una copia del guión del que iba a ser su siguiente proyecto, y un año después recibió la grabación completa con una música que había sido compuesta sin ver un solo fotograma de la película.

Contraportada de una edición en CD, con la foto oficial de TD.

Este nuevo largometraje de Friedkin fue una ambiciosa y carísima producción que en realidad era un "remake" de la película francoitaliana El salario del miedo (1953). El prestigioso director cometió dos errores: el primero, ponerle como título original Sorcerer ("Hechicero"), que a muchos espectadores les hizo pensar que se trataría de otra historia terrorífica cuando no lo era; y el segundo, estrenarla una semana después de la primera película de Star Wars. Fue un sonoro fracaso de taquilla, pero obtuvo una buena aceptación crítica y hoy es una apreciada película de culto cuya BSO contribuye a la indudable calidad del conjunto.

Portada de una reedición en vinilo.

Carga maldita es un "thriller" de aventuras en el que un grupo de expatriados en Sudamérica son contratados para transportar unas cajas de dinamita en mal estado que puede explotar con las más mínima vibración. Conducen un par de camiones desvencijados a través de una selva terrible, embarrada, llena de obstáculos absurdamente enervantes. En el reparto están, entre otros, Roy Scheider y nuestro Francisco Rabal. La música de Tangerine Dream, que difícilmente puede calificarse como invasiva, subraya la situación de tensión constante sin llamar excesivamente la atención sobre sí misma. Para bien o para mal, es la clase de banda sonora en la que sólo repararía alguien interesado en este tipo de música.

 
El tema más largo de Sorcerer, Abyss.

Sorcerer se publicó en la época de los "años Virgin" de TD, con la formación más clásica de la banda en la que, junto a Froese, seguían al pie del cañón Christopher Franke (que figura en los créditos como "Christoph") y Peter Baumann. Era aquella una época de piezas épicas de larga duración, música cósmica y progresiva en la línea dura de la electrónica de vanguardia, y aquí los músicos logran adaptarse a las necesidades específicas de una película. Por supuesto, encontramos aquí las clásicas piezas secuenciales, texturales, de toda la vida; pero consiguen articular piezas más breves -a veces pequeños paisajes estáticos- que funcionan en las escenas indicadas. Sorcerer es indudablemente una obra canónica de Tangerine Dream que hasta encaja como un guante en su evolución sonora tras el aperturista Stratosfear (1976), sólo que en este caso se vuelca, creo que con éxito, en el campo de la música aplicada. Aparte de acentuar lo opresivo de la trama, también se consigue dotar a algunas piezas de cierta cualidad exótica, selvática, con un uso hábil de los ritmos que funciona perfectamente.

 
Betrayal

Tangerine Dream terminaría por tener una residencia semipermanente en Hollywood, y aunque todavía iban a aportar unas cuantas bandas sonoras más que interesantes (ya tuvimos por aquí el peculiar caso de Legend), en general los aficionados suelen prestar menos atención a estas obras para el cine que a sus álbumes de estudio. Procuraré ir conociendo las primeras un poco mejor.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Vangelis - EARTH

 

1. Come On (2:09)
2. We Were All Uprooted (6:51)
3. Sunny Earth (6:41)
4. He-O (4:12)
5. Ritual (2:45)
6. Let It Happen (4:19)
7. The City (1:16)
8. My Face in the Rain (4:23)
9. Watch Out (3:02)
10. A Song (3:28)

No todas las fuentes cuentan la BSO de Sex Power (1970) y el poema sinfónico Fais que ton rêve soit plus long que la nuit (1972) como los dos primeros álbumes de Vangelis en solitario. Estarían en una "zona gris" al tratarse de obras con una distribución muy limitada, o por tener un carácter muy experimental que no buscaba la consolidación comercial de su autor. Yo sí las cuento, y por lo tanto este Earth (1973) sería su tercer disco publicado. 

Portada y contraportada alternativas de una edición en vinilo.

Pero en algunos sitios nos encontramos Earth como su verdadero álbum de debut, y de hecho fue promocionado en su momento como tal. No me parece un trabajo especialmente representativo de su estilo posterior, que queda mucho más definido a partir de L'Apocalypse des animaux, publicado el mismo año, pero sí que sirve para ilustrar de dónde venía el músico griego y -quizá- hacia dónde podría haber ido su carrera si hubiese sido un trabajo suficientemente exitoso.

 
Otra edición (de EEUU), en la que Vangelis aparece sólo como "Vangelis O."

En resumidas cuentas, y aquí puede estar una de las claves del reniego hacia los dos primeros trabajos publicados por el griego, se podría decir que Earth (Tierra) sí que parece una obra del compositor del famoso 666 de Aphrodite's Child. Sí que estamos hablando de un trabajo que podemos calificar como de rock progresivo-psicodélico, sí que tiene este toque mediterráneo-exótico. Incluso colabora en él Anargyros "Silver" Koulouris, guitarrista de aquella banda de culto.

Earth contiene una mezcla de canciones y piezas atmosféricas con instrumentación y toques étnicos balcánicos, quizá como si Vangelis se sintiese obligado a darse a conocer con el pasaporte griego en la mano. No se puede decir que haya nada que sobre en el álbum, pero es cierto que cuesta encontrar una línea coherente a lo largo de todos los temas. Se puede decir que los temas cantados son los más llamativos, y además resulta que el vocalista de muchos de ellos es Robert Fitoussi, quien lograría un enorme éxito ochentero (Words) bajo el seudónimo de F. R. David. Colabora también en las letras la compositora Richelle Dassin.

 
Come On

El álbum comienza con Come On ("¡Vamos!"), con guitarras eléctricas distorsionadas y percusiones potentes. We Were All Uprooted ("Todos fuimos desarraigados") contiene una recitación vocal cavernosa y un un ritmo más pausado, atmosférico. Una continuación natural del anterior parece Sunny Earth ("Tierra soleada"), que aporta voces corales y nuevas percusiones. He-O es un tema cantado que regresa sobre los planteamientos anteriores de world music, con algunos toques de piano añadidos. Ritual suena precisamente a rito, con unas connotaciones muy tribalistas. Let It Happen ("Deja que ocurra"), de nuevo una pieza cantada, tiene un ritmo mucho más contemporáneo, aunque cuajado de las campanitas y efectos sonoros típicos del músico.

 
My Face in the Rain

Con unas grabaciones urbanas de fondo escuchamos The City ("La ciudad"), que es un crescendo de percusión que conduce directamente a My Face in the Rain ("Mi rostro en la lluvia"), uno de los temas más clásicamente Vangelis del álbum, con matices que anticipan lo que haría años después con Jon Anderson y con una atmósfera envolvente. Más percusiones balcánicas y experimentos acústicos en el tema Watch Out ("Ten cuidado") anteceden al tema final, A Song ("Una canción"), muy melancólica y con una nueva recitación del estilo de la de We Were All Uprooted, a cargo de alguien acreditado como Warren Shapovitch, que es el propio Vangelis.

 
A Song

Como se puede deducir, Earth es un imprescindible para todo seguidor del músico griego y al mismo tiempo un álbum no muy recomendable para el novato. No es una obra opaca ni demasiado sesuda, pero sí que ha acusado el paso del tiempo bastante peor que otros trabajos de Vangelis de la época, y salvo que disfrute uno de este contexto de eferverscencia del rock progresivo de los setenta -muchos lo hacemos, aunque no hayamos vivido aquellos años-, puede no quedar demasiado impresionado por tan bohemio conjunto ni tener un especial deseo de acercarse después a otros títulos más representativos de este genio indiscutido.

La portada del último remáster.

Aunque no ha sido un disco especialmente fácil de encontrar en CD, sí que merece la pena mencionar que ha tenido varias ediciones curiosas. Una de ellas, la que yo tengo y que seguramente estará en casa de más de un seguidor, echa un tufo a "bootleg", disco pirata, que tira para atrás. Pues no. El papel barato tipo fotocopia utilizado en esta edición fue una decisión editorial un poco pobre de Polygram, pero es un lanzamiento legítimo. También está en la tanda de reediciones de los últimos años (incluyendo el estuche Delectus), aunque sé que muchos aficionados no están entusiasmados por la calidad del sonido de las mismas.

No me resisto a subir un par de vídeos con una actuación increíblemente psicodélica, bizarra, de Vangelis y un montón de colaboradores en el programa de televisión Melody de 1974, en el que se interpretan algunas piezas de Earth. Y ojo, porque se incluyen composiciones que pertencen a un disco hoy considerado ilegal, The Dragon.

 
(Primera parte)

 
(Segunda parte)
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