Otras músicas. Otros mundos.
jueves, 9 de abril de 2026
Eric Woolfson / Alan Parsons - FREUDIANA
jueves, 26 de marzo de 2026
Tangerine Dream - SORCERER
2. Search (2:54)
He estado evitando hasta ahora ponerme con las bandas sonoras para películas compuestas por Tangerine Dream, pero el otro día pude ver Carga Maldita (1977) y me he decidido a comentar aquí este primer trabajo cinematográfico de la banda cumbre de la Escuela de Berlín.
Según parece, el director William Friedkin conoció la música de TD cuando se estrenó en Munich su película de mayor éxito, El exorcista (1973). Declaró en alguna entrevista que, de haberla tenido antes a mano, habría procurado poner una BSO de Edgar Froese y los suyos en aquella película de terror, en lugar de la selección de piezas clásicas contemporáneas de Penderecki a las que recurrió. No creo que se arrepintiese de contar también con el icónico sonido de Tubular Bells, pero quién sabe. Se encontró con los músicos de TD en París y les pasó una copia del guión del que iba a ser su siguiente proyecto, y un año después recibió la grabación completa con una música que había sido compuesta sin ver un solo fotograma de la película.
Este nuevo largometraje de Friedkin fue una ambiciosa y carísima producción que en realidad era un "remake" de la película francoitaliana El salario del miedo (1953). El prestigioso director cometió dos errores: el primero, ponerle como título original Sorcerer ("Hechicero"), que a muchos espectadores les hizo pensar que se trataría de otra historia terrorífica cuando no lo era; y el segundo, estrenarla una semana después de la primera película de Star Wars. Fue un sonoro fracaso de taquilla, pero obtuvo una buena aceptación crítica y hoy es una apreciada película de culto cuya BSO contribuye a la indudable calidad del conjunto.
Carga maldita es un "thriller" de aventuras en el que un grupo de expatriados en Sudamérica son contratados para transportar unas cajas de dinamita en mal estado que puede explotar con las más mínima vibración. Conducen un par de camiones desvencijados a través de una selva terrible, embarrada, llena de obstáculos absurdamente enervantes. En el reparto están, entre otros, Roy Scheider y nuestro Francisco Rabal. La música de Tangerine Dream, que difícilmente puede calificarse como invasiva, subraya la situación de tensión constante sin llamar excesivamente la atención sobre sí misma. Para bien o para mal, es la clase de banda sonora en la que sólo repararía alguien interesado en este tipo de música.
Sorcerer se publicó en la época de los "años Virgin" de TD, con la formación más clásica de la banda en la que, junto a Froese, seguían al pie del cañón Christopher Franke (que figura en los créditos como "Christoph") y Peter Baumann. Era aquella una época de piezas épicas de larga duración, música cósmica y progresiva en la línea dura de la electrónica de vanguardia, y aquí los músicos logran adaptarse a las necesidades específicas de una película. Por supuesto, encontramos aquí las clásicas piezas secuenciales, texturales, de toda la vida; pero consiguen articular piezas más breves -a veces pequeños paisajes estáticos- que funcionan en las escenas indicadas. Sorcerer es indudablemente una obra canónica de Tangerine Dream que hasta encaja como un guante en su evolución sonora tras el aperturista Stratosfear (1976), sólo que en este caso se vuelca, creo que con éxito, en el campo de la música aplicada. Aparte de acentuar lo opresivo de la trama, también se consigue dotar a algunas piezas de cierta cualidad exótica, selvática, con un uso hábil de los ritmos que funciona perfectamente.
Tangerine Dream terminaría por tener una residencia semipermanente en Hollywood, y aunque todavía iban a aportar unas cuantas bandas sonoras más que interesantes (ya tuvimos por aquí el peculiar caso de Legend), en general los aficionados suelen prestar menos atención a estas obras para el cine que a sus álbumes de estudio. Procuraré ir conociendo las primeras un poco mejor.
miércoles, 18 de marzo de 2026
Vangelis - EARTH
No todas las fuentes cuentan la BSO de Sex Power (1970) y el poema sinfónico Fais que ton rêve soit plus long que la nuit (1972) como los dos primeros álbumes de Vangelis en solitario. Estarían en una "zona gris" al tratarse de obras con una distribución muy limitada, o por tener un carácter muy experimental que no buscaba la consolidación comercial de su autor. Yo sí las cuento, y por lo tanto este Earth (1973) sería su tercer disco publicado.
Pero en algunos sitios nos encontramos Earth como su verdadero álbum de debut, y de hecho fue promocionado en su momento como tal. No me parece un trabajo especialmente representativo de su estilo posterior, que queda mucho más definido a partir de L'Apocalypse des animaux, publicado el mismo año, pero sí que sirve para ilustrar de dónde venía el músico griego y -quizá- hacia dónde podría haber ido su carrera si hubiese sido un trabajo suficientemente exitoso.
En resumidas cuentas, y aquí puede estar una de las claves del reniego hacia los dos primeros trabajos publicados por el griego, se podría decir que Earth (Tierra) sí que parece una obra del compositor del famoso 666 de Aphrodite's Child. Sí que estamos hablando de un trabajo que podemos calificar como de rock progresivo-psicodélico, sí que tiene este toque mediterráneo-exótico. Incluso colabora en él Anargyros "Silver" Koulouris, guitarrista de aquella banda de culto.
Earth contiene una mezcla de canciones y piezas atmosféricas con instrumentación y toques étnicos balcánicos, quizá como si Vangelis se sintiese obligado a darse a conocer con el pasaporte griego en la mano. No se puede decir que haya nada que sobre en el álbum, pero es cierto que cuesta encontrar una línea coherente a lo largo de todos los temas. Se puede decir que los temas cantados son los más llamativos, y además resulta que el vocalista de muchos de ellos es Robert Fitoussi, quien lograría un enorme éxito ochentero (Words) bajo el seudónimo de F. R. David. Colabora también en las letras la compositora Richelle Dassin.
El álbum comienza con Come On ("¡Vamos!"), con guitarras eléctricas distorsionadas y percusiones potentes. We Were All Uprooted ("Todos fuimos desarraigados") contiene una recitación vocal cavernosa y un un ritmo más pausado, atmosférico. Una continuación natural del anterior parece Sunny Earth ("Tierra soleada"), que aporta voces corales y nuevas percusiones. He-O es un tema cantado que regresa sobre los planteamientos anteriores de world music, con algunos toques de piano añadidos. Ritual suena precisamente a rito, con unas connotaciones muy tribalistas. Let It Happen ("Deja que ocurra"), de nuevo una pieza cantada, tiene un ritmo mucho más contemporáneo, aunque cuajado de las campanitas y efectos sonoros típicos del músico.
Con unas grabaciones urbanas de fondo escuchamos The City ("La ciudad"), que es un crescendo de percusión que conduce directamente a My Face in the Rain ("Mi rostro en la lluvia"), uno de los temas más clásicamente Vangelis del álbum, con matices que anticipan lo que haría años después con Jon Anderson y con una atmósfera envolvente. Más percusiones balcánicas y experimentos acústicos en el tema Watch Out ("Ten cuidado") anteceden al tema final, A Song ("Una canción"), muy melancólica y con una nueva recitación del estilo de la de We Were All Uprooted, a cargo de alguien acreditado como Warren Shapovitch, que es el propio Vangelis.
Como se puede deducir, Earth es un imprescindible para todo seguidor del músico griego y al mismo tiempo un álbum no muy recomendable para el novato. No es una obra opaca ni demasiado sesuda, pero sí que ha acusado el paso del tiempo bastante peor que otros trabajos de Vangelis de la época, y salvo que disfrute uno de este contexto de eferverscencia del rock progresivo de los setenta -muchos lo hacemos, aunque no hayamos vivido aquellos años-, puede no quedar demasiado impresionado por tan bohemio conjunto ni tener un especial deseo de acercarse después a otros títulos más representativos de este genio indiscutido.
Aunque no ha sido un disco especialmente fácil de encontrar en CD, sí que merece la pena mencionar que ha tenido varias ediciones curiosas. Una de ellas, la que yo tengo y que seguramente estará en casa de más de un seguidor, echa un tufo a "bootleg", disco pirata, que tira para atrás. Pues no. El papel barato tipo fotocopia utilizado en esta edición fue una decisión editorial un poco pobre de Polygram, pero es un lanzamiento legítimo. También está en la tanda de reediciones de los últimos años (incluyendo el estuche Delectus), aunque sé que muchos aficionados no están entusiasmados por la calidad del sonido de las mismas.
No me resisto a subir un par de vídeos con una actuación increíblemente psicodélica, bizarra, de Vangelis y un montón de colaboradores en el programa de televisión Melody de 1974, en el que se interpretan algunas piezas de Earth. Y ojo, porque se incluyen composiciones que pertencen a un disco hoy considerado ilegal, The Dragon.











