sábado, 31 de octubre de 2015

Mike Oldfield ataca de nuevo.

Tras un larguísimo retraso, parece que el próximo mes de enero tendremos las esperadas reediciones de los álbumes Discovery y The Killing Fields. Ambos fueron publicados en 1984, y parece que el travieso Mike se ha encontrado con algún material descartado de la época y se ha montado algo llamado Suite 1984, que se publicará incluso como LP independiente, solo en vinilo. Todo está ya anunciado en la versión británica de Amazon.

Portadas originales de los LPs, que serán respetadas en esta reedición.

Discovery, quizá el disco pop-rock más redondo de Oldfield, aparecerá en el habitual formato deluxe con dos CDs, aunque el segundo no contendrá temas en concierto de la gira correspondiente (cosa que no me molesta en exceso, puesto que personalmente no soy un gran admirador de los directos del Oldfield de los ochenta), sino la mencionada suite que consiste en -suponemos- versiones alternativas de temas tanto de Discovery como de The Killing Fields, incluyendo alguna cosilla inédita. Por cierto, las caras B de singles del álbum (incluyendo In the Pool, Bones Afghan) estarán en el primer CD, pero solo en la edición deluxe, no en la normal de un solo disco.

El bonito In the Pool fue cara B de To France.

Y como hemos mencionado antes, hay un cierto batiburrillo de contenidos entre ambos álbumes, ya que The Killing Fields, banda sonora de la película del mismo título, incluirá algún tema extra de poca importancia dentro del CD sencillo que será publicado en enero, amén de los cortes que formarán parte del segundo disco de Discovery... cosa que me extraña. No hay noticias de una edición deluxe de este álbum, pero en fin, si no hay nada con que rellenar un segundo disco, tampoco le vamos a pedir a Oldfield que se lo saque de la manga.

Portada de la edición en vinilo de la Suite 1984. Muy bonita, por cierto.

Un poco en broma, espero, Mike ha colgado en redes sociales un adelanto de Discovery, el tema Zombies, que es algo así como la versión creepy de Poison Arrows. El vídeo, que parece obra de un escolar, es una risión. Lo dicho, una chorradilla en plan Halloween.

El susodicho vídeo, con alguna referencia a Carretera perdida, de David Lynch.

Agradecimientos al blog Mike Oldfield's Exposed, siempre en el candelero.

Jerry Goldsmith - STAR TREK: NEMESIS


1. Remus (1:58)
2. The Box (2:20)
3. My Right Arm (1:02)
4. Odds and Ends (4:37)
5. Repairs (6:26)
6. The Knife (3:09)
7. Ideals (2:15)
8. The Mirror (5:21)
9. The Scorpion (2:21)
10. Lateral Run (3:54)
11. Engage (2:12)
12. Final Flight (3:47)
13. A New Friend (2:36)
14. A New Ending (6:08)

De Star Trek: Nemesis (Stuart Baird, 2002) se esperaba mucho, y en este caso fue la misma productora la que se dedicó a inflamar las expectativas de los fans a base de decir que iba a ser una película distinta, más potente e innovadora, épica y audaz por aquello de ser la última de la generación de los noventa. Craso error, porque Nemesis no solamente retiene el saborcillo a episodio alargado que ya había en Insurrección, sino que quiere hacer ostentación de varios supuestos puntos fuertes (sobre todo la idea sobadísima del villano como clon perverso del protagonista, Picard) cuya endeblez aumenta la sensación -pese a no ser la peor película de la saga- de estar ante un fiasco generalizado.

No se puede decir que la banda sonora de Jerry Goldsmith merezca echarse al mismo saco, pero también hubo quien anduvo con triunfalismos antes de tiempo, preconizando una genialidad acorde con la rompedora experiencia que iba a ser Nemesis. Quizá debían haber pensado en un cambio de compositor si querían hacer algo de verdad innovador, dada la sutil pero notoria diferencia que suele conllevar un cambio en la ambientación musical de una película. Pero los estupendos resultados de las anteriores entregas hacían innegociable su presencia.

Edición "deluxe".

Lo mejor y lo peor que se puede decir de la BSO de Star Trek: Nemesis es exactamente lo mismo: que cumple y nada más. Hay momentos de gran epicidad sinfónica en la partitura, y las orquestaciones (con hábiles añadidos electrónicos) son sobresalientes, aunque Goldsmith muestra inequívocas señales de cansancio. De hecho, y pese a que hay pequeños temas conductores para algunos personajes y situaciones particulares de esta película, estos son difíciles de identificar y a penas se recuerdan después. Si acaso, cabe mencionar la pieza que escuchamos en el tema inicial Remus, que viene a ser el leitmotiv principal del filme, y que es una divagación melódica que no funciona en su probable intento de transmitir amenaza o peligro. Tiene una potente base rítmica que de nuevo nos recuerda el frecuente uso de tales efectos en otras obras del músico, como la referencial Desafío total, aunque la utilización de este recurso en varios temas de la obra no logra instaurar una sensación de modernidad o innovación.

Remus

El ya conocido temita de cuatro notas que proviene de los tiempos de The Final Frontier reaparece en muchas ocasiones (demasiadas, tal vez) tras su poca presencia en Insurrection, en temas como My Right Arm y Repairs, aunque no suena el tema de los Klingon relacionado con Worf. Hasta la sempiterna fanfarria de la saga parece mostrar poco brío, poca intensidad pese a la sutil evolución que había tenido en la película anterior. Ese último tema para los créditos finales, por cierto, incluye la melodía de la canción Blue Skies de Irving Berlin, cantada por el androide Data en otra de esas olvidables escenas chuscas que jalonan la saga aquí y allá, en este caso una boda.

No pongo la boda, sino el tema final de la película.

No es ni una mala banda sonora ni una mala adición a la colección discográfica, pero al final, y en resumen, el simple hecho de que sea tan difícil quedarse con algo que recordar una vez pulsamos el botón de stop deja un sabor amargo. En todo caso, merece la pena reconocer la labor de un Jerry Goldsmith que en aquellos momentos supo, al menos, estar a la altura de su prestigio personal mientras encaraba el final de su vida. Star Trek: Nemesis fue su penúltima banda sonora.

Nos quedan dos, estas de Michael Giacchino. A por ellas.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Novedades en El desierto carmesí.

El último gran fenómeno de la literatura de ciencia-ficción, The Three-Body Problem de Cixin Liu, comentado en nuestro blog hermano El desierto carmesí.


Si no me promociono a mí mismo, ¿quién más va a hacerlo?

martes, 27 de octubre de 2015

Jerry Goldsmith - STAR TREK: INSURRECTION


1. Ba'Ku Village (6:52)
2. In Custody (1:14)
3. Children's Story (1:47)
4. Not Functioning (1:45)
5. New Sight (5:44)
6. The Drones Attack (4:10)
7. The Riker Maneuver (3:09)
8. The Same Race (1:16)
9. No Threat (4:12)
10. The Healing Process (7:15)
11. End Credits (5:25)

Star Trek: Insurrección (1998) fue la segunda película de la saga dirigida por Jonathan Frakes, que había logrado unos excelentes resultados con la previa Primer Contacto, uno de los puntos más altos de toda la saga. Dado el carácter más bien siniestro de la aventura anterior, en la Paramount le sugirieron abordar la nueva entrega con un enfoque algo más luminoso, más optimista y buenrollero. El caso es que Insurrección, sin ser una película del todo mala, se pasa de frenada respecto al oscurantismo de Primer Contacto, y encima parece (insisto: parece) haber contado con un presupuesto minúsculo en comparación. Insurrección tiene toda la pinta de ser el típico episodio alargado de la serie de TV; un episodio, por cierto, no demasiado inspirado, cuya estética parece arrancada de finales de los ochenta más que de aquellos últimos años del siglo.

El reparto de La nueva generación, o sea, los protas de Insurrection.

La novena película de Star Trek se centra en la lucha de la tripulación del Enterprise por proteger a los frugales habitantes de un planeta paradisíaco en el que nadie enferma ni envejece, amenazados por una raza de seres medio podridos -y tecnócratas- que quieren hacerse con su tesoro revitalizador. Los del Enterprise, en definitiva, se meten en una cruzada ecologista y, de paso, el capitán Picard tiene una pequeña aventura amorosa. El caso es que el veterano Jerry Goldsmith se volcó en componer una banda sonora a la altura de la premisa y que abordaba los conceptos principales del argumento (amor, ecologismo, rayos láser), una vez más quizá demasiado buena para la película a la que acompaña. 

La edición expandida.

Si en Primer Contacto hubo algunas críticas centradas un su música incidental, algo genérica, aquí se consigue una partitura mucho más sólida y fluida, con una personalidad propia que no recurre con excesiva frecuencia a los leitmotivs ya conocidos. Por supuesto que escuchamos el tema del Enterprise, que viene a ser la fanfarria de toda la vida, y hay referencias a los Klingon (de nuevo por la presencia de Worf entre los protagonistas) en algún punto, aunque lo que más brilla en Insurrection es el bucólico tema que identifica la aldea Ba'Ku (suena en Ba'Ku Village y en los créditos finales), delicado y lírico a más no poder, y con la misma fuerza evocadora que aquel temazo inicial de Primer Contacto pese a su sencillez.

Ba'Ku Village

Hay también un tema de amor lánguido y muy logrado, destacable por su colorido musical (lo escuchamos, por ejemplo, en New Sight), cercano en algún momento al estilo de John Barry en modo Bond, aunque para mi gusto no llega al nivel del anterior, que parece propio de alguna película de fantasía pura. 

New Sight

No obstante, y como decíamos, toda la obra goza de gran vitalidad y se puede escuchar con gusto de un tirón. Goldsmith tiene dos grandes aciertos de cara a mejorar la experiencia. El primero es el añadido aquí y allá de pequeños toques electrónicos, texturas en plan galáctico que casi parecen más efectos sonoros que música propiamente dicha, amén de varios movimientos de acción muy rítmicos (incluso se usa un piano) que, según algún crítico, pueden ser reminiscentes de la BSO de Desafío total. Funcionan. Y mejor todavía funciona lo que resulta ser el segundo acierto: el sonido general de la grabación, que no sé si por efecto del estudio donde se grabó o gracias a la magia de la producción musical, tiene un leve efecto de eco que hace de la escucha del CD una experiencia muy impresionante. En la fanfarria de los créditos finales, por ejemplo, algunos fragmentos son interpretados con sutiles variaciones de volumen respecto a versiones anteriores, logrando matices muy interesantes.

End Credits

En este caso, hacerse con la habitual edición extendida no solamente conviene por aquello de ser más satisfactoria y coherente, sino más que nada porque la edición normal que se publicó con la película es toda una decepción por su brevedad, unos 41 minutos. 

La generación concluye con Star Trek: Nemesis, próximamente.
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