lunes, 30 de diciembre de 2019

La galaxia musical sigue creciendo con y sin Williams.

Con Williams, y seguramente por muchos años, gracias a que el veterano compositor sigue contando con su saga más famosa para sus trabajos fuera del cine. Por ejemplo, con la suite sinfónica Galaxy's Edge

Galaxy's Edge

Es un tema largo y totalmente nuevo especialmente compuesto para ambientar la zona del mismo nombre del parque de atracciones Disney World, un amplio escenario visitable inspirado en Star Wars. Se lanzó como descarga digital, aunque existe una edición en vinilo.

Portada del vinilo de Galaxy's Edge ("El límite de la galaxia").

El pasado mes de abril se publicó el doble CD Celebrating John Williams, en el que el director de la Filarmónica de Los Ángeles, Gustavo Dudamel, repasa temas emblemáticos de Williams. El álbum incluye, entre otras piezas de Star Wars, la interesantísima Adagio for Strings from The Force Awakens, un tema dramático compuesto para El despertar de la Fuerza que no está en el álbum oficial de la película. No existe de momento una versión grabada por el propio compositor, aunque podemos considerar que esta es bastante canónica al ser Dudamel una especie de protegido de Williams, y al ser el propio director venezolano quien dirigió algunos temas de la BSO de la susodicha película.

Adagio for Strings from The Force Awakens.

El último trabajo colaborativo de John Williams, grabado junto a la violinista alemana Anne-Sophie Mutter, contiene cuatro temas de la saga arreglados para violín solista: Rey's Theme, Yoda's Theme, Luke and Leia y Across the Stars (que da título al álbum). Una edición especial del mismo con un DVD extra incluye también Princess Leia's Theme.

Rey's Theme

Y no, no me voy a olvidar de la más famosa producción reciente de la franquicia: la serie The Mandalorian, exclusiva del canal de pago Disney+, que gracias al hierático protagonista y al entrañable "baby Yoda" ha hecho las delicias de los fans. El músico encargado de la serie es el sueco Ludwig Göransson, ganador de un Oscar por Black Panther, que aporta a la saga galáctica una poderosa, pegadiza sintonía con la que concluyen los episodios. De cada episodio, por cierto, se ha publicado una especie de EP digital con sus temas musicales. Después de 8 episodios, tenemos entre manos una buena cantidad de música que quizá se publique en formato físico en algún momento. This Is the Way!

The Mandalorian

viernes, 27 de diciembre de 2019

John Williams - STAR WARS: THE RISE OF SKYWALKER


1. Fanfare and Prologue (4:34)
2. Journey to Exegol (2:49)
3. The Rise of Skywalker (4:18)
4. The Old Death Star (3:16)
5. The Speeder Chase (3:21)
6. Destiny of a Jedi (5:12)
7. Anthem of Evil (3:23)
8. Fleeing from Kijimi (2:51)
9. We Go Together (3:17)
10. Join Me (3:42)
11. They Will Come (2:50)
12. The Final Saber Duel (3:57)
13. Battle of the Resistance (2:51)
14. Approaching the Throne (4:16)
15. The Force Is with You (3:59)
16. Farewell (5:14)
17. Reunion (4:05)
18. A New Home (1:47)
19. Finale (10:51)

Con El ascenso de Skywalker concluye, esta vez sí, la mastodóntica obra magna del gran maestro de la música de cine, John Williams. Más de cuarenta años han pasado desde que Spielberg recomendó a Lucas que contratase al músico tras el éxito de Tiburón (1975). Williams, un músico hasta entonces de moda gracias a sus trabajos para películas de catástrofes, se convertía en paradigma musical del nuevo cine comercial de Hollywood. En el caso concreto de Star Wars (1977), sorprende que el compositor no se tomase demasiado en serio aquella película juvenil "de sábado por la tarde" y, por otra parte, crease una de las pocas bandas sonoras que hoy forman parte del repertorio clásico estándar. No se cuestionó su regreso para concluir la trilogía original (1977, 1980, 1983) y tampoco para las precuelas (1999, 2002, 2005), aunque sí hubo algunas dudas sobre su continuidad tras la jubilación de George Lucas, la venta de Lucasfilm y el fichaje de J. J. Abrams, que ya tenía compositor fetiche (Michael Giacchino), como director del Episodio VII.

John Williams (de Jedi News)

Por fortuna, Abrams es más papista que el papa y en seguida llamó al veterano compositor para El despertar de la Fuerza (2017). Por extensión, Rian Johnson también contó con él en Los últimos Jedi (2017), y es que, por rupturista que fuese su propuesta, la salida de Williams habría sido tan significativa como la del propio Lucas. Anunció entonces Williams que, con 87 años, volvería a la lejana galaxia por última vez en el Episodio IX, el último de la saga numerada hasta que dentro de 15 o 20 años alguien tenga una previsible ocurrencia.

La trilogía de secuelas, muy resumidamente, puede definirse como una nueva historia que es consecuencia directa de los sucesos de la trilogía original, una mezcla de poderío visual y homenaje constante a los viejos temas y situaciones que busca adrede la nostalgia. Si ya ardió Troya con el poco tino que tuvo Lucas al plantear muchos aspectos de los episodios I, II y III, con la nueva tanda de películas hemos podido descubrir hasta qué punto ha arraigado Star Wars en la cultura de masas y también hasta dónde puede influir la eterna lucha entre los Sith y los Jedi los haters y los fans incondicionales sobre el desarrollo de la propia franquicia. ¿Arriesgarse e innovar con temáticas más complejas y actualmente relevantes? ¿Satisfacer a toda costa a los fans? El ascenso de Skywalker, pese a ser para mi gusto una maravillosa película y una conclusión brillante para la saga, se encuentra para los críticos en una tierra de nadie: hay que castigarla por su conservadurismo y hay que perdonarla in extremis por su amor a los fans. Vuelve a ponerse de moda hablar con cinismo de Star Wars en redes sociales, y los youtubers aumentan sus visitas gracias a hipérboles sobre su infancia destruida.

Cartel de la película.

Afortunadamente, John Williams y su BSO vuelven a salir indemnes del cinismo imperante. La música de El despertar de la Fuerza brilló por su tono equilibrado y su abundante material nuevo, como los temas de Rey, Kylo Ren y la Resistencia. Los últimos Jedi contó con menos novedades (The Rebellion Is Reborn), pero con una mayor complejidad y riqueza en las composiciones que convertían incluso temas incidentales en piezas dignas de una sala de conciertos. Y El ascenso de Skywalker es una mezcla de ambas cosas: hay abundante material melódico nuevo y las piezas son ricas y sorprendentes. Pero lo que hace única a esta última partitura es su intensidad dramática y su potencia emocional, logrados gracias a numerosos pasajes muy muy épicos y a otros que desprenden una profunda melancolía. Williams incluye en el CD oficial dos piezas para concierto que van directas a formar parte del canon musical de la saga: The Rise of Skywalker, que es un adagio optimista muy luminoso, y Anthem of Evil ("Himno del mal"), traslación musical aterradora, abismal, del lado oscuro de la Fuerza. El trabajo que hacen los infaltables William Ross con las orquestaciones y Shawn Murphy con las mezclas es estupendo, como siempre.

The Rise of skywalker

Anthem of Evil

Reaparecen muchos de los temas que todos conocemos (el de Rey, el de Leia, el de la Resistencia, etc.) siempre bien integrados en piezas en las que ocurren infinidad de cosas, musicalmente hablando, y a veces con grandes variaciones de tono según la escena. El tema de la Fuerza suena en varias ocasiones, con todo su fraseado además, pero en un par de momentos se opta por el tema de Yoda -aunque el personaje no esté en pantalla- como expresión de luz y bondad absolutas. La utilización de la pieza de El Imperio contraataca en la que Yoda saca el X-wing de Luke del cenagal adquiere aquí un significado muy emocionante. Arrollador.

Destiny of a Jedi

Como también se diría que el responsable del montaje ha subido un poquito el volumen de la banda sonora respecto a otras películas, disfrutamos muchísimo de algún pasaje en concreto que resulta arrollador, como el que emplea varios tambores y timbales cada vez que aparecen los caballeros de Ren, o piezas completas de acción que son un pepino nuclear, tipo Fleeing from Kijimi, Battle of the Resistance o (sobre todo) The Speeder Chase. Pero el recurso musical más destacable de esta BSO, precisamente porque Williams lo ha utilizado muy poco tanto en la trilogía original como en la ahora concluida, es el de los coros.

The Speeder Chase

En tiempos remotos, los escuchamos únicamente en algún punto muy concreto, como la lucha final entre Luke Skywalker, Darth Vader y el Emperador de El retorno del Jedi, y por eso es más que coherente, no quiero hacer spoilers, que aquí escuchemos las cien voces de Los Angeles Master Chorale en varios cortes "ominosos" como el mencionado Anthem of Evil o Approaching the Throne, entre otros. Ni que decir tiene que el tema del Emperador reaparece con intensidad. Seguramente alguien esperaba una reutilización de piezas corales épicas de las precuelas como Duel of the Fates o Battle of the Heroes, pero aquí se incumple una de las predicciones que varias fuentes apuntaban, quedando fuera tanto de la película como del álbum oficial cualquier referencia popularmente reconocible a los episodios I, II y III. También es cierto que Williams ha escrito -y quién sabe si grabado- más de tres horas de música que quizá vean la luz algún día y en las que puede haber de todo.

Reunion

Tras el tema Reunion, que es ya de por sí un popurrí con piezas optimistas de la saga, y A New Home, que acompaña al epílogo protagonizado por Rey, la partitura concluye obviamente con el imprescindible tema de los créditos finales, en el que el "medley" incluye tanto piezas de la nueva película como desarrollos a plena potencia de The Imperial March (que ya hemos escuchado en el corte The Old Death Star), del tema de Rey (que para mí es el mejor tema "de personaje" de toda la saga junto al de Yoda), y la fanfarria inicial, interpretada tal cual para dar esa necesaria y agradecida sensación de conclusión que cierra el círculo. La película utiliza una variación de la famosa fanfarria en un momento especialmente grandioso de la batalla final, pero la pieza del álbum prescinde de este fragmento, casi seguro un añadido de la sala de montaje. Habrá que escuchar alguna de las versiones expandidas del álbum que pronto colgarán muchos fans para ver si se incluye esta pieza "corregida", ya que con los años se revalorizará.

Finale

¿Qué más se puede decir? Que John Williams mantiene los estándares altísimos, todavía por encima de cualquier otra figura de su gremio; que el álbum -como viene siendo tradición en la saga- se sostiene por sí solo como experiencia musical completa, coherente y gratificante; y que, pese a que vamos a echar de menos este sonido tan característico sinfónico y romántico de Star Wars, podemos estar contentos de que sea su autor original quien ha completado el trabajo iniciado hace cuatro décadas de manera impecable. Es un privilegio haber disfrutado de esta colosal, deslumbrante obra musical a lo largo de nuestras vidas y ser contemporáneos de alguien destinado a ser una leyenda de la música de todos los tiempos.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Vince Guaraldi / Vince Guaraldi Trio - A CHARLIE BROWN CHRISTMAS


1. O Tannenbaum (5:08)
2. What Child Is This (2:25)
3. My Little Drum (3:12)
4. Linus and Lucy (3:06)
5. Christmas Time Is Here (Instrumental) (6:05)
6. Christmas Time Is Here (Vocal) (2:47)
7. Skating (2:27)
8. Hark the Herald Angels Sing (1:55)
9. Christmas Is Coming (3:25)
10. Für Elise (1:06)
11. The Christmas Song (3:17)
12. Greensleeves (5:25) [bonustrack en la edición en CD]

La cultura popular estadounidense es bastante peculiar, y la televisión tiene un lugar de honor en sus tradiciones y costumbres. Un clásico imprescindible de la Navidad yanqui es el especial que emitió la CBS en 1965 con los personajes de Charles M. Schultz como protagonistas. Lo han repuesto cientos de veces y se ha visto en otros países, España incluida, donde yo mismo pude verlo de niño. El programa cuenta una de esas historias tiernas que vienen a subrayar cuál es el verdadero significado de la Navidad, y parece que en este caso dieron en el clavo, porque A Charlie Brown Christmas sigue siendo un objeto de adoración absoluta para varias generaciones.

Portada posterior, en la que se especifica lo del "Trío".

Las historias de Carlitos (los llamados Peanuts, antes de que Snoopy se convirtiese en icono pop) eran peculiares, distantes de otros productos puramente infantiles, a veces con cierta carga filosófica, y el programa (el primero sobre estos personajes que se emitió en TV) acertó al adoptar una ambientación novedosa que incluía lo musical. Poco antes, el productor Lee Mendelson había concebido un documental para televisión sobre estos cómics de moda en la época, y contrató al pianista de jazz Vince Guaraldi para ambientarlo.

Linus and Lucy

Aunque el programa no llegó a emitirse, Guaraldi ya había compuesto algún material  (por ejemplo Linus and Lucy, la sintonía principal) que sería grabado como LP bajo el nombre de Jazz Impressions of "A Boy Called Charlie Brown" (1964) y posteriormente aprovechado -junto con una selección de versiones instrumentales de villancicos- para el especial de Navidad que nos ocupa. Lo que seguramente no preveía Guaraldi es que aquel modesto encargo daría origen a uno de los álbumes navideños de más éxito de todos los tiempos. Para hacernos una idea, la BSO de A Charlie Brown Christmas es el equivalente norteamericano de nuestro Raphael cantando El tamborilero.

Greensleeves

Bajo el nombre de Vince Guaraldi Trio, Guaraldi, el contrabajista Fred Marshall y el batería Jerry Granelli ofrecen un ramillete de temas clásicos navideños pasados por el tamiz elegante y sosegado del jazz, cálidos y con un carisma arrollador. Por ahí se cuelan la bellísima Greensleeves, que es una pieza renacentista no necesariamente navideña, y la Para Elisa de Beethoven. Intervienen aquí y allá otros músicos de sesión y un coro infantil, el de la Iglesia Episcopaliana de St. Paul, de San Rafael (California), que, según apunta la Wiki, celebró con helado abundante el final de la larga sesión de grabación. Cantan en Christmas Time Is Here y Hark the Herald Angels Sing.

Christmas Time Is Here (Vocal)

Guaraldi seguiría componiendo música para los especiales de Carlitos durante años, mientras A Charlie Brown Christmas vendía millones de copias e influía hondamente a jóvenes músicos que adoptaban, gracias a su sencillez al alcance de todos los públicos, el lenguaje a veces tan exclusivo del jazz. Un imprescindible que tenía que estar en nuestro blog, y más en fechas tan apropiadas. ¡Felices fiestas!

El especial completo, legal y en castellano.
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