The Later Years (1987-2019) saldrá a la venta el 29 de noviembre. Contendrá 18 discos entre CDs, blurays y singles en vinilo, además de un libro a todo lujo, facsímiles de entradas de conciertos y toda una retahíla de nuevas imágenes icónicas, fotografías surrealistas, logos, etc.
Haz sitio en la estantería.
El paquete recopila exhaustivamente la etapa posterior a la salida de Roger Waters del grupo, tras la que vendrían los álbumes de estudio A Momentary Lapse of Reason (1987), The Division Bell (1994) y The Endless River (2014), y los directos Delicate Sound of Thunder (1988) y Pulse (1995). Aquí habrá abundante material en directo, además de alguna revisión actual de piezas de los álbumes mencionados.
La portada general de la caja.
Como muestra de lo que ofrece el lote completo, se publicará paralelamente un modesto CD individual con un poco de cada cosa, al estilo de lo que se hizo con The Early Years y su CD doble. Lo que no tengo claro es si el material de The Later Years podrá adquirirse en pequeños lotes "por tramos", como en la box anterior, y tampoco sé muy bien si hay intenciones de publicar en el futuro una edición definitiva de la época más clásica de la banda, desde The Dark Side of the Moon (1973) hasta The Final Cut (1983).
El álbum sencillo, en CD o vinilo.
No pondré pegas a que se explore esta interesante, si bien polémica, ultima etapa en la carrera de Pink Floyd en la que David Gilmour tomó las riendas. La originalidad sonora y el talento para lo conceptual habían quedado atrás, en los setenta, pero a cambio nos topamos aquí con la banda de dinosaurios más elegante y estilizada, y con el sonido más perfecto y envolvente que podía conseguirse en la época. Incluso más. El revival de la exquisita decadencia de Pink Floyd cuesta 500 euros en preventa.
Una versión temprana de High Hopes, incluida en The Later Years.
Después del éxito de Batman, era normal que Tim Burton se implicase en una secuela directa: Batman vuelve (Batman Returns, 1992), por supuesto con una banda sonora de Danny Elfman que profundizaba en lo logrado anteriormente. Abundan quienes piensan que la música de Batman Returns supera a la del original, y es cierto que la película, en general, se siente como una obra más compleja, no tan centrada en el héroe sino mucho más en los villanos y en la densa ambientación tétrico-navideña, para la que la música responde a la perfección.
Batman Returns
Volvemos a escuchar la fanfarria de Batman, y algunos temas nuevos correspondientes al Pingüino y Catwoman. El estilo mágico-coral de Elfman, ya bien asentado en Eduardo Manostijeras, se impone. En este caso, no se contó con artistas pop para crear música adicional.
Main Theme
No sé muy bien las circunstancias, pero el entonces muy creativo Burton decidió moverse hacia otras cosas, y aunque ejercería como productor de la tercera película del murciélago, el cambio estético se iba a notar profundamente. Pero no nos adelantemos.
Mask of the Phantasm
Antes de la siguiente película de Batman con actores reales se estrenó un filme animado -hoy de culto- titulado Batman: la máscara del fantasma (1993), que era una expansión hacia la gran pantalla de la exitosa serie animada de la cadena Fox Kids. Curiosamente, encontramos aquí uno de los retratos más adultos del héroe y que más hacen justicia al concepto original de Bob Kane. Aunque la serie de TV contaba con una versión del tema de Elfman en la cabecera, la película tuvo una BSO de la compositora Shirley Walker. Además de ser colaboradora de Elfman, Walker había aportado varias composiciones a la serie, incluyendo un segundo tema inicial. La verdad es que el tema central de Walker para la película es fabuloso.
El tema central.
Y llegó la nueva película de imagen real. El nuevo director, Joel Schumacher, buscó un Batman más lúdico y colorista (tal vez el de la llamada "edad de plata" de los cómics), todavía espectacular pero con un toque de histrionismo que no terminó de gustar a los fans acérrimos.
Los dos álbumes de Batman Forever.
Batman Forever (1995), con todo, no fue un desastre absoluto, y en parte contribuyó la aplastante campaña de márketing que -entre otras cosas- llenó las radiofórmulas de temas pop-rock extraídos de la BSO. Tal como sucedió con los álbumes en paralelo de Danny Elfman y Prince en 1989, para Batman Forever salieron a la venta la partitura orquestal de Elliot Goldenthal y otro CD con éxitos mainstream que incluían a Massive Attack, The Offspring, Seal y U2.
Un montaje con imágenes y música de Batman Forever.
Goldenthal retoma el espíritu gótico del tema de Elfman, aunque su fanfarria es totalmente nueva, mucho más espectacular, quizá incluso exagerada y bizarra, como la propia película. En este caso, el álbum pop se publicitó y vendió muchísimo más, hasta el punto de que el orquestal es un gran desconocido para muchos aficionados.
Batman & Robin
No quiero ponerme en la piel del fan de Batman que se topase en 1997 con Batman y Robin, la segunda película de la saga dirigida por Schumacher y que está considerada como una de las peores películas de todos los tiempos. No sólo está todo repleto de humor absurdo (que recuerda para mal la famosa serie de TV de los sesenta), sino que la estética claramente gay-carnavalera que le impone el director no encontró ningún público al que agradar. El resultado se mueve entre lo autoparódico y lo hortera.
El tema inicial de Batman y Robin.
Musicalmente hablando, en este caso no puedo confirmar que hubiese un álbum únicamente orquestal. Parece que todo se quedó en un CD pop-rock que incluía una suite de Elliot Goldenthal, y que tuvo un éxito razonable gracias -sobre todo- a un tema de Smashing Pumpkins.
Batman Begins
Con la necesidad de hacer un paréntesis y fomentar el olvido, Batman descansó unos años. En la siguiente década, el entonces director emergente Christopher Nolan se propuso reiniciar la franquicia. Su planteamiento, pese a que al final no lo cumplió a rajatabla, era introducir al personaje en el ambiente hiperrealista de un thriller policíaco al estilo de Heat, una película de acción creíble que dejase atrás el tono fantástico que tanto Burton (menos) como Schumacher (mucho más) le habían impuesto. El resultado es una de las trilogías más celebradas de los últimos años, que aporta además algunas composiciones muy notables del nuevo músico al cargo: Hans Zimmer. En el caso de BatmanBegins (2005), la primera película de esta nueva etapa, Zimmer estuvo acompañado por el excelente James Newton Howard, un músico de estilo sutil (sus trabajos para películas de M. Night Shyamalan alcanzan lo sublime) cuya contribución es clave para atemperar las bravuconadas de Zimmer. Se buscaba que Zimmer se ocupase de Batman y sus escenas de acción y que Newton Howard abordarse el lado de Bruce Wayne, más humano y dramático. Contribuyen también en la partitura varios músicos del colectivo Remote Control, como Lorne Balfe, Ramin Djawadi y Mel Weeson, imagino que como "autores fantasma acreditados".
Vespertilio
Molossus
Cada tema de la BSO de Batman Begins lleva como título el nombre de una especie de murciélago, cosa nada explicativa de lo que encontraremos en él salvo que hilemos muy fino. No hubo en este caso temas pop, pero este álbum es francamente bueno, alternándose los temas atmosféricos de Newton Howard con la nueva y minimalista fanfarria de Batman, apenas dos notas que suenan a llamada a la acción, envueltas en temas de acción pura muy efectivos. Un estilo complementa al otro, y el conjunto, aunque (muy en la línea Zimmer) es un puro producto empresarial de su estudio, es sorprendentemente sólido.
The Dark Knight (una de las portadas).
El caballero oscuro (The Dark Knight, 2008) es una de las películas más admiradas en lo que llevamos de siglo, y su banda sonora es tan buena, o mejor, que la anterior. Destaca el tema Why So Serious?, que es una acertada traslación musical de la mente torturada del Joker (inolvidable Heath Ledger), y el tema de Batman adquiere una dimensión épica aún más alta que en la película anterior gracias a unos emotivos arreglos de violonchelo. Se publicó una edición de lujo en formato digital, expandida y con remixes.
Why So Serious?
A Dark Knight
La trilogía de Nolan se cierra con El caballero oscuro: la leyenda renace (The Dark Knight Rises, 2012), una película que, pese a no llegar a las cotas de aclamación universal de la anterior, mantiene bien el tipo y deja buen sabor de boca.
The Dark Knight Rises
No me gusta tanto su banda sonora, de la que se cayó James Newton Howard para que Zimmer en solitario la convirtiese en un trabajo con algo menos de cohesión interna y no muchas innovaciones temáticas, a ratos muy ruidista, efectivo en la película pero -creo yo- no especialmente satisfactorio como trabajo musical independiente. Destaca, eso sí, el uso en toda la obra de una amplísima paleta sonora entre lo orquestal y lo electrónico. En la experimentación sonora, Zimmer sí que se moja. Y por señalar un tema representativo, me quedo con el del mastuerzo Bane.
Gotham's Reckoning
Como ya hay una reseña publicada sobre Batman v Superman, y en la entrada sobre las secuelas de Superman ya hemos hablado de Justice League, recordaremos sólo que Danny Elfman retomó su tema original de Batman para el "mashup" de personajes de DC.
Desde el éxito de Superman, y sin que hubiese -aparentemente- un plan trazado para adaptar al cine los cómics de DC tal como se hace hoy en día, creando un universo compartido, estaba claro que alguien pondría sobre la mesa la idea de estrenar una película sobre Batman a finales de los ochenta. También es verdad que el personaje despertaba un nuevo interés por aquel entonces, ya que había sido puesto de moda, en una versión violenta y oscura que sigue más o menos vigente hoy en día, por las novelas gráficas El regreso del caballero oscuro (1986), de Frank Miller y La broma asesina (1988), de Alan Moore y Brian Bolland.
La película Batman (1989) no podía ser tan contracultural, por supuesto, pero tampoco se quería volver al Batman colorista y medio en broma de la serie de los años sesenta. Fue un acierto el que el Batman cinematográfico fuese planteado con independencia de todo ello, y gran parte del mérito pertenece a quien contrató como director al emergente Tim Burton. Rebotado de la Disney por su carácter algo siniestro, Burton contaba en su haber con la inclasificable La gran aventura de Pee-Wee (1985) y la maravillosa Beetlejuice (1988), y el universo gótico y extravagante de Batman y el Joker le venía que ni pintado. Burton llevaba consigo en la mochila como compositor fetiche a Danny Elfman, que con la BSO que nos ocupa alcanzó una de las cimas de su carrera.
Danny Elfman era un músico autodidacta que hasta hacía poco compaginaba las bandas sonoras con una discreta carrera como parte del grupo experimental Oingo Boingo, liderado por su hermano Richard. Tras su primer trabajo con calado comercial en la mencionada Pee-Wee, Elfman tuvo unos cuantos encargos antes de encarar su Batman (1989), aunque no tenía experiencia en películas de tan enorme presupuesto. Mencionábamos antes el cómic de Miller porque a partir del mismo encontró Elfman la inspiración inicial que buscaba. Y pese a que Elfman no estuvo del todo contento con la grabación en sí, sobre la que no tuvo el suficiente control, logró crear una obra musical para el cine de esas que crean escuela, de esas que pueden escucharse con independencia de la película porque en ellas está toda la esencia de la narración. Y el caso es que buena parte de su éxito fue cuestión de suerte.
Portada de la edición en vinilo del 30 aniversario.
Resulta que el productor de Batman, el ex-peluquero de Barbra Streissand Jon Peters, quería que la película fuese la pera limonera en cuanto a impacto popular. Quería a Michael Jackson cantando temas para Batman y a Prince para el Joker. Teniendo que conformarse finalmente sólo con el segundo (que no era moco de pavo precisamente, con el bombazo Purple Rain todavía caliente), superando sus reticencias tras una primera escucha y buscando en última instancia rentabilizar al máximo la vertiente musical de la película, Peters no sólo aceptó a Elfman como compositor sino que decidió lanzar dos álbumes independientes: uno con las canciones de Prince y otro con la música orquestal de Elfman. Desconozco si el disco de Prince funcionó bien en ventas, supongo que sí, pero desde luego el de Elfman fue todo un éxito en su ámbito. Fue incluso bastante excepcional en una época en la que se solía aglutinar la música orquestal y las canciones pop de una película en un único álbum.
Portada del álbum de Prince.
Ni que decir tiene que el tema más potente del álbum es The Batman Theme, el tema del héroe, que quedó unido al personaje de Bob Kane de una manera equiparable a la del tema de John Williams para Superman. El tema de Batman es una pieza con un ritmo vertiginoso, casi un tema "al galope" como puede ser la Obertura de Guillermo Tell, pero en este caso revestido del carácter gótico, anguloso, un tanto siniestro incluso, del enmascarado y la abigarrada Gotham City en la que habita. Una variante de este tema, si bien lo es más en lo atmosférico que en lo melódico, es el fabuloso corte titulado Descent into Mystery ("Descenso hacia el misterio"), en el que Batman conduce el Batmóvil hacia la Batcueva tras rescatar a la chica. Su carácter grandioso y los coros que escuchamos en varias partes de la pieza son espectaculares, como también lo es el ambiente eclesiástico de los últimos temas del álbum, escenas que transcurren en una enorme catedral.
The Batman Theme
Descent into Mystery
El villano de la película (Jack Nicholson como Joker) y sus esbirros tienen también su traslación musical, generalmente mediante percusiones de madera que suenan un poco a circo, a payasos, a cajitas de música rotas, a una perversión lúgubre de lo infantil (cosa que está, por cierto, muy en la raíz del estilo fílmico de Tim Burton), llegando a su éxtasis en una inquietante versión del tema Beautiful Dreamer de Stephen Foster, que ya era bastante oscuro en su origen pese a haber sido convertido en canción de cuna por la cultura popular.
Photos / Beautiful Dreamer
Según los gustos de cada cual, puede salir relativamente mal parado entre toda la artillería nocturna y bizarra de este universo el tímido tema de amor, atmosférico y sutil, sí, pero con poca presencia frente a todo lo anterior. También es verdad que el romance entre Bruce Wayne (Michael Keaton) y Vicki Vale (Kim Basinger) es más bien sosainas. Y también puede añadirse que algunos de los temas incidentales, de acción, se hacen un poco indigestos. Para saborear mejor las mieles de esta gran obra, recomiendo como siempre la edición expandida del álbum que puede adquirirse en la web de La-La Land Records, y que va en un estuche junto con la BSO de la secuela, Batman Returns (1992), también de Burton y Elfman.
Richard Donner filmó Superman y Superman II al mismo tiempo. Debido a algunas desavenencias con la productora, no obstante, se contrató a otro director, Richard Lester, para que terminase la segunda película. Pese a que todo estaba esencialmente terminado y a falta de realizar la postproducción, Lester regrabó algunas escenas para acomodar la película a su visión personal. En algún punto del camino se cayó del cartel John Williams, que fue sustituido por Ken Thorne. Tanto en Superman II (1980) como en la fallida Superman III (1983), Thorne reutiliza y reelabora los temas de Williams, añadiendo algún pequeño elemento propio.
Los vinilos originales de Superman II y Superman III
En el álbum publicado con la BSO de Superman III, por cierto, tuvo gran relevancia la presencia de Giorgio Moroder, que contribuye con un par de temas de sintetizador (incluyendo un tema de amor para Clark y Lana Lang, su nueva novia), amén de colaborar en unos cuantos cortes con autoría distinta a la de Thorne que buscan explorar una vertiente pop de la película. Hay hasta una versión electrónica del tema principal. Todo bastante rancio, dicho sea de paso.
La intro de Superman III, con una pieza original de Ken Thorne.
El nuevo Love Theme.
Dependiendo de dónde lo consultemos, queda la duda de si Williams compuso material nuevo y lo cedió a Thorne, o si la frase "a partir de material original compuesto por John Williams" que podemos leer en los créditos se refiere simplemente a la reelaboración que mencionamos antes. Algunas fuentes bien informadas apuntan a la primera opción: que Williams creó dos o tres "temas" para cada secuela que luego serían trabajados por los músicos titulares. Al parecer, puede rastrearse alguna de estas ideas musicales de encargo en trabajos posteriores de Williams. No podemos confirmarlo por ahora, y yo me decanto por la idea de que Superman II y III son sólo reciclajes. El caso es que no son desdeñables como bandas sonoras, al menos coyunturalmente, pero se nota bastante la ausencia de Williams incluso en el tema inicial, al que unas simples pinceladas mal dadas en la producción le restan bastante épica.
Superman IV está disponible en una nueva edición de La La Land Records.
Con Superman IV: en busca de la paz (1987) se complicaron las cosas. La producción corrió a cargo de Golan y Globus, los cerebros de la Cannon, y pese a contar con el competente Sidney J. Furie como director, los constantes recortes de producción y la pésima calidad de la cinta dieron al traste con la franquicia. El músico elegido, Alexander Courage (autor de la sintonía de la serie Star Trek), contó, esta vez sí podemos confirmarlo, con tres nuevos temas de Williams: uno para la nueva "chica" de la película, otra para el niño que pide a Superman que acabe con las armas atómicas, y la tercera para el supervillano de turno, el Hombre nuclear. Pudieron quedarse en nada al tener Courage que recomponer y regrabar varias veces la partitura para ajustarla a una película con un guión y montaje siempre cambiantes. Creo que, pese a todo, el resultado final no suena mal.
Una suite que alguien ha montado con fragmentos seleccionados de Superman IV.
El Superman cinematográfico iba a estar dormitando en la Fortaleza de la soledad durante dos décadas. Sus émulos de la televisión (Superboy, Lois y Clark) seguirían utilizando sintonías derivadas del tema de Williams. La excepción fue Smallville, en la que sonaba un tema pop. No obstante, se utilizaron temas originales de 1978 tanto en momentos puntuales del tramo final de la serie como en la aparición estelar de Christopher Reeve, a modo de homenaje.
Las portadas del CD de Superman Returns y de su versión expandida.
El director Bryan Singer, en la cima de su carrera tras las dos primeras entregas de los X-Men, fue el elegido para dar forma a Superman Returns (2006), una ambiciosa continuación tardía que enlazaba directamente con la película original de Donner, ignorando las secuelas. John Williams fue la primera opción de Singer, aunque los problemas de agenda del primero llevaron al segundo a contar con la ayuda de John Ottman. Éste había trabajado en X-Men 2 con excelentes resultados y era también montador de las películas de Singer.
La espectacular intro de Superman Returns.
Un ejemplo de cómo hacer algo maravillosamente fresco con algo que, en esencia, ya existía.
Francamente, la banda sonora de Superman Returns podría ser la que mejor revive el espíritu de la original. Las orquestaciones son magníficas (el tema de los créditos iniciales suena brutal) y el material de Williams ha sido de verdad reelaborado en el mejor sentido del término, dotado de nueva y genuina personalidad, manteniendo a la vez el profundo sinfonismo y el sonido atemporal de la obra primigenia. La relativa mala fama actual de la película, que pese a sus virtudes se quedó en un quiero y no puedo (parece un "remake" encubierto de la original lleno de enormes agujeros argumentales) resta popularidad a una obra musical brillante y a reivindicar.
La portada es tan fría como la música allí contenida.
Con la franquicia todavía en cuarentena, llegó en 2013 El hombre de acero (Man ofSteel), dirigida por el entonces muy loado Zack Snyder, responsable de 300 y Watchmen. El filme reiniciaba la mitología del personaje y se buscó adrede un nuevo enfoque narrativo y estético que, teóricamente al menos, mantuviese cierta coherencia con la insigne trilogía de Batman de Christopher Nolan a fin de reunir a ambos héroes en un futuro proyecto conjunto. Pero creo que Man of Steel, pese a tener sus defensores, no mantiene la coherencia ni consigo misma.
Zimmer interpreta su Man of Steel en vivo, en su DVD Live in Prague.
En cualquier caso, el músico elegido esta vez fue nada menos que Hans Zimmer, que por los motivos antes mencionados se decanta por crear un nuevo tema para Superman que recuerda al minimalista leitmotiv de su propio Batman. Si para Batman había sólo dos notas amenazadoras, para Superman hay también dos, en este caso repetidas, in crescendo y con un carácter francamente heroico, como incidiendo en el reverso luminoso que es el kriptoniano para el atormentado justiciero de Gotham. Creo que es un tema fresco e innovador, digno del personaje, aunque el conjunto de la BSO de Man of Steel (que se lanzó incluso en un CD doble) carece de la fuerza ambiental y expresiva de las partituras del nuevo Batman. Es un Hans Zimmer no del todo inspirado, más centrado en potenciar escenas de acción que en crear un corpus musical sólido. Salvo por el buen tema central, el resto de la música suena, en general, fría y gris, como el Superman hierático y sin chispa de la película.
Portada de Batman v Superman: Dawn of Justice.
Ya publicamos una reseña -medio en broma- de la posterior partitura de Batman v Superman: Dawn of Justice (2016) firmada por Zimmer y Junkie XL, que es interesante pero difícil de digerir por su abundancia de ruidismo. Hay en ella un nuevo tratamiento para Batman (Snyder no es Nolan, Ben Affleck no es Christian Bale) y escuchamos un novedoso tema para la recién llegada Wonder Woman.
Portada de Justice League
Por ser exhaustivos, terminaremos con Liga de la justicia (Justice League, 2017), que fue realizada de nuevo por Snyder, aunque un problema familiar hizo que el proyecto fuese pulido por Josh Whedon. El producto final, quizá no tan nefasto como se empeñó en decir la crítica, sí que es endeble y da la impresión de haber sido víctima de un montaje feroz guiado más por razones económicas que por criterios artísticos. Hans Zimmer afirmó que Batman v Superman sería su ultima partitura superheroica, y aquí estaría al mando, teóricamente hablando, Junkie XL en solitario. No obstante, con los vaivenes de la producción se acabó contratando a Danny Elfman, autor de la BSO de Batman (1989) que acababa de trabajar con Whedon en Los Vengadores: la era de Ultrón. Su trabajo atestigua de manera singular el prematuro agotamiento del universo fílmico de DC al retomar con muy poca gracia, en una pura maniobra desesperada de fanservice, los temas originales de Batman (el compuesto por el propio Elfman) y Superman (el de John Williams) en varias escenas. Se cerraba el círculo de un modo agridulce.