miércoles, 30 de mayo de 2012

The Alan Parsons Project - THE TURN OF A FRIENDLY CARD


1. May Be a Price to Pay (5:00)
2. Games People Play (4:23)
3. Time (5:15)
4. I Don't Wanna Go Home (4:52)
5. The Gold Bug (Instrumental) (4:34)
6. The Turn of a Friendly Card
The Turn of a Friendly Card (Part One) (2:45)
Snake Eyes (3:16)
The Ace of Swords (Instrumental) (2:57)
Nothing Left to Lose (4:07)
The Turn of a Friendly Card (Part Two) (3:22)

Cuando uno enumera los grandes grupos del rock progresivo de los setenta, generalmente deja a un lado a The Alan Parsons Project en un primer momento. Es cierto que su sonido no ha envejecido del todo bien, y que seguramente sea más exacto calificar su estilo como "pop progresivo" que como cualquier otra cosa, pero pienso que merecen más elogios de los que, en general, les deparan los mitómanos. Llevaron al extremo la creación de álbumes conceptuales y cometieron muchos de los excesos propios de su género, pero escuchar álbumes como The Turn of a Friendly Card, aun no siendo este su mejor trabajo, deja claro que son un grupo a reivindicar.

Imagen del interior del libreto del CD.

Bien, más que un grupo se trataba de un dúo: Alan Parsons, reputadísimo ingeniero de sonido británico que había trabajado con The Beatles y Pink Floyd; y (sobre todo) el desaparecido Eric Woolfson, el cerebro musical tras el Proyecto. En cada álbum contaban con músicos y cantantes de sesión que contrataban para la ocasión, sin que nadie aparte de ellos dos formase parte oficialmente de la formación. Hace tiempo comentamos sus álbumes Tales of Mystery and Imagination. Edgar Allan Poe (1976), I Robot (1977) y Pyramid (1978), y ahora tocaría seguramente Eve (1979), un disco que para unos es oro y para otros bazofia, así que, dado que no lo he escuchado entero, he preferido dar un saltito hasta el título que nos ocupa.

Con este álbum se publicó un cuádruple LP con todos los discos 
de la banda hasta entonces, con este diseño en la portada.

The Turn of a Friendly Card (1980) es quizá el último álbum del Project que mantiene el nivel alto de sus primeros tiempos. Entrada la década de los ochenta se decantarían cada vez más firmemente hacia el pop, si bien seguirían hasta el final explorando acertadamente los arreglos e instrumentaciones que les dieron prestigio en sus inicios. Tuvimos un primer álbum sobre los cuentos de Poe, un segundo sobre los robots de Asimov, un tercero sobre el misterio de las pirámides de Egipto y un cuarto sobre la feminidad, este quinto trabajo de estudio versa sobre el vicio del juego. Parece que Woolfson vivía en Mónaco cuando se gestó el álbum, de modo que la inspiración le pillaba bastante cerca. El álbum viene a contar, difusamente, la historia de un señor al que se le cruzan los cables y que se lo apuesta todo a las cartas en un casino, dando pie a diversas reflexiones sobre la vida, sobre los juegos de azar, sobre la vida como un juego de azar.

La estructura de The Turn of a Friendly Card ("El turno de una carta buena/amistosa") es la habitual en The Alan Parsons Project: una serie de temas cantados bastante elaborados y distintos entre sí, con distintas voces, ritmos y arreglos; y un par de piezas instrumentales algo más arriesgadas. Como única peculiaridad, decir que la cara B del vinilo consiste en un único tema (a efectos de su título, al menos) que se subdivide en pequeñas partes. Se trata del homónimo The Turn of..., y es quizá la mejor parte del álbum, ya que contiene fabulosos arreglos orquestales al comienzo y al final, y la exquisita canción Nothing Left to Lose. Es mi tema favorito del álbum, aunque no se queda muy atrás  la balada Time, la primera pieza vocal del dúo en la que canta el propio Eric Woolfson, y Parsons le hace los coros. Games People Play también es conocida, aunque reconozco que me gusta menos.

Diseño para la portada de un single promocional.

En cuanto a los instrumentales, The Ace of Swords aparece como una especie de intermedio orquestal en el macro-tema de la cara B, con algunas de sus melodías más destacables; y The Gold Bug, cuyo título es ambiguo, está hacia la mitad de la cara A y destaca por su excelente base rítmica y su melodía de saxo. Por un lado, puede referirse al relato de Edgar Allan Poe El escarabajo de oro, cosa probable si recordamos el álbum de debut del Proyecto. Y puede referirse a una expresión del mundo de las finanzas que describe a alguien ansioso por conseguir mucho dinero rápidamente, cosa que está muy en consonancia con el concepto del álbum.

The Gold Bug en vivo, en 1995.

Una última edición del álbum en CD incluye una buena cantidad de temas extras, entre versiones inconclusas de algunos cortes, maquetas y demás. Es la mejor opción de compra, y puede disfrutarse completa en Spotify. Acabamos con la "suite" final del álbum.

domingo, 27 de mayo de 2012

Las dos bandas sonoras de "Legend": una comparativa.

Ahora que acabamos de acercarnos a la primera colaboración de Jerry Goldsmith con el director de cine Ridley Scott, es el mejor momento para hablar de la segunda (¿o tercera?): Legend, de 1985. Un auténtico desparrame en lo fílmico que afectó directamente a lo musical. De paso, realizaremos una -espero- interesante comparativa a la que me encantaría que os sumaseis con vuestros comentarios.

Cartel de la película.

Bastante escaldado tras las mutilaciones de su banda sonora para Alien, Goldsmith y Scott debieron mantenerse -sorprendentemente- en buenas relaciones. Cuando se acercaba la fecha de estreno de Blade Runner (1982) y el encargado de su banda sonora se retrasaba mucho más de lo deseable, Scott y su equipo pensaron en seguida en el veterano compositor de Hollywood para realizar un trabajo "de emergencia" que solucionase la papeleta. Al final, aquella mítica obra electrónica de Vangelis llegó a tiempo, y lo que llegase a realizar Jerry Goldsmith seguramente criará un moho de exquisita calidad en algún húmedo cajón. El caso es que Ridley Scott, que siempre se ha preocupado mucho de los aspectos musicales de su cine, volvió a llamar a Goldsmith para la que teóricamente iba a ser una película distinta, más tierna y comercial que su anteriores cintas de ciencia-ficción distópicas. 

 Ridley Scott y Jerry Goldsmith.

La idea era hacer de Legend un buen producto de cine fantástico con una orientación familiar, quizá una mezcla equilibrada entre los cuentos clásicos de Walt Disney y los universos de espada y brujería que J. R. R. Tolkien elevase a las nubes de la fama en El Señor de los Anillos. Sin embargo, se unió el arrebatador barroquismo visual de Scott con una tremenda indecisión por parte de la productora sobre la orientación comercial de la película, para desbaratar cualquier atisbo de éxito en taquilla. Un tal S. J. Sheinberg, ejecutivo de la MCA, dueña de la Universal, decidió que la presencia del joven Tom Cruise como protagonista podía explotarse de cara al público adolescente, convirtiendo la película en un vehículo romántico para su lucimiento. Como tantas veces sucede, Ridley Scott perdió el control sobre su obra y le aplicaron un corta-pega criminal en la sala de montaje, dejando Legend hecha unos zorros. Oscura, confusa, bizarra y empalagosa a ratos, se llegó a tomar la incomprensible decisión de estrenar dos versiones, una para EEUU y otra para Europa. ¿La diferencia? Que yo sepa, solamente su música.


 Cuatro de las muchas portadas de los álbumes oficiales con las B.S.O.s de Legend.

En EEUU se contrató a los Tangerine Dream, que no llevaban mucho tiempo haciendo las américas, para dar un toque juvenil (¿electrónico=juvenil?) a Legend, partiendo de la estúpida premisa de que la anterior  y exitosa película de Tom Cruise, Risky Business, había tenido música de los alemanes. Alguien quería convertir a Tangerine Dream en alter ego musical de Cruise. Para su versión de Legend, la banda de Edgar Froese realizó una composición bastante meritoria, mucho más inspirada que otros trabajos suyos para películas, pero la mezcla de aquellas imágenes con aquella música no funcionaba del todo bien. 

La alineación de Tangerine Dream en Legend: Johannes Schmoelling, Christopher Franke y Edgar Froese.

Sí que lo hacía a las mil maravillas la música orquestal de Jerry Goldsmith, colorista y evocadora a más no poder, siendo con toda seguridad no solamente una de las mejores obras de su carrera, sino además la banda sonora más injustamente maltratada de todos los tiempos. Las sucesivas versiones de la película, como su montaje para la emisión televisiva o "director's cut", dejaron hecha pedazos la integridad de la partitura de Goldsmith, haciendo que las sucesivas ediciones discográficas de esta composición hayan resultado un trabajo de chinos.

Edición definitiva de la música de Jerry Goldsmith.

La música de Jerry Goldsmith para Legend puede enmarcarse dentro de la mejor línea clásica del cine de fantasía. En ese selecto club, cuyos miembros generalmente son de alta calidad, entrarían, por ejemplo, The Dark Crystal de Trevor Jones, Willow de James Horner, la trilogía de Howard Shore e incluso el Hook de John Williams, The Neverending Story de Klaus Doldinger y Edward Scissorhands de Danny Elfman. Entiendo que es un grupo muy heterodoxo, pero a todas estas obras musicales las une su profundo entendimiento de las emociones ligadas a lo fantástico, entre las reminiscencias de la inocencia infantil y el sentido de la maravilla, pasando necesariamente por la construcción casi geográfica de universos musicales que se integren con los universos de ficción que recorren los personajes de cada historia. 

Contraportada del álbum de Tangerine Dream.

En este sentido, mientras que otros músicos de los mencionados sustentan sus mapeados musicales en sonoridades pseudo-étnicas y/o medievalistas, Goldsmith elige una tercera vía: la electrónica. No es que los sintetizadores sean definitorios de su Legend, pero sí que hacen acto de aparición en varios puntos, quizá del mismo modo en que lo hacen la magia y lo inexplicable en un entorno cotidiano. Goldsmith da un protagonismo no habitual en él a las cuerdas, enfatizando la calidez evocadora, "legendaria" de sus piezas, por encima de las resonancias épicas de otros trabajos del género. El tema cantado My True Love's Eyes es, por añadidura, un bonito elemento lírico que añade colorido y feminidad al trabajo, integrándose muy bien en él como contrapunto luminoso a la profunda oscuridad con que Jerry Goldsmith describe a las fuerzas del mal (que suelen plasmarse mediante notas estridentes de sintetizador). Literalmente:


No sucede lo mismo con los añadidos vocales del Legend de Tangerine Dream. La canción Is Your Love Strong Enough cuenta nada menos que con la voz de Bryan Ferry y la guitarra de David Gilmour (el de Pink Floyd), y no es que esté mal, pero no solamente no se integra ni por asomo con el sonido de TD, sino que su inclusión como primer corte del álbum parece indicar que el resto del mismo es tan flojo que necesitaba un gancho para venderse. Mal asunto si se pretendía seducir al melómano auténtico.

El vídeo oficial, con Bryan Ferry a lo ochentero.

El tema de Jon Anderson, sobre imágenes de la película.

No obstante, el Loved by the Sun que canta Jon Anderson (sí, ese Jon Anderson) a la mitad del disco sí que responde bien al conjunto, entre otras cosas gracias a que son los propios Tangerine Dream quienes le arropan instrumentalmente con la melodía principal de su partitura. La música incidental de TD suena muy bien, pero, como siempre ha sucedido con las bandas sonoras de esta formación electrónica, pecan de timidez y superficialidad si las comparamos con las densas atmósferas de sus otros álbumes. No obstante, se nota que fue un trabajo bien enfocado y muy inspirado, como demuestra el excelente Unicorn Theme:


¿Que ha quedado para el recuerdo de Legend, tantos años después? Cinematográficamente, una película  fallida pero bastante mona, más o menos "de culto" al ser el último título de la época más deslumbrante de Ridley Scott; y musicalmente, unos cuantos álbumes con su música (sus dos músicas), con muy diversas portadas según las fechas o los contenidos, que encima se han multiplicado como conejos gracias a las versiones expandidas piratas de los aficionados de Internet. Dada la temática de este blog, recomiendo tanto el trabajo de Tangerine Dream como el de Jerry Goldsmith; no obstante, y pese a que la presencia habitual de TD entre mis entradas podría indicar lo contrario, creo que el trabajo de Goldsmith es notoriamente superior.

La banda sonora de Tangerine Dream al completo.

Una suite con buena parte de la música de Jerry Goldsmith.


Agradecimientos a la web Filmtracks.

jueves, 24 de mayo de 2012

Jerry Goldsmith - ALIEN


1. Main Title (3:34)
2. Face Hugger (2:35)
3. Breakaway (3:04)
4. Acid Test (4:37)
5. The Landing (4:33)
6. The Droid (4:45)
7. The Recovery (2:47)
8. The Alien Planet (2:31)
9. The Shaft (4:00)
10. End Title (3:02)

Aquel conocido dicho del "menos es más" que tanto suele reivindicarse a la hora de componer bandas sonoras de cine también puede aplicarse a algunos de los más importantes músicos que ha dado la industria. Es el caso de Jerry Goldsmith y la película Alien, el octavo pasajero (1979). Goldsmith, compositor de primera fila durante varias décadas, ha sufrido más que otros el inmerecido lastre de crear partituras para películas un pelín del montón. Seguramente pensando en aumentar el prestigio de estas cintas, las productoras buscaban al efectivo Goldsmith, tal vez menos "relamido" que otra gente como John Williams o Morricone, sobre todo según avanzaban los años ochenta. Alien podría ser una de las varias excepciones, ya que la película se cuenta entre las mejores y más influyente obras de ciencia-ficción (y de terror) jamás realizadas.

Un póster poco difundido de la película.

Jerry Goldsmith se especializó en películas de acción, fantásticas y de ciencia-ficción, no siempre estando las barreras entre los géneros demasiado claras. Logró su único Oscar gracias a La profecía (1976), siendo también míticas sus fanfarrias para Star Trek, la película (1979) o Desafío total (1989), y sin dejar a un lado obras maestras del celuloide como El planeta de los simios (1968) o Chinatown (1974). Junto al director Ridley Scott trabajó al menos en tres ocasiones, si bien en Blade Runner (1982) lo hizo brevemente como sustituto de un Vangelis que llegaba tarde, y en Legend (1984) fue prácticamente rechazado en favor de los Tangerine Dream. Pero en Alien dio buen ejemplo de lo que Goldsmith era capaz de hacer, logrando que su partitura fuese una creación paralela al tono de la propia película. Scott debió considerar a Goldsmith como su mejor opción, ya que una versión temprana de la película contaba con otras obras previas del músico en el montaje provisional. Sin embargo hubo follón en post-producción, ya que el montador Terry Rawlings hizo un collage a base de las composiciones de Goldsmith, no dejando prácticamente nada inalterado en el montaje de la película, e incluso tomando varios fragmentos de otras piezas -otra vez del propio Goldsmith- para completar la cosa.

La edición de 2007. Los títulos arriba corresponden al LP original.

Muy dado a las melodías con trompetas, en la línea del Hollywood clásico, Jerry Goldsmith realiza aquí un ejercicio bastante experimental del que Ridley Scott nunca ha llegado a sentirse del todo satisfecho. Seguramente manejaba la posibilidad de contar con sonidos más vanguardistas para su personal versión espacial de Diez negritos, de Agatha Christie, y el estilo del veterano Goldsmith no se ajustaba del todo a su visión. Siendo Alien, en el fondo, una respuesta oscurantista al éxito de 2001: una odisea del espacio, a la música de Jerry Goldsmith le faltaba algo del tono trascendental de Ligeti y compañía. Una primera composición contaba con un par de temas melódicos al uso para las secuencias de créditos iniciales y finales. La idea era mostrar el viaje espacial en hibernación como una experiencia plácida, siendo el resto de la obra una sucesión de piezas incidentales, atmosféricas y amenazadoras, incluso con toques electrónicos dispersos; una pesadilla en toda regla que tiene lugar entre siesta y siesta. El problema de estas piezas es que difícilmente podían disfrutarse con independencia de la propia película, dado su carácter puramente ambiental. Scott, por su parte, forzó al compositor a revisar algunas de sus orquestaciones, y hoy en día solamente podemos estar del todo seguros de cómo fue la banda sonora original, primitiva, gracias a una versión expandida del álbum que se publicó en 2007.


¿Alguien no ha visto esta película?

Ciertamente, como decíamos, la de Alien no es una de esas bandas sonoras que produzcan un placer musical en un sentido convencional, por lo que difícilmente podemos colocarla entre los títulos imprescindibles del género para escuchar en casa. Y sin embargo, la película también es así de incómoda, desasosegante y oscura, con lo que no podemos dejar de admirar el esfuerzo de su autor. Y si tenemos cierta experiencia con la música clásica del siglo XX y además somos aficionados al género de ciencia-ficción, encontraremos aquí un fascinante espacio sonoro para dejarnos llevar con la mente a esos rincones oscuros del espacio profundo. La música de los títulos iniciales:

martes, 22 de mayo de 2012

Por la cultura y la Educación Pública.

Nunca se me ocurriría convertir este blog en un púlpito desde el que difundir mis ideas políticas o sociales, y pido perdón a quien considere que así lo estoy haciendo en este momento, pero entiendo que las circunstancias que vivimos hoy en día exigen un ejercicio de compromiso por mi parte, por muy humilde que, en efecto, este sea. Otras músicas. Otros mundos es un blog de divulgación cultural, y siento que esto me incumbe de un modo u otro.

Como todos sabemos, la actual crisis económica (sí, esa de la que son únicos culpables unos señores con carteras relucientes) está siendo pagada por el resto de la sociedad, especialmente las clases medias y bajas, ya que los responsables no están dispuestos a perder un ápice de su poder adquisitivo. Están dispuestos a ver arder el mundo si ello es necesario para seguir dando la vuelta al mundo en yate todos los años y mandando a sus hijos a estudiar a Yale. Que conste que aquí no hay colores políticos, ya que el poder económico se parte de risa ante las ideologías de partido.

El caso es que, tanto los dos gobiernos centrales que han afrontado la crisis como algún que otro gobierno autonómico (yo soy andaluz y sé de lo que hablo) tienen clarísima la solución: recortar en educación y sanidad. Así de simple, si lo que se quiere es que esos señores de la opaca esfera superior sigan sin moverse de ella. Me desmoraliza profundamente, sobre todo por ser alguien que dedica desinteresadamente muchas horas de su tiempo a este humilde blog de difusión cultural, el que sea tan simple y rápido empobrecer la formación de las futuras generaciones.

Por eso, quiero manifestar que Otras músicas. Otros mundos está con la Educación Pública y con los docentes que tan esforzadamente luchan por ella cada día.

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