martes, 26 de julio de 2011

Incantations... ¿Deluxe? Fracaso colosal.


Con amargura acabo de enterarme de la puñalada que los fans acérrimos de Mike Oldfield acaban de sufrir en sus carnes. La ansiada reedición "Deluxe" de Incantations (1978), el cuarto álbum de Oldfield, ha salido a la venta con errores en la grabación. Al parecer, en Incantations Part Four, precisamente en uno de los momentos álgidos de todo el álbum, se produce un salto en el disco que se "traga" un par de notas. Lo peor es que no parecen haber sido suprimidas por una decisión artística, esto es, por mejorar el original, sino que suena como cuando un vinilo da un saltito con una mota de polvo bajo la aguja. Encima, parece que también se ha detectado algún clic en otro punto, lo que ya es el colmo si consideramos la tecnología con la que se cuenta en cualquier estudio de grabación medianamente normal.

Y digo yo, ¿para eso hemos tenido que esperar todo un año desde Hergest Ridge y Ommadawn? ¿En qué se han invertido los doce meses? ¿En crear expectación entre los fans y coleccionistas? Siiiiiip. En remasterizar el disco está claro que no, así que eso de reeditar la discografía de Mike Oldfield a un disco por año, como parece que van a hacerlo en adelante, indica que podremos regalar la colección completa a nuestros hijos o nietos, dentro de veinte años. Y con errores en las copias, válgame el cielo.

¿Será cosa del propio Oldfield, que lleva dos o tres años de vacaciones playeras permanentes, y ha puesto poca o nula atención en el remaster? ¿Será cosa de la discográfica, de las primeras ediciones, y más adelante saldrá una nueva hornada con el error corregido? A la primera pregunta, yo respondería que probablemente sí; a la segunda, que ni en sueños. Ni en sueños veo yo a la discográfica despertando al músico inglés de su siesta en una hamaca de las Bahamas para que regrabe el tema otra vez y lo mande sin el error para su publicación. Ni en sueños veo a los de Universal reconociendo el problema oficialmente y anunciando algún tipo de solución. Y ni por asomo me imagino que se escuche a los aficionados de los que tengo noticia en varios foros, que pretenden que se les cambie la copia que han comprado por otra, cuando ésta (jajajaja) se publique.

Además, esta edición no lleva la útil funda de plástico habitual en los álbumes "Deluxe".
En su lugar, lleva una (ehem...) pegatina.

Lo peor de este asunto es que la anterior edición de Incantations, la de Virgin Records que no sonaba especialmente bien, ha quedado descatalogada y, con la transferencia de los derechos de autor de la obra a Universal, no hay la menor posibilidad de ir a una tienda y comprársela, como no sea algo tipo e-Bay. Eso significa que, más que probablemente, esta grabación mutilada quedará para siempre como la única posibilidad de comprar Incantations.

No quiero hacer una montaña de un grano de arena, pero mi forma de pensar me lleva rápidamente a la siguiente reflexión: ¿habrían permitido que sucediese algo así si Incantations fuese un disco cantado, un disco de música vocal? Imposible, porque entonces se habrían comido un trozo de estribillo, o un verso, y el resultado no sería publicable. Pero es un trabajo mayoritariamente instrumental, así que no pasa nada. Bueno, pasa que, en el fondo, esto demuestra que nadie (¡seguramente ni el propio Mike Oldfield!) ha escuchado Incantations antes de hacerle cientos de miles de copias y distribuirlo por la mitad de las tiendas del planeta. Nadie se ha molestado, de la misma manera que no se molestarán en escuchar las quejas de los compradores y arreglar este despropósito absurdo cuanto antes.

Espero equivocarme. Puedes escuchar el disco, con su fallito y todo, en Spotify.

ACTUALIZACIÓN: también se comenta que varios de los temas del CD2 no son remasterizaciones, sino remixes, uno de ellos con un sample de la voz de Stephen Hawking que -según comentan quienes lo han escuchado- suena fatal. Tampoco le ha salido bien su remaster de Guilty, que sufre cambios de ritmo (como esas cintas viejas y gastadas que están a punto de enrollarse en el radiocassette) inexplicables. Parece que Mike Oldfield ha vuelto a jugar con su ordenador y ha empleado soluciones electrónicas algo chocantes en algún punto de esta edición que presumía de ser "definitiva".

Respecto al fallo en Part 4, se tiene confirmación más o menos oficial de que NO va a sustituirse el CD a los desafortunados compradores, y tampoco va a retirarse de las tiendas (como debería ocurrir con cualquier producto defectuoso, desde una lechuga pasada de fecha a un coche que no arranque), con lo que, quienes queramos esperar un tiempo a ver si sale otra tirada con el error subsanado, no sabremos si lo que hemos comprado está en condiciones hasta que lo escuchemos en casa. Pura lotería, lo que nos espera.

viernes, 22 de julio de 2011

John Williams - INDIANA JONES AND THE KINGDOM OF THE CRYSTAL SKULL


1. The Raiders March (5:06)
2. The Call of the Crystal (3:50)
3. The Adventures of Mutt (3:12)
4. Irina's Theme (2:26)
5. The Snake Pit (3:15)
6. The Spell of the Skull (4:24)
7. The Journey to Akator (3:08)
8. A Whirl Through Academe (3:34)
9. "Return" (3:12)
10. The Jungle Chase (4:23)
11. Orellana's Cradle (4:22)
12. Grave Robbers (2:29)
13. Hidden Treasure and the City of Gold (5:14)
14. Secret Doors and Scorpions (2:17)
15. Oxley's Dilemma (4:46)
16. Ants! (4:14)
17. Temple Ruins and the Secret Revealed (5:51)
18. The Departure (2:27)
19. Finale (9:20)

Casi veinte años después de la última vez, y tras constantes rumores sobre el argumento de la cuarta parte siempre prometida pero nunca realizada, Spielberg y Lucas se animaron. Se ha sabido que el verdadero impulsor del proyecto fue Harrison Ford, y Spielberg también tenía ganas de contentar a los fans que llevaban desde 1989 preguntando qué pasaba con Indy. La película se llamó Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, se estrenó en 2008 tras un montón de reescrituras de guión (creo que el definitivo no fue pésimo, pero ni de lejos el mejor posible) y contó con otra banda sonora de John Williams, un señor que ya tiene canas hasta en los pelos de la nariz y cada vez se prodiga menos, pero cuando lo hace nunca falla.


Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull es la cuarta partitura de Williams para el héroe del sombrero y el látigo, y pese a que la película ha polarizado bastante a los seguidores de Indiana, su banda sonora está perfectamente a la altura de lo esperado. También esta música fue recibida con cierta tibieza en su momento, pero tres años después sigue creciendo con cada escucha, casi como prometía Spielberg que ocurriría con la propia película. Certifico ambos casos.

Lo que sucede es que, como el propio argumento de la película, su banda sonora es un ejercicio de "unir los puntos" más o menos predecible: como venimos diciendo estos días, toda película de Indy tiene una aventurilla inicial, un par de persecuciones en diferentes medios de transporte (una en serio y otra más en broma), una pelea a puñetazo limpio, una escena con animales repugnantes y/o peligrosos y una revelación final y mística que deja fritos a los malos. La cuarta parte se ajusta quizá demasiado al corsé de las tres anteriores, y a Williams no le queda más remedio que hacer lo propio, esto es, música para persecuciones, música para peleas, música para bichejos asquerosos y música mística para el artefacto de turno.

La calavera de cristal.

En este caso, Indy va en busca de la mítica ciudad de Akakor (en la película la llaman Akator), que según la tradición podría ser la mítica Eldorado, para depositar en ella una misteriosa calavera de cristal de aspecto inquietante. John Williams compone un tema propio para la calavera llamado The Call of the Crystal, que en el álbum aparece estructurado como pieza para concierto, no incidental. Está vagamente -y acertadamente- inspirado en el tema del arca de toda la vida, aunque está lleno de sonidos muy misteriosos como los que se producen al rozar copas de cristal húmedas con los dedos. Funciona a la perfección gracias a la atmósfera amenazadora que va creando según progresa. Otro tema principal de aspecto concertante es Irina's Theme, dedicado a la villana de la película, la militar soviética Irina Spalko. Aunque parece una mezcla del tema de amor de El ataque de los clones con alguna melodía siberiana de Doctor Zhivago y tiene un deje totalmente romántico (con claros matices de villanía), lo curioso es que el personaje en cuestión no es ni por un momento el interés amoroso de Indy en la película.

Irina Spalko no quiere rolletes con Indiana.

Casi un tema para concierto es también The Adventures of Mutt, que mezcla un estilo musical muy aventurero con música incidental de persecución en su retrato del personaje Mutt Williams, el muchacho motero que acompaña a Indy en su misión. Guarda cierto parecido lejano con la divertida melodía de Indy's Very First Adventure de La última cruzada, y también suenan en él las notas de The Raiders March aquí y allá, casi anunciando lo que el argumento reserva como una relativa sorpresa para el Dr. Jones. Y hasta aquí los temas propios de la película, ya que el resto del contenido de la banda sonora es música incidental pura y dura, tan a la altura de Williams como podría esperarse.

El greaser y macarra ocasional Mutt Williams, junto a su madre Marion Ravenwood.

No obstante, también podemos echar una ojeada a algunos cortes interesantes como The Spell of the Skull, que comienza -literalmente- con el tema del Arca de la Alianza. Corresponde a la escena inicial, que se desarrolla casi entera en el mismo almacén enorme donde terminaba la primera película. The Snake Pit responde a la necesidad de un tema abiertamente cómico en la partitura, que como decíamos antes, no podía faltar. Los temas de persecuciones son variados y de alta calidad, como por ejemplo A Whirl Through Academe y The Jungle Chase (con la melodía del tema de Mutt). Y tampoco podía faltar el tema de los bichejos, hormigas en este caso, en el corte titulado Ants!. La parte final del álbum contiene temas más calmados, misteriosos, algunos muy intensos como Hidden Treasure and the City of Gold y The Departure, que son bastante originales porque, sin que ello deba sonar negativo, no suenan muy en la línea de las bandas sonoras de Indy. La banda sonora concluye con la melodía de The Raiders March (que también sonaba al principio, en el CD) con alguna interesante variación hacia el final, y en la que se inserta el tema de Marion como sucedía en El arca perdida.

Para terminar, y a sabiendas de que me he dejado en el cajón muchos detalles que merecían la pena, quiero comentar algo sobre uno de los temas, The Journey to Akator, que en principio viene a ser la clásica melodía sobre la cortinilla del avión recorriendo el mapa. En su momento levantó bastante polvareda porque se utiliza música claramente mexicana en lugar de música andina peruana, como habría correspondido. Muchos lo tomaron como la clásica muestra de que para los yanquis, de Texas a la Tierra del Fuego todo son señores bajitos y morenos con sombrero de mariachi. Yo más bien lo veo como el típico chiste cultural de la saga, del mismo tipo que aquella El Cairo llena de pedigüeños y espadachines, aquella otra que ponía sorbete de sesos de mono y "serpiente con sorpresa" sobre las mesas de La India, donde además se practicaba el vudú (¿eso no era caribeño?) y cosas así. No creo que sea una cuestión de falta de respeto, sino más bien fruto de la necesidad de caricaturizar las cosas que siempre ha tenido este universo pulp de Indiana Jones. Pero por supuesto, a mí me habría sonado mejor algo más andino, más auténtico. Escúchese el tema de la discordia:

La cucaracha, la cucarachaaaa, ya no puede caminar...

Resumiendo, que la cuarta partitura de Indiana Jones es excelente, no muy arriesgada tal vez, pero bastante rica sobre todo gracias a la incursión de potentes leitmotivs propios de los que carecía casi por completo La última cruzada. Tristemente, la cultura tan de usar y tirar que nos rodea la ha hecho pasar sin pena ni gloria por la memoria del espectador medio. En Spotify, aunque advierto que la edición existente no contiene absolutamente toda la música, y que el estuche con las cuatro bandas sonoras no aporta nada nuevo a esta en particular.


The Call of the Crystal.

jueves, 21 de julio de 2011

John Williams - INDIANA JONES AND THE LAST CRUSADE


1. Indy's Very First Adventure (8:11)
2. X Marks the Spot (3:07)
3. Scherzo for Motorcycle and Orchestra (3:49)
4. Ah, Rats!!! (3:36)
5. Escape from Venice (4:21)
6. No Ticket (2:42)
7. The Keeper of the Grail (3:21)
8. Keeping Up with the Joneses (3:35)
9. Brother of the Cruciform Sword (1:53)
10. Belly of the Steel Beast (5:26)
11. The Canyon of the Crescent Moon (4:16)
12. The Penitent Man Will Pass (3:23)
13. End Credits (Raiders March) (10:36)

(Una curiosidad. Casi todos los títulos de la lista son frases que alguien decía en el trailer de la película. Tal vez Spielberg no quiso convertir la lista de temas en un montón de spoilers, y John Williams le hizo caso)

La segunda parte de Indiana Jones no terminó de cuajar en su momento (hoy en día se la ve con mejores ojos), de modo que Spielberg y Lucas decidieron hacer una tercera entrega que, en lo estético y en lo argumental, retomase buena parte de lo que tan bien funcionó en En busca del arca perdida. Nazis, paisajes desérticos y reliquias judeo-cristianas fueron barajadas otra vez, con algún aliciente nuevo e importante, para convertir Indiana Jones y la última cruzada (1989) en la que sigue siendo la mejor película del personaje en lo que se refiere a sus aspectos meramente fílmicos. Tiene un empaque de película clásica apabullante, los actores dan lo mejor de sí y, sin dejar de lado el esquema ya fijo de cada película de la saga, sorprende con una atmósfera épica que expande sus horizontes visiblemente. Y también tiene una buena dosis de comedia.


John Williams, sin embargo, realiza aquí una banda sonora ligeramente inferior a las dos primeras, aunque tiene sus motivos. Para empezar, tal como comentábamos en el post anterior, Williams estaba comenzando una nueva etapa compositiva de su carrera que se caracterizaba por un uso algo más comedido de las fanfarrias, una predominancia cada vez mayor de las cuerdas sobre los vientos y, en resumen, un "aplanamiento" del carácter nervioso e impactante de sus primeros tiempos. Pero de todos modos, The Last Crusade sigue teniendo todos los ingredientes de los mejores trabajos de Williams, y está perfectamente a la altura del resto de la saga.

"El hombre del sombrero ha vuelto. Y viene con su papá".

En cualquier caso, es una banda sonora un poco rara para una película de Indy. Una cosa es cierta, y habla en su favor: las tres películas originales de Indiana Jones nunca fueron una trilogía en sentido estricto, aparte del hecho de ser tres. Se trata más bien de una serie de tres películas independientes sobre un mismo personaje que podrían haber sido también seis, siete, o veintisiete. Pero hicieron tres. Y cada una solamente mantiene como enlace respecto a las demás la personalidad del protagonista que encarnó Harrison Ford, y ese cierto esquema argumental del que ya hablaremos en el siguiente post. Spielberg sugirió a Williams que no abusara de The Raiders March en esta partitura, sobre todo porque a estas alturas no hacía falta tirar de ella para que la gente supiese quién es Indy, y porque esta película iba a tener su propio tono. Al final sí que se escucha la melodía en algún momento culminante de la película, aunque el álbum que se publicó en el 89 la relega al corte de los títulos finales. De hecho, ni siquiera suena en las famosas cortinillas del avión recorriendo el mapa del mundo.

El tema musical del Grial se hace extensivo a su guardián.

Williams vuelve a componer una serie de leitmotivs para los elementos de la película, tanto personajes como situaciones. Los más destacables son el tema que compone para el Santo Grial, que suena muy medieval y solemne, y al mismo tiempo bastante místico. Todo un acierto. Y el otro gran tema es el correspondiente a los nazis, una fanfarria bastante potente -incluso algo pasada de rosca diría yo- que subraya su presencia caricaturesca de villanos de tebeo. Parece que también hay alguna intención de crear alguna pequeña serie de notas para Henry Jones, el padre de Indy que encarnó Sean Connery, aunque o bien no he sido capaz de identificarlo, o bien ni siquiera llegó a fraguar. Creo que puede ser la melodía que suena al comienzo de The Canyon of the Crescent Moon, y también suena muy hermosamente hacia la mitad de los títulos finales, pero su presencia es tan escasa que en la práctica podría estar relacionada con cualquier otra cosa.

¿Por qué la chica de esta película no tiene tema propio? ¿Guardará algún secreto perverso?

Lo que sí tiene Indiana Jones and The Last Crusade es un magnífico repertorio de música incidental para escenas de acción, seguramente el mejor de la saga. Ahí están Escape from Venice con sus divertidas notas de mandolina, Belly of the Steel Beast y sus elaboradas (y variadas) percusiones, y sobre todo Scherzo for Motorcycle and Orchestra, que hoy en día sigue interpretándose como obra de concierto y que en alguna recopilación aparece mencionada como el tema oficial de la película, aunque no lo es. Y mucho ojo a la incursión discreta que hacen algunos instrumentos, como ese ¿clarinete? erotizante de The Austrian Way (en la edición de 2008), la flauta arábica de The Canyon of the Crescent Moon o la mencionada mandolina de Venecia. También utiliza Williams estupendamente las cuerdas, con sutileza, para producir asco y repulsión en Ah, Rats!!!. Siempre se le ha dado muy bien al compositor esta clase de experimentos grimosos, y aquí funcionan tan estupendamente como con las serpientes de El arca perdida o con los bichos de El templo maldito.

Ratas. Menos mal que no son serpientes...

Lo peor de esta banda sonora, al menos a la hora de hacerla memorable, es que no posee un tema principal, sino más bien una gran cantidad de música incidental de extraordinaria calidad, pero que no se nos queda pegada al cerebelo. Personalmente, sí que hay un tema que destacaría por encima de cualquier otro, y que me encanta: Indy's Very First Adventure, el corte que abre el CD y que corresponde a la escena inicial de la película, la aventurilla-prólogo con la que comienza toda película del arqueólogo, que en este caso se sitúa en su adolescencia. John Williams realiza una especie de banda sonora dentro de la banda sonora general, una suite de 12 minutos (en la edición de 2008) en la que hay de todo, desde una melodía cómica en la línea de aquel The Basket Game de El arca perdida hasta un finalazo con las notas básicas de The Raiders March, pasando por sus propios leitmotivs, como ese tan español de la Cruz de Coronado.

Contraportada de la edición de 2008.

En fin, que si Raiders of the Lost Ark y The Temple of Doom fueron un 10, esta banda sonora se queda en un 9, lo que, considerando el nivel de Williams, sigue dejando a cualquier otro músico en la cuneta. En Spotify.

Volvemos con rusos y calaveras.


Scherzo para motocicleta y orquesta.

domingo, 17 de julio de 2011

John Williams - INDIANA JONES AND THE TEMPLE OF DOOM


1. Anything Goes (2:49)
2. Fast Streets of Shanghai (3:43)
3. Nocturnal Activities (5:57)
4. Short Round's Theme (2:32)
5. Children in Chains (2:45)
6. Slalom on Mt. Humol (2:26)
7. The Temple of Doom (3:01)
8. Bug Tunnel and Death Trap (3:32)
9. Slave Children's Crusade (3:25)
10. The Mine Car Chase (3:42)
11. Finale and End Credits (6:19)

La segunda entrega de las aventuras de Indiana Jones siguió la pauta que el propio Lucas implantó entonces y sigue vigente hoy en día en cualquier saga cinematográfica: fue "más oscura" que la primera película. Y también cambió radicalmente el emplazamiento de las hazañas del héroe y el tono del argumento, con lo que John Williams tuvo que componer una banda sonora totalmente distinta. Distinta en las formas, aunque no tanto en el espíritu.

Trailer original de la película.

Indiana Jones y el templo maldito (1984) sitúa la acción un año antes de los sucesos de El arca perdida, con un Indy un poco más macarra metido de lleno en un negocio con la mafia china de Shanghai. Las cosas no le salen del todo bien y tiene que huir a la desesperada, yendo a parar a una aldea de La India en la que, junto al niño y la mujer que le acompañan, es tomado como un enviado de los dioses que deberá devolver la piedra mágica que otorga prosperidad al poblado. Para ello, Indiana Jones deberá vérselas con la sanguinaria secta de los thuggees en una red de pasadizos subterráneos de la que irá escapando -como siempre- por los pelos. Es cierto que la película es más oscura que la anterior en el sentido de que contiene alguna escena bastante fuerte, pero en general el tono aventurero se acrecienta y se vuelve más desenfrenado. Por eso John Williams opta por una partitura muy dinámica y luminosa, llena de matices étnicos orientales y prácticamente sin los fragmentos solemnes y místicos que había en Raiders of the Lost Ark. La aventura por la aventura, en definitiva.

Cartel original, por supuesto de Drew Struzan

Debemos tener en cuenta que, antes de la aparición de Indiana Jones. The Soundtrack Collection, la edición que circulaba de esta banda sonora (increíblemente difícil de encontrar) era una decepción. Cierto que contenía prácticamente todos los temas importantes de la película, pero les daba un orden poco coherente respecto a su aparición en el filme y obviaba algunos momentos brillantes, como la fanfarria que suena con la llegada al palacio de Pankot, o el estremecedor tema coral que acompaña al descubrimiento de las piedras Sankara, que estaban entre lo más inspirado de la banda sonora. Solamente el estuche antes mencionado, a la venta desde 2008, pone las cosas en su sitio.

Indy se hace con las piedras Sankara.

Vayamos por partes. La película comienza, muy sorprendentemente, con un número musical multitudinario de los que se hacían antes, para el que Williams realiza una espectacular versión de la canción Anything Goes de Cole Porter, cantada en chino por la protagonista femenina, Kate Capshaw. Los siguientes tres temas ilustran la negociación de Indy con los chinos en el club donde canta esta chica, incluidos forcejeos, tiroteos y espetones de pollo asado. Un gran momento es Fast Streets of Shanghai, un corte incidental muy potente en el que se nos presenta tanto el tema de Tapón, el pequeño oriental que trabaja como ayudante del protagonista, como, por fin, un triunfante The Raiders March. El avión en el que han escapado se queda sin combustible y tienen que lanzarse en una barca hinchable, cosa que sucede al son de Slalom on Mt. Humol, un vigoroso tema "de persecución" que termina con unas misteriosas notas de sitar. Estamos en la India.

Los dos compañeros de Indy: Tapón y Willie Scott, en la escena de las vagonetas.

El siguiente corte es de los más importantes del álbum: Short Round's Theme. Se trata teóricamente del tema de Tapón, aunque está concebido sobre todo como acompañamiento a la secuencia en que los tres protagonistas recorren exóticos paisajes a lomos de elefantes. Por eso tiene también fuertes reminiscencias indias. Nocturnal Activities suena muy cortesano, elegante y hasta urbanita, totalmente al servicio del pequeño tema que Williams compone para la cantante Willie Scott. No se parece demasiado al de Marion de la anterior película, ya que es algo más intrascendente (como la propia chica, diría yo) pero sí que desprende el mismo glamour femenino como de otros tiempos. Este leitmotiv de Willie está mezclado con algunas melodías fuertemente especiadas con aromas orientales, mientras ella e Indy se deciden a visitar sus respectivas alcobas durante la noche. La del arqueólogo es visitada, no obstante, por un matón, de modo que estas "actividades nocturnas" del título del tema comprenden una buena cantidad de sentidos.

Bug Tunnel and Death Trap es una incursión de lleno en los peligros del templo maldito, en este caso un techo que amenaza con aplastar a los protagonistas, que Williams acompaña con una melodía amenazadora in-crescendo. Muy destacable es cómo el músico logra acompasar su desarrollo sinfónico, tal y como ocurría en El arca perdida, con cada gesto de los personajes y cada situación (alguna bastante cómica) según se van sucediendo.

El templo del mal, durante la escena del sacrificio.

The Temple of Doom es un tema bastante novedoso, una pieza coral en sánscrito con atisbos tribales muy ominosos. Williams pone música al sadismo fanático de los thuggees, cuyo sumo sacerdote Mola-Ram extirpa el corazón de una víctima viva con su propia mano. En Children in Chains, Indy descubre que la secta no solamente se ha hecho efectivamente con las piedras perdidas de Sankara, sino que además tiene un ejército de niños esclavos picando en una mina. John Williams les dedica el tema principal de esta banda sonora, una especie de marcha penosa en la que suenan repiqueteos metálicos, como de picos y palas. Evidentemente, a Indiana Jones se le hinchan las narices ante esta barbarie, y en Slave Children's Crusade convierte la marcha en una fanfarria a la altura de The Raiders March o incluso por encima en lo que a épica se refiere, aglutinando en un único tema de aventura tanto la lucha de los niños por escapar de las minas como los métodos que emplea Indy para doblegar a tiros y latigazos a sus captores.

Cómo mola Mola-Ram.

Uno de los momentos más fantasiosos de esta banda sonora es The Mine Car Chase, correspondiente a la célebre persecución en vagonetas de mina. Los violines enloquecidos parecen querer reproducir tanto la tensión de cada curva y giro de las vagonetas como, tal vez, el rechinar del metal sobre el metal, las ruedas sobre los raíles. En algún punto, el sentido de la acción de este tema recuerda lejanamente -y para bien- a aquel tema para el campo de asteroides de El Imperio contraataca. Suenan impresionantes las trompetas. Quedan todavía algunos momentos musicales destacables, como las percusiones que escuchamos en la escena del puente colgante (que tampoco aparece en la edición de 2008, pero sí en versiones bootleg muy recomendables), hasta llegar al tema con el que concluye el álbum, Finale and End Credits. Vuelve a tratarse, como en casi todo trabajo de Williams-Lucas-Spielberg, de un resumen de todo lo escuchado, primero mientras los protagonistas y los niños rescatados regresan triunfantes a la aldea, después mientras se van desenrollando los créditos finales.

Vistra trasera de la edición de Polydor.

Emocionalmente impresionante y con temas tan memorables como el de los niños esclavos, Indiana Jones and the Temple of Doom es recordada por algunos expertos como la última gran banda sonora de la mejor etapa compositiva de John Williams. Es cierto que a partir de sus siguientes trabajos para Spielberg y otros directores como Oliver Stone, Williams se inclina por un sonido algo más solemne, más "adulto", sin que ello suponga un descenso en la calidad, sino en todo caso la evolución lógica de un músico con una producción descomunal. En Spotify podemos disfrutar de la versión de 2008, que he ido obviando en la descripción de cada tema al no poder conseguirse cada banda sonora por separado.


Slave Children's Crusade.
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