Con amargura acabo de enterarme de la puñalada que los fans acérrimos de Mike Oldfield acaban de sufrir en sus carnes. La ansiada reedición "Deluxe" de Incantations (1978), el cuarto álbum de Oldfield, ha salido a la venta con errores en la grabación. Al parecer, en Incantations Part Four, precisamente en uno de los momentos álgidos de todo el álbum, se produce un salto en el disco que se "traga" un par de notas. Lo peor es que no parecen haber sido suprimidas por una decisión artística, esto es, por mejorar el original, sino que suena como cuando un vinilo da un saltito con una mota de polvo bajo la aguja. Encima, parece que también se ha detectado algún clic en otro punto, lo que ya es el colmo si consideramos la tecnología con la que se cuenta en cualquier estudio de grabación medianamente normal.
Y digo yo, ¿para eso hemos tenido que esperar todo un año desde Hergest Ridge y Ommadawn? ¿En qué se han invertido los doce meses? ¿En crear expectación entre los fans y coleccionistas? Siiiiiip. En remasterizar el disco está claro que no, así que eso de reeditar la discografía de Mike Oldfield a un disco por año, como parece que van a hacerlo en adelante, indica que podremos regalar la colección completa a nuestros hijos o nietos, dentro de veinte años. Y con errores en las copias, válgame el cielo.
¿Será cosa del propio Oldfield, que lleva dos o tres años de vacaciones playeras permanentes, y ha puesto poca o nula atención en el remaster? ¿Será cosa de la discográfica, de las primeras ediciones, y más adelante saldrá una nueva hornada con el error corregido? A la primera pregunta, yo respondería que probablemente sí; a la segunda, que ni en sueños. Ni en sueños veo yo a la discográfica despertando al músico inglés de su siesta en una hamaca de las Bahamas para que regrabe el tema otra vez y lo mande sin el error para su publicación. Ni en sueños veo a los de Universal reconociendo el problema oficialmente y anunciando algún tipo de solución. Y ni por asomo me imagino que se escuche a los aficionados de los que tengo noticia en varios foros, que pretenden que se les cambie la copia que han comprado por otra, cuando ésta (jajajaja) se publique.
Además, esta edición no lleva la útil funda de plástico habitual en los álbumes "Deluxe".
En su lugar, lleva una (ehem...) pegatina.
Lo peor de este asunto es que la anterior edición de Incantations, la de Virgin Records que no sonaba especialmente bien, ha quedado descatalogada y, con la transferencia de los derechos de autor de la obra a Universal, no hay la menor posibilidad de ir a una tienda y comprársela, como no sea algo tipo e-Bay. Eso significa que, más que probablemente, esta grabación mutilada quedará para siempre como la única posibilidad de comprar Incantations.
No quiero hacer una montaña de un grano de arena, pero mi forma de pensar me lleva rápidamente a la siguiente reflexión: ¿habrían permitido que sucediese algo así si Incantations fuese un disco cantado, un disco de música vocal? Imposible, porque entonces se habrían comido un trozo de estribillo, o un verso, y el resultado no sería publicable. Pero es un trabajo mayoritariamente instrumental, así que no pasa nada. Bueno, pasa que, en el fondo, esto demuestra que nadie (¡seguramente ni el propio Mike Oldfield!) ha escuchado Incantations antes de hacerle cientos de miles de copias y distribuirlo por la mitad de las tiendas del planeta. Nadie se ha molestado, de la misma manera que no se molestarán en escuchar las quejas de los compradores y arreglar este despropósito absurdo cuanto antes.
Espero equivocarme. Puedes escuchar el disco, con su fallito y todo, en Spotify.
ACTUALIZACIÓN: también se comenta que varios de los temas del CD2 no son remasterizaciones, sino remixes, uno de ellos con un sample de la voz de Stephen Hawking que -según comentan quienes lo han escuchado- suena fatal. Tampoco le ha salido bien su remaster de Guilty, que sufre cambios de ritmo (como esas cintas viejas y gastadas que están a punto de enrollarse en el radiocassette) inexplicables. Parece que Mike Oldfield ha vuelto a jugar con su ordenador y ha empleado soluciones electrónicas algo chocantes en algún punto de esta edición que presumía de ser "definitiva".
Respecto al fallo en Part 4, se tiene confirmación más o menos oficial de que NO va a sustituirse el CD a los desafortunados compradores, y tampoco va a retirarse de las tiendas (como debería ocurrir con cualquier producto defectuoso, desde una lechuga pasada de fecha a un coche que no arranque), con lo que, quienes queramos esperar un tiempo a ver si sale otra tirada con el error subsanado, no sabremos si lo que hemos comprado está en condiciones hasta que lo escuchemos en casa. Pura lotería, lo que nos espera.



















