miércoles, 29 de diciembre de 2010

Klaus Schulze - PICTURE MUSIC


1. Totem (23:34)
2. Mental Door (23:03)

Picture Music es un disco que a menudo se relaciona con una pesada polémica sobre la fecha de su publicación. Parece que Klaus Schulze lo grabó en 1973, y el hecho de que fuese publicado en 1975 deja abiertas ciertas dudas sobre qué lugar debe ocupar el álbum en la discografía del alemán. Parece cosa baladí, pero lo cierto es que en años de tanta experimentación (ya hemos hablado en otras entradas sobre Schulze sobre el modo en que él contribuyó de forma decisiva a la transformación del krautrock a la música cósmica de la Escuela de Berlín) merece la pena el trabajo de situar cada grabación, cada pequeño paso, con pelos y señales en una cronología que es, para quienes gustamos de la música electrónica arcaica, toda una epopeya que va mucho más allá de lo musical.

Klaus Schulze (de la página music.kngine.com)

Como he comentado con otros álbumes de Klaus Schulze, su trabajo es más el de crear espacios imaginarios que el de realizar música en el sentido popular del término. Evidentemente, utiliza instrumentos musicales y sus composiciones pueden ser reflejadas sobre el pentagrama, pero quienes conocemos la vertiente más experimental de las "otras músicas" (término que siempre se queda corto, lo sé) tenemos muy en cuenta que aquí no podemos premiar los méritos que otorgan fama y fortuna a los ídolos del pop-rock, ni voces prodigiosas ni solos magistrales de guitarra eléctrica ni estribillos pegadizos. Aquí pones el CD o el mp3 y te sumerges en temas como los de este Picture Music, deleitándote con la superposición de capas de sonido delicadamente tratadas una y otra vez en el estudio de grabación, dotándolo todo de un alma a caballo entre lo antiguo y lo despiadadamente futurista que fascina al instante. Comentando alguna obra de Brian Eno, un tipo al que me siento obligado a volver con frecuencia en las entradas -más por lo extenso de sus trabajos propios y sus colaboraciones que por ser especialmente seguidor suyo-, alguien me preguntó qué opinaba yo sobre aquello de que Eno fue el "padre del ambient". Respondí diplomáticamente con algo sobre el "descubrimiento" de Colón y todos quedamos de perlas. Pero si uno lo piensa bien se da cuenta de que el padre del ambient es Klaus Schulze, por mucho que no utilizase la etiqueta "ambient" en sus portadas.

Tomando como ejemplo este Picture Music, una de tantas joyas como tiene en su corona el krautrock, uno se da cuenta de que este señor que admira a Wagner había inventado el ambient, además de otros subgéneros electrónicos como el trance, hace treinta y tantos años. Cuando los Beatles tonteaban con sus primeras obras en solitario, cuando en las discotecas se bailaba al son de los Bee Gees y las luces de colores de la música disco, cuando nuestros padres hacían valer sus pantalones de campana y sus corbatas de amebas, gente como Klaus Schulze estaba realizando (¡y publicando!) un tipo de música que todavía hoy, al borde de 2011, parece propia del próximo siglo.

Distintas portadas de Picture Music. Quizá me salte alguna.

El universo musical de Klaus Schulze es oscuro, tétrico, frío y elegante, desde luego, aunque siempre perturbador cuando hablamos de sus primeras obras. Picture Music no es una excepción. La verdad es que, si bien el alemán realizaba sus obras al estilo de entonces, con una larga suite ininterrumpida a cada lado del vinilo, me resulta bastante difícil saber si cada obra posee o no un carácter conceptual. Lo tienen sin duda trabajos como X, pero en Picture Music me resulta difícil distinguirlo. Sí que tenemos ahí su tendencia a realizar composiciones flotantes de apariencia improvisativa, como la mayor parte de Totem. Totem es una pieza bastante estática, salpicada de pequeños pulsos eléctricos que funcionan como percusiones nerviosas sobre las largas notas de sintetizador que se contonean arriba y abajo sin rumbo aparente. Su tramo final es muy interesante, casi eclesiástico. Mental Door, la segunda mitad del trabajo, comienza con sonidos cósmicos dispersos y curiosos efectos de sonido que, a medida que uno los va escuchando en sucesión, recuerdan poderosamente a algunos de los tramos menos comerciales del famoso Oxygene de Jarre. El tema continúa de forma delicada, casi bucólica en un contexto de ciencia-ficción, hasta que antes de llegar a su ecuador adquiere tintes casi de jazz-rock, con una batería convencional utilizada como contrapunto del sintetizador. Al parecer, Picture Music es la única obra de Schulze en solitario en la que se pone a la batería. Los efectos de lasers y phasers nos recuerdan que seguimos en la ingravidez de una lejana nebulosa, hasta que al final del tema las percusiones se suavizan ligeramente y es lo electrónico lo que se impone.

Contraportada del CD.

En fin, otra de las cumbres creativas de Klaus Schulze, que no por repetir su fórmula deja de lograr el efecto deseado. No dejaré de insistir en que aquellas personas que no hayan escuchado música cósmica le den una oportunidad y se liberen de prejuicios. Puede escucharse íntegro en Spotify. Como curiosidad, mencionar que este disco es el que más portadas distintas ha tenido en toda la carrera de su autor.

Totem

martes, 21 de diciembre de 2010

Jon and Vangelis - THE FRIENDS OF MR CAIRO


1. I'll Find my Way Home (4:29)
2. State of Independence (7:53)
3. Beside (4:08)
5. The Friends of Mr Cairo (12:04)
6. Back to School (5:06)

He estado unos días buscando algún disco bonito, alegre, que fuese acorde con las fechas sin necesidad de que cuelguen bolas brillantes de sus ramas. La respuesta es este The Friends of Mr Cairo (1981), excepcional segundo trabajo del dúo creativo Jon and Vangelis. Es excepcional por su poder cautivador y por el buen éxito que cosechó, pese a que a mí me gusta bastante más Private Collection, su álbum posterior. Este disco del que vamos a hablar supone una acertada evolución populista respecto a Short Stories, el anterior, que era bastante más experimental. Además, el tema I'll Find my Way Home fue lanzado como single con tintes navideños, así que todos contentos.

Portada del single I'll Find my Way Home.

El título, "Los amigos del Sr Cairo" es una referencia directa a la película clásica del cine negro El halcón maltés (1941), en la que Joel Cairo era uno de los macarras a batir por el detective hard boiled Sam Spade. El tema que da título al álbum contiene sampleados de la propia película, las voces de Humphrey Bogart y Peter Lorre, además de sonidos de tiroteos y persecuciones. Admito que estamos ante una propuesta musical realmente original y un tema muy logrado, aunque al disco le falta un poco más de coherencia, ya que parece más una colección de temas aislados (muy bonitos, por cierto), que una obra-conceptual-de-un-tirón, lo que nos habría hecho mucho más felices a los admiradores de estos dos artistas. Preciosa es I'll Find my Way Home, una canción sobre la búsqueda del hogar mediante la amistad y el amor, quizá el tema cumbre de Jon and Vangelis en su faceta pop convencional.


Y tampoco se queda atrás la surrealista y elegantísima State of Independence, por cuya atmósfera parecería que Vangelis la interpretó entre sesión y sesión de Blade Runner (lo que podría ser verdad, según las fechas de ambos trabajos), y que Jon Anderson todavía fantaseaba con los universos imaginarios de Olias of Sunhillow.


Beside, tercer tema del disco, es sencillo pero efectivo, muy alegre e inspirado. The Mayflower es considerada por algunos como la canción clave del disco, pero debo admitir que a mí nunca me ha llegado del todo este tema sobre la epopeya de los peregrinos americanos. Tiene una parte que casi parece una lección de historia, y los sintetizadores del griego se pasan de rosca en algún punto (cosa rara). Back to School es un intrascendente capricho rock and roll, y Outside of This (Inside of That) es una balada muy lenta que cierra el disco con buen nivel.

Portada del single Beside.

The Friends of Mr Cairo se lanzó en dos ediciones distintas separadas por un intervalo de pocas semanas, a la primera de las cuales pertenece, purista de mí, la portada que he situado arriba. La segunda edición, que se ha oficializado con el lanzamiento del álbum en CD, tiene como única diferencia en cuanto al contenido la inclusión de I'll Find my Way Home, un tema que en principio salió a la venta como single independiente. El éxito del corte llevó a su inclusión en el disco, y aunque siempre es bueno poder contar con un tema tan bueno sin tener que irse al coleccionismo o a los recopilatorios, es evidente que se encuentra en el álbum por motivos meramente comerciales. Me imagino que había interés por sacar punta al fenómeno Vangelis tras el exitazo de Chariots of Fire, la banda sonora de cine más vendida de la historia hasta aquel momento y número uno planetario.

Portada de la segunda edición del álbum.

Lo más destacable de estos fabulosos discos lanzados por el dúo, tristemente sólo cuatro, es el equilibrio perfecto que se establece entre música y voz, de un modo que casi nunca ha podido igualarse en la música popular. Escuchar a Jon Anderson interpretando en su estilo limpio, casi de niño cantor de Viena maduro, es un placer. Y escuchar a Papathanassiou utilizando sus inconfundibles efectos de sintetizador siempre es motivo de gozo, así que el resultado de la fusión de ambos era redondo. En la composición, además, cada uno de ellos se encargaba precisamente de la parte que le tocaría, Anderson de la letra, Vangelis de la música. Ya no se hacen discos así, ni en el pop ni en las "nuevas músicas", ni en ningún otro ámbito posible. A disfrutar, y a aprovechar estos días para pasarlos con la familia y/o los amigos, compartiendo aficiones (buena música, por ejemplo), comilonas, regalitos y buenos deseos de los de verdad. ¡Felices fiestas!

Vídeo de I'll Find my Way Home.

Vídeo de The Friends of Mr Cairo. ¿Alguien lo encuentra con mejor calidad?

sábado, 18 de diciembre de 2010

Santana - ABRAXAS


3. Oye Como Va (4:17)
5. Se A Cabo (2:50)
7. Samba Pa Ti (4:45)
9. El Nicoya (1:29)

A salto de mata entre varios géneros, y en una época en que lo raro y lo extravagante eran un plus a favor y no una objeción, el guitarrista Carlos Santana y el conglomerado de músicos que componían su banda dieron a luz Abraxas, uno de los discos más importantes en la historia del rock, además de un título obligado para quienes gustamos precisamente de lo raro y extravagante.

Santana: Carlos Santana, Gregg Rolie, David Brown, Chepito Arias,
Mike Shrieve y Mike Carabello, en el interior del álbum.

Abraxas (1970) es el segundo trabajo de la banda de fusión latina Santana, fundada en San Francisco y acreedora de gran éxito por su participación en el mitológico festival de Woodstock del '69. Se trata de un álbum extraño, con afanes experimentales que vienen tanto del deseo de reivindicación de lo latino en los años de esplendor de la cultura pop, como de los enormes esfuerzos que los artistas de mayor talento de entonces empleaban en hacer evolucionar la música popular hacia posibilidades expresivas nunca antes sospechadas. Abraxas es casi por completo instrumental, vagamente conceptual e inspirado probablemente en algo que podríamos llamar "cosmogonía de lo femenino", siendo el nombre Abraxas identificado aquí con una figura talismánica de la mitología gnóstica, el dios del bien y del mal. La portada, una bizarra versión de la Anunciación cristiana a cargo del pintor Mati Klarwein, nos induce a pensar que Abraxas es revestido, como se indica en la obra Demian (Historia de la juventud de Emily Sinclair) de Hesse, de cualidades femeninas y un tanto esotéricas.

Despliegue de portada y contraportada.

Pienso que el disco emana feminidad, sobre todo entendida desde el punto de vista sensual que generalmente ofrece de la mujer la música realizada en la América que habla español. Temas como Black Magic Woman / Gipsy Queen ("Hechicera negra / Reina gitana"), y Samba Pa Ti abundan en esta idea del erotismo femenino, la primera otorgando cualidades brujeriles a un tema original de Fleetwood Mac; la segunda presentándonos un paisaje instrumental claramente erótico cuyas notas parecen sugerir siluetas que se contoneasen sinuosamente, envueltas en espeso sudor caribeño a la luz de la luna. Es Samba Pa Ti seguramente el gran tema de Abraxas, tanto en lo que se refiere a su fama como a lo que podría haber pesado en el desarrollo posterior del rock instrumental. Tampoco pueden quedarse sin elogio la versión de Tito Puente Oye Como Va, que todo el mundo ha escuchado alguna vez aquí o allá; o el estupendo tema introductorio Singing Winds, Crying Beasts, en el que los instrumentos de la banda parecen sonar como animales salvajes despertando de un letargo para iniciar sus cacerías; y los instrumentales-corales psicodélicos Incident at Neshabur, Se A Cabo y El Nicoya, colindantes en todo momento con el territorio del jazz. Los dos temas de rock más "convencionales", Mother's Daughter y Hope You're Feeling Better, si bien encajan perfectamente en el álbum por sus elaboradas instrumentaciones, bien podrían pasar por meras concesiones al público menos curtido.

Samba Pa Ti

¿Qué es lo que sobresale en Abraxas? Sobre todo la guitarra blues de Carlos Santana, cristalina y voluptuosa, quizá algo pasada de rosca cuando el músico se entretiene improvisando en algún punto. Y también están las percusiones, verdadero espíritu latino de la obra, cargando lo que podría haber pasado por un precedente directo del rock progresivo anglosajón con una rara electricidad centroamericana que le otorga cualidades de torridez propias de la salsa. En resumen, Abraxas es una obra imprescindible para todos aquellos que quieran saber de dónde vienen los afanes de fusión que han inundado la industria musical en las últimas décadas, y también para redescubrir a un Carlos Santana pionero que todavía no se había convertido en artista invitado de sus propios discos, y que era capaz de dar coherencia a trabajos de una imaginación y ambición más allá de la obcecación del rock por las estructuras convencionales de las listas de éxitos.

martes, 14 de diciembre de 2010

Robert Rich - RAINFOREST


1. Mbira (4:10)
5. Sanctuary (6:15)
6. Temple of Eyes (5:12)
8. Veil of Mist (10:52)

Picoteando aquí y allá entre los discos que suelen ser calificados como "de referencia", me he topado con este álbum de Robert Rich, creo que uno de los más destacados en su discografía. Rainforest (1989) es un trabajo conceptual de corte ecologista, inspirado por el viaje que realizó el músico californiano por varias selvas vírgenes americanas.

Robert Rich, alineado en la primera fila del ambient y en la new age, es un músico autodidacta -al parecer nunca llegó a completar ninguna clase de curso oficial- que aprendió a escuchar música mientras se dedicaba a la jardinería casera durante la infancia. Entendiendo la música muy a su manera, se ha visto influenciado por muchos de los gurús electrónicos tanto de la esfera clásica como de la vanguardia escindida del pop en los sesenta y setenta. Además, ha tomado parte tanto en experimentos llevados a cabo por organismos oficiales (algún seminario universitario sobre acústica) como en ocurrencias de lo más originales (por ejemplo, una terapia para insomnes de San Francisco en la que realizaba interpretaciones durante toda la noche y servía el desayuno por la mañana), desarrollando un estilo que se caracteriza por la sencillez de las melodías, la profundidad de los silencios entre las notas, absolutamente estremecedores, y el carácter envolvente de sus composiciones.

Robert Rich

Rainforest, como decíamos arriba, recrea musicalmente el oscuro y húmedo interior de una selva tropical, cosa que han hecho otros tantos músicos new age con más o menos fortuna. Lo que convierte este álbum en un éxito en esa tarea es su distanciamiento de todo cliché pseudo-tribal y su adopción de un punto de vista poco menos que "religioso" a la hora de describir con sonidos la pureza impenetrable de las selvas vírgenes. En temas como el inicial Mbira, Rich ofrece una introducción cálida, como acentuando lo que tiene la selva de "locus amoenus". No obstante, y pese a que aquí sí que podemos hablar de música inspirada por los pueblos que habitan las selvas vírgenes, en el resto del disco predomina una naturaleza vacía de influencia humana. En estos mundos no perturbados por nuestras zarpas pululan tanto los sonidos de los elementos -escuchamos en algunos momentos sutiles goteos, como de agua condensada entre las hojas de las plantas- como los de algunos pequeños animalillos, pongamos insectos y aves, que Rich transforma en sonido mientras escuchamos temas tan logrados como Surface y Sanctuary. No es mal título el de ese corte, si tenemos en cuenta que la selva ilustrada por Rich es como una gigantesca catedral, un lugar de culto. El sonido del gamelán de The Forest Dreams of Bach funciona también a modo de mantra, como para entrar en un trance místico, y Drumsong endulza este trance y lo llena de colorido.

La percusiva Temple of Eyes podría servir como banda sonora para El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, un viaje tortuoso hacia la oscuridad de la jungla y su ausencia de leyes civilizadas. The Raining Room está dedicada al cineasta ruso Andrei Tarkovsky, y se trata de una pieza muy estática y contemplativa con algún sonido aislado como de canto de pájaros. Tarkovsky bien podría haber utilizado este tema en películas tan misteriosas como Stalker. Veil of Mist ("velo de niebla") supone un ligero cambio de estilo, sobre todo porque aquí cobran importancia los instrumentos de viento y el piano, y la atmósfera se vuelve ligeramente más densa. El poder evocador de este tema es muy alto, sobre todo si somos capaces de cerrar los ojos y ver con la mente. Concluye el álbum con A Passage in Bronze, extraña mezcla de percusiones difusas y sonidos lejanos de insectos nocturnos.

Veil of Mist

Rainforest me gusta más cada vez que lo escucho. Al principio puede parecer un poco frío, un poco en la línea de Steve Roach o algo así, pero después va ganando en profundidad hasta convencernos con su retrato de un paraíso natural que está en peligro de terminar desapareciendo. Parte de los derechos del álbum han sido cedidos a una organización de defensa de la selva tropical.
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