jueves, 30 de septiembre de 2010

The Alan Parsons Project - PYRAMID


2. What Goes Up... (3:40)
4. One More River (4:16)
6. In the Lap of the Gods (Instrumental) (5:28)
7. Pyramania (2:42)
8. Hyper-gamma Spaces (Instrumental) (4:20)

"Si todo es perecedero, ni siquiera una pirámide perdurará"
(extracto del tema What Goes Up...).

Fijémonos en la portada de este álbum: un hombre acaba de despertar de un sueño inquieto, tal vez una pesadilla, y se frota la cara en un gesto de cuasi-desesperación; al otro lado de la ventana, una de las grandes Pirámides de Egipto. Parece obsesionado, a punto de perder el juicio en un mar de dudas. ¿Para qué fueron construidas las grandes pirámides del pasado? ¿Con qué propósito? ¿Quiénes las construyeron, y cómo eran aquellos arquitectos?

Parsons y Woolfson (imagen extraída de la página Vos).

Después de Tales of Mystery and Imagination - Edgar Allan Poe y I Robot, Alan Parsons y Eric Woolfson se dispusieron a responder a estas inquietantes preguntas (Parsons es el tipo de la portada, precisamente), y si bien la música nunca va a ser capaz de otorgar respuestas verbales a ninguna cuestión, el Proyecto de ambos sí que consiguió hacernos partícipes de este misticismo mediante el que es su disco más completo en lo que a conceptualidad se refiere. Pyramid (1978) es un genuino viaje a las antiguas pirámides y la magia que las rodea, aunque no tanto desde el punto de vista del esoterismo como del de los soñadores que alguna vez han fabulado sobre ellas como objetos de leyenda. Y también es una alegoría con la que, utilizando la pirámide como máximo exponente de las posibilidades humanas, Parsons y Woolfson reflexionan sobre nuestra ambición, nuestros delirios de grandeza y nuestra relativa pequeñez en la Historia. También es verdad que en aquellos últimos años setenta hubo un boom en todo lo relacionado con todo lo paranormal, con los ovnis y el orientalismo, y debe considerarse el interés por la pirámide como objeto mágico entre las motivaciones que llevaron al Proyecto a la creación de este Pyramid.

Despliegue de la portada y la contraportada de Pyramid.

Sin devanarnos los sesos con las pirámides, lo cierto es que la troupe de Parsons se volcó en dotar a Pyramid de una atmósfera densísima, cargada de fascinantes efectos sonoros que mantienen al oyente en un estado de ensoñación permanente. Alan Parsons se deja aquí la piel en la producción como no lo había hecho en sus discos anteriores, logrando una de sus obras más trabajadas a este respecto desde que produjese The Dark Side of the Moon, de Pink Floyd. Escuchamos también multitud de coros de fondo y arreglos orquestales que aportan al álbum una espectacularidad indiscutible.

Hyper-gamma Spaces, en un bonito vídeo amateur.

Pyramid, como no podía haber sido de otra manera en un álbum de The Alan Parsons Project, comienza con un pequeño tema instrumental, Voyager que sirve de prólogo, y que en este caso enlaza muy suavemente con What Goes Up..., un corte cantado brillantemente y con un par de tramos orquestales impresionantes. The Eagle Will Rise Again nos zambulle directamente en la iconografía egipcia, con un ritmo pausado y muchos coros. One More River abunda en esta espectacularidad de arreglos y con protagonismo de la guitarra, y Can't Take It with You ("No puedes llevártelo contigo", en referencia al más allá egipcio, en el que el difunto se llevaba sus tesoros a la otra vida) hace gala de un ritmo entrecortado muy efectista. In the Lap of the Gods, con el que se iniciaba la segunda cara del LP en vinilo, es un tema instrumental grandilocuente con un par de tramos en los que las cuerdas hacen auténticas virguerías, además de unos coros tremendos. Quizá sea el instrumental más resultón de la discografía de The Alan Parsons Project. Pyramania, en cambio, es uno de los temas menos inteligentes del disco, en el sentido de que rompe la atmósfera del tema anterior y, mal mirado, tiene una bis cómica que no termina de encajar. Hyper-gamma Spaces es quizá el corte más célebre del disco, un instrumental cósmico que muestra la vertiente tecnológica del grupo frente a la "clásica" de In the Lap of the Gods. Finalmente, Shadow of the Lonely Man funciona como profunda balada bastante amarga y existencialista, un buen final para el álbum.

In the Lap of the Gods ("En el regazo de los dioses").

Los que consideran Pyramid como un trabajo menor en la trayectoria de sus autores son la mayoría, argumentando que no posee temas tan potentes como los singles que convirtieron en éxitos radiofónicos a The Turn of a Friendly Card o Eye in the Sky, y en este sentido tienen bastante razón. Porque Pyramid es otra cosa: un ejemplo perfecto de álbum conceptual, una pieza musical unificada e indivisible en la que cada parte depende de su posición en el mosaico para que el disco funcione como un todo. Por eso recomiendo a quien lo escuche que lo haga de un tirón, y seguramente estará de acuerdo conmigo en que se trata de uno de los trabajos más inspirados y memorables de The Alan Parsons Project, además de un disco seguramente muy apreciado por los cultivadores de géneros como la new age en los ochenta.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Vangelis - SEE YOU LATER


3. Memories of Green (5:48)
5. Suffocation (9:26)
6. See You Later (10:22)

Que nadie se extrañe de que volvamos sobre Vangelis con tanta frecuencia, teniendo en cuenta su larga discografía y la vasta influencia de este artista sobre la música de nuestro tiempo. See You Later (1980) es uno de sus álbumes menos conocidos, quizá el que menos si atendemos a su discografía "oficial" sin contar piezas de coleccionismo y rarezas. Y es también una de sus obras más interesantes por su vanguardismo, lo que me ha empujado a presentarla ante quienes no hayan tenido la oportunidad de escucharla todavía.

Imagen interior de la carpeta del vinilo, y de la contraportada del CD.

See You Later rondaba por la cabeza del griego desde antes incluso que discos de su primera etapa de éxito como Heaven and Hell y Albedo 0.39, y por eso parece sonar un tanto "retro"para el año en que se publicó. Su idea era la de realizar una sátira musical del mundo actual, de una sociedad llamada "del bienestar" y que, sin embargo, está llena de incomodidades y de convencionalismos absurdos. El propio título del álbum, "Hasta luego", es una de esas frases que repetimos constantemente hasta el punto de que ha perdido todo significado objetivo. See You Later es, además, uno de los trabajos más ambiciosos jamás llevados a cabo por Vangelis, y seguramente uno de los que más quebraderos de cabeza le ocasionaron. Es una impresión personal, pero tengo mis razones para pensarlo.

Vangelis, en una de sus fotografías más difundidas.

Para empezar, antes de la publicación del álbum salió a la venta un single que incluía dos temas, My Love y Domestic Logic 1, ambos musicalmente emparentados con lo que sería See You Later hasta el punto de que todo el mundo los reconoce como temas descartados del LP. Además, Vangelis tuvo disputas legales con uno de los temas del disco propiamente dicho, Fertilization (también llamado Gestation), a causa de un problema de derechos de autor. Esto no debió hacerle ninguna gracia al músico, ya que Fertilization -me huelo- era el tema estrella del álbum, por lo menos el más rico artísticamente hablando.

Portada del single My Love / Domestic Logic 1.

Así que See You Later se quedó sin tres de sus temas, dos por descarte y un tercero, bastante largo, de forma imprevista. A ellos hay que añadir un cuarto descarte, en este caso el tema Neighbours Above ("Los vecinos de arriba"), cuya dudosa edición en single es para mí un misterio. Resultó al final un álbum un poco corto y al que parece faltarle algo más de cocción. Por eso siempre recomendaré escucharlo al completo gracias a la magia de las descargas en Internet y el formato mp3. Solamente en este caso nos encontraremos con Vangelis echando toda la carne en el asador en uno de sus mejores momentos de forma, rompiendo esquemas y jugándosela en cada tema.

Contraportada del LP (obtenida de http://lp-covers.blogspot.com).

See You Later comienza con I Can't Take It Anymore ("Ya no aguanto más"), tema cantado por Peter Marsh con la ayuda de un vocoder, con arreglos lejanamente jazzísticos. Multi-Track Suggestion ("Sugestión multi-pista") incluye un coro bastante deprimente que repite términos asociados con la tecnología del sintetizador de la época. Memories of Green ("Recuerdos en verde") es el tema más famoso de See You Later, primero por estar incluido en muchos de los recopilatorios de Vangelis como una de sus piezas para piano más exquisitas; y segundo, por su perfecto encaje en la película Blade Runner (Ridley Scott, 1982), dotando de una atmósfera asombrosa a la escena en que lo escuchamos con pleno protagonismo. No me extrañaría que el propio Scott hubiese recibido buena parte de la inspiración para la ambientación futurista de la película a través de temas de Vangelis como éste, sobre todo sabiendo que el director británico ya había utilizado esta música en su etapa como director de anuncios de televisión. Memories of Green reproduce un sentimiento nostálgico expresado al piano que se superpone a duras penas sobre un montón de efectos sonoros que parecen sugerir una inmensa y ruidosa ciudad al otro lado de la ventana. Tiene sin duda un carácter ecologista.

Memories of Green

Not a Bit - All of It ("No sólo un poco - Todo ello") es el corte más surrealista del disco, casi un chiste. El propio Vangelis se graba a sí mismo imitando a un tenor como alguien lo haría cantando en la ducha. El texto leído por una voz femenina, anunciando un cosmético, da al conjunto un empaque de anuncio radiofónico "vintage". Suffocation ("Sofoco") se inspira, según he podido informarme, en un accidente con productos químicos sucedido en 1976 en Séveso, Italia. La fuga de dioxina TCDD obligó a la evacuación y al sacrificio de ganado y animales domésticos. No obstante, el incidente se recuerda más por el pánico exagerado que se produjo que por sus verdaderos efectos desastrosos. Vangelis impone al tema un ritmo poderoso en su primera mitad, con una voz en italiano gritando al megáfono. En su segundo tramo, el cantante Jon Anderson adquiere pleno protagonismo, hasta que el tema se vaporiza entre melodías muy apagadas y algunas voces que conversan.

Interesante vídeo que superpone el tema de Vangelis con imágenes del suceso de Séveso.

See You Later, tema homónimo con el que se cierra el álbum, comienza discretamente para después adquirir mucho nervio y urgencia. Un coro mixto grita más que canta sobre un fondo que suena a jazz y en el que hay incluso una guitarra eléctrica. Vuelve a aparecer en él Jon Anderson cantando una especie de himno sobre el que los coros entonan el "hasta luego"conclusivo.

See You Later

No puedo terminar sin hablar de Fertilization, un fabuloso tema en el que una voz robotizada con vocoder describe paso a paso el proceso de la gestación humana (interesante ironía), mientras Vangelis saca a relucir su lado más épico y colorista. Es una verdadera lástima que se quedara fuera, porque See You Later habría tenido seguramente una mejor suerte de cara a su alcance popular.

Impresionante vídeo inspirado en Fertilization.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Peter Gabriel: rascado de espalda en Madrid.

Antes que nada: ni estuve en el Palacio de los Deportes de Madrid ni me enteré de que Peter Gabriel actuaba allí anoche, de no ser por el Telediario. Vaya eso por delante, sobre todo teniendo en cuenta el enorme chorro de comentarios que surgieron de mi entrada sobre el concierto de Jean Michel Jarre en Santiago de Compostela. Por eso, porque no pretendo ofrecer ni críticas de primera mano ni atacar a los medios informativos españoles, que esta vez sí dieron a la noticia su merecida importancia, recomiendo a los verdaderos fans de Gabriel que amplíen la información acudiendo a páginas de información general propiamente dichas. Eso sí, he tenido que hacerme eco del evento sobre todo por una cuestión de no dejarlo pasar, sobre todo teniendo en cuenta que en su día realicé mi propia crítica del álbum que constituyó su base: Scratch my Back. La actual gira de Peter Gabriel lleva por título New Blood ("Sangre nueva").

Cartel promocional del concierto de Londres (petergabriel.com).

Al parecer, fui bastante benevolente con este extraño disco de versiones, sobre todo teniendo en cuenta que hay muchos críticos que -sin que pueda yo quitarles la razón del todo- lo ven como una excentricidad de artista mítico un tanto ocioso. Según cuenta por ejemplo Carlos Gosch en Yahoo Noticias y ABC, el concierto ofreció una visión algo oscurantista de los temas versionados en el último disco de Gabriel, aderezada por una puesta en escena efectiva. En otros casos (pongamos Pablo M. Beleña en Diariocritico) se quedan sobre todo con la segunda mitad del concierto, con los temas clásicos del repertorio del artista, en detrimento de una primera parte (Scratch my Back casi al completo) que pudo resultar algo pesada.

El aforo no se completó, y por el vistazo que he echado a algunos de los artículos que he encontrado, las opiniones son claramente dispares. Esta noche, Gabriel repite en Barcelona.

Solsbury Hill, ayer. Cuidado con el mareo.

La colección "Synthesizer Greatest"

Hagamos memoria para recordar aquellas famosísimas recopilaciones que se lanzaban entre los ochenta y principios de los noventa cuyo título era Synthesizer Greatest. Seguro que muchos recordamos los abundantes anuncios en TV de estos CD's que recogían versiones de grandes éxitos de la música electrónica de entonces a modo de antología. También recordaremos seguramente sus portadas inspiradas en la ciencia-ficción.

Portada del primer volumen.

Es bien sabido que la música instrumental tuvo un momento de gran difusión en aquellos años, y no es de extrañar que se intentase llegar a un público amplio por la vía rápida, lanzando al mercado discos que recogían todos aquellos temas que a la gente le sonaban por haber sonado en películas, documentales, anuncios, etc. Es algo muy típico el que haya temas famosísimos de las llamadas "nuevas músicas" que, pese a ser conocidos y tarareados por todo el mundo en algún momento de su vida, se quedan sin que la masa de oyentes los identifique con un músico en concreto, e incluso se quedan sin un nombre para denominarlos. Por eso hubo muchos pelotazos que en los '80 eran conocidos como "el tema del Tour de Francia", "la música de Carros de fuego" o "el tema de los pingüinos".

Pienso que la compañía Arcade, responsable de las antologías Synthesizer Greatest, contribuyó para bien en dar a conocer a los músicos y sus obras. Los volúmenes de la colección (creo que llegó a haber siete, y me huelo que en algunos países se siguen publicando nuevas entregas) tuvieron muy buenas ventas y una gran acogida popular desde el primer álbum de 1989, y no me cabe duda de que muchos de los que hoy somos aficionados a la música instrumental contemporánea nos iniciamos en mayor o menor medida escuchando alguno de aquellos discos. Yo, por ejemplo, siempre he tenido muy en cuenta los temas escogidos para los volúmenes de Synthesizer Greatest a la hora de sopesar la importancia de un determinado álbum, a veces de cara a darle más o menos preeminencia en este blog. Conseguí el vol. 2 siendo chaval, casi por casualidad, y allí estaban Vangelis, Jean Michel Jarre y Kraftwerk entre otros muchos. Evidentemente, cuando uno terminaba escuchando las obras originales, las de Synthesizer -aun manteniendo un buen nivel- terminaban por sonarnos un poco descafeinadas, como desprovistas de la magia que cada autor les daba en su personal laboratorio sonoro. Aquello era un importante punto en contra, claro.

El intérprete de todas aquellas versiones era Ed Starink, un músico nato que, además de componer sus propios temas para sintetizador, formaba parte del negocio musical desde hacía muchos años (había trabajado incluso con The Beach Boys). Nos dice la Wikipedia, fuente a menudo falible, que los fans de Jarre y Vangelis no suelen apreciar del todo la calidad de sus versiones, aunque apunta que "sus versiones son consideradas un enriquecimiento". No sé quién podría decir que Starink toca mejor Chariots of Fire que el propio Vangelis, pero todos sabemos que los artículos de la Wikipedia suelen ser obras de fans no demasiado objetivos.

Ed Starink (fotografía de la web StarinkWorld)

Pero que nadie se engañe: no pretendo desvirtuar el trabajo de Ed Starink en Synthesizer Greatest, sino reivindicarlo y rendirle homenaje, primero por su carácter difusor, y segundo por sus amplias miras a la hora de escoger los temas. No se arruga Starink (o la productora, no sé quién tenía la última palabra) a la hora de unir en una sola colección temas de The Alan Parsons Project como Mammagamma, puro rock progresivo; Enola Gay, de OMD y su electro-pop; Mike Oldfield y su inclasificable Tubular Bells; La guerra de los mundos de Jeff Wayne; e incluso los temas centrales de Bailando con Lobos y El último emperador, que se parecen entre sí como la velocidad y el tocino. Y sin embargo todos comprendíamos las conexiones internas que unían a estos temas, y que no eran otras que su búsqueda de creaciones musicales instrumentales de gran calado cultural, ya proviniesen de la música electrónica propiamente dicha o incluso de la música clásica más académica. Yo no puedo quejarme, porque mi blog viene a ser lo mismo. Disfrutemos del popurrí que abría el Synthesizer 2:

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