martes, 6 de abril de 2010

The Chieftains / Ry Cooder - SAN PATRICIO


1. La Iguana (3:34)
2. La Golondrina (3:09)
3. A la Orilla de un Palmar (3:33)
4. Danza de Cocheros (1:30)
5. El Chivo (2:06)
6. San Campio (2:47)
7. The Sands of Mexico (4:47)
8. Sailing to Mexico (2:01)
9. El Caballo (2:41)
10. March to Battle (Across the Rio Grande) (4:12)
11. Lullaby for the Dead (4:37)
12. Luz de Luna (3:31)
13. Persecución de Villa (2:57)
14. Canción Mixteca (Intro) (2:54)
15. Canción Mixteca (3:15)
16. Ojitos Negros (2:25)
17. El Relámpago (3:17)
18. El Pájaro Cu (2:37)
19. Finale (5:46)

Hoy toca hablar de una novedad, apenas lanzada al mercado hace un mes. Se trata de una de las propuestas más extrañas que han llegado a mis oídos en mucho tiempo, ya que supone la unión de los míticos The Chieftains con el folclore mexicano, absolutamente alejado de esa Irlanda de la que tan raramente salen en sus trabajos.

The Chieftains, en una foto de su última etapa (de hace unos años, eso sí).

San Patricio no se trata de un álbum relacionado con el santo patrón de Irlanda, sino concretamente con un batallón de soldados irlandeses que huyeron de una de tantas hambrunas como sufrió su país, en concreto de la de 1845, hasta los Estados Unidos. Allí entraron en el ejército, con la mala fortuna de verse inmersos en las guerras fronterizas que mantenían los USA con México. Siendo católicos de pro (como todo irlandés que se precie, Moloney y los suyos los primeros), comprendieron que les iba a costar un trabajo enorme disparar contra los mexicanos, que también eran católicos, por lo que terminaron desertando y uniéndose a México en su lucha contra los que consideraban invasores de su territorio. Lo cierto es que los Estados Unidos siempre han estado muy orgullosos de todas las guerras que ganaron, y aquellos enfrentamientos con su vecino de abajo ha llenado el imaginario americano de estampas célebres como, por ejemplo, la heroica resistencia de El Álamo contra los ataques del general mexicano Santa Anna. Este grupo de soldados, conocidos como "los San Patricios" fue derrotado en una batalla algún tiempo después, muriendo varios en la lucha y cayendo los demás en las represalias posteriores, sobre todo mediante la horca. No es de extrañar que aquella historia se sumiese en un olvido premeditado por parte de los medios de masas estadounidenses, con lo que ha tenido que pasar mucho tiempo antes de que Paddy Moloney -impulsor del proyecto- se hiciese eco de aquello.

Ilustración de la contraportada, en la que las
banderas de México e Irlanda aparecen unidas.

Al parecer, ya había por ahí cierto interés por aproximarse a la Guerra Civil Americana por parte de The Chieftains, y el descubrimiento de estos hechos han sido el detonante principal para la creación de este álbum conceptual. Es un homenaje digno de la historia a la que se refiere, aunque no es necesariamente una obra que cale a la primera en el oyente.

Por su parte, el compositor y guitarrista Ry Cooder se erigió como colaborador principal de los gaiteros en la confección del álbum, aportando su imprescindible visión del universo Tex-Mex. No obstante, y pese a que a Cooder se le da discutiblemente el nivel de co-autor del álbum, los Chieftains cuentan con otros artistas que añaden nuevas dimensiones estilísticas al mismo, tales como Carlos Núñez (viejo amigo de la banda celta), que pone su grano de arena en los temas San Campio y Sailing to Mexico; Linda Ronstadt en A la orilla de un palmar; la incorregible Chavela Vargas en Luz de Luna; Los Tigres del Norte en Canción Mixteca; e incluso el actor de origen irlandés Liam Neeson actúa como narrador del texto correspondiente al tema March to Battle, un canto de batalla que ilustra el cruce del Río Grande. Otros artistas algo menos conocidos para mí son Los Folkloristas, Lila Downs, Moya Brennan, los Cenzontles, Los Camperos del Valle, Van Dyke Parks y Graciana Silva, que también intervienen en mayor o menor medida.

Documental con el "cómo se hizo". Muy recomendable.

Los Chieftains se reservan varias piezas para lucimiento de sus aires tradicionales, tales como La Golondrina o Sailing to Mexico, pero no se despeinan al darle brío a las flautas, el violín y el arpa celta junto a los guitarrones, trompetas y trombones de los grupos más arraigados del folk de México y sus estilos: rancheras, boleros, etc. Hay quien encuentra similitudes, al menos en espíritu, con el álbum Santiago, que también tenía presencia latina (y también estaba Carlos Núñez, por ejemplo). Como ya he dejado intuir anteriormente, me ha parecido que la importancia dada a Ry Cooder en la portada responde más a intereses comerciales que a la realidad, ya que son los músicos puramente mexicanos los que tienen todo el protagonismo, tapando en algún momento incluso a los propios Chieftains. En cualquier caso, estamos ante un disco muy recomendable que, eso sí, conviene escuchar estando prevenido de antemano. Si nada se interpone, debería dar un pelotazo tremendo en México. Aquí, la página oficial. Y no cuelgo ningún enlace a Youtube en la parte de arriba porque no me digan que ando perjudicando al negocio musical.

Bizarrísimo vídeo junto a Los Tigres del Norte. Puede causar miopía.

lunes, 5 de abril de 2010

Vangelis - SEX POWER


1. 1ère partie (17:00)
2. 2ème partie (17:27)

Antes de que alguien se eche las manos a la cabeza pensando que el bueno de Vangelis se dedicó en algún momento a ambientar cine porno, debo advertirle de que esta película no tiene nada que ver con ese "género". Estaríamos hablando en todo caso de un filme relativamente erótico que tampoco debe estar nada mal, ya que ganó la Concha de Plata del Festival de San Sebastián en 1969. En lo que se refiere al disco, decir por un lado que es el primer lanzamiento internacional de Vangelis como artista en solitario (cosa que no es moco de pavo, señores/as), además de, seguramente, su obra más difícil de encontrar junto a Silent Portraits.

Lo del lanzamiento internacional debe entenderse en un sentido estricto, ya que para nada hablamos de una publicación planetaria, sino de un LP con una tirada normalita en los cuatro o cinco países del entorno. Si a eso le sumamos que Vangelis era prácticamente un desconocido, entenderemos por qué resulta tan difícil (y carísimo) hacerse con una copia de Sex Power en la actualidad.

Los Aphrodite's Child. Vangelis es el de la derecha.

Vangelis Papathanassiou era por aquellos entonces conocido en cualquier caso como teclista del popular y comercial grupo de rock progresivo Aphrodite's Child, donde ejercía de líder del terceto en el que le acompañaban Démis Roussos (su primo, para los amantes de la anécdota) y Lucas Sideras. Ya había realizado un par de obras en solitario antes y durante su pertenencia al grupo, concretamente bandas sonoras para películas griegas, pero este Sex Power debió servir para convencerse a sí mismo -y seguramente a algún consejero anónimo a su alrededor- de que debía abrirse paso por su cuenta y experimentar hasta las últimas consecuencias. Sex Power es un gran álbum, portentoso incluso si tenemos en cuenta que es, en muchos aspectos, una obra de debut.



Fotografías promocionales de la película de Henry Chapier.

De la película, la única estrenada por el francés Henry Chapier, prefiero no comentar demasiado, ya que es tan imposible de encontrar como su banda sonora. De no ser porque en 2008 se encontró una copia circulando por festivales independientes en Niza, seguramente no sabríamos nada. Pero la magnífica página especializada Vangelis Movements apunta que Sex Power cuenta la historia de un chico que se descubre a sí mismo mediante dos viajes a lo hippie que lo acerca a varias mujeres (Jane Birkin entre ellas). El primero es por América, me parece que en plan Easy Rider, o en cualquier caso siguiendo los derroteros estéticos de películas como Zabriskie Point, de Antonioni; y el segundo, que no queda claro si es meramente imaginario, le lleva a un desierto que podría ser tanto California como el Sáhara. Las mujeres se presentan ante él como tentaciones en un plano vital y filosófico, y al final hay una moraleja difusa sobre los bienes que aporta la fidelidad en la pareja. Vangelis realizaría las bandas sonoras de otras dos películas de Chapier que no llegarían a estrenarse.

El álbum no contiene títulos para los temas, sino que simplemente recoge un tema largo en cada una de las dos caras del vinilo. No obstante, por ahí ha aparecido un single con dos piezas, las llamadas Djemilla y Third Love, sin duda las más accesibles del disco. Sex Power, menos mal, sí que ha encontrado su sitio en Internet, y a día de hoy resulta muy simple escuchar grabaciones del mismo bien depuradas y con alta calidad sonora. Eso sí, quien se haya encargado de esta remasterización ilegal ha partido el disco en once partes. La primera es una simple sucesión de notas repetitivas que conduce a la segunda, Djemilla, que aunque no es el tema principal del disco, sí que es el más llamativo e interesante, en una línea muy cósmica y bastante arábica. La tercera pieza, primera en la que escuchamos el tema central del filme, a la guitarra, incluye interesantes sonidos de fondo de una especie de carrera de coches. El cuarto tema es desarrollado por Vangelis el percusionista, algo meramente ambiental aunque con carácter, y el quinto se corresponde con el tema del single llamado Third Love, que podríamos considerar -esta vez sí- como el tema central de la banda sonora; es muy bonito, y el efecto de los coros sobre la melodía es digno de aquella época ambiciosamente psicodélica. Termina la cara A con una versión al piano de Third Love, con pequeñas variaciones y efectos de sonido de gente caminando por la calle.

Montaje del tema Djemilla con imágenes reales de la película.

La cara B empieza otra vez con un tema percusivo, algo más concienzudo que el de la cara A, seguido del tema más experimental del disco, una pieza larga y oscura, onírica, con diferentes melodías y coros tanto masculinos como femeninos. El tercer corte es una nueva variación minimalista de Third Love, y el cuarto es un barullo de efectos sonoros mezclados con una canción melancólica a cargo de una vocalista anónima. Termina el disco con la última variación sobre el tema central, al piano y sin condimentos.

Esta imagen, si no me equivoco, pertenece a la funda interior del álbum.

La impresión que queda al escuchar Sex Power es que, si bien Vangelis prefirió no partirse el cráneo con las melodías (apenas hay un par, y se repiten durante toda la obra), sí que se volcó en crear ambientes evocadores en una línea mediterránea y explorar las posibilidades que le daba la tecnología de entonces, creando avanzadísimos entornos cósmicos, muy exóticos e inspirados. Es un gran disco al que los simples mortales solamente podemos acercarnos mediante la red, y no creo que nadie pueda recriminarnos su descarga, teniendo en cuenta que está más que fuera de circulación. Sinceramente, si la decisión estuviese en mis manos, yo lo reeditaría en CD oficialmente y sin perder un momento.

sábado, 3 de abril de 2010

Jan Hammer - MIAMI VICE. THE COMPLETE COLLECTION (BOOTLEG)


CD 1

2. Crockett's Theme (3:33)
5. Evan (3:07)
6. Rum Cay (3:04)
7. One Way Out (4:16)
8. Flashback (3:20)
9. Chase (2:41)
10. Theresa (3:09)
11. Colombia (2:41)
12. Marina (3:43)
13. Last Flight (3:32)
14. Night Talk (2:45)
15. Payback (3:47)
16. Poem (3:07)
17. Rico's Blues (2:56)
19. Wedding (3:24)
20. Miami Vice Theme (2:26)

CD 2

21. Candy (3:05)
22. Voodoo Dance (3:49)
23. Lombard Trial (2:36)
24. Boat Party (3:08)
26. Rain (2:35)
27. Clues (3:54)
30. Incoming (2:09)
31. The Talk (5:13)
32. Gina (3:03)
33. Stone's War (2:54)
34. El Viejo Mix (3:07)
35. Airport Swap (2:22)
36. Russian Story (4:14)
37. Cool Runnin' (2:37)
38. Texas Ranger (2:23)
40. Golden Triangle (2:48)
41. Runaround (3:24)
42. Turning Point (1:25)

Como ya habréis notado, hasta ahora no me ha parecido oportuno hacer críticas de álbumes recopilatorios, así que esta va a ser la primera vez. Y que quede claro que este disco no es necesariamente un recopilatorio. Después lo explico, pero antes pongámonos en contexto.

Jan Hammer

A mediados de los '80 tuvo lugar uno de los eventos televisivos de la década: la emisión de la serie Miami Vice o Corrupción en Miami, que dotó a la clásica trama policíaca de una estética estilizada y una profundidad argumental pocas veces vista antes. No solamente era de que los policías de la serie, pertenecientes al departamento de anti-vicio de Miami, vistieran elegantemente a la última moda, sino que eran personajes redondos con caracteres bien definidos y algún claroscuro. Sobre todo recordaremos a Sonny Crockett, encarnado por Don Johnson, que se convirtió en arquetipo del poli guay y conquistador, siempre vestido de traje blanco con hombreras y collares de oro, siempre rodeado de mujeres fascinadas, igualmente presto a derribar una puerta a patadas que a asistir a un cocktail en un yate acompañado de narcos latinos. Su compañero, Ricardo Tubbs, no le iba a la zaga, aunque era un tipo bastante más comedido. Aquella superproducción televisiva contó con una inconfundible banda sonora de puro sintetizador, a cargo del "synthesizer hero" Jan Hammer, cuyo tema más conocido, aparte del del inicio del episodio, fue el dedicado a Crockett. Impactó en las listas de éxitos en un par de álbumes con música selecta de Hammer que, sin embargo, se recreaban en los éxitos pop-rock que también sonaban en la serie.

Hammer rodeado por los protas de la serie. Inconfundibles, por supuesto.

No fue hasta 2002 cuando se lanzó una edición exhaustiva con todo -o casi todo- el material que compuso para las casi cuatro temporadas que duró la serie, y por eso decía que no estamos hablando de un auténtico recopilatorio, sino más bien de una edición completa realizada por aficionados. Este álbum es un "bootleg", una publicación pirata. Los dos discos tienen una muy larga duración, y es que se nota que el recopilador ha querido aprovecharlos al máximo. Por un lado, queda claro que la serie y Hammer se nutrieron mutuamente, siendo paralelas en cuanto a sofisticación y elegancia formal. El teclista consigue abarcar un amplio abanico de estilos en los temas, estando muchos de los cortes vinculados a una sola escena de la serie. No se si alguna otra vez en televisión alguien se ha esforzado tanto para conseguir un efecto tan efímero, y lo digo teniendo en cuenta que muchos de los temas están realmente bien trabajados, tanto en la melodía como en la ambientación.

Una de las muchísimas recopilaciones que, con material original o no, existen sobre Miami Vice.

El estilo del checo Jan Hammer (ex-teclista de la Mahavishnu Orchestra en los '70) es muy dependiente del ritmo de cada pieza, basado probablemente en el pop-rock del "nuevo romanticismo" entonces en boga, en el filo entre el pop instrumental y la música new age en su rama americana, en una mezcla entre Jarre y Moroder. Sabe Hammer, hacer que su música tenga la contemporaneidad justa, pese a que en manos de otro podría haber sonado equivocadamente futurista en una serie muy de su tiempo. Por cierto, si no me equivoco, algunos de los temas de este doble álbum fueron retocados con posterioridad al estreno de la serie.

Crockett's Theme

De los temas destacan el primero, el de la cabecera de la serie (cuya versión extendida está al final del primer CD); Crockett's Theme, perfecta encarnación musical del personaje, que es un chuleta y un buen profesional al mismo tiempo; Tubbs and Valerie, dedicado al coprotagonista Ricardo Tubbs (Philip Michael Thomas), poli afroamericano impecablemente encorbatado; y otros como Candy, al comienzo del segundo CD, que suena muy bien a pesar de que no tengo ni idea de qué momento de la serie retrata. De todos modos, el nivel de toda la edición es muy alto, y todos los temas mantienen el tipo con solvencia. El defecto que se deriva de ello, claro, es que después de un rato empieza a sonar monótono, por lo que recomiendo probarlo a pequeños sorbos, que es como casi todo sabe mejor.

Cabecera de la serie.

jueves, 1 de abril de 2010

Mike Oldfield - PLATINUM


1. Platinum Part 1: Airborne (5:05)
2. Platinum Part 2: Platinum (6:06)
3. Platinum Part 3: Charleston (3:17)
4. Platinum Part 4: Nort Star / Platinum Finale (4:49)
5. Woodhenge (4:05)
6. Sally (Into Wonderland) (3:46)
7. Punkadiddle (5:46)
8. I Got Rhythm (4:44)

Para definir el estilo musical de Mike Oldfield tendríamos que dar unos cuantos pasos atrás y adoptar una perspectiva carente de prejuicios. Imaginemos que un extraterrestre llega a nuestro planeta sin tener la menor idea sobre lo que aquí se entiende por "música", es decir, sin saber nada sobre estilos o géneros, y se le dan un puñado de instrumentos tanto clásicos como del mundo del rock, junto con una escueta guía sobre cómo se interpretan. Finalmente, se le deja solo un tiempo para que haga lo que se le ocurra. Pues bien, el resultado final seguramente sería parecido a lo que -al menos en espíritu- es la música de Mike Oldfield. Está claro que este genio nacido en Reading, Berkshire (Inglaterra) tiene influencias, como todo el mundo; y sin embargo, su música no se parece a nada que se hubiese escuchado antes de su llegada al panorama discográfico. Tristemente, también es relativamente posible que Oldfield -espero que más tarde que temprano- no deje descendencia estilística cuando se retire.

Fotografía promocional del álbum, quizá del interior del vinilo. ¿Alguien lo sabe?

Una buena forma de acercarse a Mike por primera vez es este Platinum (1979), un álbum para muchos irregular, comienzo de la segunda etapa de su carrera tras lo que se atisbaba en el anterior. Lo que convierte a Platinum en una perfecta introducción al no iniciado es su extrema sencillez: una suite bonita y entretenida en su primera parte, con ritmos y melodías sencillos, y unos cuantos temas más experimentales (aunque igualmente accesibles) en la segunda.

Trasera del libreto del CD.

Contextualicemos. Mike Oldfield cambió de personalidad tras sus terapias de mitad de aquella década, y realizó casi en seguida su último álbum épico, Incantations, en el que satisfizo las ganas que le quedaban de ahondar en lo folclórico, lo legendario y lo grandioso. Se embarcó en la gira descomunal -y ruinosa- que dio lugar al álbum Exposed, su segundo doble LP en un par de años. Estaba claro que ahora tocaba un disco sencillo y directo, aire fresco por así decirlo, huyendo de berenjenales que solamente podían causar más probemas de los que ya tenía. Problemas muy grandes, por cierto, ya que la compañía Virgin, que le venía mimando como su artista estrella desde Tubular Bells, se decidió por apoyar el movimiento punk entonces de moda, en concreto a sus máximos representantes, los nefastos Sex Pistols. Y el punk defendía todo lo contrario de lo que representaba Oldfield: su carencia de virtuosismo, su poco cuidado en la composición, los arreglos y la producción, su rabiosa espontaneidad y su carácter socialmente destructivo estaban en el polo opuesto de los largos temas del compositor, de su afán evocador y su búsqueda casi monacal de la perfección formal.

Creo que Mike Oldfield, viendo que el punk había llegado para quedarse, tomó una decisión de la que todavía no se ha arrepentido: encerrarse en su torre de marfil, aislándose de cualquier corriente y siendo a menudo agresivo contra todo lo que, musicalmente hablando, pudiese considerar una afrenta contra su persona. Pero nunca ha olvidado que un músico se debe a su público, y en Platinum supo evolucionar para, por lo menos, no convertirse en uno de los dinosaurios del rock progresivo.

Single con la versión de North Star, de Philip Glass. Es difícil de encontrar.

La suite del álbum mantiene el estilo característico de su autor, siempre cambiante y efectista, aunque menos recargada que en otras ocasiones. Incluye su personal tributo al tema North Star del minimalista Philip Glass, así como unos cuantos fragmentos muy pop, realmente innovadores. Woodhenge es una pieza ambiental con percusiones de madera que pululaba por sus cajones desde hacía unos años (apareció en el documental Reflection), y I Got Rhythm, versión de un tema vocal bastante vodevilesco del norteamericano George Gershwin, convertido aquí en un tema pop grandioso a cargo de la voz de Wendy Roberts, toda una declaración de intenciones.

Y si el de Nort Star es difícil, éste debe ser imposible. El single de Woodhenge.

Me he dejado en el tintero, intencionadamente, Sally y Punkadiddle. Del primero, dedicado a la esposa del músico, decir que fue un tema mal visto por la discográfica en las primeras copias lanzadas del álbum, demasiado íntimo en su temática, por lo que fue sustituido por el ligeramente parecido Into Wonderland, un poco más "conservador", si bien nunca se ha modificado el título en la lista de temas de los CD's. Puedes escuchar el original aquí. Y Punkadiddle, como resulta evidente, es una parodia del punk que demuestra que Mike Oldfield no es capaz ni a propósito de hacer un tema en ese estilo desastrado.

Mike Oldfield y su banda, interpretando el final de Platinum en Montreux (1981).

Platinum es un disco que me suena a nocturnidad, a luces de neón, con un sabor casi jazzístico en algún momento. No lo pondría entre las mejores obras de Oldfield (tampoco entre las peores, en absoluto), pero sí como muestra inequívoca de lo que supone seguir siendo un genio independientemente de las coyunturas que se puedan presentar. Como he dicho antes, es perfecto para empezar a conocer a este tío tan raro. Su edición "deluxe" puede escucharse al completo en Spotify.
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