sábado, 17 de octubre de 2009

Kitaro - SILK ROAD VOL. 1


1. Silk Road Theme (4:12)
2. Bell Tower (2:27)
3. Heavenly Father (4:07)
4. The Great River (2:40)
5. The Great Wall of China (1:54)
6. Flying Celestial Nymphs (4:38)
7. Silk Road Fantasy (4:40)
8. Shimmering Light (3:20)
9. Westbound (2:57)
10. Time (3:30)
11. Bodhisattva (2:12)
12. Everlasting Road (5:33)

Aunando nuevas músicas y documentales, el japonés Masanori Takahashi, alias Kitaro, alcanzó (y conserva) gran popularidad gracias a su banda sonora para un documental de la NHK -canal público nipón- sobre la Ruta de la Seda, allá por 1985. Sus composiciones al sintetizador para esta producción se hicieron tan populares que se editaron dos álbumes recogiéndolas de manera exhaustiva, y que además han originado toda una pléyade de ediciones con distintas portadas, en distintos idiomas y no sé si con cambios en lo que a la música contenida se refiere.

Kitaro

Kitaro no es generalmente tan sutil ni sofisticado en la producción como otros músicos del gremio, ya que tiende a ajustarse a los cánones más ortodoxos de la new age, pero su capacidad para crear melodías pegadizas es innegable. Con todo, tal vez fuese por lo primitivo de los medios del momento o porque simplemente el documental no requería una especial variedad de temas, pero desde luego en este trabajo, aunque muy fresco y entretenido, se echa de menos algo de auténtico misticismo oriental (dado el tema tratado), que no llega a lograrse del todo, ya que no escuchamos nada mucho más allá de teclados y más teclados. Tiene tal vez Kitaro, como otros muchos autores new age, una excesiva propensión a la autosuficiencia y al "yo me lo guiso y yo me lo como", y eso es, en este caso por lo menos, una tara si consideramos lo hermoso que sonaría Silk Road con algún arreglo de cuerdas o incluso algún pequeño coro en algún punto. Después descubriríamos esto mismo en interpretaciones en directo del álbum acompañadas por orquesta sinfónica.

Mención aparte merece la enorme influencia que ha tenido este trabajo en los muchísimos CD's de "música relax" que se reproducen cada día en las megafonías de las estaciones de autobuses o en las salas de espera de los médicos, amén de en restaurantes orientales del mundo entero. Quede claro que Kitaro está muy por encima de todos esos subproductos de herbolario, por mucho que me duela su empeño en hacer "música realizable con sintetizador".

jueves, 15 de octubre de 2009

¿Qué es un disco conceptual?

Un disco conceptual es aquel que no está concebido como una mera ampliación del repertorio de su autor, como una serie de nuevos temas a añadir a los anteriormente publicados, sino que es una obra completa en el que cada tema se define solamente dentro del conjunto de cortes del álbum. Se ha citado como primer ejemplo de esta clase de álbumes un disco navideño de Frank Sinatra. Generalmente se considera que los discos conceptuales cuentan una historia concreta, si bien esta no es en absoluto una condición indispensable.

De los discos que verdaderamente cuentan una historia podemos poner como ejemplo las famosas óperas rock de los 60 y 70, como Tommy, de The Who; o las adaptaciones musicales de obras literarias, como Tales of Mystery and Imagination. Edgar Allan Poe, de The Alan Parsons Project, o Musical Version of The War of the Worlds, de Jeff Wayne. A menudo hacen uso de una voz que actúa como narrador. Lo mismo sucede con el ultramoderno The Seduction of Claude Debussy, de Art of Noise o el pionero Days of Future Passed, de The Moody Blues.

Otros álbumes conceptuales, quizá los que más se aproximan a los estilos tratados en esta página, se definen más por explorar conceptos musicales o extramusicales que por contar historias de una forma narrativa. Ejemplos... los hay tan diversos como Music from the Body, de Ron Geesin y Roger Waters, inspirado en el cuerpo humano, o After Extra Time, de Michael Nyman, sobre el mundo del fútbol. De hecho, se podría incluso considerar que cualquier banda sonora de cine es un álbum conceptual, ya que responde a un propósito muy concreto y está supeditada a él.

En algunos casos, y pese a que está claro que el álbum guarda una sólida coherencia interna, es muy difícil dilucidar sobre qué trata exactamente el disco (como en Meddle, de Pink Floyd), y en algunos casos el "tema" simplemente no existe.

También es manifiesta la hostilidad que existe hoy en día hacia tal tipo de álbum, que es considerado como un fósil de los 70, si bien algunos grupos tanto de rock convencional (Radiohead) como del mundillo heavy (Iron Maiden) han publicado varias grabaciones que rozan o abrazan completamente lo conceptual, logrando éxitos muy considerables.

viernes, 9 de octubre de 2009

Mike Oldfield - HERGEST RIDGE


1. Hergest Ridge Part One (21:40)
2. Hergest Ridge Part Two (18:51)

Ya habrá tiempo de hablar largo y tendido sobre el omnipresente Tubular Bells (1973) y todo lo que acarreó al jovencísimo y timidísimo Mike Oldfield, entonces un muchacho de a penas 20 años, abrumado por una popularidad que no esperaba lograr en tales dosis, y menos con su álbum de debut. Ahora toca Hergest Ridge (1974). El disco en cuestión es fruto del gusto de Mike por la vida campestre y sus ritmos, así como de su necesidad de escapar y refugiarse donde nadie le apuntara con un micrófono a la cara. El lugar elegido para el descanso del guerrero, tras mil y una tentativas de la prensa para entrevistarle, fue una casa rural de Herefordshire conocida como The Beacon. Un viejo sendero, la ruta Offa's Dyke, enlaza varios enclaves naturales de la zona limítrofe entre Inglaterra y Gales. La colina Hergest Ridge, situada precisamente frente a The Beacon y con unas vistas fabulosas, era un lugar donde el músico solía acudir a pasear con su perro -que protagoniza portada y contraportada- y a practicar aeromodelismo. Estuvo allí una temporada junto a su novia de entonces, y varias veces ha admitido el músico que, aunque pretendía desde un principio componer un nuevo álbum, estaba sin ideas. Hergest Ridge es, por lo menos según recuerdo, el único disco del que Mike Oldfield ha renegado en alguna ocasión. Afirma que le salió con mucha dificultad, contando con poca inspiración y menos ganas. Yo no sé qué habría salido si Mike se hubiese encontrado en plena forma, pero desde luego este disco que sigue sin convencerle artísticamente es una de sus mayores obras maestras, le guste o no.

Foto trasera del libreto del CD.

A diferencia del inmediatamente anterior Tubular Bells, Hergest Ridge fluye de una forma más natural, menos picassiana. La primera mitad del disco, la titulada Part One, comienza con la que es probablemente la melodía más épica en la larga discografía de Oldfield, un hermoso adagio que desemboca en una serie de piezas con sabor campechano que, a su vez, concluyen la cara A con un tema que sabe a invierno, a Navidad tal vez. Hergest Ridge Part Two, como suele ocurrir en estos primeros discos del artista, es más experimental: en este caso, una sencilla melodía vocal a cargo de Sally Oldfield se desenvuelve hasta apagarse en un estado de calma aparente, tras la cual siguen unos 8 o 9 minutos de "tormenta eléctrica", tal como se la calificó en su momento, en la que Mike superpone el sonido de una cantidad enorme de guitarras, diluyendo el sonido hasta convertirlo en algo atronador. Termina esta cara del vinilo con un reprise de la melodía de Sally que sabe a gloria.

Contraportada original, con créditos de la reedición de 2010.

Existen, por cierto, dos versiones del álbum. La primera, de la que Oldfield ha renegado varias veces y que se escucha en los enlaces de arriba, fue retocada para la edición del estuche Boxed en 1976, resultando que desde entonces solamente se puede adquirir en tiendas la remezcla, que se sigue vendiendo como la original. La versión lanzada en un principio tiene puntos a favor, como su sonido bastante más nítido y algunos instrumentos que son eliminados en la revisión posterior, si bien debo admitir que Mike supo elegir bastante bien con qué quedarse y con qué no en el remix, logrando un disco que, si bien no es exactamente como fue grabado inicialmente, incide precisamente en los puntos que lo hacen inigualable: su carácter sutil, campechano y tranquilo.

El aeromodelista Mike Oldfield, en la colina Hergest Ridge.

Hergest Ridge, como su nombre y su hermosa portada indican, se recrea en las sensaciones placenteras de una soledad buscada a propósito, de las nubes que pasan rápidas sobre nuestras cabezas, de un paisaje lejano y solemne, de la sencillez de la vida rural. Hay que escucharlo sí o si, aun a riesgo de sufrir el síndrome de Stendhal.

Wim Mertens - MAXIMIZING THE AUDIENCE


1. Circles (18:28)
2. Lir (18:18)
4. The Fosse (4:34)
5. Whisper Me (19:02)

Este es uno de esos discos que sabes que existen, pero que por unas cosas u otras no escuchas. Y cuando llega el momento descubres que es maravilloso, porque contiene todo un mapa de sensaciones. Suele citarse, además, como uno de los primeros discos de música instrumental contemporánea que tuvieron cierta repercusión en España, seguramente con cierta ayuda del inolvidable recopilatorio Música sin fronteras.

Mertens, hombre modesto y afable donde los haya (no pierde ocasión de declararse deudor de otros músicos como Glass o Nyman y quitarse importancia), deslumbró al público de las nuevas músicas allá por 1985 con Maximizing the Audience, nacido como acompañamiento para una polémica obra de teatro (The Power of Theatrical Madness). Los temas se desarrollan con una instrumentación bastante ligera, sin efectos sonoros perturbadores más allá del piano, las cuerdas, un par de clarinetes, un saxofón y la voz del propio Mertens en falsete. El minimalismo del belga juguetea, se repite, navega, deslumbra, ensordece a lo largo de toda la obra, que en principio se publicó en un formato más extenso. El tema Circles podría servir perfectamente para explicar a un niño qué significa el concepto de "progresión" en música, y el tema que da nombre al disco es sencillamente prodigioso; Lir es un muy prolongado solo de piano virtuoso; Maximizing the Audience, la pieza clave del disco, con el dramatismo perfecto del piano, la duración perfecta y un uso muy curioso de las voces en tonos altísimos; The Fosse es una versión de Lir de más corta duración; y finalmente Whisper Me es un tema cíclico, un ejercicio de estilo del minimalismo más ortodoxo.

Wim Mertens (de last.fm)

Debe señalarse que Maximizing the Audience apareció originalmente como álbum doble, que posteriormente fue recortado para su mejor venta y su edición en CD. No se hasta qué punto será posible hacerse con la versión original, ya que no es la primera vez que hacen esto con algún disco, y no suele ser sencillo que se reedite o permanezca a la venta el material originario.

No es una grabación tan inmediatamente accesible como otras posteriores, pero sigue siendo recordada como uno de sus buques insignia. Está en Spotify.

 
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