miércoles, 2 de diciembre de 2009

Pink Floyd - ATOM HEART MOTHER


1. Atom Heart Mother (23:44)
2. If (4:30)
3. Summer '68 (5:29)
4. Fat Old Sun (5:22)
Rise and Shine
Sunny Side Up
Morning Glory

Este es el famoso "disco de la vaca" de Pink Floyd. La portada, a cargo de Storm Thorgerson y extrañamente fascinante, no hace más que susurrarme que en alguna parte de la misma debe haber alguna clase de incongruencia, algún tipo de elemento surrealista e invisible a simple vista. ¿Será el horizonte a ambos lados del animal, ligeramente más alto en un lado que en el otro, como en la igualmente enigmática Mona Lisa? No tengo ni idea, y por eso prefiero limitarme a lo musical.

Pink Floyd no es un grupo que pertenezca a las "nuevas músicas" tal y como hoy las concebimos, pero algunas de sus obras funcionaron como claras precursoras de las mismas. Atom Heart Mother (1970), bisagra de aquella etapa en que la banda hacía evolucionar todo el género de la psicodelia hacia el apenas explorado rock sinfónico con cada uno de sus álbumes, contiene un buen ejemplo del rock de calidad que Waters, Gilmour, Mason y Wright siempre han llevado a gala. Pero su cara A es una única pieza de casi 24 minutos, una suite de profunda raigambre experimental que, según se cuenta, el propio Mike Oldfield llevaba en la maleta cuando andaba a vueltas con la maqueta de Tubular Bells. El tema con el que se cierra el álbum, Alan's Psychedelic Breakfast, también tiene un carácter experimental, con sonido ambiente de un desayuno.

Foto de la contraportada. ¿Qué escondéis, cuadrúpedos?

Centrándonos en Atom Heart Mother, la suite de la cara A en cuestión (compuesta con la ayuda de Ron Geesin), tiene fuertes reminiscencias de ese sonido británico cargado de arreglos orquestales de cuerda y viento que podíamos escuchar en algunos temas de The Beatles, aunque con unos enigmáticos coros mixtos que fluyen más directamente hacia la música clásica que hacia el rock. Comprendo que un tema no hace un álbum, pero si éste se editó precisamente en aquel momento y tuvo tal influencia como icono popular, me resulta imprescindible añadirlo a este catálogo de lo extraño que vengo desarrollando. Y no debemos dejar de escuchar el resto de los temas, que, si bien no vienen tan a cuento, no dejan de ser joyas musicales. Por cierto, Summer '68 (genialmente compuesta y cantada por el recientemente desaparecido Richard Wright) bien podría ser considerada como una de las tres o cuatro mejores canciones de aquella década.

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