martes, 15 de diciembre de 2009

Varios artistas - THE SHINING


En 1980 y tras el relativo fracaso económico de Barry Lyndon, Stanley Kubrick regresó a las carteleras con su libre adaptación de la obra de Stephen King El resplandor (The Shining). Pese a las quejas de King sobre la falta de fidelidad al texto (en especial respecto al papel de Jack Nicholson), la película fue un éxito rotundo y se convirtió en un clásico de los grandes en el género de terror.

Imagen ominosa de la película.

La verdad es que Kubrick, pese a que es considerado en general como genio del cine difícilmente igualable, tiene sus detractores. Se le acusa de ser demasiado frío, un obseso de su oficio que controlaba cada uno de los detalles de sus películas hasta el punto de esclavizar a los actores y causarles, tanto a ellos como a sí mismo, daños psíquicos. Efectivamente, incluso las bandas sonoras de sus producciones son producto de esta obsesiva tiranía, y también de su genio: desde 2001: una odisea del espacio, Kubrick se distinguió por el uso absolutamente perfecto de la música -clásica casi siempre- como parte imprescindible de cada escena, de cada plano incluso. En El resplandor sucede lo mismo que en 2001, La naranja mecánica y Barry Lyndon, esto es, que algunos fragmentos musicales han quedado unidos ya para siempre a las imágenes, si bien es cierto que la banda sonora que nos ocupa, por su naturaleza, se hace notar en la película de una manera bastante sutil.

Pasillo inquietante del Hotel Overlook.

El Hotel Overlook, en el que transcurre la acción, se convierte en un microcosmos donde la realidad y las visiones enloquecidas de Jack Torrance (Nicholson) conviven estrechamente, produciendo una sensación de tensión y angustia que resulta agobiante. Las piezas de músicos contemporáneos como Ligeti (tema 3) y Penderecki (temas 5, 6 y 7) parecen nacidas para ilustrar esta calma tensa en la que todo es posible, en la que la soledad del hotel de montaña se llena de ruidos confusos y amenazadores tras las puertas cerradas y a la vuelta de cada esquina en sus famosos pasillos enmoquetados. Es notorio el hecho de que lo que en la película parecen efectos sonoros son en realidad parte de las composiciones originales de los músicos y, sin embargo, las piezas del puzzle encajan. Vaya que si encajan. Por otra parte, los temas más "sonoros" de la película (sobre todo el inicial) corren a cargo de Rachel Elkind y Wendy Carlos, la teclista de La naranja mecánica, que aquí abandona sus divertidos aires barrocos para ofrecer piezas llenas de malignidad, grotescas incluso. Como anécdota, decir que Kubrick pensó inicialmente en contratar a Jean Michel Jarre para tales fines, y la cosa habría sido, como poco, interesante.

A Jack Torrance se le ha ido la cabeza.

En fin, que si alguien necesita saber qué se pretendía lograr con tantas obras musicales extrañas como se realizaron en el siglo XX, tiene en la banda sonora de El resplandor una buena respuesta de entre las muchas posibles. No es éste un disco fácil de encontrar si alguien pretende comprarlo, por lo que recomiendo buscarlo en la página Zamboni Soundtracks, que está entre mis links.

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