sábado, 17 de diciembre de 2016

Enigma - 8: THE FALL OF A REBEL ANGEL


1. Circle Eight (feat. Nanuk) (2:18)
2. The Omega Point (5:40)
3. Diving (2:52)
4. The Die Is Cast (feat. Mark Josher) (4:17)
5. Mother (feat. Anggun) (3:38)
6. Agnus Dei (3:58)
7. Sadeness (Part II) (feat. Anggun) (3:38)
8. Lost in Nothingness (3:21)
9. Oxygen Red (feat. Anggun) (4:02)
10. Confession of the Mind (3:48)
11. Absolvo (2:02)
12. Amen (feat. Aquilo) (4:53)

En un tramo final de año bastante movidito en cuanto a lanzamientos de artistas que nos interesan, hemos tenido también nueva entrega de Enigma, aquel concepto musical que comenzó con gran éxito en los noventa y que ha sobrevivido hasta hoy pese al enorme daño que le ha hecho el mundo de la carroña musical. Con carroña me refiero a discográficas que se han aprovechado de que el mero nombre del proyecto sea de uso muy general, poco menos que imposible de blindar mediante copyright, para lanzar multitud de engendros chill out pseudoétnicos sin el menor interés que han sacado tajada. Si a esto añadimos que la etiqueta "Enigma" también se ha utilizado a lo bestia en sitios como YouTube para bautizar piezas musicales no relacionadas con el proyecto original, nos daremos cuenta de lo difícil que habrá resultado lanzar un nuevo trabajo genuino y que no pase desapercibido en este caótico cajón de sastre.

Enigma, como decíamos, es un proyecto musical más que un grupo al uso, con el productor rumano Michael Cretu como líder y coordinador, que ha publicado ya ocho álbumes de estudio en los que se experimenta con una mezcla de música electrónica, new age, música sacra y étnica, música de baile y retales pop. Su penúltimo trabajo, sin ser lo peor del mundo, sí que fue decepcionante. Pecaba de aburrido y previsible, y dejaba la sensación de haber invertido nuestro valioso tiempo en una actividad sin demasiados réditos. The Fall of a Rebel Angel ("La caída de un ángel rebelde"), como se titula el octavo álbum de Enigma, tenía todos los visos de ser todavía más rutinario, todavía más decadente. Por suerte, a mi humilde juicio no lo es.

 El ángel caído de la portada.

Hay unos cuantos elementos en The Fall que, aunque podrían parecer pura pretensión, sacan el álbum de la deriva creativa de Enigma. Cretu articula el álbum como una experiencia narrativa, esto es, como una pequeña historia por episodios escrita con ayuda del libretista Michael Kunze que va desarrollándose tema a tema. Como no es del todo sencillo entender este desarrollo, la edición completa del álbum incluye un segundo CD en inglés, francés y español que explica, como si de un audiolibro se tratase, lo que sucede en cada tema. Una edición de superlujo incluye, además, una serie de láminas en las que el pintor Wolfgang Beltracchi (que también diseña la portada del álbum) se inspira en estos episodios para hacer todavía más rica la narración. Tampoco es que la historia tras la música sea la pera limonera, ya que abunda bastante en el rollito religión-sexo-autodescubrimiento que casi siempre se asocia al espíritu musical del proyecto de Cretu. Pero la experiencia es curiosa, original, y funciona gracias sobre todo a que la música, que es lo que de verdad interesa, está a la altura.

Michael Cretu se encuentra con Beltracchi.

El primer álbum de Enigma, aquel ya lejano MCMXC a.D. (1990) funcionaba sobre todo por lo sensual de sus texturas y lo atrevido de sus atmósferas medio sacrílegas, todo ello amalgamado gracias a un trabajo de producción que para la época era el no va más. The Fall of a Rebel Angel quiere volver a aquellos primeros tiempos mediante una delicadísima labor de estudio que lo convierte en una experiencia sonora envolvente y muy poderosa. Los temas tienen cuerpo y personalidad, pese a que en la primera escucha se nos escapan muchas cosas. Recomiendo unas cuantas pasadas más antes de emitir cada cual su juicio, que en mi caso ha ido mejorando sustancialmente. Me gustan los temas cantados o recitados (estupendos Mother y Amen), me encantan los pasajes instrumentales (maravillosos Diving y Confession of the Mind) y creo que funcionan perfectamente todos los grises de esta escala entre música pura y voces con protagonismo.


Amen

Sí que le tengo que poner una pega principal a The Fall of a Rebel Angel, y es la falta de uno de esos temas con gancho que convirtieron a Enigma en sinónimo de colorido y fantasía en los noventa, esto es, algo como Return to Innocence o Gravity of Love, que aquí habría servido como punto de referencia, como piedra de toque para apoyar el notabilísimo despliegue artístico del álbum. El tema Sadeness (Part II), que funciona muy bien como eficaz centrocampista, no marca goles. Se han sustituído los míticos y ya muy trillados cantos gregorianos por una versión vanguardista de la Tocata y Fuga en re menor de J. S. Bach, y la verdad es que el tema recuerda poco o nada al single estrella de MCMXC a.D., salvo en su erotismo latente. 


Sadeness (Part II)

En el resto del álbum, ya que lo mencionamos, no se utiliza el gregoriano como elemento protagonista, quizá en algún punto como sutil elemento marginal, aunque sí que se emplean murmurantes coros mixtos que parecen llevar a cabo alguna clase de invocación maléfica. No olvidemos que el título del álbum, la portada y el título de algunos temas (incluídas las significaciones del número 8) tienen resonancias demoníacas, dantescas.

Por lo menos ha tenido buen tino Cretu al dejar a un lado al cantante Andru Donalds, que transmitía cada vez menos en sus anteriores colaboraciones, y contar con gente como Nanuk, Aquilo y sobre todo Anggun, la chica que cantaba Snow in the Sahara.

Vídeo promocional del tema Oxygen Red, con Anggun.

Que tampoco se asuste nadie con todo el asunto de la iconografía, porque el tema del ángel caído tiene más que ver con el proceso de renacimiento personal del protagonista de la narración que con ningún culto satánico, por mucho que a Michael Cretu le encante causar controversia. Lo dicho, un buen álbum que, pese al grave defecto antes mencionado, es muy digno de recomendación y de colección.


miércoles, 7 de diciembre de 2016

La portada de Return to Ommadawn.

Gracias al fantástico seguimiento que lleva a cabo el blog Mike Oldfield's Exposed, aquí tenemos la portada del nuevo álbum de Mike Oldfield, Return to Ommadawn. Aparece en Amazon.es y por ahí puede verse el 20 de enero como fecha de salida. Parece obra del mismo artista que diseñó la portada del reciente LP Suite 1984.


Se comenta también que Oldfield es seguidor de Juego de Tronos, y aunque ni en la serie ni en la saga literaria aparece una oscura ciudad sobre el caparazón de una tortuga o crustáceo gigantesco (¿Puede ser una vaga referencia al Mundodisco de Terry Pratchett?), la verdad es que la imagen entronca con esos ciertos matices de literatura fantástica a lo Tolkien que parecían impregnar algunos pasajes de las obras épicas del músico en los setenta. También hay una posible inspiración en las portadas (con pequeñas "islas" flotantes) que realizaba Roger Dean para álbumes de rock progresivo, por ejemplo de bandas como Yes.

Me parece una portada maravillosa, sencillamente genial tanto por la ilustración en sí como por el hecho de que no repite u homenajea la del álbum de 1975.

ACTUALIZACIÓN

Aquí pongo un extracto de la intro del álbum:

sábado, 3 de diciembre de 2016

Jean-Michel Jarre - OXYGENE 3


1. Oxygene part 14 (5:27)
2. Oxygene part 15 (6:40)
3. Oxygene part 16 (6:50)
4. Oxygene part 17 (4:20)
5. Oxygene part 18 (2:48)
6. Oxygene part 19 (5:45)
7. Oxygene part 20 (7:59)

Vale, a ver por dónde empezamos... todavía estoy digiriendo buena parte del nuevo álbum de Jarre, lanzado a la venta ayer mismo, y me resulta muy difícil saber si dentro de un tiempo será un disco al que acudiré de vez en cuando o si se quedará haciendo bulto en la estantería donde guardo los CDs. Una buena señal es que lo he escuchado al completo tres veces (una más mientras escribo) y sigo teniendo gana de ponerlo a sonar. En cualquier caso, y para no dar la impresión de que venía con el arma cargada tras los discutibles dos volúmenes de Electronica, diré que hace casi treinta años -de mis treinta y siete- que sigo a Jarre y deseaba con todas mis fuerzas un trabajo potente que reafirmase su debilitada identidad como creador. Lo he comprado con ilusión. Tras llegar a su final 39 minutos después, no sé si Oxygene 3 es el trabajo que quería, pero al menos no es el que me temía.

 Contraportada del CD.

Oxygene 3 no parte del punto en el que se quedó Oxygene 7-13, sino que más bien quiere regresar al sonido del primer disco, a su carácter denso y atmosférico. Si en la secuela de 1997 teníamos una obra magnífica de arquitectura conceptual a base temas recurrentes que buscaba una coherencia sonora a base de desarrollos melódicos, en Oxygene 3 son las texturas aéreas las que dan cohesión al álbum. Es como si al Oxygene original le hubiesen quitado las frases melódicas y se hubiese quedado en una carcasa de texturas. A excepción del obligado tema radiable Oxygene 17 y poco más, la práctica totalidad del álbum surge de un planteamiento a nivel rítmico y atmosférico, no melódico. Las pocas melodías que queremos vislumbrar son más bien vaivenes tonales que buscan un desarrollo musical de estas texturas, y no un fin en sí mismo. Es un Oxygene minimalista, si queremos verlo así, y en mi modesta opinión, el experimento como conjunto funciona más o menos bien.

Funciona como conjunto, aunque no todo lo que Jean-Michel planta termina de florecer. La experiencia del oyente se resiente demasiado de una primera mitad -aproximadamente- con temas demasiado largos y en los que casi se diría que no pasa nada. Hablo de Oxygene 14, 15 y 16, tres piezas con sus virtudes, pero que se alargan más de lo deseable sin que parezcan llegar a ninguna parte. Lo peor es que cualquiera de las tres podría pasar perfectamente por un tema de baile al que se hubiese borrado el chunda-chunda. Haced la prueba, imaginad un ritmo bakala machacón mientras escucháis la primera mitad del disco, y lo comentamos por ahí abajo. En realidad, veo venir que el propósito de Jarre es ofrecer estas piezas en concierto, esta vez sí, con un ritmo potente. Pero en un álbum que van a comprar sus seguidores de siempre... no ha tenido el valor suficiente. Se ha quedado con las ganas. La segunda mitad del disco, en mi humilde opinión, sí que es digna de las enormes expectativas levantadas.

El vídeo oficial de Oxygene 17

Oxygene 17 es un tema que, en el contexto del álbum, resulta menos prosaico que en su escucha aislada. Es verdad que contiene un fraseado melódico propio de una rave, pero también hay en él una segunda melodía, una base rítmica y un fondo aéreo marca de la casa Jarre que lo rescatan amablemente de la cutrez. Muy sorprendende y delicado es Oxygene 18, un tema ambient demasiado corto que podría haberse desarrollado hacia algo realmente grande, aunque el francés lo deja en una dulce anécdota. Todo lo contrario a lo que sucedía en los tres primeros cortes. En Oxygene 19 sí que estamos esperando de veras que de pronto empiece el ritmo discotequero tras algún que otro subidón-y-pausa en el que he cruzado los dedos para que tal cosa no ocurriese. No ocurre, y la verdad es que al final no se queda un mal tema, gracias a que evoluciona y progresa de un modo interesante. Esta es la pieza que dio origen al álbum durante la composición de Electronica.


Unos extractos de los temas, publicados antes del lanzamiento oficial.

Oxygene 3 tiene un gran final, y eso contribuye a que la experiencia concluya con buen sabor de boca. Oxygene 20, el último tema de la trilogía, brilla con luz propia gracias al sonido de órgano de iglesia de su primer tramo, y sobre todo gracias a su denso y mayestático desarrollo posterior, enormemente grandioso, cósmico y estremecedor. Suena por la zona media, con timidez, la melodía de Oxygene 6, suponemos que como una forma de cerrar el círculo.

Lo mejor de Oxygene 3 es el detalle que ha puesto Jean-Michel en el sonido y los efectos de cada tema. La labor de ingeniería es soberbia, ya que hasta en los fragmentos menos inspirados es posible sumergirse sensorialmente. Lo peor es la sensación que queda de que Jarre no ha trabajado todo lo que debería las composiciones. Quizá se deba a la idea que tenía el músico de que el álbum surgiese en su cabeza de manera inmediata, espontánea, pero cualquiera a estas alturas habría sido consciente de que el talento de aquel joven ya no es tan brillante. Lo que no da el genio lo puede dar la constancia, y pienso que Jarre ha confiado demasiado en el primero y ha descuidado la segunda. De todos modos, hay que concederle el haber logrado el objetivo más difícil de todos los que tanto él como nosotros nos planteamos antes de pulsar el botón "play": que Oxygene 3 nos transportase, aunque fuese solo a ratos, al peculiar e irrepetible sonido del primer álbum. Creo que lo logra con solvencia, mejor incluso que en Oxygene 7-13, por mucho que, en todos los demás aspectos, aquella primera secuela fuese muy, muy superior a esta.


viernes, 2 de diciembre de 2016

Feliz 40 cumpleaños, Oxygene.

El álbum Oxygene (1976) de Jean Michel Jarre cumple hoy 40 años. A la espera de poder escuchar como es debido su Oxygene 3, que se ha publicado hoy mismo, toca reivindicar -con mucho gusto- un álbum mítico como pocos en la evolución de la música instrumental contemporánea en general, y de la música electrónica en particular. Sin que Oxygene fuese un pionero, ya que en 1976 ya se habían publicado algunos clásicos imprescindibles de la electrónica "pura", son innumerables las puertas que abrió Jarre para lograr que la música realizada con sintetizadores fuese conocida por el público más general y pudiese cosechar grandes éxitos comerciales.


Creo que Oxygene está exactamente donde se merece en el mundillo de la cultura popular. Es un álbum del que uno o dos temas suenan con frecuencia en los medios, que la gente conoce aunque no necesariamente sea experta en las músicas que comentamos por aquí. Personalmente, creo que no es el mejor álbum de su autor, pero es verdad que fue el primer paso de un todo mucho más grande. Su escucha deja un poso especial que no puede desdeñarse en ningún caso: ese sonido planeador, frío y oscuro, cósmico y lúdico a ratos, con luces y sombras en varios aspectos. No puede negarse una inspiración más que evidente de Popcorn en el temazo Oxygene IV, y también me da la sensación (por ejemplo en el quinto tema) de que algunos de sus movimientos están a medio cocinar, de que había lugar para algo más de elaboración y quizá para algunos minutos extras de música que redondeasen un poco más la experiencia. Entiendo, no obstante, que su frescura y su relativa brevedad son parte de su magia imperecedera.


Jean Michel Jarre comenzaría con fuerza, a la tercera y tras dos álbumes previos poco conocidos, una carrera llena de éxitos y favor popular que lo embarcarían en enormes proyectos en vivo, además de una discografía espectacular en la que cabrían la experimentación y el puro embeleso del placer culpable. Volvería a Oxygene en 1997 con el fabuloso Oxygene 7-13, y pronto comentaremos por aquí su tercera -y parece que última- entrega. Para mí, escuchar el álbum original es como jugar a uno de esos juegos clásicos de consola de 8 bits: es verdad que hoy hacen juegos más llamativos y ruidosos, pero el saborcillo clásico y la capacidad de inmersión de aquellos tiempos ingenuos no hay quien los repita.


sábado, 19 de noviembre de 2016

Un vistazo al último recopilatorio de Pink Floyd.

No, no me he gastado medio sueldo en el estuche de 27 discos The Early Years 1965-1972 que ha salido hace poco, pero sí que me he hecho con el más modesto estuche Cre/ation, que recoge una muestra de los contenidos de su hermano mayor. Un recopilatorio de otro recopilatorio, esta vez en un doble CD.

El mastuerzo que ha publicado Pink Floyd te ocupará media estantería.

Lo malo es que Cre/ation sigue conteniendo temas demasiado trillados, en vez de centrarse completamente en cortes inéditos que le darían un valor extra. Otra vez nos topamos con Arnold Layne oliendo bragas en el tendedero, See Emily Play, Jugband Blues y los "oldies" inevitables de la época psicodélica de la banda que, por mucho que vengan remezclados o restaurados o qué sé yo, no son rivales, en interés al menos, para otras muchas cosas que se han quedado fuera y para las que habrá que pasar por caja acudir al primo Torrente, de apellido Flac.

El caramelito-resumen.

No obstante, por ahí andan unos cuantos temas en vivo y relativas rarezas muy interesantes, por ejemplo unos cuantos instrumentales de la B.S.O. Zabriskie Point (1970), el filme de culto de Antonioni. Tampoco es que las remezclas estén nada mal (ese Childhood's End es glorioso), pero sigo pensando que Cre/ation es un estuche descafeinado aun a sabiendas de que sólo pretende ser un premio de consolación.

Childhood's End

En fin, no todos somos lo bastante mitómanos como para gastarnos entre 500 y 800 euros, según qué usurero y oportunista revendedor te lo ofrezca, pero un CD doble a precio de sencillo con algo de música inédita de Pink Floyd no es la peor opción del mundo. Eso sí, queda pendiente decir por aquí un par de cosillas sobre el práctico, perdurable y útil formato digipack que se impone actualmente. Va a arder Troya.

Esto encontrará quien compre la caja grande.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

"Delectus", el enorme estuche de Vangelis que llega en febrero.


Se trata de una antología que recoge trece álbumes completos del compositor griego, en concreto todos los publicados en su día por Vertigo y Polydor. Ahí están los bien conocidos L'Apocalypse des Animaux, China, Antarctica, Opera Sauvage, Chariots of Fire y Soil Festivities, y sobre todo algunos más complicados de adquirir actualmente: Earth, Mask, Invisible Connections (yo mismo tuve que rascarme el bolsillo en Amazon) y See You Later, que por fin contiene tres de los temas que se descartaron para su publicación en 1980, titulados Neighbours Above, My Love y Domestic Logic 1.


Completan el cupo los tres primeros trabajos a dúo con Jon Anderson, que son Short Stories, The Friends of Mr. Cairo y Private Collection, en el último de los cuales se incluye como bonustrack la canción Song Is, también inédita en CD.

Song Is

Todo ello va acompañado por un libro extenso con fotografías inéditas, y los CDs están ordenados en estuches tipo funda de LP. La imagen promocional lo muestra todo. Ahora toca preguntarse si nos interesa la caja por aquello del coleccionismo o por conseguir álbumes complicados, o por los temas extras simplemente. Desde luego, quien se haya acercado sólo un poco a la obra de este artista puede hacer aquí una de las mejores adquisiciones discográficas de su vida, por mucho que cueste algo más de 100 euros.

martes, 1 de noviembre de 2016

Jocelyn Pook - UNTOLD THINGS


1. Dionysus (5:00)
2. Red Song (4:08)
3. Upon This Rock (5:15)
4. Yellow Fever Psalm (5:00)
5. Hell, Fire and Damnation (5:20)
6. Take Off Your Veil (4:56)
7. The Last Day (4:57)
8. Saints and Sinners (4:11)
9. Butterfly Song (3:39)
10. Calls, Cries and Clamours (3:28)
11. Saffron (4:31)

A Jocelyn Pook le tocó la lotería cuando su música sonó en la película Eyes Wide Shut (1999). Venía de recibir una formación clásica como intérprete de viola, y logró irse abriendo camino gracias a su colaboración con grupos como The Communards, aunque fue su encuentro con Peter Gabriel y su productora Realworld el que la situaría en su senda actual como compositora de bandas sonoras. De aquella polémica cinta de Stanley Kubrick, quizá lo más recordado sea la escena del baile de máscaras y la posterior orgía a la que acude furtivamente Tom Cruise, y en la que el tema Masked Ball se convirtió en arquetipo musical del ritual oscurantista. Pook no volvería a componer álbumes de estudio como tales, salvo por la excepción que hoy nos ocupa, Untold Things ("Cosas nunca dichas", 2001).

Untold Things es a la vez una autoexploración de las habilidades musicales de Pook y un homenaje espectacular al sonido multiétnico de Realworld. Para Gabriel y su gente, Jocelyn Pook había trabajado como músico acompañante, y la compositora explica que el álbum es "un reflejo de la labor que realizaba en directo en aquella época". Francamente, debo decir que Untold Things es un trabajo de una calidad soberbia, pero que, tal como sucedía con su anterior trabajo Flood (1999), logra llevarme con rapidez a un estado de melancolía no del todo cómoda.

Contraportada

Tampoco estoy diciendo que el álbum sea oscuro o deprimente. Nada más lejos de la realidad, ya que los temas son exquisitos en su instrumentación, en el uso de voces líricas "académicas" (especialmente la de Melanie Pappenheim) junto a otras de carácter étnico, e incluso en su relativa variedad de ritmos y tonos. Lo que sucede es que la mayoría de los cortes del disco tienen esa cualidad religioso-místico-apocalíptica un tanto esquiva y difícil de definir que caracteriza la discografía de la artista. 


Dionysus

El álbum se abre con Dyonisus, un tema tenso y denso que puede recordar a los temas en latín de Enya, pero más desgarrado. Siendo un corte estupendo, creo que influye demasiado en la percepción que se pueda tener del resto del álbum. No es un tema demasiado representativo de lo que vendrá después. Red Song es mucho más amable y sencillo, con una melodía dulce y arreglos de cuerda que lo hacen funcionar de un modo más íntimo. El solo de viola y los coros son maravillosos.


Red Song.

Upon this Rock ("Sobre esta roca") combina una primera mitad con cánticos de corte islámico con un segundo tramo en el que se añade un poderoso fondo de violines que podría tener influencias de Michael Nyman. Yellow Fever Psalm ("Salmo de la fiebre amarilla") nos trae una buena dosis de melancolía, de nuevo muy dulce gracias a la viola y las voces corales. Hell, Fire and Damnation ("Infierno, fuego y condenación") nos sumerge en un ambiente oscuro con su cántico en latín a lo gregoriano, muy ritualista y atmosférico. Take Off Your Veil ("Quítate el velo"), muy rítmica, posee connotaciones épicas medio-orientales. The Last Day ("El último día") contiene varias voces que se yuxtaponen, además de arreglos de cuerda. Es un tema con reminiscencias de la India, de esencia minimalista, en el que se demuestra la habilidad de Pook para hacer que las voces suenen como instrumentos, y los instrumentos como voces.


Hell, Fire and Damnation

Saints and Sinners ("Santos y pecadores") posee un sonido muy medieval en el que de vez en cuando se cuelan pinceladas orientales. Interesante contrapunto. Butterfly Song ("Canción de la mariposa") emplea unas voces distorsionadas electrónicamente como fondo al comienzo, aunque después se recurre a arreglos más orgánicos. Es un tema muy contemplativo y evocador. Calls, Cries and Clamours ("Llamadas, gritos y clamores"), de título muy descriptivo, salta de cabeza a algún lugar de África con una contraposición de voces densa y magistral sobre un estupendo lecho de percusiones. Finalmente, Saffron ("Azafrán") es una especie de canción de cuna. El tema fue utilizado en una serie de la BBC.


Calls, Cries and Clamours

Una edición especial lanzada posteriormente incluye dos temas extras, Adam's Lullaby y Ave Maria, cantadas por Natacha Atlas. 

Edición especial y extendida del álbum.

La experiencia es poderosa y no hay muchos reproches que hacer a las composiciones o a su ejecución, salvo quizá que la principal voz coral femenina llega a hacerse repetitiva en varios puntos. Recomendaría escucharlo en varias sesiones más que de un tirón. Untold Things es el perfecto ejemplo de cómo fusionar diferentes músicas del mundo para lograr un todo unificado y coherente, con las vistas puestas en lograr un resultado artístico brillante mediante la experimentación y la falta de prejuicios. Altísima calidad.


domingo, 16 de octubre de 2016

Wim Mertens - VERGESSEN


1. Inergys (3:08)
2. Circular Breathing (3:47)
3. Mildly Skeeming (7:10)
4. 4 Mains (3:11)
5. Multiple 12 (6:39)
6. Inergys (Reprise) (7:00)

Algo tiene la música clásica contemporánea que hace sentir recelos a buena parte del público mayoritario. Cuando hablamos del academicismo más representativo, y pese a que en los últimos años la cosa se ha diversificado, la imagen general es la de un mundo de melodías inexistentes o difíciles de seguir, silencios prolongados, ruidos mezclados con música... es un poco como cuando un neófito entra en una galería de arte vanguardista, que lo mismo te topas con un lienzo de seis metros lleno de salpicaduras que un retrete de oro puro. 

En una franja estrecha entre lo académico y lo popular se encuentra un grupo de artistas de los llamados minimalistas, en general bastante diferentes entre sí pero con características que los acercan a uno u otro lado, a veces con distintos grados de éxito en su habilidad para atraer al público. En el lado "difícil" nos encontraríamos con gente como Steve Reich o Terry Riley, y en el "fácil" (siempre con sus peros), sonidos de mayor alcance mediático como los de Michael Nyman o Yann Tiersen. Philip Glass, quizá el artista más representativo del subgénero, andaría entre dos aguas. Si me pidiesen que señalase al músico minimalista más cálido, con mayor capacidad para coincidir con los potenciales gustos del público, seguramente me quedaría con Wim Mertens.

Otra versión de la portada.

Todo un erudito sobre su propio campo de trabajo, el belga no solamente ha ejercido como compositor, sino también como musicólogo divulgador, presentador y productor de programas de radio. Mientras encontraba su camino como músico, llegó a grabar incluso un interesante álbum experimental (For Amusement Only) que contiene piezas inspiradas en los videojuegos ochenteros de primera generación. Vergessen (1982), uno de los primeros trabajos del Mertens clasicista, con temas totalmente propios, es bastante influyente en la configuración de su estilo posterior. Por aquel entonces, Mertens publicaba sus álbumes con el nombre de Soft Verdict, que en realidad venía a ser el nombre de su ensemble completo. Sería más adelante cuando el artista que nos ocupa comenzaría a firmar en solitario sus portadas.

Vergessen comienza con la interesante pieza Inergys, basada al principio en fugaces fraseados melódicos entrecortados que van creciendo en complejidad hasta crear un entramado musical completo. La plácida Circular Breathing ("Respiración circular") se asienta sobre un delicado fondo de dos pianos y desarrolla una sutil melodía de saxofón. Totalmente distinta pero también muy Mertens es Mildly Skeeming ("Conspirando tranquilamente"), con una progresiva y cautivadora superposición de instrumentos sobre un fondo de cromorno, un instrumento medieval de sonido áspero. 


4 Mains

4 Mains es considerada hoy en día una obra esencial del repertorio del músico, una pieza rápida con protagonismo del piano a cuatro manos, con una melodía algo menos árida de lo habitual en el minimalismo "duro". No suelen hablar bien los críticos de Multiple 12, quizá porque es un corte predecible y repetitivo, como para principiantes en el género, pero no deja de ser un ejercicio elegante gracias al sonido de la viola. El álbum se cierra con un largo "reprise" del tema inicial Inergys, esta vez enfocado de un modo menos agresivo, más cálido, con otra instrumentación que lo acerca a la horizontalidad.


Inergys (Reprise)

Acompañan a Mertens el piano de Hans François, el arpa de Gyde Knebusch, la trompa de Herman Lemahieu, el flautín de Marylyn Maingart, el clarinete de Roger Nupie, otro clarinete y un saxo de parte de John Ruocco, el bajo de de Karel Vereertbrugghen, la percusión de Pieter Vereertbrugghen y la viola de Frans Vos. Vergessen, en fin, no es uno de los álbumes más esenciales de Wim Mertens, pero sí que tiene su importancia como establecedor de su sonido personar. Tampoco está mal si queremos introducir el minimalismo a algún novato que se pueda asustar ante obras más empecinadas.

domingo, 2 de octubre de 2016

Jean-Michel Jarre convertirá Oxygene en trilogía.


A través de su cuenta en Facebook, Jarre ha anunciado que el 2 de diciembre saldrá a la venta un nuevo álbum que de momento se titula Oxygene 3, si bien por una cuestión de coherencia debería llamarse más bien "Oxygene 14-20". No me atrevo a especular acerca de si ha sido un verdadero ataque de inspiración repentina o una forma de enderezar el rumbo tras la irregular acogida de su proyecto doble Electronica, todavía muy reciente, pero me inclino por lo segundo. En todo caso, me ha hecho "zas, en toda la boca" porque al final de mi última crítica vaticinaba varios años de sequía por parte del francés. Admito que me alegro de haberme equivocado.

Portada original de Oxygène (1976).

Según explica el músico, durante las grabaciones de Electronica trabajó en un tema que ha terminado convirtiéndose en Oxygene 19, y que le sonó como si el álbum Oxygene (1976) hubiese sido compuesto en la actualidad. A partir de esta epifanía, y en pocas semanas, ha completado por sorpresa un nuevo trabajo que es secuela directa de su disco más conocido. En aquellos tiempos, explica Jarre, se vio muy limitado por las posibilidades técnicas del momento, pero en la nueva entrega que se avecina ha procurado mantener el enfoque "minimalista". En resumen, que Jarre parece mantener cierta visión purista sobre su propio pasado que muchos de nosotros pensábamos que había abandonado del todo. Otro error por mi parte del que también me alegro.

 Portada de la secuela de 1997.

Recordaremos que en 1997 se publicó la muy digna continuación Oxygene 7-13, que hasta este momento ha sido vista como el punto y final del Jarre de las estructuras sinfónicas, de las suites cósmicas, del enfoque más o menos conceptual. Personalmente, y reconociendo el enorme poder mediático que tuvo aquella primera y seminal entrega, siempre me he decantado más por la redondez épica de Equinoxe (1978) o por la valentía de Zoolook (1984), pero es evidente que Oxygene posee ese aura de mito que lo hace digno de revisiones periódicas, como la regrabación eficaz pero innecesaria de 2007.


La regrabación de 2007 incluía un dvd en 3D (para ver con gafas coloreadas) que no estaba nada mal.

Como decíamos, y a falta conocer nuevos datos mientras la campaña publicitaria va ampliándose, sabemos que el álbum se publica el 2 de diciembre, coincidiendo con el 40 aniversario del Oxygene original. Al parecer, también podrá adquirirse en un estuche junto a las dos entregas anteriores, en CD, en vinilo y en formato libraco de sobremesa. A ver cuántos minutos tardan los miserables de siempre en comprar cualquier edición limitada que salga del álbum para revenderla en ebay a precio de oro. Por cierto, hay portadas para el propio Oxygene 3, el rebautizado Oxygene 7-13 (no me gustan nada estas cosas) y el pack, la última encabezando la entrada.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Vangelis - ROSETTA


1. Origins (Arrival) (4:21)
2. Starstuff (5:15)
3. Infinitude (4:30)
4. Exogenesis (3:33)
5. Celestial Whispers (2:31)
6. Albedo 0.06 (4:45) 
7. Sunlight (4:22)
8. Rosetta (5:02)
9. Philae's Descent (3:05)
10. Mission Accomplie (Rosetta's Waltz) (2:12)
11. Perihelion (6:35)
12. Elegy (3:07)
13. Return to the Void (4:20)

Ayer mismo echamos mano al flamante nuevo álbum de Vangelis Papathanassiou, uno de los mayores monstruos musicales que quedan rondando por ahí. Con una edad ya considerable y una discografía que produce mareos por lo extensa y por lo magnífica, el griego bien podría haberse jubilado hace tiempo, y sin embargo su agenda sigue estando bastante cargada de proyectos para documentales y películas. En muchos casos, estos encargos le llegan por parte de amigos personales y suele tratarse de obras modestas con las que un simple "toque Vangelis" cumple a la perfección con las aspiraciones de cada uno. En realidad, podemos admitir que Vangelis está más o menos encallado en un estilo compositivo muy clasicista desde los años noventa, aunque no tengo tan claro que esto vaya en paralelo con una actitud más perezosa ante el hecho de componer o interpretar. Al parecer, su ritmo compositivo no ha bajado precisamente. En cualquier caso, sí que se va haciendo cada vez más rara la aparición de nuevos álbumes de estudio. El último fue, si mal no recuerdo, la versión para el teatro de Chariots of Fire, publicada en 2012.


Un vídeo promocional que incluye imágenes de Vangelis grabando el álbum.

A su vez, el "toque Vangelis" siempre ha estado asociado acertadamente al espacio, y son varios los trabajos del músico relacionados con estas temáticas. Así de pronto recuerdo Albedo 0.39 (1976) y Mythodea (2001), amén de sus préstamos para la inolvidable serie Cosmos de Carl Sagan. No es raro que entre los encargos que llegan a sus manos se encontrase, hace un par de años, nada menos que el de la ESA (Agencia Espacial Europea) para poner música a las grabaciones de vídeo que se realizaron de la primera misión destinada a aterrizar en un cometa. No sabemos si por motivos de recaudación de fondos o por puro carácter promocional de la exploración espacial, la ESA montó toda una campaña mediática, sobre todo en YouTube, para dar a conocer todos los detalles del aterrizaje de Philae en el cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko. Philae es el pequeño vehículo con ganchos que -no sin tropiezos- consiguió encaramarse al cometa, y Rosetta es el nombre de la sonda mayor de la que se separó Philae. No ha pasado todavía un mes desde que se confirmó con alivio que la pobre Philae sí que está enganchada a la roca cósmica con forma de cacahuete que aparece en la portada del álbum.

Vangelis consigue algo complicado en este momento de su carrera: sorprender. Ojo, porque no estamos hablando de que Rosetta sea desde ya uno de sus discos clásicos, un puntal de su trayectoria como compositor. No lo es. Pero sí que consigue innovar, salirse del esquema algo predecible de obras anteriores para ofrecer un trabajo que conjuga su actual carácter sinfónico con algunos de sus mejores sonidos electrónicos "puros" de sus mejores tiempos. Es un excelente ejemplo de lo que alguien como él puede seguir aportando a la música cósmica.

 Contraportada

Origins (Arrival) comienza con notas grandiosas, las propias del Vangelis posterior a 1492: Conquest of Paradise, pero en un par de minutos irrumple una excelente secuencia de sintetizador que nos devuelve momentáneamente a sonidos clásicos como los del álbum Spiral. Con unas sutiles transiciones de campanillas muy a lo Blade Runner comienza Starstuff ("Materia estelar"), un tema pausado y muy cósmico, con una amplitud sonora impresionante. Infinitude es el regreso a los noventa, con notas de piano y coros computerizados, aunque sin abundar en lo meramente melódico. Exo Genesis viene a recordar, con su constante teclado inquieto y sus toques de percusión cristalina, a algún fragmento del ya lejanísimo Ignacio mezclado con una tenue melodía solemne. Celestial Whispers ("Susurros celestiales") es un Vangelis totalmente nuevo por la dulzura ingenua de la melodía y su carácter soñador, muy suave, casi puramente ambiental. 


Un fragmento de Origins (Arrival)

No es que Albedo 0.06 sea un remake del portentoso álbum de 1976 más allá de su título, pero regresamos a un tema enérgico, sostenido por una potente secuencia que vuelve a hacernos viajar al pasado cósmico de su autor. Sunlight ("Luz del sol") es una pieza solemne pero elegante, nada machacona con la melodía pero sí muy reconocible como propia del Vangelis de las últimas décadas. Con el tema homónimo al álbum nos llevamos otra agradable sorpresa. Rosetta contiene la melodía más marcada del álbum, interpretada con un sonido como de arpa, sintético pero a la vez muy orgánico, muy mediterráneo además, y con un punto melancólico maravilloso. Es el tema estrella del disco, o al menos el que tiene visos de recordarse en futuros recopilatorios.


Rosetta

En Philae's Descent ("Descenso de Philae") encontramos una pieza nerviosa y optimista, prácticamente un corte incidental de banda sonora de cine, con un Vangelis que vuelve a recurrir a sus primitivas percusiones como hacía tiempo que no las escuchábamos. Con Mission Accomplie (Rosetta's Waltz) terminan las tribulaciones de Philae y lo celebramos con un fabuloso vals cósmico marca de la casa. 


En el vídeo de la ESA Philae's Journey sonó un tema parecido, que no idéntico, a Philae's Descent.


El vídeo original de la ESA con Rosetta's Waltz como banda sonora.

Si queríamos secuencias, en Perihelion nos vamos a enterar. Se trata de un tema largo que ensambla varios fragmentos bien diferenciados y en el que se cuelan sonidos que Vangelis no utilizaba desde la noche de los tiempos. Es lo más experimental del disco, en el mejor sentido de la expresión. Lo mejor es la sensación que deja de que podremos descubrir nuevos detalles en posteriores escuchas. Elegy es en esencia una despedida casi eclesiástica, una sobria pieza melódica previa al epílogo del álbum. Y finalmente, Return to de Void ("Regreso al vacío") es una composición minimalista y muy galáctica, casi digna del desaparecido Tomita, que parece invitarnos a flotar en la solitaria negrura del espacio. Un gran final.

Rosetta está estructurado, en esencia, como una narración musical del desarrollo de la misión de la ESA, esto es, la sonda despega de la Tierra y viaja por el Sistema Solar mientras, a su vez, el cometa "despierta" al salir de la lejanía cósmica y aproximarse al Sol. A continuación viene la lucha por lograr el anclaje de la sonda en el cometa. Todo sale bien -demasiado bien, si comparamos la música con lo que realmente sucedió- y, en fin, la misión es un éxito y el cometa completa su órbita alrededor del Sol y vuelve a alejarse y sumirse en el silencio. Un muy buen álbum que todo seguidor de Vangelis disfrutará muchísimo. Por cierto, antes del clásico enlace a Spotify pongo un link a la página oficial del disco, que hará las delicias de los amantes de los videojuegos matamarcianos: http://www.vangelisrosetta.com/


domingo, 18 de septiembre de 2016

Genesis - TRESPASS

 

 1. Looking for Someone (7:08)
2. White Mountain (6:43)
3. Visions of Angels (6:53)
4. Stagnation (8:49)
5. Dusk (4:14)
6. The Knife (8:56)

Ya ha pasado mucho tiempo desde que alguien me recomendó un análisis en condiciones de la discografía de Genesis, ya que otro de los grandes grupos del progresivo como es Pink Floyd ya ha tenido abundante espacio en nuestro blog. Y lo seguirá teniendo, considerando la nueva tanda de lanzamientos que se avecina. Pero toca Genesis, y tengo que admitir que la idea de empezar por el principio se me ha torcido. Me cuesta mucho trabajo conectar con su primer y caótico álbum, From Genesis to Revelation (1969), por lo que he pasado directamente a Trespass (1970), que está más acorde con la clase de prog-rock que sigue teniendo potencial para gustar a los recién iniciados.

 Despliegue de portada y contraportada.

A finales de los años sesenta convivían diferentes tendencias dentro del rock, entendido éste en un sentido mucho más amplio del que le solemos dar hoy en día. El progresivo ya daba sus primeros pasos, aunque todavía estaba entretejido fuertemente con la psicodelia, el free jazz, el experimentalismo con tintes folk del sonido Canterbury... Trespass tiene un poco de cada uno de ellos, y por eso es acertado mencionarlo como uno de los álbumes decisivos en la configuración de lo que hoy conocemos como rock progresivo en su forma definitiva. Un LP decisivo, sí, pero no por ello es considerado un clásico de forma unánime. Sin ser un álbum maldito, en realidad Trespass suele mencionarse todavía como una obra inmadura, primero porque el carácter barroco de las composiciones de Genesis cede ante un tono melódico bastante estable; segundo, porque la banda aún no incluye a sus componentes más clásicos.

 Con estos diseños tan chulos se presentaban las letras.

A la guitarra y la batería están, respectivamente, Anthony Phillips y John Mayhew. Sabemos que, en la cumbre de su popularidad, estos instrumentos tendrían nombres tan resonantes como los de Steve Hackett y Phil Collins. Ya estaban a bordo, eso sí, los cerebros de Tony Banks (teclados) y Mike Rutherford (guitarras), amén de la voz hiperactiva de Peter Gabriel, que además aporta esa flauta tan importante para lograr el sabor plácido y pastoral que impregna Trespass. En cualquier caso, se trata de un trabajo hacia el que los propios músicos han mostrado algunos resquemores, y sobre el que muchos aficionados se enzarzan en discusiones sobre cuáles son sus mezclas y remasterizaciones más idóneas, las que "aplanan" el álbum para hacerlo más bucólico, o las que acentúan ciertos instrumentos para que suene más a rock.

 Despliegue del interior de la funda del vinilo.

Trespass ("irrupción") comienza con Looking for someone ("Buscando a alguien"), que es bastante melódica pero al mismo tiempo tiene la clásica característica estructural de un tema de Genesis: fraseados muy diversos unidos entre sí a modo de collage melódico, con Gabriel aportando la argamasa teatral al conjunto. White Mountain ("Montaña blanca") es delicada y muy melódica, exquisita en sus guitarras y su teclado y con un ritmo arrebatador. Quizá sea el tema más campestre del disco, entre otras cosas por su letras: una historia fantástica protagonizada por lobos.


White Mountain subtitulada en español.

Visions of Angels ("Visiones de ángeles") también tiene un fuerte sabor rural y una épica melodía con grandes solos instrumentales. En algún punto, el órgano quiere retomar algunas notas de Looking for Someone. Muy delicadamente comienza Stagnation ("Estancamiento"), un tema en general suave pero con nervio y muchas exhibiciones de virtuosismo (alrededor del minuto 3 hay un fragmento exquisito).


Stagnation subtitulada en español.

Dusk ("Anochecer") es pura placidez, con sus polifonías y su instrumentación (¿es una bossa nova lo que suena hacia el minuto 2?), un contrapunto para lo que será el final del álbum. The Knife ("El cuchillo") despliega todo el poderío rockero que ha quedado fuera en el resto de temas, con voz y guitarras distorsionadas, batería a tope y un ritmo rabioso.


The Knife subtitulada también.

Y es rock progresivo, porque las melodías se alternan, los instrumentos dialogan y cada músico busca su preeminencia. Muchos consideran a The Knife como el primer tema clásico de Genesis, un habitual en sus conciertos, además. Pese a ello, soy más del gusto de los temas previos, los que hacen de Trespass un disco único.


miércoles, 24 de agosto de 2016

Michael Giacchino - STAR TREK BEYOND


1. Logo and Prosper (1:47)
2. Thank Your Lucky Star Date (2:15)
3. Night on the Yorktown (5:36)
4. The Dance of the Nebula (2:22)
5. A Swarm Reception (2:30)
6. Hitting the Saucer a Little Hard (6:10)
7. Jaylah Damage (2:50)
8. In Artifacts as in Life (1:51)
9. Franklin, my Dear (2:50)
10. A Lesson in Vulcan Mineralogy (5:17)
11. Motorcycles on Relief (3:18)
12. Mocking Jaylah (3:27)
13. Crash Decisions (3:16)
14. Krall-y Krall-y Oxen Free (4:23)
15. Shutdown Happens (4:35)
16. Cater-Krall in Zero G (2:17)
17. Par-tay for the Course (2:46)
18. Star Trek Main Theme (3:45)

Por supuesto, después de haber analizado todas las bandas sonoras de la saga estelar de Gene Roddenberry, tenía que cancelar mis vacaciones blogueras con Star Trek más allá, la tercera película de la renovada tripulación original. Star Trek Beyond ha contado esta vez con un nuevo director, Justin Lin, en sustitución de J. J. Abrams, que entre su trabajo para Star Wars y vete a saber qué nuevo rescate de franquicia se ha limitado a labores de producción. Se nota su marcha, pero no necesariamente en un sentido negativo.

Hablamos de una película, así que puede haber destripes argumentales a partir de aquí. Ojo.

Por una parte, la película ha perdido algo del carácter superespectacular de Star Trek y Star Trek en la oscuridad, pero por otro, ha evolucionado hacia un tono más ligero, aventurero y colorista que entronca con los valores que convirtieron la serie de los años sesenta en un clásico de culto. Por supuesto, la transición ha sido pausada y reflexiva, y muchos de quienes participaron en las dos entregas previas siguen estando aquí. Michael Giacchino sigue a bordo y con mucha confianza en su propio trabajo, tanto que llegó a dirigir la orquesta en vivo durante la premiere mundial del filme en la Comic-Con de San Diego.

Michael Giacchino (Getty Images, en www.hollywoodreporter.com)

Revisando las críticas que ha recibido la banda sonora nos encontramos una aprobación general, si bien con el matiz de que se trata de una partitura algo más conservadora, más genérica, acorde con el tono más o menos intrascendente (comparado con la anterior, en todo caso) de la película. Lo que he apreciado personalmente, y que no he leído en otras webs, es lo inteligente que ha sido Giacchino a la hora de integrar Beyond en el cánon musical de la saga. Me explico.

La banda sonora de Star Trek, tal como comenté en mi análisis, peca tal vez de ser demasiado ruidosa, demasiado acelerada, especialmente en sus cortes incidentales para escenas de acción. Star Trek Into Darkness, por otra parte, tomaba un nuevo y grandilocuente rumbo que se basaba en el "score" anterior, pero con más sosiego. En Star Trek Beyond, Michael Giacchino intenta -y creo que logra- retomar ciertos sonidos propios de las partituras que en su día aportara a la saga el inevitable Jerry Goldsmith. Como corresponde a una película que lucha por ser aceptada en la ortodoxia que muchos trekkers han negado a las dos anteriores.

 Contraportada

Quizá sea exagerado hablar de la presencia de elementos propios del también referencial James Horner, ya que el propio Michael Giacchino tiene una sensibilidad para lo fantástico que no dista mucho de la del compositor de La ira de Khan, pero Goldsmith es omnipresente en el uso de trompetas solistas, en el tratamiento funcional, no muy concertante, de las piezas incidentales y sobre todo en los pequeños amagos que hacen algunos fraseados melódicos, que parecen a punto de arrancarse por el tema principal de Star Trek. The Motion Picture (1979). La verdad es que nos habría puesto la piel de gallina de haberse consumado el homenaje en el tema Night on the Yorktown. Este tema es también quizá el más característico de Star Trek Beyond, un corte dulce y fantástico que cuenta con el punto amable que tenía el tema central de Star Trek: Insurrección y algo de la épica del de Primer Contacto. Abundan estos momentos de calma, destacando la melancólica Par-tay for the Course, casi al final del álbum, o ese fragmento de A Lesson in Vulcan Mineralogy en el que Spock habla de la muerte de su otro yo, el encarnado por Leonard Nimoy.

Night on the Yorktown

Sigue vigente como tema principal ese tan vigoroso compuesto por Giacchino para esta nueva tanda de películas, aunque en general le ha quitado velocidad y potencia, aunque no presencia: aparece en muchas ocasiones, versionado sutilmente, en los temas incidentales recogidos en el álbum. Exquisita es su versión al piano en el segundo tema, Thank Your Lucky Star Date


Thank Your Lucky Star Date

Hay un breve leitmotiv en tonos graves para el villano Krall, aunque no pasa de ser funcional, y la incorporación femenina Jaylah recibe un tratamiento basado en percusiones étnicas. No hay mucho más que decir sobre la música incidental del álbum, aunque no porque le falte calidad. En realidad, podría ser la más rica en texturas y melodías de cuantas lleva realizadas Giacchino en la saga, con momentazos espectaculares como el de la destrucción del Enterprise. En su día, James Horner tiró de archivo y calcó algo de Romeo y Julieta de Prokofiev para una escena similar en En busca de Spock pero aquí Giacchino le supera con un excelente réquiem coral. Es muy interesante la forma en la que el compositor logra dotar a toda la partitura de un sabor muy clásico, propio de los músicos de una generación anterior, logrando que cada elemento de la orquesta tenga un espacio propio aquí o allá, en una paleta sonora de enorme amplitud.

Hitting the Saucer a Little Hard

Los títulos finales de la película incluyen desde hace dos entregas el tema original de la serie, el de Alexander Courage, aunque tanto en Into Darkness como en esta se ha quedado fuera del disco. Sí que suena su breve fanfarria de ocho notas. Tampoco está en el CD oficial la canción promocional de Rihanna. Imagino que rondará o ronda ya por ahí una de estas versiones limitadas con toda la música del filme, aunque el álbum sencillo no deja sensación de excesiva brevedad. Una impecable adición a la saga.


domingo, 31 de julio de 2016

Enigma 8 también llega después del verano.

En la Wikipedia han puesto que será el 1 de septiembre, pero no creo que sea información oficial. Tampoco me fiaría de los trailers que circulan por YouTube, y mucho menos de las webs que ofrecen para descargar supuestas copias promocionales del álbum. Sí me fío del nuevo logo que han publicado los numerosos sitios de fans.


Lo que más me alegra es ver cómo sigue despertando bastante interés un proyecto musical que se ha visto perjudicado por decenas de imitaciones de mercadillo que toman su nombre prestado para ofrecer música francamente vulgar. Ni Michael Cretu es mi músico favorito, ni todos los álbumes de Enigma merecen -a mi juicio- elogios igual de entusiastas, pero cuando da en el clavo lo hace a lo grande. Seguiremos atentos.

Y aprovecho para mencionar que durante el mes de julio hemos alcanzado un récord absoluto de visitas, casi 29.000, lo que supone una subida asombrosa si atendemos a las cifras de hace un par de meses. Parece que el blog crece en popularidad en Estados Unidos, así que mando un cariñoso saludo a nuestros lectores norteamericanos. Thank you, friends! ¡Gracias, amigos!

ACTUALIZACIÓN

Ya decía yo. El octavo álbum de Enigma se publicará el 11 de noviembre. Se titulará The Fall of a Rebel Angel (La caída de un ángel rebelde) e incluirá un tema que es secuela directa del primer éxito del proyecto en 1990, aquel Sadeness. Se conoce ya la lista de temas y colaboraciones, todo ello bien recogido en páginas como www.enigmamusica.com. Michael Cretu y su discográfica han estado jugando al misterio tanto con el contenido del disco (basado en un poema épico, al parecer) como con su portada. Como he tardado un poco en ponerme al día, me ahorro el rollito del "hype" y cuelgo el diseño final de esta última.

sábado, 23 de julio de 2016

"Rosetta", nuevo álbum de Vangelis al caer.


Parece que el músico griego tiene preparado un nuevo trabajo de estudio titulado Rosetta, que contendrá musica compuesta para e inspirada por la reciente misión de la ESA (Agencia Espacial Europea) al cometa en forma de cacahuete al que se encaramó la sonda Philae. Como con Vangelis nos hemos llevado varios chascos en lo referente a anuncios de publicaciones que nunca tuvieron lugar, me ha parecido mejor esperar a tener datos más sólidos antes de comentar la noticia por aquí. Teníamos la portada, la fecha de publicación (según comercios online como Amazon o Mediamarkt será el 23 de septiembre) y también tenemos ahora la lista de temas. Puede verse en tiendas como esta.

Ya hace tiempo que están en Youtube varios vídeos de la ESA sobre la misión con los temas que darían origen el álbum, que al parecer tendrá una temática completamente espacial. En cualquier caso, lo que ya hemos escuchado sigue recordando mucho más al sonido sinfónico de Vangelis post-1492 que a trabajos como Albedo 0.39, por mucho que haya un guiño a éste entre los temas de la lista.

Pero precaución, porque a día de hoy no hay confirmación oficial ni por parte de Vangelis ni por parte de la discográfica Decca. Abrimos boca con el que parece ser el tema inicial, o al menos su germen.

Arrival

jueves, 21 de julio de 2016

Juan Manuel Cidrón - GNOSTIC LABERYNTUS


1. Gnostic Laberyntus (63:15)

Hace cosa de un mes tuvo lugar en la Alcazaba de Almería un concierto nada corriente. El músico autóctono Juan Manuel Cidrón, acompañado por su elenco de instrumentos electrónicos, recreó en vivo su álbum Gnostic Laberyntus (2012) con motivo de las XXXIII Jornadas de Teatro del Siglo de Oro. Cidrón dedicó la pieza a la figura de Giordano Bruno, quemado en la hoguera de la Inquisición por su teoría sobre el carácter infinito del universo. 

Conocía la obra desde hacía algún tiempo, y es curioso que pocos días antes de que se anunciase el concierto había estado escuchándola en casa. Lo primero que habría que decir de ella es que, paradójicamente, puede resultar un álbum facilísimo o dificilísimo de escuchar, según nuestra actitud en ese momento.

Gnostic Laberyntus es un juego de palabras que mezcla "gnóstico" y "laberinto" para asemejarse a una zona muy agreste de Marte llamada Noctis Labyrinthus. Efectivamente, el álbum tiene un enfoque cósmico, aunque Cidrón explicó en su momento que su disco proponía tanto un viaje por el espacio exterior como uno por el espacio interior, personal, de cada oyente, en busca de los misterios que pueda haber en ellos. Es un álbum fácil de escuchar si lo queremos entender como obra ambient o como música planeadora sin estridencias molestas y un progreso lento; una música que anule el silencio mientras hacemos alguna otra cosa. Y puede ser muy difícil de digerir para quien, como tantas veces sucede, no tiene tiempo de pararse a escuchar con detenimiento una obra musical durante una hora entera, ya no como acompañamiento a una lectura o una plácida conversación, sino con toda la atención puesta en la música: capas y capas de sonido sutil elegantemente superpuestas, combinadas en sucesión y con una gran atención a los efectos de eco. Supone una experiencia de inmersión sensorial impresionante.

Juanma Cidrón, en el libreto del CD.

Hace años, durante una de las ferias del disco de ocasión que se celebran periódicamente en mi tierra, me topé con una copia en CD de Zeit (1972), un largo y extraño álbum de Tangerine Dream que comentamos en su día por aquí. Mientras lo sostenía en una mano y continuaba mi búsqueda con la otra, Juan Manuel Cidrón, que andaba por allí, lo señaló y me dijo: "ese es un clásico". Asentí con la cabeza y sonreí. No he podido evitar pensar en Zeit mientras escuchaba Gnostic Laberyntus, ya que ambos trabajos comparten una visión parecida del espacio profundo como un lugar oscuro y frío, bastante estático. Lo que ocurre es que, mientras que Zeit tiene en muchos momentos un carácter siniestro e inquietante, la obra de Cidrón es quizá un poco menos abismal. Hay planetas y nebulosas en la soledad de allí arriba, pero al final son más un fascinante producto de la física y las matemáticas que algo sobrenatural hacia lo que podamos sentir temor. El viaje hacia el interior de uno mismo, la otra posibilidad que nos ofrece el álbum, siempre dependerá de nuestra capacidad para zambullirnos en nuestra psique mientras las largas notas de la música nos dejan el resto de la percepción en blanco. Un gran álbum que bien merece 63 minutos y 15 segundos de nuestro tiempo.

Desafortunadamente, no he podido encontrar vídeos para colgar... Pero si se pincha en el enlace de mi lista a la estupenda página Electronic Orgy, a la derecha, se puede encontrar en ella (no hay que buscar mucho) el álbum al completo para descargar. No soy un defensor de la piratería musical pero, al parecer, el autor de la entrada tuvo permiso del artista para colgar el disco. Así todos contentos.

martes, 5 de julio de 2016

Un junio de récord (y no sé por qué).

Una notilla nada más, no lo llamaremos una entrada, para agradecer el vertiginoso aumento de visitas que el blog ha tenido en junio. Si en mayo lográbamos alrededor de 9.000 visitas, en junio hemos sobrepasado las 19.000. Gracias, gracias y mil veces gracias. Y si encima alguien se atreve a explicar el porqué de una subida así, que me lo diga para volver a hacer... lo que sea que... haya hecho. O no hecho. No lo sé...

miércoles, 29 de junio de 2016

Cosmic Machine: la edad de oro de la electrónica francesa.

Portada del primer volumen.

Hace unos días, mientras echaba un vistazo en una oscura tienda de discos en Greenwich, de viaje de estudios con mis alumnos, me llamó la atención la portada del segundo volumen de la antología que nos ocupa, cuyo título secundario es "Un viaje a través de la vanguardia cósmica y electrónica francesa (1970-1980)". Publica la compañía Because y el recopilador es un tal Uncle O. Ni idea. No sabiendo muy bien si gastar mis libras en algo que desconocía en su mayor parte, preferí investigar un poco al volver a España.

Portada del álbum lanzado el pasado abril.

En los álbumes Cosmic Machine (2013) y Cosmic Machine: The Sequel (2016) nos encontramos ante una exquisita recopilación de temas electrónicos de los años setenta, con la particularidad de ser todos de artistas franceses. Es cierto que suele mirarse hacia Alemania cuando se trata de fijar el canon de la música cósmica de los setenta, con los revolucionarios del Krautrock y la Escuela de Berlín como cabezas de cartel, pero es de justicia reconocer que el país galo también contribuyó en gran medida al establecimiento de la electronic music -en sentido amplio- como un género de gran alcance popular.

Contraportadas respectivas.

Las dos antologías publicadas hasta ahora tienen la misma filosofía: recoger piezas representativas de la época, todas instrumentales y con los sintetizadores como elemento crucial. Debemos estar al tanto también de que muchos de los temas tienen unas características rítmicas propias de la música de baile (música disco, en realidad), e incluso en estos casos hay tal dosis de colorido galáctico que suenan de maravilla. Aun así, hay material de sobra para encandilar a los que preferimos una aproximación algo más clasicista, más "new age" si se quiere.

EPs con remezclas de los temas.

Entre los numerosos artistas representados encontramos a gente tan popular como Serge Gainsbourg, Francis Lai, Joël Fajerman, Pierre Schaeffer y, por supuesto, Jean Michel Jarre, que en vez del inevitable Oxygene aporta la relativamente desconocida Blackbird. En realidad, aunque en las antologías se recogen temas bien conocidos como Magic Fly de Space o una versión de Popcorn, se prefiere en general tirar de rarezas antes que de temazos muy manidos, por lo menos cuando se trata de músicos de renombre. Es de suponer que se busca impresionar tanto a los novatos como a los ya iniciados.

Diseños publicitarios de la "secuela".

Aunque no se debe juzgar un disco por su portada, aquí debe decirse que se ha acertado de lleno al contar con esas fabulosas ilustraciones al estilo de Moebius para cómics como El Incal y la revista Metal Hurlant. Tanto el diseño conceptual como -por supuesto- el contenido musical son todo un viaje mental contracultural hacia aquellos tiempos en los que convivían los desvaríos psicodélicos de los últimos años sesenta con el establecimiento de la fantasía y la ciencia-ficción como eje de la cultura mainstream juvenil en los ochenta. Dos maravillosos álbumes que se disfrutan mucho más en formato físico, sea en CDs o en vinilos dobles.

Por supuesto, aquí pongo unos ejemplillos:



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