sábado, 26 de diciembre de 2009

Klaus Doldinger / Giorgio Moroder - THE NEVERENDING STORY


2. Swamps of Sadness
5. Sleepy Dragon
11. Mirrorgate - Southern Oracle
12. Gmork
14. Auryn

En 1984, el director alemán Wolfgang Petersen estrenó su adaptación cinematográfica de la novela de Michael Ende La Historia Interminable, clásico de culto de la literatura fantástica que ya llevaba tiempo hechizando a los lectores de todo el mundo. Las expectativas hacia el filme eran inevitablemente altas, y al final los resultados en taquilla no cuajaron. No obstante, el paso del tiempo ha puesto la película donde se merece, como una magnífica adaptación literaria (muy incompleta, eso sí, porque solamente cubre el primer tercio del libro o menos) de estética brillante. Pienso que a su encumbramiento como clásico de los '80 ha contribuido bastante su banda sonora original.

La Emperatriz Infantil y Bastian, en una escena de la película.

El saxofonista y compositor Klaus Doldinger había trabajado ya en Das Boot con Wolfgang Petersen unos cuantos años antes. A pesar de las abismales diferencias temáticas entre una película y otra, su partitura para The Neverending Story es impresionante, muy de su época en el mejor sentido de la expresión. No tienen mucho que envidiar la fantasía y el alarde tecnológico desplegados a otras músicas cinematográficas vanguardistas que por entonces triunfaban.

Sin embargo, sucedieron dos cosas, no necesariamente malas, que eclipsaron la labor de Doldinger: por una parte, la inclusión en el disco del tema The Neverending Story, del efímero cantante Limahl, que si bien supuso un bombazo de ventas y de popularidad que llega hasta hoy, no deja de restar fama a la música incidental del filme, genial en sí misma; y por otra, las labores de producción de Giorgio Moroder. Hablemos de Moroder. El tipo había ganado un Oscar con su música para El expreso de medianoche y el suyo era un nombre infaltable en el panorama discotequero-electrónico, y se le encargó (o se encargó motu proprio) de poner ritmos pop a la música de Doldinger y quitarle su originario carácter orquestal. De hecho, puede encontrarse una versión "purista" del álbum, publicada en Alemania y bastante reveladora (aquí un ejemplo). Tampoco son exactamente iguales los temas del CD y los que podemos escuchar en la propia película, pero la cosa es que esta obra forma parte de los recuerdos de infancia de toda una generación y, con o sin Moroder, merece respeto y atención en su escucha.

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