domingo 19 de febrero de 2012

Passengers - ORIGINAL SOUNDTRACKS 1


1. United Colours (5:31)
2. Slug (4:41)
3. Your Blue Room (5:28)
4. Always Forever Now (6:24)
5. A Different Kind of Blue (2:02)
6. Beach Sequence (3:25)
7. Miss Sarajevo (5:41)
8. Ito Okashi (3:25)
9. One Minute Warning (4:40)
10. Corpse (These Chains Are Way Too Long) (3:35)
11. Elvis Ate America (2:59)
12. Plot 180 (3:41)
13. Theme from The Swan (3:24)
14. Theme from Let's Go Native (3:07)

Como a menudo sucede con propuestas de este tipo, hay dos formas bien distintas de hacer una valoración: ¿se trata de un ejemplo de creatividad e inquietud artística, meritorio al surgir de superestrellas consagradas? ¿O es más bien una muestra de divismo, un capricho de quien piensa que merece la pena grabarse a sí mismo incluso cantando en la ducha y luego venderlo en CD, a sabiendas de que siempre va a haber un número enorme de fans dispuestos a pagar? Pues entre ambas cosas anda Original Soundtracks 1 (1995), del efímero "supergrupo" conocido como Passengers.

¿Hace falta que ponga los nombres debajo?

Como todo el mundo sabe, los "Pasajeros" eran Bono, The Edge, Adam Clayton, Larry Mullen Jr. y Brian Eno; o lo que es lo mismo, U2 y su productor habitual. Según dónde nos informemos, nos dirán que este trabajo fue un proyecto paralelo de U2, o una secuela directa del Music for Films (1978) de Eno en solitario, que ya comentamos hace tiempo en el blog. Yo me inclino más bien por lo segundo, a pesar de que la presencia de los cuatro irlandeses y su fama brutal hacen pensar en lo primero al público general. Lo cierto es que Original Soundtracks 1debe mucho más a Brian Eno que a los miembros de U2, aunque no necesariamente en la composición e interpretación, donde fueron todos para uno y uno para todos, sino sobre todo en el propio concepto del álbum y hasta su título: una colección de temas electrónicos experimentales, predominantemente instrumentales, para películas en su mayoría inexistentes cuyo título es colocado apócrifamente junto al nombre de cada corte del disco. O sea, como en Music for Films, aunque quizá un poquito menos ambient...

Decoración de la carcasa del CD.

Pero no mucho menos, porque el álbum se grabó en largas sesiones de improvisación, con la ayuda del productor Howie B, y como preámbulo creativo a la grabación del álbum Pop (1997) de U2; a menudo realizando músicas muy abstractas, complicadas e hipnóticas, más difíciles de digerir -salvo excepciones- que los sosegados álbumes aéreos que caracterizan la carrera de Brian Eno. Parece que la cosa iba enfocada a poner música a una película de Peter Greenaway, pero la cosa se fue por otros derroteros. La excepción más notable es la archiconocida Miss Sarajevo, una balada sencilla pero muy épica gracias a su contexto sociopolítico (la guerra en la ex-Yugoslavia) en la que la palma se la lleva la actuación estelar del passenger invitado Luciano Pavarotti, que se come con patatas a Bono. Curiosamente, este tema ha aparecido en recopilatorios de U2, y en general se acepta que pertenece a la banda, pese a formar parte de este otro proyecto. Se utilizó en un documental sobre el conflicto bélico antes referido, y no fue el único tema del álbum que apareció en películas auténticas, ya que también los cortes Your Blue Room y Beach Sequence en Más allá de las nubes, de Michelangelo Antonioni y Wim Wenders, y One Minute Warning en Ghost in the Shell, anime de culto que adapta el manga de Masamune Shirow.

Portada del single Miss Sarajevo.

Los temas de Original Soundtracks 1 están entre lo sorprendente y lo arrogante, en algún caso auténticas rarezas con ritmos, atmósferas minimalistas y ruidos enlatados, así como varias voces modificadas electrónicamente. Bastante fascinante y postmoderno todo ello, aunque los seguidores de U2 pueden llevarse un chasco gordo. Les puede parecer que alguien hubiese cogido los arreglos de fondo de las canciones más noventeras de los irlandeses para construir todo un disco a base de eso, de ásperas nubes sonoras y sampleados. En cualquier caso, prefiero remitirme a este enlace a Spotify, donde podréis descubrir un álbum fundamental dentro de los trabajos más representativos de fin de siglo. Para terminar, adjunto el clip oficial de Miss Sarajevo y un montaje amateur de One Minute Warning sobre imágenes de la película Ghost in the Shell.


miércoles 15 de febrero de 2012

Klaus Schulze - MIRAGE


1. Velvet Voyage (28:28)
2. Crystal Lake (29:15)

Todos los fans de un músico suelen tener uno o varios discos favoritos y recurrentes con los que comparar el resto de su obra. En el caso de Klaus Schulze, por ahora tengo la impresión de que sus seguidores suelen apuntar hacia este Mirage (1977) como su álbum de referencia. Yo no pierdo nada por ser sincero, y tengo que decir que, aunque no tengo nada contra el disco en cuestión, tampoco me parece destacable del grueso de su discografía; eso sí, teniendo muy en cuenta que Schulze siempre (incluso hoy) mantiene un nivel excelente. Mi favorito personal sigue siendo X, aunque quizá deba dar más oportunidades a Mirage, en vista de su aceptación popular.

Cuando uno empieza a escuchar obras de este estilo musical que acuñaron los alemanes en los setenta, llámese krautrock en términos demasiado generales, Escuela de Berlín para ser más precisos, o música cósmica si hablamos en plata, la tendencia es pensar que todo suena muy parecido. La tendencia era publicar álbumes con un par de temas, cuatro o cinco como mucho, largos, de ritmo empecinado y orientados al trance. Y gustan, por supuesto, pero a la hora de la verdad hay que profundizar muy mucho en cada título, y en cada artista, para empezar a vislumbrar las diferencias entre unos y otros. Klaus Schulze se caracteriza, al menos a mi entender, por ser uno de los músicos del movimiento con más tendencia a la frialdad y a la creación de atmósferas inquietantes. También suele echar mano de algún instrumento acústico, sobre todo el violonchelo.

Mirage podría considerarse un álbum de una segunda etapa dentro de su trayectoria personal, bastante menos oscurantista que sus primeros trabajos Irrlicht y Cyborg; incluso algo tardío respecto a los trabajos más representativos del movimiento, como los pertenecientes a los "años rosas" de Tangerine Dream. No obstante, Mirage no tiene nada que ver con lo que ya tramaba la troupe de Edgar Froese de cara a los ochenta, o Jean Michel Jarre encerrado en casa con sus trastos. Se trata de un trabajo muy electrónico, un juego constante entre ambientes estáticos bien trabajados y ritmos de secuenciador (mitades primera y segunda respectivamente del primer tema, Velvet Voyage), y lentos y fascinantes fraseos cristalinos (segunda pieza, Crystal Lake). Cada uno de los dos temas de Mirage está dividido en distintos movimientos que difícilmente puede uno ir distinguiendo según los escucha.

Interesante vídeo abstracto inspirado en el tema Crystal Lake.

Velvet Voyage se compone en teoría  de los sub-temas 1984, Aeronef, Eclipse, Evasion, Lucid Interspace y Destination Void, mientras que Crystal Lake contendría Xylotones, Chromewaves, Willowdreams, Liquid Mirrors, Springdance y A Bientot. La edición en CD de 2005 incluye un tema extra, In Cosa Crede Chi Non Crede?, que no formaría parte del álbum estrictamente hablando. La verdad es que los fans no se pueden quejar de los remasters de esta discografía, ya que suelen meterles estos temas inéditos que rondan la media hora o más. A eso le llamo yo "bonustrack".

Comentado Mirage, y para concluir, quizá valdría la pena explicar a los neófitos qué tienen de bueno o de interesante estos álbumes tan raros de música electrónica, que tanto se alejan de la música convencional de hoy en día, incluso de la electrónica del momento. Lo que a mi me gusta es tanto los álbumes en sí como las cosas a las que te obligan. Te obligan a relajarte previamente (ojo, no es música de relax) para apreciarlos, porque no son álbumes que contengan detalles: son todo detalles acumulados, puras sutilezas técnicas más allá de melodías o estribillos. Hay que estar tranquilo, libre de obligaciones y totalmente entregado para juzgar con justicia uno de estos trabajos, y no vale andar leyendo revistas o cosas así mientras se escuchan. No sirven como música de fondo para ninguna otra cosa, porque para dejarlos entrar en nuestra mente exigen dedicación absoluta durante el tiempo que duran. Cada álbum y la situación a la que nos invita, esa es la experiencia completa. Quizá sea por la vida tan ajetreada que llevamos muchos, por lo que estos pequeños refugios artísticos nos son tan preciados.

Velvet Voyage.

sábado 11 de febrero de 2012

John Williams ha cumplido 80 años. Larga vida al Maestro.

El más importante, influyente y conocido compositor de bandas sonoras de todos los tiempos, y uno de los músicos favoritos de este blog, ha cumplido 80 años. Pensar en la cantidad de títulos que lleva a sus espaldas, la mayoría de ellos tan conocidos que forman parte de nuestro día a día como ciudadanos de este planeta, hace tragar saliva copiosamente.


John Williams es la persona que más candidaturas a los Oscar ha conseguido, solamente superado por Walt Disney. Ha ganado 5 estatuíllas doradas en toda su carrera por las partituras originales de Tiburón (1975), Star Wars (1977), E.T. el extraterrestre (1982) y La lista de Schindler (1993), amén de por la adaptación de El violinista en el tejado (1971). Este año acumula dos nominaciones más gracias a Las aventuras de Tintín y Caballo de batalla, ambas tan espectaculares que siguen haciendo palidecer a cualquier posible aspirante a sucesor. No es probable que gane su sexto premio, pero vamos...


Equivocadamente, durante muchos años ha habido detractores que han querido ver en su música una encarnación de los valores grandilocuentes y avasalladores estadounidenses, soltados sobre el resto del mundo, vía salas de cine, en forma de fanfarrias espectaculares "cantabiles" y pegadizas asociadas a las grandes sagas de George Lucas y al cine palomitero (¿palomitero?) del primer Spielberg. Escuchar con seriedad cada una de sus obras, no obstante, nos demuestra en seguida que Williams se maneja igualmente en la acción y en la delicadeza, en la épica y en el drama. Las claves: un dominio inigualable de las posibilidades de la orquesta sinfónica y un talento casi milagroso para conectar perfectamente con cada una de las fibras sensibles del público masivo.


En Otras músicas. Otros mundos ya hemos realizado análisis exhaustivos de su música para las películas de Indiana Jones y Star Wars, además de otros títulos como Tiburón, Encuentros en la tercera fase y la reciente Tintín. Por eso me ha parecido oportuno aprovechar este feliz cumpleaños para comentar otras composiciones suyas con algo menos de alcance mediático pero igualmente magistrales. 

Por ejemplo, podríamos hablar de su original melodía para los títulos de Atrápame si puedes (2004), en la que se aprecia una vertiente jazzística muy interesante.


Y en la poco conocida (para mí) Rosewood (1997), hay ejercicios de gospel apasionantes:


En ocasiones, pese a su sinfonismo neorromántico, John Williams ha optado por contar con intérpretes solistas sobre los que recayese el peso de la melodía, como el piano de Las cenizas de Ángela (2000)...


...El violonchelo de Yo-Yo Ma en Siete años en el Tibet (1998)... 


...el violín de Itzhak Perlman y de nuevo el cello de Yo-Yo Ma en Memorias de una geisha (2007)...


...la guitarra y los cánticos de Munich (2005)...


...o las voces solistas de Lara Fabian en Inteligencia Artificial (2001)...


...y Sting en Sabrina (1995).


Terminamos con dos de mis composiciones favoritas de Williams, dos himnos: el himno de Los Angeles '84, que parece sacado de una película de romanos de las de antes y funciona como la seda en el ámbito ceremonial olímpico:


Y el Himno a los caídos de Salvar al soldado Ryan, absolutamente enorme en todos los sentidos. Mucho más que el tema central de una película:

jueves 9 de febrero de 2012

Jorge Granda - MUZAK


1. La buena estrella (3:23)
2. Un segundo en el tiempo (2:13)
3. Montmartre (1:38)
4. Rottenburg (3:10)
5. After the Rain (2:51)
6. Madrid-Zahara (3:13)
7. Los cineastas (1:31)
8. Final y muerte de Borja (1:02)
9. Parque del retiro (1:17)
10. El confesionario (1:11)
11. Los desiertos del mundo (1:56)
12. Mirada al sur (0:29)
13. Dioses (1:32)
14. Luz blanca (0:28)
15. Las palabras (0:52)
16. Parque de atracciones (1:03)

"Muzak" es un término peyorativo de origen anglosajón que se utiliza para referirse a la sosa e intrascendente musiquilla que escuchamos mientras empujamos el carrito en Mercadona, o mientras esperamos a que el dentista nos deje entrar en su potro de tortura. Pero Jorge Granda, un músico joven nacido en Oviedo, ha titulado así a su segundo álbum, en el que parece que se ha volcado de cara a lo que le depare su carrera en el futuro. No creo que conciba su música como "melodía de fondo para ascensores". 

Granda es especialista en crear música para fines específicos, tanto de videojuegos como de campañas publicitarias, aunque indagando en su web personal se nota que su debilidad son las bandas sonoras cinematográficas. De momento, este compositor se mueve en el mundillo de los cortometrajes, y precisamente como sucede con la mayoría de estas películas en miniatura, incluso las mejores, necesita un extra de promoción que le ayude a dar a conocer su trabajo. El álbum Muzak (2011), bastante cortito en duración pero muy intenso en su variedad, viene a ser algo así -y no es que lo diga yo- como un muestrario que el buen vendedor ambulante va mostrando puerta a puerta. Al parecer, es una recopilación de los trabajos que hasta el momento ha realizado para diversos cortos, algunos de éxito.

Con una sólida formación académica, Jorge Granda ha formado parte de un par de grupos de rock gracias a sus dotes a la guitarra, y no es de extrañar que algunos de los cortes de Muzak tengan a este instrumento como protagonista. Tampoco se queda atrás el piano, del que también posee un amplio manejo. Aunque podría haberse decantado por la música electrónica pura (parece que es experto en informática), se nota que ha elegido decantarse por un sonido más cálido que solamente la música acústica puede proporcionar; aunque no desdeña las posibilidades de unos buenos arreglos sintéticos, como es natural.

Hay más fotos de Jorge Granda en Internet, pero sí él utiliza esta en su página... pues esta pongo yo.

Los temas recolectados en Muzak son esencialmente composiciones melódicas, tanto que en algún momento se acercan peligrosamente a alguna clase de pop "íntimo". No obstante, se termina imponiendo un tratamiento minimalista bastante más interesante que las meras posibilidades de su música para acompañar a una hipotética voz solista. En este sentido, y pese a su solidez estructural, creo que quizá La buena estrella no era la mejor elección para abrir el álbum, ya que puede producir la sensación equivocada de estar ante una mera propuesta de easy listening, como dicen los anglosajones, cuando Muzak es bastante más que eso. Sin ir más lejos, Un segundo en el tiempo, con su seguramente involuntaria reminiscencia del One of These Days de Pink Floyd, me parece un tema mucho más redondo. Y Montmartre es cautivador, cálido, con un ritmo exótico sobre un elegantísimo piano. Rottenburg va en una línea parecida al anterior, con una guitarra no muy bien ensamblada a nivel de edición que, sin embargo, resulta muy fresca en su espontaneidad. After the Rain es una estupenda pieza incidental y meditativa, y con ella nos vamos metiendo en el núcleo duro del disco: Madrid-Zahara, que tiene algo de la magia del Gustavo Santaolalla de la película Babel, con mucho nervio y efectismo; Los cineastas, que posee el encanto inexplicable de, digamos, el Angelo Badalamenti de alguna rareza de David Lynch; y Final y muerte de Borja, cuyo título hiperdramático casa con su desarrollo in crescendo. Parque del retiro parece pertenecer al mismo universo que La buena estrella, aunque es más festiva y tiene un toque naïf de película española antigua que le va muy bien. El confesionario tiene un alma rockera oldie y simpática que desconcierta respecto a lo que el título puede sugerir. Añaden exotismo posteriormente la horizontal y evocadora Los desiertos del mundo y la aflamencada Mirada al sur, antes de encarar la recta final con la poderosa y rockabilly Dioses, la enigmática Luz blanca, la clásicamente minimalista Las palabras y la soñadora Parque de atracciones.

Como decía antes, y haciendo balance de virtudes y defectos, quizá en algún punto parece estar pidiéndose a gritos que alguien empiece a cantar, aunque la habilidad para la evocación y el viaje sonoro quedan más que demostrados. Lo peor que se puede decir de Muzak es que, primero por su brevedad y segundo, por su carácter de sampler, no es fácil encontrar un único hilo conductor que nos ayude a disfrutar del conjunto como un todo coherente, si bien el 99% de su contenido es de altísima calidad. Lo mejor que puedo decir de Muzak, y con esto debemos quedarnos, es que Jorge Granda parece bullir de creatividad y ser plenamente consciente de sus posibilidades como compositor. Es difícil encontrar hoy en día una colección instrumental con tanta riqueza melódica en todos y cada uno de sus temas, y al final, por mucho que nos empeñemos en las atmósferas y los efectos, la belleza de las melodías sigue siendo -afortunadamente- un valor seguro. Otro músico español para tomar nota.

Pincha aquí para visitar la web del autor, donde podrás también escuchar algunos temas y adquirir el CD. Aquí, un reproductor con una buena selección de temas: