viernes, 12 de enero de 2018

Mike Oldfield - VOYAGER


1. The Song of the Sun (4:33)
2. Celtic Rain (4:41)
3. The Hero (5:04)
4. Women of Ireland (6:30)
5. The Voyager (4:26)
6. She Moves Through the Fair (4:06)
7. Dark Island (5:43)
8. Wild Goose Flaps Its Wings (5:04)
9. Flowers of the Forest (6:03)
10. Mont St. Michel (12:18)

Al final de las vacaciones de verano de 1996 se publicó el tercer álbum de Mike Oldfield para la Warner, titulado Voyager. Podemos especular sobre los diversos motivos que movieron al inglés a la hora de elegir su temática, pero me resulta difícil de creer que en ello influyese la relativa decepción comercial de The Songs of Distant Earth (1994), sobre todo pensando que habría sido ridículo intentar igualar un éxito inevitable como el del previo Tubular Bells II (1992). También me sorprende que se tienda a describir la relación de Oldfield con sus discográficas como si el primero fuese un pobre asalariado echando horas extras para impresionar a las segundas y ganarse sus simpatías, pero hay quien dice que el nuevo CD fue un producto puramente económico más o menos exigido por WEA para llenar las arcas. Yo me niego a pensar así de un disco como Voyager, un disco con grandes defectos pero también con un sentido de la belleza arrebatador.

El diseño del álbum muestra imágenes del islote ibicenco Es Vedrá.

Hablábamos de la temática de Voyager, que es bien conocida: la música celta. Oldfield había trasteado con esta tradición varias veces, sobre todo en sus grandes instrumentales (incluyendo el tardío Amarok), aunque quizá nunca de forma explícita. Digamos que la manera de componer del joven Mike ya estaba impregnada inconscientemente de ciertos patrones rítmicos y melódicos celtas desde el principio. También es cierto que la música celta estaba muy de moda a mediados de los noventa, por lo que el lanzamiento de un álbum como Voyager no podía ser más oportuno. Queda al gusto del consumidor distinguir entre oportunidad y oportunismo.

Contraportada.

Voyager no contiene una musica celta "pura", sino que sus temas están revestidos del clásico toque Oldfield, vistosos en lo melódico y exquisitos en la producción, si bien es posible que en algún punto se le vaya la mano con esto último. Se suponía que el CD iba a ser muy ortodoxo (de hecho, en él participan popes de lo celta como Sean Keane, Matt Molloy, Máire Breatnach, Liam O'Flynn o Davy Spillane), pero cuentan que alguien en Warner lo tachó de soso y Mike tiró de ordenadores para sazonarlo un poco. Creo que Voyager puede verse más como el homenaje de Mike Oldfield a la música celta que como "el álbum celta de Mike Oldfield".

Portadas de los singles The Voyager y Women of Ireland. El segundo contiene los típicos remixes de baile.

Voyager contiene 10 temas, de los cuales 4 son propios y 6 son versiones. La primera versión, más espectacular y aventurera que el original, es la contenida en The Song of the Sun ("La canción del sol"). Fue compuesta en su día por el gallego Bieito Romero para su banda Luar na Lubre bajo el título de O son do ar ("El sonido del aire"). También está The Hero, basada en el tema escocés Hector The Hero, que Oldfield arregla con estruendosas gaitas y un espíritu muy de banda sonora de cine. Por su parte, Women of Ireland, pese a que no es un tema estrictamente tradicional, ha pasado al repertorio general celta gracias a su interpretación por The Chieftains para la película Barry Lyndon (1975). Siendo Oldfield fan de Stanley Kubrick, llega a incluir en su versión un trocito del tema principal de la película, la Sarabanda de Händel. El trabajo de Mike a la guitarra, pese a no ser un tema especialmente arriesgado, es brillante.

The Song of the Sun

Women of Ireland

La siguiente versión es She Moves Through the Fair ("Ella se mueve por la feria"), un tema tranquilo pero elegante que Oldfield construye a partir de una canción irlandesa muy conocida, y que antes habían versionado Sinéad O'Connor, Loreena McKennitt, Art Garfunkel, Van Morrison y hasta Led Zeppelin, entre muchos otros. Ahora, para mi gusto, el tema versionado más apabullante de Voyager es Dark Island. Esta es la clase de música que ha hecho de Mike Oldfield un mito de la música instrumental contemporánea, una explosión sensorial que inunda los sentidos y nos eriza los vellos. Es difícil no escucharlo una segunda vez justo después de la primera.

Suena Dark Island sobre imágenes de las costa cántabra.

Queda una última versión, Flowers of the Forest, que pese a la luminosa grandiosidad (excesiva quizá) que le aporta Oldfield, es en su origen una pieza escocesa que conmemora una triste derrota militar, y además hoy en día se utiliza con frecuencia en funerales. Creo recordar que la voz femenina es la de Sally Oldfield, pero puedo equivocarme.

Flores del bosque

Muchas de las críticas negativas de Voyager se centraron en que los temas propios de Oldfield son más irregulares, y esto es estrictamente cierto. Celtic Rain es resultón y muy bonito, aunque deja poco poso. Quizá sea porque Oldfield lo compuso y lo grabó en un rato, cosa que tiene su mérito pese a no ser un corte memorable. The Voyager me gusta menos todavía, no porque sea realmente malo, sino porque a mi juicio tiene más producción que composición (la melodía, de hecho, parece no estar redondeada del todo) y se hace largo. No obstante, fue publicado como single.

The Voyager

Muy distinta es la impresión que deja Wild Goose Flaps Its Wings ("El ganso salvaje aletea"), un tema muy ambiental, muy chill out si se quiere, y que está inspirado en un movimiento del Tai Chi, al que Oldfield se había aficionado por aquel entonces. Superficialmente podría parecer que es muy largo y monótono, y que divaga, pero una escucha más atenta nos revela un tema con un poder evocador apabullante, compositivamente casi milagroso, y con una de las guitarras más profundas y expresivas que ha grabado Mike en toda su carrera. Es el tema de Voyager al que regreso más a menudo.

Wild Goose Flaps Its Wings

Pero Oldfield se guarda lo mejor para el final, el largo Mont St. Michel, que se inspira en la famosa fortaleza de cuento de hadas en la costa francesa. Es una pequeña suite de doce minutos en la que el músico lleva a cabo su más brillante ejercicio de fusión con el medio orquestal-sinfónico, tan armoniosa como cambiante, francamente espectacular. Se sabe que Oldfield tuvo ayuda de un experto orquestador, y el protagonismo recae más en la London Symphony Orchestra (la que dirigió John Williams en seis episodios de Star Wars) que en la guitarra de Mike, pero esto no resta valor a una pieza que supera -pese a su menor extensión- a posteriores incursiones clásicas suyas como Music of the Spheres (2008).

Clip oficial con una versión editada de Mont St. Michel.

Con más problemas de planteamiento que de ejecución, al menos en términos generales, Voyager no fue del todo bien recibido por la crítica y hay quien lo señala como el principio del bache creativo en el que se sumió su autor durante varios años, y que se confirmó con su mudanza a Ibiza en aquel mismo 1996 y la desafortunada publicación de Tubular Bells III en 1998. Para gustos, colores, pero en mi opinión Voyager, aun siendo artísticamente menos ambicioso de lo esperado, es uno de los discos "buenos" de la última etapa "buena" de Mike Oldfield, a la espera de saber si el reciente y fabuloso Return to Ommadawn (2017) conlleva un renacimiento prolongado para su autor. Del indudable legado popular de Voyager dan testimonio los muchos nuevos aficionados, e incluso grupos, que se acercaron a la música celta gracias a aquel álbum bisagra. Pese a quien pese, y con sus defectos a la espalda, es un clásico.

jueves, 28 de diciembre de 2017

La versión para los Oscars de The Last Jedi, ya disponible.

Ya está disponible para su descarga LEGAL y GRATUITA la versión promocional ("For Your Consideration" o FYC) de la BSO de Los últimos Jedi.

Lista de candidaturas a nominación.

Se trata de un álbum que tiene una tirada física muy limitada, sólo para enviar por mensajería a los votantes de la Academia de cara a la próxima entrega de los Oscars. Como ocurrió con El despertar de la Fuerza, Disney nos la regala en versión digital. 

John Williams en faena.

Y merece la pena, porque no sólo contiene varias mezclas distintas de las aparecidas en el álbum oficial, sino que incluye unos 10 minutos de música inédita. Simplemente haz click en el enlace al final de la entrada y el álbum es tuyo. Y no, no te conducirá a una foto del famoso "negro del Whatsapp" por mucho que hoy sea 28 de diciembre.

Agradecimientos a la web JWFAN.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Star Wars: las versiones de Charles Gerhardt.

Hace tiempo que acompañamos cada nueva reseña de la saga galáctica con una segunda entrada sobre otras obras o ediciones musicales relacionadas de manera directa. Un lugar de honor en este campo es el que ocupan las versiones sinfónicas realizadas por Charles Gerhardt y la National Philharmonic Orchestra

Charles Gerhardt  (1927-1999)

¿Qué tienen de especial estos trabajos? Varias cosas, por ejemplo su planteamiento como suites para concierto, o el apoyo y bendición explícitas de John Williams. En realidad, su más interesante virtud es el hecho de que "redondean" las ediciones discográficas originales de las bandas sonoras para convertirlas en experiencias concebidas para su consumo doméstico. Dicho de otra manera, lo que hace Gerhardt es arreglar las piezas más representativas de La guerra de las galaxias (1977), El Imperio contraataca (1980) y El retorno del Jedi (1983), para darles una estructura cerrada, expresiva por sí misma y sin los golpes de efecto que las bandas sonoras originales incluyen para acompañar los lógicos vaivenes de la acción en la pantalla.

Portadas del álbum con las suites de Star Wars y Encuentros en la tercera fase.

Pese a lo que pueda deducirse, lo cierto es que Gerhardt no renuncia a incluir en sus suites largos pasajes de acción e incidentales de Williams, tales como las escaramuzas espaciales huyendo de la Estrella de la muerte (Here They Come!), la persecución entre asteroides (The Asteroid Field), o la batalla de Endor (The Forest Battle), siempre manteniendo y potenciando con muy buen criterio el carácter armonioso y fluido del Williams original. Lo mejor de todo es que se logra una sensación de plenitud narrativa, de que la historia contada por la música se mueve con elegancia de un comienzo a un final bien definidos, pese a que en algún caso (sobre todo en El retorno del Jedi) el orden de los temas no coincide del todo con su uso en la película.

Portadas de Return of the Jedi en vinilo y CD.

Charles Gerhardt era ya un veterano en la industria musical cuando puso manos a la obra con Star Wars, habiendo trabajado primero como productor discográfico y después, por consejo del mismísimo Arturo Toscanini, como director de orquesta. Desde finales de los sesenta, Gerhardt trabajó en nuevas grabaciones de piezas clásicas para la revista Reader's Digest, a veces en tal cantidad que fue necesario crear toda una nueva orquesta que las interpretase. Así nació la National Philharmonic Orchestra, afincada en Londres, integrada por músicos del más alto nivel y con Gerhardt como director habitual. Gerhardt y "su" orquesta grabaron una larga serie de versiones sinfónicas de bandas sonoras del Hollywood clásico de las que sus discos sobre la trilogía Star Wars (la primera comparte LP con una versión de Encuentros en la tercera fase, también de John Williams y estrenada el mismo año) son las más populares en la actualidad.

Portada de The Empire Strikes Back.

Yo me quedo sobre todo con su suite para El Imperio contraataca (The Empire Strikes Back), que extrae los más valiosos jugos de la partitura original y subraya su carácter fantástico y romántico. En la contraportada del vinilo había un interesante texto del escritor de ciencia-ficción Ray Bradbury en el que elogiaba tanto la saga como su música. Por cierto, el álbum incluye algo que ni el propio John Williams publicó en su día: una excelente, perfecta versión para concierto del tema de amor de Leia y Han Solo.

viernes, 22 de diciembre de 2017

John Williams - STAR WARS: THE LAST JEDI


1. Main Title and Escape (7:25)
2. Ach-To Island (4:22)
3. Revisiting Snoke (3:28)
4. The Supremacy (4:00)
5. Fun with Finn and Rose (2:33)
6. Old Friends (4:28)
7. The Rebellion Is Reborn (3:59)
8. Lesson One (2:09)
9. Canto Bight (2:37)
10. Who Are You? (3:04)
11. The Fathiers (2:42)
12. The Cave (2:59)
13. The Sacred Jedi Texts (3:32)
14. A New Alliance (3:13)
15. "Chrome Dome" (2:01)
16. The Battle of Crait (6:47)
17. The Spark (3:35)
18. The Last Jedi (3:03)
19. Peace and Purpose (3:06)
20. Finale (8:28)

Cuidado: la siguiente reseña contiene información relevante sobre el argumento de la película.

Quienes amamos el universo musical de Star Wars (yo me considero incluso más fan de las BSOs que de las propias películas) tenemos que estar francamente contentos de que el ritmo de estrenos por parte de Disney/Lucasfilm se haya vuelto muy intenso en estos años. Cada dos años hay en cines un episodio numerado, y en los años que quedan en medio se estrena una película ambientada en el universo de la saga. Es una buena noticia el que -hasta ahora- el componente musical de la franquicia siga siendo impecable. Michael Giacchino nos ofreció algo realmente acertado en la anterior Rogue One (2016), pero lógicamente es el Maestro quien sigue vertebrando el grueso de la galaxia lucasiana.

Portada de la edición japonesa.

No voy a copiar la crítica elogiosa que han publicado en BSO Spirit, pero me tomaré la libertad de repetir el que allí subrayan como principal defecto en la banda sonora de Los últimos Jedi (The Last Jedi, 2017): que John Williams (de 85 años) no sea inmortal. Eso no significa que en el futuro, cuando este señor falte, Star Wars deje de tener una música estupenda. Pero mientras siga en activo, no hay sustituto posible para él.

El propio Williams admitía en el intervalo entre El despertar de la Fuerza y esta última entrega que no estaba seguro de querer seguir atado a la saga, para admitir a continuación que tampoco quiere ver a otro músico metiendo mano en su personal buque insignia. Tal vez por este comprensible hartazgo personal de Williams se explica el sutil cambio de enfoque de The Last Jedi. En realidad, la propia película es un muy loable intento de refrescar una mitología ya bastante acartonada, a pesar de que una buena parte del fandom no haya querido asumir lo necesario de esta revolución. Hay toda una guerra en redes sociales entre quienes opinamos que la película (con sus defectos) ha sido una agradable sorpresa, y quienes están demasiado preocupados por esta o aquella línea del guión que rompe sus esquemas. Bien es cierto que en una memorable escena de Los últimos Jedi, el mismísimo maestro Yoda prende fuego literalmente al canon sacrosanto, representado por unos libracos polvorientos, los "textos sagrados Jedi".

Tráiler en español.

Como decíamos, John Williams se apunta a la revolución con una partitura que nace directamente de la forma en que el director Rian Johnson planifica muchas escenas, esto es, tomando la propia música como referencia para montar las secuencias. Al parecer, Johnson utilizó una banda sonora provisional a base de piezas de películas anteriores ensambladas a lo basto, y después dio a Williams libertad para componer piezas incidentales que guiarían el montaje, convirtiendo al músico en prácticamente un co-guionista. 

Interesante vídeo explicativo sobre el método de Williams.

Por eso hay una impresionante perfección formal en escenas como la lucha en solitario de Poe Dameron contra una enorme nave de la Primera Orden (Main Title and Escape), el ataque a la nave de Leía en The Supremacy o la batalla final (The Battle of Crait). La forma en que suena este nuevo trabajo de Williams en sus momentos más intensos es fabulosa, y como ejemplo basta con irse al potentísimo tema in crescendo del tramo final de The Spark ("La chispa"), épico, grandiosamente minimalista y muy novedoso.

The Spark

En general, esta banda sonora me recuerda a la de El retorno del Jedi al ceder el peso de la composición a las piezas de acción por encima de los temazos para concierto. Pero haberlos haylos, sobre todo el corte titulado The Rebellion Is Reborn ("La rebelión renace"), muy interesante pese a que es obra del Williams de los últimos años, más rico que nunca en las orquestaciones gracias a la ayuda de William Ross, pero algo desestructurado en las melodías, no tan "cantabiles" como antaño. En realidad, la melodía más prominente de este corte es el leitmotiv compuesto para Rose, el nuevo personaje que acompaña a Finn en su trama secundaria. No es tan absolutamente perfecto como aquel Rey's Theme de The Force Awakens, pero se queda cerca gracias a su aura dulce y luminosa. En todo caso, y a pesar de que el personaje no es demasiado trascendental, el tema suena después en cortes como Fun with Finn and Rose o el Finale.

The Rebellion Is Reborn

Williams hace las delicias del oyente con su natural facilidad para integrar piezas nuevas y antiguas en esta totalidad tan abigarrada de referencias por todos conocidas, desde el tema de la Fuerza, el de Yoda y el de la princesa Leia, hasta los más recientes para la Resistencia, Rey, Snoke y Kylo Ren. Emociona especialmente la combinación del tema de Leia y Han Solo con el de Luke y Leia en la ya mencionada The Spark. Se trata de dos temas más o menos parecidos, uno amoroso y el otro fraternal, que parecen haber nacido hace treinta y tantos años para sonar pegaditos aquí y ahora, en una escena memorable con los envejecidos hermanos Skywalker reencontrándose en pantalla por última vez. Para ser justos, aquel Luke and Leia tiene más peso aquí que en El retorno del Jedi, donde en teoría era el tema estrella.

En The Sacred Jedi Texts suena Yoda's Theme.

Y el maestro también añade pequeñas y grandes sorpresas en el álbum, casi como si fuesen eso que hoy llaman "huevos de Pascua" ("Easter eggs"). Aparte del ya mencionado Yoda's Theme, hay una breve pero exquisita versión al piano del tema de Leia correspondiente a la dedicatoria a Carrie Fisher en los créditos finales, e incluso un pedazo de Here They Come! (de la Star Wars primigenia) en la misma suite. Lo más bello del Finale, pese a ser un instante discretísimo, es la utilización de la fanfarria principal de la saga, por primera vez casi desde 1977, como el tema personal del héroe Luke Skywalker. No es toda la larga pieza final tan fluida y armoniosa como la del filme anterior, pero su estructura algo retorcida le aporta mucho interés.

Finale

Para pieza original a nivel de todo el álbum, no obstante, ahí queda el divertido tema del planeta-casino Canto Bight, que es algo parecido al Cantina Band de toda la vida, pero en clave de calipso y samba. Los créditos del álbum reconocen la presencia en Canto Bight del tema Aquarela Do Brasil de Ary Barroso.

Canto Bight

Imagino que me he dejado fuera algún detalle importante, pero creo que he escrito suficiente para despertar el interés del melómano de a pie. Me queda recordar que, tal como ocurrió con El despertar de la Fuerza, la BSO de Los últimos Jedi será promocionada por Disney para la próxima edición de los Oscars, por lo que casi con toda seguridad circulará en algún momento por la web la versión "For your consideration" del álbum, una edición exclusiva y retocada que se envía a los académicos de Hollywood para su evaluación.

Portada de la edición FYC de El despertar de la Fuerza.

En la de The Force Awakens hubo más de diez minutos de música no incluida en el CD oficial, cosa que podría volver a suceder esta vez. También es probable que Walt Disney Records regale su versión digital, como hizo con la película anterior. Son tantos los millones de coleccionistas de Star Wars y John Williams que el ofrecer su música gratuitamente (The Last Jedi ya está al completo en YouTube y Spotify) no les hará perder un céntimo porque compraremos el CD sí o sí. 

Si fuera horroroso lo compraría igualmente, pero por suerte resulta que es una maravilla. Otra vez.
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