sábado, 23 de julio de 2016

"Rosetta", nuevo álbum de Vangelis al caer.


Parece que el músico griego tiene preparado un nuevo trabajo de estudio titulado Rosetta, que contendrá musica compuesta para e inspirada por la reciente misión de la ESA (Agencia Espacial Europea) al cometa en forma de cacahuete al que se encaramó la sonda Philae. Como con Vangelis nos hemos llevado varios chascos en lo referente a anuncios de publicaciones que nunca tuvieron lugar, me ha parecido mejor esperar a tener datos más sólidos antes de comentar la noticia por aquí. Teníamos la portada, la fecha de publicación (según comercios online como Amazon o Mediamarkt será el 23 de septiembre) y también tenemos ahora la lista de temas. Puede verse en tiendas como esta.

Ya hace tiempo que están en Youtube varios vídeos de la ESA sobre la misión con los temas que darían origen el álbum, que al parecer tendrá una temática completamente espacial. En cualquier caso, lo que ya hemos escuchado sigue recordando mucho más al sonido sinfónico de Vangelis post-1492 que a trabajos como Albedo 0.39, por mucho que haya un guiño a éste entre los temas de la lista.

Pero precaución, porque a día de hoy no hay confirmación oficial ni por parte de Vangelis ni por parte de la discográfica Decca. Abrimos boca con el que parece ser el tema inicial, o al menos su germen.

Arrival

jueves, 21 de julio de 2016

Juan Manuel Cidrón - GNOSTIC LABERYNTUS


1. Gnostic Laberyntus (63:15)

Hace cosa de un mes tuvo lugar en la Alcazaba de Almería un concierto nada corriente. El músico autóctono Juan Manuel Cidrón, acompañado por su elenco de instrumentos electrónicos, recreó en vivo su álbum Gnostic Laberyntus (2012) con motivo de las XXXIII Jornadas de Teatro del Siglo de Oro. Cidrón dedicó la pieza a la figura de Giordano Bruno, quemado en la hoguera de la Inquisición por su teoría sobre el carácter infinito del universo. 

Conocía la obra desde hacía algún tiempo, y es curioso que pocos días antes de que se anunciase el concierto había estado escuchándola en casa. Lo primero que habría que decir de ella es que, paradójicamente, puede resultar un álbum facilísimo o dificilísimo de escuchar, según nuestra actitud en ese momento.

Gnostic Laberyntus es un juego de palabras que mezcla "gnóstico" y "laberinto" para asemejarse a una zona muy agreste de Marte llamada Noctis Labyrinthus. Efectivamente, el álbum tiene un enfoque cósmico, aunque Cidrón explicó en su momento que su disco proponía tanto un viaje por el espacio exterior como uno por el espacio interior, personal, de cada oyente, en busca de los misterios que pueda haber en ellos. Es un álbum fácil de escuchar si lo queremos entender como obra ambient o como música planeadora sin estridencias molestas y un progreso lento; una música que anule el silencio mientras hacemos alguna otra cosa. Y puede ser muy difícil de digerir para quien, como tantas veces sucede, no tiene tiempo de pararse a escuchar con detenimiento una obra musical durante una hora entera, ya no como acompañamiento a una lectura o una plácida conversación, sino con toda la atención puesta en la música: capas y capas de sonido sutil elegantemente superpuestas, combinadas en sucesión y con una gran atención a los efectos de eco. Supone una experiencia de inmersión sensorial impresionante.

Juanma Cidrón, en el libreto del CD.

Hace años, durante una de las ferias del disco de ocasión que se celebran periódicamente en mi tierra, me topé con una copia en CD de Zeit (1972), un largo y extraño álbum de Tangerine Dream que comentamos en su día por aquí. Mientras lo sostenía en una mano y continuaba mi búsqueda con la otra, Juan Manuel Cidrón, que andaba por allí, lo señaló y me dijo: "ese es un clásico". Asentí con la cabeza y sonreí. No he podido evitar pensar en Zeit mientras escuchaba Gnostic Laberyntus, ya que ambos trabajos comparten una visión parecida del espacio profundo como un lugar oscuro y frío, bastante estático. Lo que ocurre es que, mientras que Zeit tiene en muchos momentos un carácter siniestro e inquietante, la obra de Cidrón es quizá un poco menos abismal. Hay planetas y nebulosas en la soledad de allí arriba, pero al final son más un fascinante producto de la física y las matemáticas que algo sobrenatural hacia lo que podamos sentir temor. El viaje hacia el interior de uno mismo, la otra posibilidad que nos ofrece el álbum, siempre dependerá de nuestra capacidad para zambullirnos en nuestra psique mientras las largas notas de la música nos dejan el resto de la percepción en blanco. Un gran álbum que bien merece 63 minutos y 15 segundos de nuestro tiempo.

Desafortunadamente, no he podido encontrar vídeos para colgar... Pero si se pincha en el enlace de mi lista a la estupenda página Electronic Orgy, a la derecha, se puede encontrar en ella (no hay que buscar mucho) el álbum al completo para descargar. No soy un defensor de la piratería musical pero, al parecer, el autor de la entrada tuvo permiso del artista para colgar el disco. Así todos contentos.

martes, 5 de julio de 2016

Un junio de récord (y no sé por qué).

Una notilla nada más, no lo llamaremos una entrada, para agradecer el vertiginoso aumento de visitas que el blog ha tenido en junio. Si en mayo lográbamos alrededor de 9.000 visitas, en junio hemos sobrepasado las 19.000. Gracias, gracias y mil veces gracias. Y si encima alguien se atreve a explicar el porqué de una subida así, que me lo diga para volver a hacer... lo que sea que... haya hecho. O no hecho. No lo sé...

miércoles, 29 de junio de 2016

Cosmic Machine: la edad de oro de la electrónica francesa.

Portada del primer volumen.

Hace unos días, mientras echaba un vistazo en una oscura tienda de discos en Greenwich, de viaje de estudios con mis alumnos, me llamó la atención la portada del segundo volumen de la antología que nos ocupa, cuyo título secundario es "Un viaje a través de la vanguardia cósmica y electrónica francesa (1970-1980)". Publica la compañía Because y el recopilador es un tal Uncle O. Ni idea. No sabiendo muy bien si gastar mis libras en algo que desconocía en su mayor parte, preferí investigar un poco al volver a España.

Portada del álbum lanzado el pasado abril.

En los álbumes Cosmic Machine (2013) y Cosmic Machine: The Sequel (2016) no encontramos ante una exquisita recopilación de temas electrónicos de los años setenta, con la particularidad de tratarse de artistas franceses. Es cierto que suele mirarse hacia Alemania cuando se trata de fijar el canon de la música cósmica de los setenta, con los revolucionarios del Krautrock y la Escuela de Berlín, pero es de justicia reconocer que el país galo también contribuyó en gran medida al establecimiento de la electronic music -en sentido amplio- como un género de gran alcance popular.

Contraportadas respectivas.

Las dos antologías publicadas hasta ahora tienen la misma filosofía: recoger piezas representativas de la época, todas instrumentales, y con los sintetizadores como elemento crucial. Debemos estar al tanto también de que muchos de los temas tienen un enfoque propio de la música de baile (música disco, en realidad), aunque incluso en estos casos hay tal dosis de colorido galáctico que suenan de maravilla. Aun así, hay material de sobra para encandilar a los que preferimos una aproximación algo más clasicista, más "new age" si se quiere.

EPs con remezclas de los temas.

Entre los numerosos artistas representados encontramos a gente tan popular como Serge Gainsbourg, Francis Lai, Joel Fajerman, Pierre Schaeffer y, por supuesto, Jean Michel Jarre, que en vez del inevitable Oxygene, aporta la relativamente desconocida Blackbird. En realidad, aunque en las antologías se recogen temas bien conocidos como Magic Fly de Space o una versión de Popcorn, se prefiere en general tirar de rarezas antes que de temazos muy manidos, por lo menos cuando se trata de músicos de renombre. Es de suponer que se busca impresionar tanto a los novatos como a los ya iniciados.

Diseños publicitarios de la "secuela".

Aunque no se debe juzgar un disco por su portada, aquí debe decirse que se ha acertado de lleno al contar con esas fabulosas ilustraciones al estilo de Moebius para cómics como El Incal y la revista Metal Hurlant. Tanto el diseño conceptual como -por supuesto- el contenido musical son todo un viaje mental contracultural hacia aquellos tiempos en los que convivían los desvaríos psicodélicos de los últimos años sesenta con el establecimiento de la fantasía y la ciencia-ficción como eje de la cultura mainstream juvenil en los ochenta. Dos maravillosos álbumes que se disfrutan mucho más en formato físico, sea en CDs o en vinilos dobles.

Por supuesto, aquí pongo unos ejemplillos:



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