sábado, 8 de septiembre de 2018

Vuelve Jarre con otro recopilatorio. Y reediciones.


Planet Jarre se llama el nuevo producto que Jean-Michel Jarre saca a la venta en una semana. Es un recopilatorio al uso, sólo que los temas están ordenados en cuatro categorías, dependiendo de si el francés los considera "paisajes sonoros" (Soundscapes), "temas" (Themes), "secuencias" (Sequences) o "exploraciones y obras tempranas" (Explorations & Early Works).

Los temas de cada sección.

Contiene un par de temas nuevos, con el morbo añadido de que hay por ahí un trocito de la maqueta del mitológico Music for Supermarkets (1983), álbum del que sólo existe una copia en todo el mundo. La edición normal en digipack y doble CD tendrá su aquel para los completistas, la digital en 5.1 gustará a los sibaritas del sonido, y la edición en vinilo gustará a los fetichistas, pero el estuche de lujo con doble casete (YESSSS!!!) puede ser la coña más elaborada que he visto en años. Si Jarre pone de moda el casete, juro que me rindo y me compro una gramola de manivela.

Portada renovada de Geometry of Love.

También jugosas son las próximas reediciones de su catálogo clásico, que incluyen  (según he visto, aunque puedo equivocarme) Revolutions, Chronologie, Oxygène 7-13, Metamorphoses y Geometry of Love, el último de los cuales tuvo en su momento una tirada minúscula. Habrá que atraparlo legal y físicamente esta vez.

martes, 28 de agosto de 2018

Tangerine Dream - LE PARC


1. Bois de Boulogne (Paris) (5:07)
2. Central Park (New York) (3:37)
3. Gaudi Park (Guell Garden Barcelona) (5:10)
4. Tiergarten (Berlin) (3:28)
5. Zen Tarden (Ryoanji Temple Kyoto) (3:07)
6. Le Parc (L. A. - Streethawk) (2:56)
7. Hyde Park (London) (3:50)
8. The Cliffs of Sydney (Sydney) (5:20)
9. Yellowstone Park (Rocky Mountains) (6:10)

Le Parc (1985) fue el primer álbum de estudio, sin contar alguna banda sonora, que Tangerine Dream lanzó tras su salida de Virgin Records. Ficharon por el sello Jive y se inició su época conocida como "años azules". Habían metido un pie en EEUU gracias a sus obras para películas de renombre (Ojos de fuego y Risky Business estaban recientes, Legend al caer), pero seguían afincados en Europa. Este nuevo trabajo se grabó mayoritariamente entre Berlin y Viena, y los componentes del grupo eran  entonces Christopher Franke, Edgar Froese y Johannes Schmoelling.

Contraportada de una edición más reciente.

Le Parc tiene toda la pinta de querer ser un álbum hecho para gustar, un trabajo muy comercial, en un sentido no necesariamente negativo. En los ochenta ya había sitio más que de sobra para la música instrumental popular en cualquier ámbito, y la música realizada mediante sintetizadores gozaba de una efervescencia especial. Pero seguramente TD poseía todavía cierta aura oscurantista asociada a trabajos más o menos experimentales de la década anterior, también causada por el hecho de haber sido siempre una banda poco inclinada a lo melódico "puro", poco dada, en fin, a generar singles que sonaran en la radio como los de Jarre o Kraftwerk. Le Parc quiso ser un álbum que superase esta imagen de banda de culto, que fuese más allá de los sonidos ya bastante aperturistas de trabajos previos como Exit o Hyperborea.

Clip oficial de Tiergarten.

Incluso el concepto del álbum -porque este trabajo es claramente conceptual- es muy luminoso y new age: una serie de temas no demasiado largos que sirven como souvenirs musicales de distintos parques públicos del mundo. Los temas poseen el detallado trabajo textural y la atmósfera genuina de TD, pero lo melódico es preeminente, y creo que con mucho acierto. Vale que son los ochenta y el acercamiento a los parques, así como ciertas soluciones para conseguir un toque étnico (en Zen Garden y Yellowstone Park, por ejemplo), es a veces un poco maniquea, pero negar que es un álbum francamente inspirado es ser muy cínico.

Bois de Boulogne

Le Parc

Bois de Boulogne gusta por su potencia y dinasmismo, Central Park por su toque nervioso (como de oficinistas runners neoyorquinos), Gaudi Park por su elegancia, Tiergarten por su atmósfera beatífica, Zen Garden por el lapso de relax que aporta al conjunto, Le Parc por ser quizá el temazo más molón de TD en toda su historia, Hyde Park por su ritmo marcado y su sabor urbano, The Cliffs of Sydney por sus gaviotas sintéticas y Yellowstone Park por su misticismo. En el último tema, por cierto, canta Clare Torry, la legendaria vocalista de The Great Gig in the Sky de Pink Floyd.

El single Streethawk.

Y no, no me olvido de mencionar que el tema homónimo al álbum sonó, en una versión cortita y remezclada, como sintonía de la serie de TV Streethawk, en España El halcón callejero, que era como El coche fantástico pero con una moto.

jueves, 2 de agosto de 2018

Jean Michel Jarre - AERO


1. AERO Opening (0:50)
2. Oxygene 2 (7:40)
3. Aero (3:09)
4. Equinoxe 8 (1:24)
5. Oxygene 4 (5:04)
6. Souvenir of China (4:45)
7. Aerology (3:39)
8. Equinoxe 3 (6:32)
9. Equinoxe 4 (6:46)
10. Last Rendez-Vous (5:07)
11. Zoolookology (3:54)
12. Aerozone (4:55)
13. Magnetic Fields 1 (5:58)
14. Chronology 6 (6:09)
15. Rendez-Vous 4 (Live version) (7:33)

Es inevitable que cualquier artista con una larga carrera y el suficiente éxito acabe dando pie a numerosos álbumes recopilatorios. Jean-Michel Jarre, que además es un referente esencial en su género, también cuenta con sus antologías, algunas bastante prescindibles y otras que bien pueden contarse como álbumes de pleno derecho. Pienso que Aero (2004) entra en la segunda categoría, ya que los temas escogidos están completamente regrabados y sus arreglos son distintos de los originales sin llegar a entrar en el terreno de los remixes. 

"Aero: un tributo al viento", al completo.

La idea del álbum, cuyo nombre podría venir de las siglas A.E.R.O. (Anthology of Electronic Revisited Originals, o "Antología de Originales Electrónicos Revisitados"), viene directamente del concierto Aero: a Tribute to the Wind celebrado en Dinamarca en 2002 en un parque eólico, y en el que Jarre sacó a relucir varias revisiones modernizadas -unas más acertadas que otras- de sus clásicos de siempre. Tengamos en cuenta que, en aquella época, Jarre estaba embarcado en una cruzada contra su propio y reconocible estilo que traía bastante confundido a gran parte de su público, y que se había materializado en álbumes inusuales (que no necesariamente malos) como Sessions 2000 (2002) o Geometry of Love (2003). Creo que Aero funcionó bien como un eslabón tardío entre el que había sido su sonido hasta finales de los noventa y lo que iba a venir después. Agradó a los viejos seguidores y aportó algo más refrescante para pescar nuevos fans.

Aero

Un aliciente decisivo en Aero fue el segundo disco del álbum, un DVD que contenía el trabajo completo en formato envolvente 5.1. Mientras escuchas la música puedes ver los ojos de la entonces novia de Jarre, la actriz Anne Parillaud (Nikita), reaccionando ante lo que escucha. Los ojos de la portada, en cambio, son los del propio Jean-Michel. Algo tendrá el músico de fetichista, después de usar también el pubis hirsuto de su anterior pareja Isabelle Adjani como portada de su álbum anterior.

Aerology

El álbum fluye sin interrupciones gracias a pequeñas transiciones entre pistas, y la presencia de cuatro temas nuevos contribuye a darle coherencia de conjunto. Se trata de Aero Opening (una mera introducción), Aero (que recupera sin mucho disimulo el Je me souviens del álbum Metamorphoses), Aerology (bastante ágil y simpática, como sacada de Zoolook) y Aerozone (más atmosférica que melódica, pero igualmente efectiva).

Equinoxe 4

Y los demás temas son más o menos los previsibles en una recopilación. En general, la mayoría de los cambios van enfocados a su disfrute en 5.1 multicanal, y consisten en una acentuación de los ritmos (mi adorada Equinoxe 4 pierde algo de epicidad), arreglos más densos (escúchese Zoolookology) y algún retoque curioso y quién sabe si con retintín, como unos toques de campana en Oxygene 4. Vuelve a obviarse la maravillosa segunda mitad de Magnetic Fields 1, y como guinda al pastel se incluye, como tema extra, la versión en vivo de Rendez-Vous 4 grabada en Dinamarca con la colaboración de los entonces muy célebres percusionistas Safri Duo.

Jarre in China

El sonido renovado del viejo Jarre en Aero dio de sí durante algún tiempo más, incluyendo el estupendo concierto en la Ciudad prohibida de Beijing el año siguiente, que sería ofrecido también en 5.1 y filmado con el sistema de alta fidelidad THX de Lucasfilm, y que se publicaría en DVD con el nombre de Jarre in China. Tiempo tendría el músico más adelante de continuar su cruzada evolutiva, a veces con buen tino, pero en algún caso contra su propio prestigio, pero de lo que ocurrió entre Téo y Téa hablaremos otro día.

sábado, 21 de julio de 2018

Max Corbacho - NOCTURNES II


1.Celistia (23:13)
2. Nocturnal Bloom (3:38)
3. Starlight Grace (8:43)
4. Heart of the Night (3:33)
5. Indigo Sphynxes in Dark Canyon (3:10)
6. Timelapse (7:20)
7. Moon Apparition (7:20)

He dejado pasar demasiado tiempo desde la última vez que tuve ocasión de comentar un disco de Max Corbacho, e incluso me he saltado alguno muy bueno entre el primer Nocturnes y esta segunda parte. Recuerdo que cuando escuché el primero me quedé muy sorprendido, tanto que puedo recordar perfectamente el momento en el que lo escuché y redacté la reseña. Cuando tuve a mano Nocturnes II (2018), mi primer pensamiento fue intentar reproducir aquel momento, lo que pasaba indiscutiblemente por encontrar el momento de relax y sosiego necesario. O lo que es lo mismo, por esperar al verano, en concreto a ese feliz día en mitad de julio en el que te levantas una mañana y tienes que preguntar a otra persona qué día de la semana es. Espero que el señor Corbacho disculpe mi tardanza.

Max Corbacho (imagen de last.fm)

Para comenzar por el principio, repetiré (matizando) algo que ya he dicho: Nocturnes II debe escucharse en un momento de relax. Primero te relajas y luego lo escuchas, en ese orden y no al revés. Primera regla del aficionado al instrumental contemporáneo: desconfía del álbum que se autodefina como "relajante", porque para eso hay cantidad de hierbas de las que se hierven y también de las que se fuman. Nocturnes II surge de las mismas experiencias que su predecesor, esto es, del paseo nocturno -físico o mental- por determinados parajes geográficos, medio recelosos por la oscuridad circundante, medio abrumados por el espectacular cielo estrellado que todavía puede disfrutarse en algunas zonas apartadas, fuera de las ciudades, lejos de los alumbrados públicos y los humos. No todos tendremos la oportunidad de escuchar esta música en esta clase de lugares, pero por suerte la propia música te transporta allí, haciendo levitar el sofá de casa. Tampoco descarto una sutil aproximación hacia el terreno de la pura ciencia-ficción musical, pero todo es cuestión de opiniones.

Celistia

Max Corbacho plantea muchos de sus temas como densas suites ambientales, realizadas mediante instrumentos electrónicos pero con un sonido muy natural, nada robótico ni computerizado. Da la sensación de que las largas notas que van y vienen como en un majestuoso oleaje cósmico surgieran del propio cielo nocturno, como si las constelaciones y la Vía láctea emitiesen alguna clase de onda que nosotros interpretásemos a capricho como música. Tanto el primer tema como el último son largos e inmersivos, aunque las demás piezas, relativamente más breves, están realizadas en una línea parecida, y algunos de ellos están enlazados sin pausas. Lo mismo podría haber puesto nombre a un solo tema de 70 minutos que haber separado las dos piezas más largas en tramos cortos; da igual, porque la experiencia sigue siendo un todo.

Moon Apparition

Aunque esto no significa que todos los temas de Nocturnes II sean iguales. El planteamiento sí lo es, a primera vista al menos, aunque son pequeños matices los que marcan la diferencia, ya sea el sutil sonido de insectos y aves en Celistia, el momento álgido de Moon Apparition en el que -se entiende- sale la luna, o los diferentes grados de "lavado" o definición a los que las atmósferas de los temas intermedios son sometidas. Por supuesto, como todo buen trabajo de corte ambient, Nocturnes II exige un cierto esfuerzo de imaginación, de recurrir a nuestros recuerdos y fantasías para dar aún más entidad a la experiencia de su audición, lo que -como en tantos otros casos- lo alejan de lo meramente consumible que es tan típico en nuestra era de videoclips. Excelente álbum, una rara avis que reivindica la música como acto de creación artística en el que el oyente tiene su propio margen interpretativo, una obligación de participar activamente en el proceso de escucha. Una ventana al universo con los pies descalzos sobre la tierra.

Aquí la web de Max Corbacho y aquí su rincón en Bandcamp.
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