sábado, 3 de octubre de 2009

Brian Eno - AMBIENT 1: MUSIC FOR AIRPORTS


1. 1/1 (17:21)
2. 2/1 (8:54)
3. 1/2 (12:07)
4. 2/2 (9:38)

Es bastante célebre aquella historia que cuenta cómo Brian Eno, que había formado parte del conjunto Roxy Music y buscaba la consagración como artista en solitario, inventó la música Ambient. Al parecer, se encontraba convaleciente tras haber sufrido un accidente de tráfico, y estando en la cama se le ocurrió que sería interesante explorar un estilo musical que fuese, por una parte, tan sutil que no desentonara con el sonido natural de cualquier espacio público (por ejemplo, un hospital), y por otra, lo suficientemente "musical" para que no pareciese un simple ruido informe. El álbum propiamente dicho surgió cuando Eno se quedó atrapado en el aeropuerto de Colonia, y se le ocurrió que un poco de música sutil podría calmar los nervios de los pasajeros que perdían sus vuelos o sufrían retrasos. Pero detengámonos antes de pensar que la cosa iba de vanguardias retorcidas o de rupturismo pop, porque Eno hace todo lo contrario: no añade torres a la catedral de la electrónica, sino que la derrumba y construye sobre sus cimientos, reconvirtiendo el concepto musical en algo sutil y hermosamente intrascendente.

Brian Eno

El resultado fue el mítico álbum Ambient 1: Music for Airports (1977), en el que Eno desarrolla cuatro temas largos apenas sostenidos por melodías extremadamente minimalistas que flotan sobre suaves fondos de sintetizador. Por lo general, vienen a ser notas de sintetizador ejecutadas con un orden armónico, con un ritmo nacido de la propia melodía y no de ninguna clase de artefacto musical. El primer tema está dominado por el piano, el segundo por voces sintéticas, el tercero por ambas cosas, y el cuarto por un tono bastante más cósmico, mediante el uso del sintetizador a discreción. Y Eno se encarga de arroparlo todo con su producción limadora de asperezas, etérea y algodonosa, cálida donde las haya. Music for Airports supone una experiencia de ensimismamiento poco explicable, única en el momento de su publicación y todavía sorprendente en la actualidad. Ni tan siquiera incluye la carpeta del álbum los títulos de los temas, sino representaciones esquemáticas de los mismos.

Contraportada con los esquemas de cada pieza.

No es éste, desde luego, un álbum para fans del pop de las radiofórmulas, pero su sencillez puede servir como introducción a tantas otras obras mucho mayores, y más complicadas de escuchar. Para disfrutar de esta maravilla tendríamos que dejar a un lado los prejuicios y escucharla como si nunca antes hubiésemos oído música. Parece difícil, pero es precisamente lo más fácil del mundo (me gustaría saber qué efecto produce este disco en los bebés). Conviene abordarlo, en cualquier caso, en un estado de relax, aunque después de la primera vez funcione mejor como complemento, por ejemplo, a una lectura. Por cierto, parece que el disco se utilizó oficialmente en la megafonía del aeropuerto de La Guardia, en Nueva York. Está en Spotify. El primer tema, a continuación:

2 comentarios:

Rosita dijo...

fantastico!!

El Hombre Mojon dijo...

Aunque Eno pretendia que esta música sirviera como simple musica de fondo, adoro oir este disco con toda mi atencion centrada en el. Un prodigio, una maravilla. Me sigue sorprendiendo la notacion grafica de las canciones que viene en el arte del disco...

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