miércoles, 28 de octubre de 2009

Enigma - MCMXC a.D.



Seré sincero: a este disco le tengo manía. Tal vez sea porque le encuentro mucho material de relleno, o quizá porque Enigma (que no es un grupo ni un solista, sino un proyecto musical) ha realizado posteriormente obras infinitamente mejores. Pero el caso es que este disco, el primero de una lista de siete hasta hoy, es seguramente la obra más popular e influyente que se editó en todo el campo de las nuevas músicas en los '90. Ha sonado en la radio, en la televisión, en campañas publicitarias, en varias películas, en desfiles de moda y no sé si hasta en bandas de fiestas patronales.

Portadas de dos de los singles.

El productor alemán Michael Cretu (quien hasta que le pillaron dos álbumes después, se ocultó tras el seudónimo Curly MC) se encuentra detrás de este exitosísimo intento de unir dos ideas bastante enfrentadas: la religión y el erotismo. La forma de hacerlo es la clave del éxito de MCMXC a.D. (1990), además de una fórmula que se ha explotado hasta el vómito: mezclar ritmos electrónicos sensuales con cantos gregorianos. No voy a pronunciarme sobre qué me parece el teórico sacrilegio del alemán, sobre todo a sabiendas de que ambos mundos, el de lo sacro y el de lo extremadamente profano, no poseen siempre unos límites lo bastante definidos como para verlo todo blanco o negro. Y este no es un blog sobre teología.

Vídeo oficial de Sadeness.

Cretu se había labrado un nombre como productor musical de éxito, trabajando con y para grupos como Boney M, Mike Oldfield (en el álbum Islands produce el tema Time Has Come) y sobre todo Sandra, que se convertiría en su esposa y junto a la que grabó el exitazo internacional (I'll Never Be) Maria Magdalena, un pequeño clásico de los ochenta europeos. Sandra encontraría su propio espacio en toda la saga de álbumes que Cretu lanzaría al mercado bajo el título de Enigma, con una amplia variedad de artistas.

Michael Cretu

Para que la cosa funcione de verdad en lo erótico-festivo, Cretu añade voces femeninas hablando en francés. Oh, la la. Y que no falten las referencias bíblicas para recordarnos el componente religioso, que lo hay. El caso es que el single Sadeness, titulado así en una mezcla de "sadness"-tristeza y un guiño al Marqués de Sade, suena realmente bien. Lo demás no es que esté mal, es que es un conjunto de temas más o menos cool que funcionan muy bien a la hora de empaquetar a Sadeness y ofrecer al oyente una experiencia más extensa. Y que no se me enfaden los fans de Enigma, pero por mucho que este sea el disco favorito de muchos de ellos, a mi me parece que está bastante sobrevalorado. Siempre podemos aplaudir, eso sí, el día en que a Cretu (que se hizo un megachalet en Mallorca de forma totalmente ilegal y por eso se lo han demolido) se le encendió la bombillita de sacar el gregoriano a la palestra. Se trataba de una forma musical muy interesante que llevaba siglos confinada entre los muros de cientos de monasterios, y merecía una oportunidad. No estuvo mal, pero esa mina no dará más oro.

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