miércoles, 7 de octubre de 2009

Brian Eno / David Byrne - MY LIFE IN THE BUSH OF GHOSTS


1. America Is Waiting (3:36)
2. Mea Culpa (3:35)
3. Regiment (3:56)
4. Help Me Somebody (4:18)
5. The Jezebel Spirit (4:55)
6. Qu'ran (3:46)
7. Moonlight in Glory (4:19)
8. The Carrier (3:30)
9. A Secret Life (2:30)
10. Come with Us (2:38)
11. Mountain of Needles (2:35)

En aquellos años en los que los músicos todavía se preocupaban por innovar y hasta por provocar ofreciendo algo verdaderamente artístico a cambio del alboroto, Brian Eno era poco menos que el rey de la experimentación. My Life in the Bush of Ghosts (1981), realizado en colaboración con David Byrne (que formaba parte entonces de Talking Heads) es una propuesta algo cruda, pero interesante a todas luces: realizar mezclas en clave ambient sampleando grabaciones de disc-jockeys de la radio comercial de la época, música árabe ya editada comercialmente y hasta percusiones realizadas con objetos cotidianos. Ningún tema destaca especialmente en la lista de los que componen este amasijo, pero en general la sensación transmitida es de una modernidad absoluta. No es de extrañar que en una reciente reedición se haya optado por una portada digna de cualquier obra electrónica recién grabada:

Portada de una reedición.

¿De qué va My Life in the Bush of Ghosts? El título, que traduciríamos literalmente como "Mi vida en el arbusto de los fantasmas" no revela demasiado, así que tendremos que tirar de inventiva. Pienso que este álbum es una obra casi de pop-art en el sentido warholiano del término: es como recoger trocitos de este mundo en que vivimos, bombardeado a cada segundo por los medios tecnológicos de información (y desinformación) y quitarles su contexto para realizar un collage a capricho, estético y significativo solamente a un nivel artístico, no necesariamente traducible con palabras. ¿Es una mofa de la cultura de masas que lo desbordaba todo en los '80? Pienso que sí, y he utilizado la palabra "mofa" porque el tratamiento que Eno y Byrne hacen de todo ello es parecido en cierta manera a lo que algún tiempo después harían los disc-jockeys con la música máquina, poner ritmos machacones a clásicos musicales para reducirlos a simples temillas de discoteca, último y más mísero peldaño en la escala del mainstream.

Contraportada original.

Aquí todo es más artístico e intencionado, no un sacadineros descerebrado sino una obra creativa y plena de imaginación y arrojo; una visión desestructurada de un mundo de ondas radiofónicas y herzianas que los espectadores prácticamente no podemos filtrar ni comprender en su totalidad, porque nos vemos superados; la representación musical de un mundo cada vez más globalizado en que los conceptos más opuestos quedan democratizados, igualados -a poca altura- por el tratamiento que de ellos hace ese Gran Hermano que siempre ha estado y estará ahí.

En varias ocasiones se ha hablado de My Life in the Bush of Ghosts como primera piedra de un género que vendría a llamarse "Música del tercer mundo", refiriéndose a que, igual que los pobres entre los pobres rebuscan pequeñas cosas que aprovechar entre los desperdicios de los que viven mejor, los músicos han comenzado a reutilizar, a reciclar lo dejado atrás por otros.

Byrne y Eno ante las consolas del estudio de grabación, que debían echar humo.

No se trata de un disco muy recomendable para el melómano de a pie, pero desde luego es una proeza musical cuyos descendientes se cuentan por centenares. En Spotify. Acabamos con Help Me Somebody:

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