domingo, 25 de octubre de 2009

Jean Michel Jarre - EQUINOXE


1. Equinoxe Part 1 (2:24)
2. Equinoxe Part 2 (5:02)
3. Equinoxe Part 3 (5:15)
4. Equinoxe Part 4 (6:47)
5. Equinoxe Part 5 (3:48)
6. Equinoxe Part 6 (3:23)
7. Equinoxe Part 7 (7:07)
8. Equinoxe Part 8 (5:21)

Equinoxe (1978) es el álbum perfecto de cualquier músico de vanguardia que acabe de consagrarse. Me refiero a que, después de la aclamación planetaria de Oxygene (1976), en la que Jarre se la jugó con una composición llamada al éxito total o al más absoluto fracaso, ya no existía el temor de no convencer o de errar el tiro, aunque sí el enorme riesgo que supone el convertirse en flor de un día. El mundo de la música está lleno de artistas de un solo éxito, y el peligro estaba ahí. Pero no. En este segundo opus, el francés cuenta con un respaldo total, tiene la mente llena de las ideas que se le agolpan durante años, y no se ahorra esfuerzos a la hora de hacer que cada uno de los ocho movimientos sea en sí mismo un tema redondo. Nada de temas de transición como los que aparecen en otras obras de Jarre y, a mi juicio, en el previo y ligeramente inferior Oxygene.

Videoclip oficial de Equinoxe V.


Y el de Equinoxe IV.

Equinoxe es un álbum de resonancias espaciales, cósmicas, seguramente influido en mayor o menor medida por la fiebre OVNI que por aquel entonces saturaba la cultura popular. También tendrían mucho que ver la habitual grandilocuencia de Jarre y su gusto por la ciencia-ficción a raíz, como en el caso de muchos músicos de su generación, del fenómeno estético que supusieron los estrenos de películas como Star Wars y Encuentros en la tercera fase (1977), y sobre todo 2001: una odisea del espacio (1968). Si la literatura y el cine ya habían visitado otros planetas, la música también podría hacerlo. Y Jarre suele viajar en primera clase, con su maravilloso sonido de sintetizador analógico en la maleta. Hoy Equinoxe suena como uno de los máximos exponentes de la música cósmica junto con Albedo 0.39 de Vangelis y la "etapa rosa" de Tangerine Dream, ilustrando a las mil maravillas aquellos mundos espaciales de ciencia-ficción. Hay quien argumenta que Equinoxe ha pasado a sonar como la música de algunos videojuegos, y sería interesante hacer una comparativa entre la música que entonces hacía gente como Jean Michel Jarre y la que sonaba en los primeros juegos domésticos que entonces se iban haciendo populares.

Fotografía de la contraportada original.

Equinoxe 1 funciona como una emocionante introducción misteriosa, seguido de un segundo y un tercer tema ambientales y muy inspirados. El tercero es especialmente interesante por su atmósfera flotante y minimalista, muy evocadora. Como es costumbre en los discos de Jarre, Equinoxe 4 es un single seguro, con un ritmo muy potente y una interpretación virtuosa. Y quedan Equinoxe 5 y Equinoxe 7, todavía más espectaculares y rítmicos si cabe, y perfectamente hilados por el hipnótico Equinoxe 6. Equinoxe 8, también conocido como Band in the Rain, termina la sinfonía con el sonido de una banda de música (sintética, por supuesto) que continúa tocando bajo una fuerte tormenta, hasta concluir del todo con un reprise minimalista de Equinoxe 5. La satisfacción del oyente es máxima, y no sobra ni un segundo de todo el disco.

Contraportada del CD. Michael Jackson debió cogerla chaqueta, teñirla de rojo y sacarla en Thriller.

Por delante quedaba la transición al mundo de los sintes digitales de Magnetic Fields (1980) y otras obras maestras por parte de Jean Michel, pero para entonces habría terminado aquella década, la verdadera edad de oro de la imaginación musical que fueron los años '70. Lo bueno de estos discos es precisamente el que no tardasen en sonar un poco "desfasados", un poco "retro". Eso nos recuerda que en cada época de nuestro pasado miramos al futuro con distintos ojos.
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