sábado, 24 de octubre de 2009

Mike Oldfield - OMMADAWN


1. Ommadawn Part One (19:23)
2. Ommadawn Part Two (13:54)
3. On Horseback (3:23)

Como era previsible, no me he podido resistir a comentar este Ommadawn (1975), seguramente el mejor disco de Mike Oldfield pese a no ser el más famoso. Junto con Tubular Bells y Hergest Ridge, forma una especie de trilogía que se corresponde con los años previos a que el autor se sometiese a terapias de choque para vencer la timidez. Después de aquello todavía llegarían unas cuantas obras geniales, pero desde luego con Ommadawn se cierra el que seguramente es el ciclo musical más importante de la década de los '70, y todavía tendría que llegar el periférico Incantations (1978).

Publicidad en la prensa de la época, a toda página (de mikeoldfieldblog).

Oldfield, al que durante unos años más conocerían como "el último hippie", ya se había encargado con su primer álbum de procurar un buen pedazo del pastel comercial a la música popular instrumental que, si bien evidentemente existía antes de Tubular Bells encarnada en orquestas y bandas de todo tipo, no es hasta el fenómeno Oldfield cuando esta música adquiere la capacidad de tener un peso independiente de las voces, una capacidad expresiva plena que impide comprenderla como un mero acompañamiento ambiental o para el baile. Hergest Ridge puede entenderse, a posteriori, como un acercamiento a esquemas clásicos más ortodoxos, por más que la instrumentación sea plenamente moderna. Y Ommadawn, conteniendo todo lo que hizo grandes a los anteriores, introduce en la tríada el componente étnico: la música celta y el folklore británico en general, perfectamente fusionados ambos con percusiones africanas y tonadas poco menos que de la oscura Edad Media, consiguiendo un álbum que precede muy tempranamente a las insistentes oleadas de la world music de los '80.

La troupe de Ommadawn, justo antes de irse de acampada (supongo).


Ommadawn Part One comienza con una melodía contemplativa y algo tenebrista sobre coros profundos, que paulatinamente va adquiriendo un ritmo más marcado hasta dejar paso a movimientos muy luminosos, tremendamente optimistas, yendo éstos a parar a una larga composición de corte progresivo con una recitación vocal sobre tambores. Ommadawn Part Two se inicia con un movimiento lento que satura los oídos y los altavoces del equipo de música, tan cargado de capas de sonido que solamente unos segundos después somos capaces de entrever una melodía bajo todo el conjunto. Después, como la calma tras la tormenta, hay una larga y suave sección de guitarra, a la que se suma la gaita, para ir a parar de nuevo a la melodía del comienzo del tema, interpretada con un estilo muy medieval. El álbum se cierra con una canción infantil que, generalmente, no aparece en la lista de temas de la contraportada, aunque sí que tiene un corte independiente en el CD: On Horseback, en la que el propio Mike canta acompañado de un coro de niños y unos efectos sonoros muy galácticos.

Fotografía de la funda interior del LP.


Y esta es de alguna otra edición, en color y ligeramente distinta.

Amalgamar tantos elementos debió llevar su tiempo, y de hecho existen grabaciones que muestran el "making of" de Ommadawn. Se sabe también que Mike y los compañeros de estudio de grabación Les Penning y William Murray se las vieron negras para grabar las múltiples capas de sonido que requería la obra, teniendo en cuenta las condiciones bastante artesanales en que se movían los músicos de entonces. Y no tenemos que engañarnos, porque pese a su clara atmósfera campestre, Ommadawn fue toda una proeza tecnológica para el momento de su lanzamiento. Oldfield vuelve a contar con sus hermanos Sally y Terry, presentes en sus obras previas, así como con la banda africana Jabula, la folclorista Clodagh Simonds y el gaitero Paddy Moloney de The Chieftains. Este último llegó, según parece, en el último momento, yéndose de cervezas con Mike y grabando su parte quién sabe si en estado de embriaguez. Todo lo demás es marca de la casa: compuesto e interpretado por el artista nacido en Reading, en plan hombre orquesta.


Capítulo del documental All You Need Is Love, de Tony Palmer, sobre Mike Oldfield.

En definitiva, Ommadawn (que significa algo así como "loco" o "iluminado") es uno de los discos más perfectos de Mike Oldfield, tanto por la calidad irrefutable de cada uno de los minutos que dura, como por lo evocador de las piezas y (esta vez hablo por mí) por los pequeños detalles, los "rincones" que el músico suele esconder en sus discos, y que aquí abundan. En este sentido, me quedo con un pasaje muy sencillo que hay hacia la mitad de la primera parte, en el que unas flautas suenan tras la melodía como si fuesen pajarillos cantando en un día de verano. Parece mentira que alguien haya sido capaz de plasmar tanta belleza mediante la estimulación de ese sentido que a veces tanto menospreciamos, el del oído. Este disco se compra, no se piratea, señores/as.


La primera parte completa.
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