viernes, 2 de julio de 2010

Pink Floyd - UMMAGUMMA


Álbum en vivo:


Álbum de estudio:

2. Sysyphus Part 2 (3:28)
3. Sysyphus Part 3 (1:48)
4. Sysyphus Part 4 (6:59)
8. The Narrow Way, Part 2 (2:50)
11. The Grand Vizier's Garden Party, Part 2: Entertainment (7:06)
12. The Grand Vizier's Garden Party, Part 3: Exit (0:40)

Los miembros originales de Pink Floyd que seguían adelante cuando se publicó este Ummagumma (1969) tenían en común, además de todo lo obvio, un pasado reciente como estudiantes universitarios de arquitectura en la Universidad de Cambridge. Como en toda institución de este tipo, por allí debía circular la típica jerga estudiantil que dejaría fuera de las conversaciones a los "mayores" o al "establishment" -que para el caso siempre han sido lo mismo a los ojos de un chaval-, y en la que la palabra ummagumma se refería a tener relaciones sexuales.

De izquierda a derecha: Gilmour, Wright, Mason y Waters.

El título de este cuarto trabajo de Pink Floyd no es nada desacertado, por lo tanto, si tenemos en cuenta que se trata seguramente de la obra en la que más volcaron las que hasta aquel momento eran sus intimidades artísticas y sus ambiciones como creadores de un género, el del rock sinfónico-progresivo, que desde sus primeras incursiones plenamente psicodélicas iban inaugurando a cada paso que daban. Hacían camino al andar, como dice el poema. Con amor.

Ummagumma, eso sí, requiere una explicación previa para evitar malentendidos. La idea original era la de crear un álbum en el que Nick Mason, Richard Wright, Roger Waters y David Gilmour pudiesen actuar, al menos en la parcelita que les tocara en lo que a minutos se refería, como músicos en solitario plenamente libres para desarrollar sus ideas. Escuchando lo que resultó de aquello no nos cabrá duda de que hicieron lo que les dio la real gana. En cuanto al otro disco (recordemos que Ummagumma es un álbum doble), fue un añadido posterior que incluiría unos cuantos temas largos en directo pertenecientes a sus discos anteriores, interpretados muy a su manera y con la frescura e imaginación que despertaba en estos genios de lo extraño el actuar sobre un escenario. La normalidad no iba con ellos.

Bonita edición actual en estuche de cartón. Incluye un póster con la portada.

Pero centrémonos en el disco de estudio, que es el que más nos atañe según los principios del blog. Cada uno de los integrantes de la banda tenía sus preferencias para rellenar los doce o trece minutos asignados por barba, y el primero en aparecer ofreciendo su parte es el siempre recordado Rick Wright. Como teclista que era, realizó la suite instrumental llamada Sysyphus, sostenida en desarrollos para piano y otros teclados. Nos devuelve provisionalmente al suelo Grantchester Meadows, bucólico ejercicio folk-rock con pajarillos y todo de la mano de Roger Waters, aunque nos pega la gran bofetada conceptual con Several Species of Small Furry Animals Gathered Together in a Cave and Grooving with a Pict, que podría traducirse como "Varias especies de pequeños animales peludos reunidos en una cueva y (introdúzcase resto de la traducción si alguien la consigue)", y que consiste en voces grabadas y reproducidas a alta velocidad para que suenen como vocecitas de ardillas riendo y haciendo gracietas durante casi cinco minutos. David Gilmour parece algo más centrado con su suite The Narrow Way, en la que encontramos un tema en clave de blues, uno en plan psicodélico y un tercero prácticamente de rock sinfónico, de algún modo resumiendo sin querer lo que sería la trayectoria de toda la banda. Cierra el disco Nick Mason con The Grand Vizier's Garden Party, otra suite en tres partes con una producción bastante cuidada y la batería inconfundible del músico.

Portada del álbum en vivo.

Hay que decir que no todo el mundo comprendió ni comprende hoy en día lo que Pink Floyd dejó plasmado en este trabajo, ya que se trata del delirio psicodélico más extravagante imaginable, todo un criptograma musical imposible de digerir a la primera y que seguramente sirvió para que el grupo se liberara de lo que les quedaba de sus años más salvajes en lo que a consumos se refiere, de cara a la composición de obras algo más maduras como el siguiente Atom Heart Mother. Inevitablemente, Ummagumma -y su exquisita portada- es un icono del rock tan perdurable como casi cualquier otro, y como tal es venerado por sus fans. Yo no voy a dejar de recomendarlo, pero desde luego no culparé a quien pulse la tecla "stop" a los pocos minutos de empezar. Quizá haya tenido uno que ser estudiante en Cambridge para entender esta jerga.

2 comentarios:

Juan Pini dijo...

La traducción de "Several..." que aparecía en la edición española en casete, creo recordar que era: "Varias especies de pequeños animales peludos metidos todos juntos en una cueva y jugando con una piedra". (¡Qué tiempos aquellos en que los discos se fabricaban aquí y venían con los títulos traducidos! Gracias a aquello algunos chapurreamos inglés).

El conde dijo...

Pues muchas gracias por la información. Es cierto que hace años solían publicar muchos álbumes con los títulos traducidos, y aunque parezca algo un poco "cateto" a estas alturas, era muy propio de los tiempos es que la música era el primer entretenimiento del ciudadano de a pie, también en España.

Un saludo, Juan.

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