domingo, 18 de julio de 2010

Steve Hackett / The Royal Philharmonic Orchestra - A MIDSUMMER NIGHT'S DREAM


1. The Palace of Theseus (2:46)
2. A Form in Wax (4:40)
3. By Paved Fountain (2:00)
4. Titania (2:24)
5. Set Your Heart at Rest (3:31)
6. Oberon (2:32)
7. Within This Wood (2:36)
8. In the Beached Margent of the Sea (2:38)
9. Between the Cold Moon and the Earth (2:44)
10. Puck (1:52)
11. Helena (4:21)
12. Peaseblossom, Cobweb, Moth and Mustardseed (4:28)
13. Mountains Turned into Clouds (4:36)
14. The Lunatic, the Lover and the Poet (4:14)
15. Starlight (4:48)
16. Lysander and Demetrius (2:45)
17. Celebration (6:15)
18. All Is Mended (3:13)

William Shakespeare escribió El sueño de una noche de verano entre 1595 y 1596, tomando como pretexto la celebración de la boda de Sir Thomas Berkeley y Elizabeth Carey para escribir un alegre retrato de la vida en pareja ambientado en la antigua Grecia mitológica; de parejas en distintos momentos de su vida en común, de distintas formas de entender la unión de los cónyuges. De paso, creó una de las grandes comedias de la literatura universal. No es raro que esta obra tan conocida terminase siendo adaptada musicalmente, destacando la ópera de Bejamin Britten, la obertura de Felix Mendelsson y este álbum de Steve Hackett de 1997.

Steve Hackett, en la contraportada.

Hackett, como ya apunté en una entrada anterior sobre él, fue componente de la banda de rock progresivo Genesis durante los mejores años de la formación, realizando después álbumes del mismo género tan interesantes como Voyage of the Acolyte. Sin embargo, hay quienes recuerdan a Hackett por una faceta algo más específica de su carrera como músico: su habilidad como guitarrista clásico. Yo me enamoré de su guitarra en aquel tema instrumental llamado Horizons del disco Foxtrot de Genesis, y me sorprendí todavía más cuando, con el tiempo, supe que Steve Hackett había ido volcándose más y más en su vertiente de guitarrista hasta el día de hoy. Este A Midsummer Night's Dream es la demostración de su tremendo genio y de su madurez como compositor clásico de pleno derecho.

Acompañado por la Royal Philharmonic Orchestra (conjunto muy frecuentemente reclamado para colaboraciones de todo tipo con artistas provenientes del universo pop-rock), Steve Hackett desarrolla una serie de piezas completamente instrumentales sin otro ingrediente que la orquesta completa y su guitarra clásica, contándonos, como si de un largo poema sinfónico se tratase, la historia de todos aquellos personajes shakespearianos: Teseo, Hipólita, Oberón, Titania, Puck, Helena... Para rematar la faena con práctica perfección, no se me ocurre exactamente cómo lo hace Steve Hackett, pero no nos resulta difícil imaginar que esta obra pudiese ser interpretada tal cual en los tiempos del propio Shakespeare sin desentonar con lo que se podía estar tocando entonces en los más delicados auditorios cortesanos.

Portada alternativa.

El tono de la música es siempre suave, casi onírico -recordemos que es un sueño-, acentuando este ambiente relajado con un ligero efecto de eco, logrando que se le ponga a uno la carne de gallina con solo pensar en cómo debe sonar este disco mientras se echa uno la siesta en un "locus amoenus". Y que quede claro que no estamos hablando de música new age ni de ambient, sino de música clásica con todas las letras, un género en el que Hackett se mueve como si se hubiese criado en él desde siempre: las melodías, los ritmos, el equilibrado diálogo guitarra-orquesta, todo funciona de una manera completamente distinta a lo que podríamos esperar en el caso de uno de tantos trabajos pseudo-clásicos de estrellas del rock de antaño, que suelen abundar en esquemas poblados de estribillos encubiertos y vacuas fanfarrias de trompeta por doquier. Steve Hackett es un tipo musicalmente adulto que sabe lo que quiere, y deja de lado cualquier triunfalismo, realizando un álbum que en nada recuerda a sus años en Genesis, salvo en todo caso su aplastante calidad compositiva.

En fin, solamente decir que soy incapaz de pensar en un disco de música basado en una obra literaria que dé en el clavo de una forma tan perfecta como éste. Es una exquisitez de la que el propio bardo se sentiría orgulloso. Y nosotros, a ver si soñamos más en estas tórridas noches de verano.

Celebration.

2 comentarios:

Mannelig dijo...

Mmmm, no está mal, me gusta. Tú sigue descubriéndome cosas así, y te vas a ganar un lugar en mi corazoncito...

El conde dijo...

Jajajajaja. Vale, hombre, seguiremos al pie del cañón.

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