viernes, 14 de mayo de 2010

Philip Glass / Robert Wilson - EINSTEIN ON THE BEACH


CD 1

1. Knee Play 1 (3:52)
2. Act I, Scene 1: Train (17:19)
3. Act I, Scene 2: Trial (23:18)

CD 2

1. Knee Play 2 (6:50)
2. Act II, Scene 1: Dance 1 (13:40)
3. Act II, Scene 2: Night Train (13:52)
4. Knee Play 3 (5:38)

CD 3

1. Act III, Scene 1: Trial/Prison (1:07)
2. Act III, Scene 2: ("Field with Spaceship") (10:24)
3. Knee Play 4 (6:45)

CD 4

1. Act IV, Scene 1: Building/Train (7:30)
2. Act IV, Scene 2: Bed (11:49)
3. Act IV, Scene 3: Spaceship (13:22)
4. Knee Play (5:30)

(los títulos, contenidos y duración varían según la edición)

He aquí una de las obras fundamentales del minimalismo musical. ¡Qué demonios, "una"! ¡LA obra fundamental del movimiento, una exquisita bofetada en la cara a lo establecido, una revolución absoluta para la música clásica de finales del siglo XX y para la ópera como género! Sucedió en 1976, y el ex-fontanero Philip Glass lo llevó a cabo con la ayuda del director escénico Robert Wilson.

Vídeo documental sobre Einstein on the Beach, en inglés.

¿Iba Albert Einstein, el premio Nobel más resonante que ha dado la Historia, paradigma de la perfección de la mente humana, a la playa? Pues parece que sí, y hay fotos que lo atestiguan. Ese señor vejete y algo encorvado cambió para siempre la ciencia moderna, no simplemente añadiendo algo nuevo, sino verdaderamente dando toda la vuelta a la tortilla física y matemática hasta el punto de demostrar hechos científicos que, para sorpresa de todo el mundo, desafían la lógica llana y simple. Fijaos, voy a explicar la teoría de la relatividad general en una frase: la velocidad de la luz viaja a 300.000 km por segundo, pero si pudiésemos correr a la misma velocidad que ésta, miraríamos a nuestro lado y no veríamos a las partículas luminosas corriendo a la par nuestra, sino que seguirían corriendo 300.000 km más rápido que nosotros. Pensar lo que algo así significa viene a ser como aceptar que 2 + 2 son 5. Resulta que es verdad, y que por una serie de procesos lógicos, esto implica que el tiempo pasa más lentamente para quienes, en su correr, se acerquen más o menos a la velocidad de la luz. El tiempo, por lo tanto, no es una constante universal, sino algo relativo. Toma ya.

Albert Einstein en la playa. ¿Y esa zapatilla? Huyyy...

Y encima el tío que tuvo esta epifanía iba a la playa, y se comportaba como un hombre corriente, un judío exiliado que tocaba el violín, un abuelete que paseaba, montaba en autobús y hacía, en fin, las cosas que hace cualquiera en un día cualquiera de su vida. De eso va la ópera de Glass y Wilson, de un día corriente en la vida de Einstein, ya que ninguno de los dos autores quiso reducir la obra a una trama argumental biográfica al uso. La biografía escapa a la duración de cualquier acto artístico, y Einstein on the Beach no es una ópera biográfica sobre el físico alemán, sino una creación artística y escénica que le retrata como personaje, no como protagonista de una serie de hechos vitales.


Interpretación de la parte llamada Spaceship ("nave espacial").

Einstein on the Beach tiene una duración de 5 horas ininterrumpidas en el escenario, si bien su versión grabada es algo más corta. El público, por lo tanto, podía salir de la sala cuando le viniese en gana, al baño o a comer algo, como quien va a un museo y se detiene el tiempo que le place en mirar un cuadro o girar alrededor de una escultura. No es tampoco una ópera al uso por lo que se refiere a la música. No hay tenores, sopranos o barítonos que lleven la voz cantante, sino coros y unos cuantos solistas, entre ellos un niño; y ya hemos hablado del estilo de Philip Glass, con sus melodías hipnóticas en espiral, sus notas que suben y bajan constantemente de tono, formando un patrón tan sólido como cualquier teorema matemático. Agreguemos a todo eso la recitación de varios textos literarios leídos (que no cantados), alusiones a personajes mediáticos e ilustres, etc. El conductor habitual en las representaciones llevadas a cabo hasta ahora ha sido Michael Riesman, hombre pegado a la batuta que Glass nunca ha cogido, y las interpretaciones instrumentales corren a cargo, en las versiones grabadas, del Philip Glass Ensemble.

Portada de una de las ediciones.

Einstein on the Beach es ni más ni menos que una fusión de música y física, de melodías que recrean principios sobre la movilidad tempoespacial de los elementos en el universo, superponiendo ritmos como existen en paralelo las distintas dimensiones y creando enormes bucles que conducen a un mismo punto, utilizando toda clase de elementos escénicos que nos recuerdan a Einstein, la ropa que vestía, la gente que conocía y las matemáticas que estudiaba de niño ("one, two, three, four..."). Glass y Wilson tuvieron claro que querían centrar esta colaboración en un personaje histórico, barajándose y descartándose sucesivamente los nombres de Charles Chaplin, Adolf Hitler y Mahatma Gandhi. Sobre este último escribiría Philip Glass una ópera posterior, Satyagraha (1980), que junto a Akhnaten (1983, inspirada en el faraón Akenatón) forma una trilogía que comenzaba con esta ópera sobre Einstein. Glass las define como óperas-retrato, unidas por el hecho de que los retratados fueron capaces, a su modo, de cambiar la Historia mediante sus logros ideológicos y no necesariamente mediante el poder político o la guerra.

Otra portada, otra edición.

Esta ópera no se divide realmente en actos, sino que, por una mera cuestión formal (hay que mover los decorados, tienen que entrar y salir objetos y personas) Glass introduce varios interludios que llama "juegos de rodilla", aludiendo al hecho de que la rodilla articula una y otra parte de la pierna, uniéndolas y formando un todo con ellas. Renuncio a cualquier intento de describir la obra tema por tema, ya que sería demasiado largo y no lograría expresarlo demasiado bien.

En resumen, y sintiendo no haber sido del todo explícito, Einstein on the Beach debe ser una experiencia inolvidable para ser presenciada en directo, ya que el espectáculo de la producción escénica es muy divertido y evocador. Musicalmente hablando es hermético e inaccesible, y hay que estar más que familiarizado con la obra de Philip Glass para no caer en un profundo sopor. A falta de que se reestrene el año que viene (creo que para celebrar que el minimalista cumple 75 años), escucho algo del disco de vez en cuando, y admito que me embelesa bastante, aunque escucharlo de un tirón sea un ejercicio de voluntad inquebrantable.

4 comentarios:

Julio Salvador dijo...

Estimado amigo, ¡agradabilísima sorpresa esta de Glass!
Muchas gracias.

El conde dijo...

Hola, Julio.
Sí, ya ves que explicar demasiado a fondo este disco es imposible, pero por lo menos he intentado despertar curiosidad. ¿Has escuchado esta "ópera"?

Envasado en Formol dijo...

Gracias por compartir esta música...apenas un hermano me compartió esta obra y la consumi bajo las influencias de una planta de poder, no me creia lo que sucedia y mi otro yo me dijo: "hay un trance muy espiritual alli, una repetión de algo muy honesto sucediendo, un climax en meseta constante, los cerebros humizados de adan y eva reintegrandose en el ojo de dios, en la galaxia". La he estado escuchando en sobriedad y me asombra un chingo, me tiene como chango avasallado buscando ascender la espiral. jeje justo ahora la escucho, ya me prendí.

Di con tu blog buscando el contexto racional de la obra, esa razón que nunca cesa de joder jeje, gracias por compartir, con propuestas asi seguro consumire unas descargas, yo también arme un blog hace unos meses con algo de progre olvidado por la industria mexiquense de la música te invito a pasar: http://memoriaexterna-escabernal.blogspot.com/

Andres dijo...

excelente blog....excelente informacion..................

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