viernes, 21 de mayo de 2010

Kraftwerk - RADIO-ACTIVITY


1. Geiger Counter (1:07)
2. Radioactivity (6:42)
3. Radioland (5:50)
4. Airwaves (4:40)
5. Intermission (0:39)
6. News (1:17)
8. Antenna (3:43)
9. Radio Stars (3:35)
10. Uranium (1:26)
11. Transistor (2:15)
12. Ohm Sweet Ohm (5:39)

Los álbumes de Kraftwerk, conceptuales casi todos, son elogios musicales a todo lo moderno y lo tecnológico, a las cosas propias del futuro que se iban inventando durante el pasado siglo para asombro de la humanidad. El robot, el ferrocarril, las autopistas... todo ello era bastante anterior a la formación del grupo, y por ello se sienten estos discos como ejercicios "retro" bastante divertidos y algo ingenuos.

Ilustración del libreto del CD. Puro expresionismo alemán.

La radiactividad había sido investigada a fondo por la célebre Marie Curie entre finales del siglo XIX y principios del XX, valiéndole el premio Nobel, si bien las propiedades radiactivas de varios elementos de la tabla periódica eran ya algo medianamente conocido anteriormente. Durante aquellas décadas, lo radiactivo era entendido como curiosidad científica por el ciudadano de a pie, vendiéndose incluso tónicos radiactivos para cosas como la calvicie o la higiene dental. Pese a que los usuarios de estos productos -y la propia Madame Curie- murieron a causa de ella, los efectos demoledores de la radiactividad no quedarían demostrados hasta la creación de la bomba atómica y su demoledor efecto sobre Hiroshima y Nagasaki en el '45.


Cuando Ralf Hütter, Florian Schneider y compañía editaron Radio-Activity en 1975 (por primera vez en su propio sello Kling Klang), si se hablaba de radiactividad sería únicamente en referencia a esa Guerra Fría que, en algún momento que afortunadamente parecía cada vez más lejano, podía haber desencadenado una funesta guerra atómica. Había lugar para el cachondeo (Ohm sweet Ohm se titula un tema, parodiando la expresión "home sweet home", "hogar dulce hogar"), y el título del álbum es un juego de palabras entre "radioactividad" y "actividad en la radio", referida esta última interpretación a las emisiones de radio con música, noticias, etc. Algunos de los temas, como Antenna, Transistor o Radio Stars hacen referencia a esta radio, si bien el segundo que menciono es un segundo juego de palabras, ya que la letra habla de los astros que emiten señales de radio, y no a los cantantes o locutores. Tiempo habría para que la radiactividad, tras los acontecimientos escalofriantes de Chernobyl y las consecuencias apocalípticas que aun hoy podrían seguir teniendo, se acabase convirtiendo en un tabú.

Radioactivity, el vídeoclip.

Radioactivity, en playback y con una performance bastante rara.

Con este trabajo, los Kraftwerk del krautrock experimental dieron un paso agigantado hacia su conversión en una banda de tecno-pop, fundando el género en cada nueva entrega discográfica posterior, de cara a su explosión en los '80. Utilizan con gran acierto los maravillosos sintetizadores Moog y el vocoder (distorsionador de la voz que hace al cantante hablar como un cyborg), junto con el Vako Orchestron, que era capaz de imitar sonidos de orquesta en un estilo parecido al del famoso Mellotron. Los ritmos son variables, algunos dignos de una baja gravedad (Radioland, Radio Stars), otros en una línea melódica (Airwaves) y la mayoría un tanto oscurantistas, metidos en el futuro hasta el ensimismamiento (The Voice of Energy es poco menos que extraterrestre). Predominan los temas vocales, aunque la voz nunca llega a eclipsar a los teclados electrónicos, y hay también alguna pieza instrumental como la muy bonita Transistor. Personalmente, siempre me ha impactado Geiger Counter ("contador geiger"), preámbulo al álbum que nos pone sobre aviso de lo que vamos a encontrarnos.

Portada de la más reciente edición.

Es un disco que me gusta por su complejidad y redondez, aunque me parece algo menos accesible que los entretenidos Trans-Europe Express o The Man Machine. Sí que es una de las piezas clave en la evolución de la música electrónica, en cuanto a que pone de relieve lo bien que podía conjugarse la tecnología punta con el pop, cosa que ha convertido a Kraftwerk en padrinos de casi cualquiera que hoy en día utilice instrumentos electrónicos. Como casi siempre, existe una versión del álbum en alemán, que aparte del idioma viene a ser idéntica a la que está en inglés. Yo las recomiendo ambas.

1 comentario:

Víctor Hugo. dijo...

Siempre me han maravillado estos tipos tan raros. Además su trabajo es básica en el desarrollo de toda la música que vino después, con la presencia de la buena electrónica en todas partes. Saludos.

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