sábado, 3 de agosto de 2013

Jocelyn Pook - FLOOD


1. Requiem Aeternam (4:21)
2. Migrations (3:47)
3. Romeo and Juliet (5:12)
4. Oppenheimer (6:42)
5. Blow the Wind / Pie Jesu (2:57)
6. Masked Ball (6:09)
7. Forever Without End (Solo Voices) (1:50)
8. La Blanche Traversée (3:57)
9. Thousand Year Dream (3:48)
10. Goya's Nightmare (5:52)
11. Forever Without End (4:45)
12. Flood (4:47)

Quienes gustamos de escuchar bellas músicas instrumentales o experimentales, a menudo recurrimos a casi cualquier pequeña pista que se nos planta delante para descubrir cosas nuevas. La última película de Stanley Kubrick, Eyes Wide Shut (1999) no es que pueda considerarse precisamente una pista "pequeña", aunque es posible que, dada la afición del director a tirar de piezas clásicas del repertorio para sus películas, alguien haya pasado por alto que más de una vez (y siempre de forma eficaz) ha contado con trabajos más contemporáneos y experimentales, y por lo tanto haya dejado correr la presencia de un par de temas de  la británica Jocelyn Pook en la banda sonora de aquella controvertida película. Craso error, porque aquella fue una ocasión de oro para que esta compositora e intérprete de viola se diese a conocer ante el público más amplio, y no hay más sordo que el que no quiere oír...

Jocelyn Pook

El caso es que el álbum Flood ("Diluvio", 1999) nació esencialmente como una reedición retocada un pelín oportunista, cosa lógica dado el tirón del apellido Kubrick, del álbum anterior de Pook, titulado Deluge, de 1997. Al parecer, el concepto manejado en el álbum es de tipo apocalíptico, queriendo la autora reflejar a través de distintos pasajes musicales los diferentes conceptos que diversas culturas tienen sobre el fin del mundo. De ahí la inclusión de numerosos fragmentos que suenan a cánticos religiosos en distintos idiomas, y también de ahí el tono un tanto oscurantista y místico que impregna Flood. Por ejemplo, hay varios temas que comienzan con un sampleado de lo que parecen ser aves carroñeras sobre un paisaje barrido por el viento.

Contraportada.

Algunos fragmentos (Migrations u Oppenheimer por ejemplo), tienen una instrumentación de tipo étnico medio-oriental a lo world music, y hay resonancias lejanamente medievales en temas como Romeo and Juliet, lo que emparenta lejanamente a Flood con el universo creativo del dúo Dead Can Dance, para quien quiera referencias con quien comparar. La presencia aquí y allá de coros femeninos no especialmente líricos le aportan un necesario alivio de luminosidad a esta experiencia algo amarga, aunque la voz solista de Melanie Pappenheim es lo bastante dramática y abismal como para equilibrar las cosas. 

Portada de Deluge, origen de Flood.

Caso aparte es la muy conocida Masked Ball, con su sonido como de ritual esotérico un pelín bizarro. Esta última se utilizó en  la famosa escena de la orgía a la que acude un enmascarado Tom Cruise en Eyes Wide Shut, y la cierto es que la elección del tema para la secuencia es tan perfecto como solo Stanley Kubrick era capaz de lograr. El secreto para que el tema suene así es el uso de voces de sacerdotes cristianos ortodoxos reproducidos al revés, y unas cuerdas en las que encuentro cierto sabor renacentista.

Me habría gustado poner la escena de la película, pero había un montón de despelote y no era el caso.

Vamos, que Flood no es la alegría de la huerta, pero las atmósferas que ofrece son fascinantes, y la audacia compositiva de muchas de las piezas es más que notable. Otro de esos álbumes, en definitiva, que son como un pequeño universo con geografía propia al que acceder a través de la bandeja del CD. O a través de Spotify, como casi siempre.
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