miércoles, 16 de noviembre de 2011

Marc Broude - MEDICINE


1. Mineral Water (4:12)
4. Happy Like Jazz (7:48)
5. For the Flies (5:55)
6. War of the Worlds (6:25)
7. Muerte (6:44)

El joven músico norteamericano Marc Broude, un artista de vanguardia musical en pleno crecimiento, se puso en contacto conmigo hace unos días para enviarme un enlace a su álbum Medicine (2009) y proponerme que comentara su música en este blog. Lo hago felizmente por tres motivos: que me encanta que alguien me envíe su música para analizarla por aquí; que su música se ajusta perfectamente al concepto un poco vago de "otras músicas" que solemos manejar en el blog; y que, francamente, Medicine me parece un trabajo muy interesante.

Se podría decir, para situarnos al menos, que Medicine encaja de forma no del todo exacta -pero suficiente- en el género llamado "dark ambient". No es igual a otros trabajos aquí comentados como alguno de Lustmord, pero tiene cosas en común: una apuesta por la creación de oscuros paisajes musicales que se autodefinen espacialmente, una aproximación interesante a la música concreta y un gusto evidente por juguetear con el mismo concepto de música. Las piezas de Medicine... ¿realmente son obras musicales? ¿O se trata más bien de experimentos sonoros? La verdad es que las opiniones pueden divergir, pero yo pienso que es música propiamente dicha, sobre todo porque hay alguna tenue estructura cuasi-jazzística que evita el mero carácter de "ruido fascinante" que planteamientos como los de esta obra de Broude podrían suscitar. 

Marc Broude

La verdad es que la escucha de este álbum no es precisamente fácil. Requiere concentración y atención exclusiva, sobre todo si queremos apreciar la complejidad de cada pieza, los ruidos (naturales o artificiales) ocultos con mayor o menor relevancia, los sonidos de baja frecuencia, las pinceladas de música industrial, los sofisticados collages de estudio... no hay muchos sonidos reconocibles en Medicine, aunque sí que podemos escuchar alguna campana, piano, violín, sintetizadores, bajo y algún sonido vocal humano, amén de un sample de la famosa transmisión de Orson Welles de La guerra de los mundos. No diría yo que los títulos de los temas ayuden demasiado a sacar nada en claro, salvo quizá en este último caso.

¿Y esto cómo se come? Yo recomiendo una escucha con mente abierta, teniendo en mente que no es música convencional, sino algo absolutamente radical, complicado y retador. Lo que vale es la experiencia, más que la valoración posterior sobre las cualidades musicales-no musicales del trabajo. Para descubrir.

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