viernes, 2 de diciembre de 2016

Feliz 40 cumpleaños, Oxygene.

El álbum Oxygene (1976) de Jean Michel Jarre cumple hoy 40 años. A la espera de poder escuchar como es debido su Oxygene 3, que se ha publicado hoy mismo, toca reivindicar -con mucho gusto- un álbum mítico como pocos en la evolución de la música instrumental contemporánea en general, y de la música electrónica en particular. Sin que Oxygene fuese un pionero, ya que en 1976 ya se habían publicado algunos clásicos imprescindibles de la electrónica "pura", son innumerables las puertas que abrió Jarre para lograr que la música realizada con sintetizadores fuese conocida por el público más general y pudiese cosechar grandes éxitos comerciales.


Creo que Oxygene está exactamente donde se merece en el mundillo de la cultura popular. Es un álbum del que uno o dos temas suenan con frecuencia en los medios, que la gente conoce aunque no necesariamente sea experta en las músicas que comentamos por aquí. Personalmente, creo que no es el mejor álbum de su autor, pero es verdad que fue el primer paso de un todo mucho más grande. Su escucha deja un poso especial que no puede desdeñarse en ningún caso: ese sonido planeador, frío y oscuro, cósmico y lúdico a ratos, con luces y sombras en varios aspectos. No puede negarse una inspiración más que evidente de Popcorn en el temazo Oxygene IV, y también me da la sensación (por ejemplo en el quinto tema) de que algunos de sus movimientos están a medio cocinar, de que había lugar para algo más de elaboración y quizá para algunos minutos extras de música que redondeasen un poco más la experiencia. Entiendo, no obstante, que su frescura y su relativa brevedad son parte de su magia imperecedera.


Jean Michel Jarre comenzaría con fuerza, a la tercera y tras dos álbumes previos poco conocidos, una carrera llena de éxitos y favor popular que lo embarcarían en enormes proyectos en vivo, además de una discografía espectacular en la que cabrían la experimentación y el puro embeleso del placer culpable. Volvería a Oxygene en 1997 con el fabuloso Oxygene 7-13, y pronto comentaremos por aquí su tercera -y parece que última- entrega. Para mí, escuchar el álbum original es como jugar a uno de esos juegos clásicos de consola de 8 bits: es verdad que hoy hacen juegos más llamativos y ruidosos, pero el saborcillo clásico y la capacidad de inmersión de aquellos tiempos ingenuos no hay quien los repita.


3 comentarios:

Daniel Moreno dijo...

Acabo de escucharlo, Conde y amigos del blog, solo una vez, y no me ha gustado mucho, así que debe ser bueno....Me parece que un tema sobresale por encima de los demás, y es la parte 19, la que dice que le inspiró para hacer este disco mientras grababa ELECTRONICA. Me parece bastante potente y con unas secuencias espectaculares, aunque tenga cierto deje discotequero en cierto momento que le resta puntos.
En general, me ha parecido un batiburrillo las 3 primeras partes,y algo más coherente el resto, con un tema final muy solemne, tipo SOUVENIR OF CHINA.
Seguramente mi visión cambie con las siguientes escuchas,y los 3 primeros temas seguramente sean los mejores, pero no quería dejar de comentarlo. Animo a los demás bloggers a que hagan lo mismo tras la primera escucha, a ver cuál es su opinión. Será interesante saberlo, Ah!, y lo mismo para ti, Conde, aunque después de una sola vez no se tengan todavía muchos elementos de juicio, pero ya sabéis lo que dice el adagio: la primera impresión es la que cuenta!

José Ignacio dijo...

Yo ya lo he escuchado varias veces y me parece más que decente. Tiene sus altibajos pero a estas alturas nunca pensé que Jarre fuese capaz de volver a hacer un disco como éste. Un muy digno cierre a la trilogía.

Ricard Tortosa dijo...

La verdad es que me he llevado una grata sorpresa al escucharlo y reencontrarme de nuevo (y por fin!) con el auténtico sonido Jarre. No esperaba ya mucho de él la verdad, después de largo tiempo sin publicar nada y tras su reaparición con los dos volúmenes de colaboraciones "Electronica" los cuales me temo que han pasado con más pena que gloria (al menos no es el tipo de producto que esperábamos los seguidores de este músico). Pues bien, tras las primeras escuchas de este OXYGENE 3 me ha sorprendido especialmente la parte 19 y la 20, ésta última con un pequeño guiño a la última parte de la primera parte (solo faltaría añadir, contratante), y con un sonido atmosférico y envolvente en su tramo final que te deja con el deseo de que la duración del tema hubiera sido mayor. Creo que en general se trata de un digno trabajo para poner punto y final a aquél lejano oxígeno que lo propulsó hacia una carrera de éxito. Esperemos que la cosa no decaiga en futuros trabajos y siga en la línea estilística marcada por este disco.

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