lunes, 16 de abril de 2018

Kitaro - OASIS


1. Morning Prayer (Asa No Inori) (6:31)
2. Moro-Rism (2:42)
3. New Wave (Aratanaru TabijiTabiji) (2:51)
4. Cosmic Energy (Uchu Enerugii) (8:09)
5. Eternal Spring (Inochi No Izumi) (5:00)
6. Moonlight (3:46)
7. Shimmering Horizon (Hikari To Kage) (2:55)
8. Fragrance of the Nature (Shizen No Kaori) (6:48)
9. Innocent People (Mujaki) (3:48)
10. Oasis (6:30)

La portada podría pasar por una ilustración de la revista ¡Despertad!, pero aquí tenemos uno de los álbumes esenciales de la new age, digno de estar en cualquier discoteca básica del genero que se precie. Su autor, Kitaro, ostenta en algunos círculos el equívoco epíteto de "el Vangelis oriental", que bien podría ser ofensivo para ambos artistas.

Kitaro (de su página oficial www.kitaro.live)

Lanzado en 1979, se considera que Oasis es el trabajo en el que Kitaro afianza su sonido personal, las líneas maestras de su estilo. Éste podría definirse como electrónica "pura" a base de sintetizador, destacando sobre todo su afán melódico y meditativo. En efecto, este Oasis es un álbum que corre el riesgo de parecer monótono, plano, en una primera escucha superficial; y es que, como decíamos antes, estamos ante música new age tal cual podría figurar en un diccionario: delicada, relajante y concebida a conciencia para no resultar excesivamente llamativa. Se necesita más de una escucha para llegar a apreciar su verdadera carga atmosférica y el elegante y sutil empleo de los sintes.

Los temas de Oasis están enlazados en un continuum, más mediante sutiles "fades" (fundidos) que haciendo evolucionar las melodías. Kitaro va alternando -aunque no estrictamente- temas tipo himno como Morning PrayerEternal Spring o Shimmering Horizon con otros muy rítmicos y cósmicos como Moro-RismFragrance of the Nature o la segunda mitad de Cosmic Energy, muy Tangerine Dream. Sorprenden los momentos más atmosféricos, como Moonlight, la homónima Oasis o Innocent People y su sonido de sitar.

Morning Prayer

Cosmic Energy

En aquellos milagrosos años setenta se hacía mucha y muy buena música electrónica, y este Oasis podría haber entroncado directamente con trabajos algo más tempranos en la línea de la música cósmica alemana a lo Ash Ra Tempel (hay que decir que el gurú Klaus Schulze fue mentor de Kitaro en sus inicios como solista), si bien hay un punto de sofisticación y apertura de miras que ya va sonando a años ochenta. No muy alejado en su sonido, y menos en las fechas (creo que trabajó paralelamente en ambas), alcanzaría el japonés su máximo estrellato con su siguiente obra, la música para el documental del mismo título Silk Road (1980).

Contraportada de una edición en CD.

Con el paso de los años, la larga discografía de Kitaro nos ha dado trabajos muy diferentes, fuese con temas cantados, arreglos para orquesta sinfónica y, en general, piezas con un carácter más espectacular y en una vertiente de la new age más neo-clásica. Pero aquí y allá siempre vuelve a acudir a sus dulces melodías aflautadas, las que más de una vez se identifican con lo asiático en la cultura popular, lo mismo en un hipermercado que en un restaurante chino. Y no es menosprecio, me encanta la comida oriental. Es un gran disco, de la clase que premia al oyente paciente.

1 comentario:

GRUPO FOTOGRÁFICO AULA7 dijo...

Pues habrá que oirlo. Siempre he tenido un poco de rechazo a la música de este hombre. Solo tuve un disco, uno que hizo con Jon Anderson como vocalista en alguna parte, y no me convenció mucho. En fin, lo dicho, habrá que darle otra oportunidad.

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