martes, 10 de diciembre de 2019

Klaus Schulze - AUDENTITY


CD 1

1. Cellistica (24:31)
2. Tango-Saty (5:47)
3. Amourage (10:37)
4. Opheylissem (5:11)

CD 2

1. Spielglocken (21:24)
2. Sebastian Im Traum (28:21)

Leyendo el librillo de una de las últimas ediciones de Audentity (1983), descubrimos por boca de su autor que el doble álbum es, pero no es, un trabajo conceptual sobre el poemario de Georg Trakl titulado Sebastian en el sueño (1915), titulado a su vez como un poema en él incluido. Pinchando aquí puedes leer el poema.

Klaus Schulze, en una imagen del libreto del CD.

Klaus Schulze confesó quienes eran sus ídolos personales al dedicarles los temas del estupendo álbum X, y este Audentity (del mismo modo que hizo en 1979 con Frank Herbert y su Dune) es un trabajo inspirado en la obra de Trakl. Pero, como decíamos antes, no es un trabajo conceptual al uso al no pretender narrar musicalmente los pasajes de la obra literaria, sino que sus piezas están más bien inspiradas libremente en ellos. Con franqueza, después de haber escuchado el álbum tres o cuatro veces últimamente, no sabría decir si es uno de los más accesibles o uno de los más áridos de Schulze, y todavía no sé si es útil conocer la obra literaria en la que se inspira, porque ésta es también bastante surrealista.

Cellistica

Audentity es, en todo caso, un álbum representativo de lo que Schulze estaba haciendo en aquella época: una música más textural que melódica, totalmente alienígena para el neófito pero no tan planeadora, tan cósmica -y oscura- como la que realizaba en la década anterior. Los ritmos son más explícitos y parece buscarse un sonido más de a pie, no tan trascendental como en los tiempos más potentes del estilo popularizado por la llamada Escuela de Berlín.

Amourage

Klaus Schulze procura incluir el violonchelo habitual en sus piezas con desarrollo largo (aquí con especial énfasis en el tema inicial Cellistica), aunque innova con el sonido de otros temas más breves. Personalmente, me gustan los experimentos pero algún corte como Tango-Saty se me hace bola. Muy sutil y envolvente es Amourage, mi pieza favorita del álbum, y Opheylissem funciona por sus percusiones (anda por ahí Michael Shrieve, que estaba en Santana) y su toque muy a lo Tangerine Dream ochenteros.

Opheylissem

Sebastian Im Traum

No está nada mal tampoco Spielglocken, otra pieza larga que no anda lejos de un ambiente rollo Oxygéne o Equinoxe, pero quizá la pieza más arriesgada y atrayente del álbum sea la extensa Sebastian Im Traum, que viene a ser una concatenación de pasajes con efectos oníricos. Esta suite se titula como el citado poema de Trakl, y creo que si sigo escuchándola y leyendo al mismo tiempo el poema acabaré teniendo alguna pequeña epifanía. Mi problema es que nunca he poseído la capacidad de apreciar visceralmente la poesía como quizá Klaus Schulze sí lo hace.

Otra imagen del estuche.

Muy buen álbum, variado y con muchos rincones en los que recrearse, pero siempre entendiendo esto en el contexto de la obra de un músico que raramente ha sido para todos los públicos. Existe una edición posterior que reordena los temas en ambos CDs para acomodar al final el bonustrack Gem, de casi una hora de duración.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Trevor Jones - THE DARK CRYSTAL


1. Overture (3:07)
2. The Power Ceremony (3:50)
3. The Storm (1:00)
4. The Mystic Master Dies (0:47)
5. The Funerals / Jens's Journey (5:23)
6. The Skeksis Duel (3:37)
7. The Pod Dance (3:09)
8. Love Theme (3:13)
9. Gelfling Song (2:15)
10. The Gelfling Ruins (2:41)
11. The Landstrider Journey (0:40)
12. The Great Conjunction (4:10)
13. Finale (7:13)

Cristal Oscuro (1982) es una de esas películas emblemáticas de los ochenta que marcaron a una generación y que vio todo el que tenía ojos para ver... Menos yo. La vi ayer por primera vez, animado a ver también la nueva serie precuela disponible en Netflix. Lo curioso es que el álbum con su hermosa BSO llevaba años en mi colección, pero soy un poco maniático y no me gusta colgar críticas sobre música de películas que no he visto.

Tráiler original.

The Dark Crystal fue un bonito y esmerado experimento cinematográfico del  inolvidable Jim Henson, creador de Barrio Sésamo y Fraggle Rock. Se trata de todo un largometraje no necesariamente destinado a los más peques realizado con títeres y algún disfraz ocasional. Si bien es una obra ajena a la productora Lucasfilm, surgió en el contexto del fenómeno Star Wars, estando en el equipo tanto el productor de El Imperio contraataca, Gary Kurtz, como Frank Oz, que ponía voz al maestro Yoda y aquí ejerce de co-director junto a Jim Henson. 

Portada de una edición en CD. ¿Por el 25 aniversario?

Fue precisamente en una biografía de George Lucas donde leí que, antes de contar con una partitura original de Trevor Jones, Henson y Oz pensaban utilizar música de Vangelis, no sé si nuevas composiciones (¿Llegaron a hablar con el griego?) o piezas preexistentes de su discografía. Reconozco que, tal como había ocurrido con Star Wars y también ocurriría después con películas como Willow o El Señor de los Anillos, un filme tan radicalmente fantástico como Cristal Oscuro funciona mejor, emocionalmente hablando, gracias una potente banda sonora clásica orquestal.

Portada de la edición en vinilo del 35 aniversario.

El sudafricano Trevor Jones (1949-) llegó al proyecto gracias a que Henson había visto por aquel entonces la maravillosa Excalibur (John Boorman, 1981). Pese a sus abismales diferencias en tono y argumento con Cristal Oscuro, comparte con ella un cierto sabor estético. El caso es que la música original de Jones, entonces todavía novato, tiene más bien poca presencia en Excalibur. Todos recordaremos que sobresalían piezas del repertorio clásico como Carmina Burana o el Parsifal de Wagner, pero Jones aportó algunos fragmentos incidentales en escenas de fiestas y banquetes, y Henson vio potencial para escenas del mismo tipo en su película.

The Pod Dance

Sorprendentemente, y aunque las piezas medievalistas de Cristal Oscuro (por ejemplo The Pod Dance) son maravillosas, Trevor Jones logra resultados incluso más memorables con sus piezas sinfónicas, desde el grandilocuente tema principal que se escucha en la obertura (Overture) hasta un Love Theme arrebatador. Aporta su rotundo sonido la London Symphony Orchestra, grabada -entre otros estudios- en Abbey Road y dirigida por Marcus Dods.

Overture

Love Theme

Jones también recurre a algunos instrumentos menos comunes para recrear el extraño mundo de los skeksis, los místicos y los gelflings, tales como un cromorno renacentista, el doble flageolet (sospecho que para el sonido de la extraña flauta doble del protagonista, Jen) y los sintetizadores Fairlight y Synclavier. La pieza The Funerals / Jen's Journey refleja bien la diversidad sonora de esta BSO.

Gelfling Song

The Funerals / Jen's Journey

La complejidad compositiva de la partitura The Dark Crystal no pudo ir a más, como suele ocurrir en estos casos, con unas cuantas secuelas que desarrollasen sus conceptos. La película no cumplió del todo en taquilla, pero Jim Henson volvería a la carga en 1986 con su siguiente experimento: Dentro del laberinto (Labyrinth), otra vez con Trevor Jones y su tocayo de apellido David Bowie. Estará en este blog antes o después.

Trevor Jones dirigió la orquesta sinfónica de RTVE en 2006 y hasta se publicó un álbum.

En todo caso queda decir que, aunque no estamos ante una obra musical rabiosamente original, el álbum editado de The Dark Crystal, en sus distintas versiones a lo largo de casi cuatro décadas, tiene esa rara cualidad de hacerse cortísimo y resultar siempre exquisito en cada nueva escucha.  Procuraré comprobar lo que ha hecho Daniel Pemberton para la serie The Dark Crystal: Age of Resistance (2019).

miércoles, 30 de octubre de 2019

La edad de plata de Les Penning.

Leslie Penning, de 74 años.

Si buscamos Penrhos en Google, encontraremos que está en un lugar indeterminado (al menos en lo que a la app Maps se refiere) en los alrededores de una localidad no muy grande llamada Kington, en el condado de Herefordshire, no lejos del límite entre Inglaterra y Gales. En realidad, se supone que Penrhos Court sería poco más que un grupo de edificios con tejados a dos aguas en lo alto de una suave colina. A mediados de los años 70, podías ir allí a comer o tomar unas pintas en el modesto restaurante rural, un lugar sin duda bucólico en mitad de la campiña inglesa en el que Tolkien o sus hobbits habrían estado como en casa. Hoy el restaurante se llama The Cattle Shed. 

The Cattle Shed, 4,5 puntos de 5 en Tripadvisor.

Pero estamos en los setenta, así que llegas, te sientas, pides tu jarra de cerveza y escuchas tocar a un músico local. Generalmente es un flautista el que toca allí su repertorio tradicional, un hombre de mediana edad con patillas y expresión seria, casi hosca; pero hoy le acompaña un chaval, un flacucho guitarrista hippy. Ni por un momento se te ocurriría pensar que el músico invitado -toca a cambio de una botellita de vino- es autor de un álbum que ha sido número 1 en ventas en Inglaterra y todo un fenomeno cultural. Está allí prácticamente de incógnito, huyendo de su repentina fama. Caes entonces en la cuenta de que la verde colina Hergest Ridge está a un paseo y de que son Les Penning y Mike Oldfield quienes están improvisando piezas de corte folk para los parroquianos y para ti.

Les Penning es el que viste de azul y rojo en primera fila, a la izquierda.

Leslie Penning no es un artista que naciese y muriese para el público gracias a la música de Oldfield, ni mucho menos, pero está claro que su carrera tiene como eje aquella foto de la funda del vinilo de Ommadawn

Les Penning no es sólo el flautista del famoso álbum de 1975, sino que también fue decisiva su aportación a miniaturas de Oldfield tan célebres como In Dulci Jubilo, Portsmouth, Cuckoo SongArgiers y Wrekorder Wrondo. Se supone que fue Penning quien descubrió a Mike el cancionero instrumental medieval, toda una revelación personal que, en lo que se refiere al contenido folclórico de la música de Oldfield, sigue siendo relevante incluso hoy. Y no digamos en la época de sus álbumes instrumentales épicos. 

La portada de Belerion.

Tal fue la compenetración entre ambos artistas que a punto estuvieron de grabar un álbum a dúo, del que habrían formado parte algunos de los temas antes mencionados. La cosa no fraguó y, aunque podría haber material grabado e inédito archivado por ahí, ha tenido que llegar Robert Reed para dar nuevos bríos al viejo Penning y materializar lo que pudo ser y no fue hace más de cuarenta años en forma de dos maravillosos álbumes. El primero se llama Belerion (2016) y el segundo, Return to Penrhos, acaba de salir a la venta. Recordemos que Penning ha intervenido también en los discos de Robert Reed Sanctuary II y Sanctuary III, y en un inclasificable single que versiona el tema de Doctor Who.

Portsmouth, de Belerion.

In Dulci Jubilo, de Return to Penrhos.

No sé hasta qué punto se parecen Belerion y Return to Penrhos al álbum "fantasma" que planearon Les Penning y Mike Oldfield, pero está claro que el magnífico emulador Rob Reed hace un excelente trabajo a la hora de envolver la exquisita flauta de Penning con una producción digna del Oldfield setentero. Colabora también en Belerion el guitarrista Phil Bates, ex-líder de una reencarnación de la ELO. Todos los temas que fueron singles de Mike están en estos álbumes, aunque -supongo que por no hacerlos parecer simples regrabaciones- suenan distintos, con otros ritmos o arreglos. Lo dicho, son dos trabajos maravillosos que, aunque sea de forma muy tardía, reivindican a Les Penning como un mago hasta ahora en la sombra.

Portada de Return to Penrhos.

martes, 22 de octubre de 2019

Al caer "El muro": lo que vendría después.

Si has llegado a esta entrada desde el índice del blog o desde un buscador, te recomiendo leer previamente nuestro análisis de The Wall.

Una imagen promocional del ballet inspirado en The Wall.

The Wall fue una obra concebida desde su mismísimo origen para ser interpretada en concierto. La gira que siguió a la publicación del álbum, en 1980 y 1981, sigue siendo un ejemplo de lo que la gran era del rock con mayúsculas podía ofrecer al público: el espectáculo se desarrollaba en un escenario enorme en el que la banda tocaba mientras se iban apilando los ladrillos. 

Una imagen de la gira 1980-81.

Aparecían en escena enormes marionetas representando a los personajes de la historia. En el propio muro, una vez acabado, seguían abriéndose algunas ventanas en las que se veían estampas muy teatrales, por ejemplo una recreando el pisito de "Pink" (Roger Waters), que ve la tele y demás.

Nobody Home

El problema es que se incurrió en tal dispendio económico que al final no salieron las cuentas, y eso que la afluencia de público fue casi siempre masiva. Curiosamente, el único miembro de Pink Floyd que ingresó dinero fue Richard Wright, que había salido ya del grupo y cobró sus honorarios como cualquier otro técnico o tramollista asalariado.

El cartel de la película.

Un momento inigualable de la banda en la cultura popular fue el estreno de Pink Floyd: The Wall (1982), una película dramática dirigida por Alan Parker (El expreso de medianoche, Fama) y con guión de Roger Waters que tuvo muchísima repercusión mediática. Protagonizada por el cantante Bob Geldof, la película mostraba en imágenes la historia de "Pink" narrada en el disco, incluyendo las canciones -aunque no es un musical al uso en el que cantan los personajes- y muchas originales secuencias de animación creadas por Gerald Scarfe. 

Tráiler de la película.

El resultado global, para mi gusto, es desigual, quizá demasiado lúgubre en su enfoque surrealista. Tras escuchar el álbum, además, la película resulta un poco pobre comparada con las imágenes que nos evoca éste, salvo quizá por la parte que transcurre en la Segunda Guerra Mundial y por las secuencias animadas que mencionábamos antes, que son magníficas. De estas últimas salió en realidad toda la parafernalia que se ha utilizado hasta la saciedad en posters, camisetas, chapas... Hasta en Los Simpson hemos visto desfilar los famosos martillos de The Wall...


Por cierto, en la película había un par de temas nuevos, posibles descartes del disco. Uno de ellos, When the Tigers Broke Free, acabó formando parte de las ediciones más recientes del álbum de 1983 The Final Cut. Una vez escuché en un programa de radio que existía una BSO oficial de la película con importantes cambios respecto al álbum original, aunque nunca he podido confirmar la existencia de tan jugoso ítem.

When the Tigers Broke Free, en la película.

Yendo todavía más allá en lo multimedia, en algún momento de la pasada década se proyectó estrenar un musical tipo Broadway sobre The Wall con aval de Roger Waters, aunque de momento no se ha estrenado. Existe una versión de The Wall grabada como homenaje por parte de otras bandas progresivas (incluyendo los mismísimos Jethro Tull y King Crimson) y hasta una versión del álbum completo en estilo bluegrass, que es una especie de country suave. En 2018 se estrenó una adaptación para ballet de The Wall por parte de la compañía Twin Cities de Minnesota y la banda tributo Run Like Hell. Se ve realmente bonito.

El ballet de The Wall.

Pero volviendo a los conciertos "tradicionales", creo que el mejor uso que se ha dado en el escenario a The Wall ha sido durante la carrera como solista de Roger Waters. Su gran momento fue el espectacular concierto celebrado en Berlín en 1990, unos meses después de que cayese el otro muro, el nada metafórico gran símbolo de la Guerra fría. 

Una imagen del concierto en Berlín (de El Parlante).

El juicio de "divorcio" entre Waters y los demás miembros de Pink Floyd en 1986 había supuesto, entre otras cosas, la confirmación de que The Wall al completo pertenecía a su artífice principal, mientras que Gilmour (que había confirmado la continuidad de la banda sin Waters, motivo de la denuncia de éste) sólo podría tocar o grabar las partes en las que estaba acreditado como co-autor. Waters, que en aquellos tiempos no gozaba ni por asomo del prestigio y el éxito comercial que le hubiese gustado tener como artista en solitario, decidió que podía hacer y deshacer a su antojo con The Wall. Y vaya si lo hizo.

El DVD del concierto de Berlín.

Además de celebrar la reunificación de Alemania, en el show de Berlín había que recaudar dinero para un fondo europeo contra desastres de todo tipo, y a la llamada de Waters acudieron músicos como Scorpions, Cyndi Lauper, Sinéad O'Connor, The Band, Bryan Adams, Paul Carrack o Van Morrison, y actores y celebrities de renombre (Tim Curry, Albert Finney, Marianne Faithfull, Ute Lemper, Jerry Hall) interpretando a los personajes que causan la desdicha de "Pink". Se esperaba incluso a Wright, Mason y Gilmour, pero tuvo lugar alguna clase de malentendido todavía no aclarado y la reunión de Pink Floyd no se produjo. El concierto está disponible para ver en casa en varios formatos, y también se publicó como doble álbum.

Sinéad O'Connor y The Band interpretan Mother.

No obstante, si de fidelidad al concepto original se trata, creo que nada supera a la versión que Waters llevó de gira por todo el mundo entre 2010 y 2012, y que el director Sean Evans filmó para su estreno en cines en 2014. La tecnología empleada aquí supera todas las expectativas y el sonido es sencillamente demoledor. Lo único que le falta para la perfección total es la presencia en escena del resto de la banda original en lugar de músicos anónimos contratados para la ocasión. 

Un trozo del documental de 2014.

Eso sí, en el concierto del O2 de Londres apareció por sorpresa, en lo alto del muro y en el momento más álgido del show, David Gilmour interpretando su parte de Comfortably Numb. Parece que con la reunión momentánea de todo Pink Floyd en el Live 8 de 2005 se habían limado muchas asperezas. Curiosamente, el impulsor del Live 8 (y del famoso Live Aid de los ochenta) fue Bob Geldof, el protagonista de la película sobre The Wall.

La última y ya repetible actuación de los Pink Floyd reunidos, en el Live 8.

Como dijimos más arriba, la versión de Pink Floyd que lideró David Gilmour sólo tenía permiso para interpretar los cuatro temas compuestos parcialmente por él: Another Brick in the Wall Part 2, Hey You, Comfortably Numb y Run Like Hell (quizá los más comerciales del álbum). Pudimos escucharlos en los discos en directo Delicate Sound of Thunder (1988) y Pulse (1995), así como en los conciertos en solitario de Gilmour. Comfortably Numb ha sido interpretada recientemente en una actuación del guitarrista donde figura el actor Benedict Cumberbatch cantando la parte de Roger Waters. Cerramos con ella, a la espera de lo que dará de sí The Wall en su camino hacia el 50 aniversario.

Comfortably Numb
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...