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lunes, 18 de junio de 2012

Talk Talk - SPIRIT OF EDEN



1. The Rainbow (9:09)
2. Eden (6:35)
3. Desire (6:57)
4. Inheritance (5:24)
5. I Believe in You (6:10)
6. Wealth (6:44)

Me gusta pensar que este es un blog abierto, no demasiado restrictivo respecto a los géneros musicales de los que trata, quizá porque en su propia naturaleza está lo sorprendente de las mezclas, la incertidumbre de los límites borrosos entre estilos. Este es uno de los álbumes más pop que hemos tratado por aquí, y sin embargo reúne todas las características que lo hacen interesantísimo para quienes gustáis de escuchar cosas "distintas". Me cuesta mucho trabajo entrar en el pop, precisamente porque es un estilo accesible para cualquiera, y hacer una defensa divulgativa de una obra del mismo podría ser redundante. Pero Spirit of Eden no es ni especialmente accesible... ni nada redundante.

La banda inglesa Talk Talk se había hecho un nombre con sus cuidadas aproximaciones al synth-pop tan de moda en los ochenta, una música bonita pero algo caduca respecto a las modas, anclada con fragilidad entre los ídolos veinteañeros new romantics y el casi nunca estimulante AOR (Adult Oriented Rock, rock orientado a adultos). Su mayor éxito hasta Spirit of Eden había sido The Colour of Spring (1986), en el que las ambiciones creativas de Talk Talk ya habían comenzado a indagar tímidamente entre otras posibilidades musicales. La discográfica les dio carta blanca para hacer lo que les viniese en gana en el siguiente álbum, y el resultado fue una de las obras musicales más controvertidas de la época.

Talk Talk

Spirit of Eden (1988) está concebido como una obra perteneciente a la esfera pop-rock, aunque mezclada con grandes dosis de jazz y algo de música electrónica meditativa, ambient y new age. Cuenta la leyenda -cierta o no- que el álbum se grabó en largas sesiones en las que la banda improvisaba la mayor parte del tiempo, y encima lo hacían a oscuras para crear ambiente. Los ritmos pop están prácticamente eclipsados por las  densas atmósferas jazzísticas (con percusiones más acariciadas que golpeadas) y arreglos ambientales, y la voz del cantante y líder Mark Hollis solamente aparece aquí y allá, logrando que su voz no sea más que otro instrumento en el conjunto, y no el principal hilo conductor de los largos temas. Todo un año tardaron en completar una obra musical cuya gestación recuerda en cierto modo a la de The Dark Side of the Moon, lo que -ya lo sé- es mucho decir cuando todo parece indicar que no era el contexto adecuado para que surgiese uno de estos álbumes que suponen un antes y un después en la música popular.

Portada alternativa.

Y Spirit of Eden fue efectivamente un antes y un después, ya que muchos críticos lo emparentan de forma directa con lo que luego se llamaría post-rock, la evolución vanguardista de los viejos cánones de bajo-guitarra-batería-voz hacia algo más intenso y completo, más artístico y libre. Por supuesto, en su día se acusó a Talk Talk de querer salirse del tiesto, de ser unos snobs y de haber publicado un disco pretencioso y vacío de sustancia; y la discográfica EMI se cabreó a lo bestia por las ventas insuficientes y la dificultad de extraer singles promocionales para la radio, con lo que los Talk Talk tuvieron que meterse en juicios para cambiarse a alguna compañía más tolerante. Desde Spirit of Eden, por cierto, se sabe que muchas compañías introducen clausulas en sus contratos para que a los artistas no se les ocurra pasarse de arriesgados.

El único problema del disco es que quizá no hay una gran diversidad entre el planteamiento de los distintos temas, sino que todos comparten una visión espiritualista; y la voz de Hollis suena siempre muy parecida, como si cantase todos los temas del mismo modo. No obstante, la asombrosa riqueza de su colorido instrumental y la modernidad aplastante que rezuma de cada minuto de escucha compensan de sobra por cada defecto que podamos encontrar. Esta música, que es pop pero no lo es, está tan vigente como si hubiese sido grabada ayer mismo.

I Believe in You.

lunes, 15 de agosto de 2011

Explosions in the Sky - THOSE WHO TELL THE TRUTH SHALL DIE, THOSE WHO TELL THE TRUTH SHALL LIVE FOREVER


1. Greet Death (7:19)
2. Yasmin the Light (7:03)
3. The Moon Is Down (10:02)
4. Have You Passed Through This Night? (7:19)
5. A Poor Man's Memory (6:04)
6. With Tired Eyes, Tired Minds, Tired Souls, We Slept (12:04)

Toma título: "Los que digan la verdad morirán, los que digan la verdad vivirán para siempre". Es el nombre del álbum más celebrado de Explosions in the Sky, la banda tejana que poco a poco parece haberse colocado a la cabeza del movimiento post-rock, del que hemos hablado alguna vez por aquí, esporádicamente. Se trata de un grupo instrumental que descubrí por haber compuesto la banda sonora de una serie de televisión, Friday Night Lights, y que me venía interesando desde hace algún tiempo, ya que las referencias que encontraba por ahí eran magníficas. Me han dejado un poco frío.

Los cuatro miembros de Explosions in the Sky.

No es que haya sido una gran decepción, ya que todo lo que no esté manido o sepa a rancio suele producirme cierta satisfacción, pero habiendo escuchado este disco tengo la sensación de haber estado ya ante algo prácticamente igual. Me refiero a otro grupo del subgénero, Godspeed You Black Emperor, sobre los que ya escribí una crítica hace tiempo. A menos que alguien llegue de pronto y me sorprenda, no me quitará de la cabeza la idea que temo se me forme sobre esta corriente musical: que es como todas las íntimamente ligadas a la juventud (entendida la "juventud" como concepto elaborado tras años de marketing agresivo en todos los medios posibles), original y diferente en cuanto a no ser lo típico que suena en las radiofórmulas, pero totalmente homogéneo en cuanto a que los representantes del género a penas se diferencian entre ellos. El género es nuevo, pero dentro de él todos podrían perfectamente publicar su música bajo un mismo nombre.

Actuación en vivo, con el tema The Moon Is Down.

Este disco, cuyo título no pienso volver a escribir, está constituido por seis temas largos que, más o menos en palabras del grupo, son pequeñas sinfonías autoconclusivas. Es cierto que cada tema contiene diversas variaciones en su desarrollo, y no se puede negar que Explosions in the Sky poseen un muy buen manejo de las guitarras, la batería y el bajo, pero sus composiciones resultan bastante predecibles. Para no entrar en detalles, puede decirse que consisten en lentas introducciones ambientales, agradablemente profundas y maduras, que siempre -absolutamente siempre- desembocan en estruendosos solos de guitarra eléctrica muy distorsionada a lo grunge, y en golpetazos indiscriminados a la batería, sobre todo a los platillos. A veces hay también un nuevo movimiento ambiental antes del final. Es como si los componentes del grupo estuviesen en buena forma en cuanto a inspiración a la hora de grabar y se dejasen llevar por sus instintos hacia el mejor rock progresivo, para darse cuenta de pronto de que se deben a un público post-adolescente que va a festivales y exige caña guitarrera. Explosions in the Sky son interesantes cuando imaginan, y tremendamente rutinarios cuando arrojan su carnaza indie.

Contraportada.

El grupo, por qué no decirlo, tiene cierta aura que debe volver locos a sus fans. Por una parte, este álbum -el segundo de su carrera- salió a la venta poco más de una semana antes de los atentados del 11-S en Nueva York, en 2001, y con todo el trajín conspiranoico y nostradámico que se montó, ese avión de la portada, ese nombre para un grupo, ese título tan ominoso para un disco y algún otro detalle que os invito a investigar por la web llevaron a las autoridades a investigar muy en serio si esta gente tenía algo que ver con lo que pasó. Sin quererlo, unos malotes. Y existencialistas, por supuesto, con líneas de diálogo extraídas de la no menos existencialista película La delgada línea roja (Terrence Malick, 1997) en el tema Have You Passed Through This Night?. Además, como sucedía con los Black Emperor, aquí también tenemos una cierta filosofía de extrema izquierda impregnando la imagen pública del grupo, por ejemplo manteniendo contra viento y marea la idea del grupo como asamblea creativa en la que nadie es el líder y todos lo son a un tiempo.

¿Una portada alternativa? ¿Un single? ¿un EP?

Lo mejor: que tras escucharlo la primera vez se queda uno pensando que quizá te guste más la segunda, que quizá te has perdido algo o no estabas de humor.

Lo peor: que seguramente termines confirmando la primera impresión a la segunda escucha. O no...


Yasmin the Light.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Radiohead - KID A


2. Kid A (4:44)
3. The National Anthem (5:52)
5. Treefingers (3:43)
6. Optimistic (5:16)
7. In Limbo (3:31)
8. Idiotheque (5:09)
9. Morning Bell (4:36)

Sonará raro, a quienes no conozcan este disco, el que uno de los grupos de rock más famosos y con más seguidores de las últimas décadas tenga cabida en un blog sobre músicas inusuales. Pero escuchar diez minutos de Kid A despeja todas las dudas. Grabado en el año 2000, fue el tercer álbum de Radiohead, banda idolatrada tanto por su carácter alternativo y subterráneo como por su espíritu innovador. Contribuyó enormemente a convertirlos en mito su excelente trabajo OK Computer (1997), un disco que, aunque recomiendo sin reservas, no comentaría en el blog por tratarse de una obra relativamente convencional dentro del pop-rock. Repito: relativamente. Pero Kid A, quizá su segundo mayor logro musical hasta la fecha, es otra cosa.

Radiohead

¿Tuvo algo que ver el fin del milenio con esa cierta eclosión de discos de vanguardia que surgieron entonces, desde el Play de Moby hasta el Pieces in a Modern Style de William Orbit? Quizá sí, pero el propio rumbo de la banda liderada por el cantante Thom Yorke también explica la génesis de Kid A. Desencantado por la facilidad con la que su alternativo OK Computer fue metabolizado por el mainstream más mundano, Yorke pasó una mala racha intentando crear más canciones, hasta que terminó por darse cuenta de que había que replantearlo todo desde el principio: volver a los años en que había trabajado como DJ, ceder espacio a los ritmos y las texturas y transformar su propia voz en uno de los muchos instrumentos a utilizar, en lugar de ser el elemento protagonista. Se inspiraron en la electrónica, tanto la del momento como la de los gurús de antaño (por ejemplo, usando las ondas Martenot); el jazz y el krautrock en su rama más rockera; e incluso la música clásica contemporánea, con Penderecki como influencia del guitarrista del grupo, Jonny Greenwood, que se encargó también de los arreglos. No solamente iban a reinventarse a sí mismos, sino que Radiohead darían a luz uno de los álbumes musicales que mejor han equilibrado la paradójica situación de ser éxitos económicos monumentales y rarezas sonoras absolutas. Por cierto, ante la perspectiva de lanzar el disco, cosa que aterraba a Yorke y a los suyos por las aplastantes expectativas creadas, enfocaron la campaña publicitaria precisamente a diluir su importancia, ofreciendo, por poner un ejemplo, cortes en audio del mismo para escuchar online en streaming.

Arte del álbum.

Quizá por hacerse los modernos y rechazar lo evidente, Radiohead nunca admitieron que Kid A (el título puede estar inspirado en el supuesto nombre que tendría el primer bebé humano clonado) fuese un trabajo conceptual. El rock progresivo está "mal visto" desde los setenta, y los británicos tuvieron buen cuidado tanto de no dar pistas en cuanto a una posible línea argumental en el álbum como de procurar que no les saliese un disco doble, como iba a ser en un principio. De los retales cortados a Kid A nacería al año siguiente Amnesiac, que es una colección de los temas más convencionales que compusieron en esta eclosión avant-garde de fin de siglo. No parecen, en cambio, haberse cabreado cuando alguien ha etiquetado este disco como perteneciente al post-rock. Peeeero luego no se cortan a la hora de versionar una portada famosísima de Pink Floyd cuando sacan su primer recopilatorio hace un par de años. En fin, cada cual con sus complejos que haga lo que quiera.

Más arte del álbum.

Si nos ponemos a analizar Kid A tema por tema, lo primero que notaremos es que aquí las canciones no son canciones, sino más bien experimentos sónicos bastante retorcidos, aunque haya alguna excepción como la inicial Everything in Its Right Place u Optimistic. Hay cortes que suenan muy potentes, como The National Anthem; y otras que rompen con cualquier cosa que pueda parecerse al rock, como la rarísima Kid A y la ambiental, miminalista e instrumental Treefingers.

The National Anthem, en la BBC.

No voy a pararme con ninguna otra, porque son tan desasosegantes (la voz de Thom Yorke parece lejanamente humana en más de un momento) que se definen por sí solas en cuanto se escuchan. A modo de impresión global, el álbum viene a ser una vision abismal del futuro convertido en presente y viceversa, un producto del todo intencionado de un panorama artístico que se debate entre la creatividad y el maquinismo informático internauta, y de una sociedad cada vez más encerrada en sí misma que pierde su tiempo en averiguar si una lata de conservas oxidada se convierte en obra artística al exhibirla en un museo mientras, más allá de todo interés o posibilidad de acción, ocurren muchísimas cosas importantes, absurdas, buenas o malas, tanto dentro como fuera de nuestras vidas (la portada está inspirada, no sé muy bien en qué sentido, en la guerra de Kosovo), que nos arrastran como un torrente hacia la locura y el desquiciamiento ético y estético. Muy denso, abrumador. Kid A.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

35007 - LIQUID


1. Tsunami (9:59)
2. Crystalline (7:52)
3. Evaporate (5:54)

No sé si este disco es muy conocido o no, pero parece tratarse de una de las obras más difundidas entre los que están al día con eso que llamamos post-rock, por lo menos en el infinito caldo de cultivo de fans que es Internet. Liquid (2002) es un álbum instrumental creado por el grupo holandés 35007, nombre que si se lee al revés se asemeja a "loose" en inglés, que significa "suelto" en el sentido de "no apretado, no constreñido".

35007 tuvo su génesis en Eindhoven a finales de los '80, y aunque por ahí puede encontrarse alguna información vaga sobre sus componentes actuales (que no son los mismos que cuando comenzaron), es una de esas bandas que hacen de la privacidad -y del misterio, por qué no- parte de su esencia. No sé si es cosa de renunciar al star-system por militancias ideológicas... llamémoslas X, o una simple cuestión artística, pero en vista de que ellos mismos no hacen mucho por informar sobre sus personas, yo tampoco me meteré en camisas de once varas. Basta con decir que 35007 son toda una rareza en un panorama actual en el que, aun bajo el emblema supuestamente librepensador de la "música independiente" o "alternativa", se suele tirar siempre de unas fórmulas muy definidas y prácticamente no hay lugar para lo verdaderamente innovador y experimental.

La banda en vivo, en una de las poquísimas fotos que circulan por la Web.
La página oficial del grupo, por cierto es http://www.dse.nl/~drie5007/

Liquid ha sido comparado en algún momento nada menos que con la obra maestra absoluta de Pink Floyd Wish You Were Here, en especial con el tema Shine On You Crazy Diamond, aunque no tanto en lo que a nivel artístico o peso cultural se refiere (¡faltaría más!) como en lo que tienen de parecido estructuralmente hablando. El tema que abre el disco, Tsunami, comienza también con sonidos difusos y cósmicos soltados al viento, todos sintetizados, y la pieza va in crescendo hasta que nos enteramos de que se trata de un tema rock después de muchos minutos de introducción atmosférica. Las percusiones también recuerdan a los Pink Floyd de sus tiempos mozos, todo muy lisérgico y estimulante. En las actuaciones en directo de 35007, por cierto, acompañan los temas con proyecciones psicodélicas. Son sobre todo las guitarras, muy agresivas y distorsionadas, las que nos indican con claridad que estamos ante un trabajo actual. Seguramente alguno de los músicos es seguidor de la música heavy, o del grunge incluso. Crystalline es rockera desde el principio, aunque igualmente envolvente como lo sería, bastante más dulcificada y minimalista, una pieza ambient. Las melodías son sencillas, pero funcionan muy bien, sobre todo considerando lo complicado que es hacer rock instrumental sin que parezca que falta el cantante. El tramo final también es pura electrónica. Evaporate, el tercer corte del CD, está dotado de un ritmo sensual que de nuevo recuerda por algunos de sus arreglos a los mejores tiempos de la psicodelia británica, aunque con tramos muy duros de guitarreo. Destacan la labor del bajo, que aquí queda subrayado como mucho más que un instrumento de acompañamiento, y algunos punteos de guitarra muy suaves, que le dan cierta delicadeza nada corriente a la composición. Voyage Automatique continúa y finaliza la experiencia en una línea parecida, quizá dejándonos con gana de un colofón un poco más sorprendente, teniendo en cuenta el buen arranque. No digo yo que se hayan quedado sin ideas al final, pero quizá el concepto manejado no daba para tanto.

Logo de la banda.

Con lo de "concepto no me refiero a que se trate de un disco conceptual, pero la idea general de lo calmado y ambiental roto aquí y allá por esporádicos arranques de dureza eléctrica -tal vez ilustrando musicalmente el oleaje durante una tormenta o algo así- no queda del todo bien aprovechada en el conjunto. Resumiendo, creo que este Liquid es un buen disco para descubrir cosas nuevas y perderse un rato en un océano de sonidos de vanguardia, aunque tampoco es la clase de disco a la que uno vuelva una y otra vez con el tiempo.

Tsunami. No sé si se trata de un vídeo oficial, pero podría serlo.

lunes, 15 de marzo de 2010

Godspeed You! Black Emperor - SLOW RIOT FOR NEW ZERO KANADA


1. Moya (10:51)

Vaya por delante que no soy un especial defensor de que la música sirva a fines políticos, pero las cosas que hacen estos canadienses verdaderamente me llaman la atención. Y lo de los fines políticos es un decir, ya que esta gente -que son los antisistema de los antisistema- no termina de transmitirme mensajes aleccionadores con obras como este EP. Más bien me evocan un panorama devastado, oscuro y yermo, casi digno de los trabajos más endiabladamente herméticos del Krautrock. Y los Godspeed You! Black Emperor (el signo de exclamación es opcional) son de ahora; o más todavía, son de mañana, porque lo que practican es una variante de la música popular conocida como post-rock. El grupo, originario de Montreal, toma su nombre de un documental japonés sobre moteros salvajes. Cuenta con unos 10 componentes que interpretan desde guitarras eléctricas a violines, lo que los convierte en una pequeña orquesta más que en una banda de rock al uso. Y no una banda demasiado popular, ya que sus miembros suelen esquivar cualquier clase de trato con la prensa, de la que desconfían como parte del sistema de producción en masa que, a su vez, promociona los discos musicales de la actualidad. Y a esta gente no le va la sociedad de consumo.

El grupo, tocando en directo.

El post-rock es algo así como rock alternativo llevado a unos extremos tales de ruptura y experimentación que se llegan a romper todas las barreras creativas establecidas para el género, utilizando por ejemplo instrumentos propios de la música clásica, apostando por largos temas instrumentales y, en definitiva, volviendo de alguna manera, de la misma forma en que la pescadilla se muerde la cola, al rock progresivo en su estado más primario contra el que el movimiento punk (para muchos el padre del post-rock) reaccionó en los '70.

Contraportada: esquema para realizar un cóctel molotov.

Slow Riot for New Zero Kanada (1999) es un "extended play" de unos treinta minutos, prácticamente un álbum si consideramos la duración de los mismos cuando se editaban en vinilo. Los dos temas que lo componen no pueden ser más opacos, teniendo en cuenta que los seguidores de este tipo de música eran seguramente los mismos que durante los '90 idolatraron a Nirvana o Pearl Jam, grupos mucho más mundanos. Moya (cuyo título corresponde al nombre de uno de los guitarristas del grupo, Mike Moya) es una pieza lúgubre y de espíritu intencionadamente pesimista, anárquico y antisocial que en su primera mitad se construye a base de notas de violines y cello, y que progresivamente va dando lugar a la entrada de unos cuantos punteos de guitarra. La batería, lánguida y digna de los Pink Floyd de Shine On You Crazy Diamond hace su aparición en la segunda mitad, secundada por una melodía a las cuerdas más elaborada y un fondo de guitarra eléctrica muy distorsionada. Blaise Bailey Finnegan III se llama como el fulano de tal (tengo la impresión de que es un iluminado callejero) que recita un poema en el mismo. Resulta que, para más truculencia, este Finnegan fue a enterarse después de la publicación de esta obra que el poema que recita es un plagio de Iron Maiden. Este segundo tema, poemas aparte, se fundamenta en lo estático de la instrumentación de su inicio, que se mueve más adelante entre nuevas intervenciones de Finnegan ambientadas por las cuerdas y el piano, y pasajes con batería en una línea más rockera. Concluye la pieza con los violines y el cello danzando en el vacío.

Efrim Menuck, equivocadamente considerado líder de la banda.
Pero aquí no hay líderes que valgan.

Una obra musical realmente interesante y atractiva, por lo menos para estar al día respecto a lo que nos depara el lado más vanguardista del rock actual. Nótense los caracteres hebreos de la portada, que se refieren al universo antes de ser creado como algo -según varios textos bíblicos- "sin forma, vacío". Este EP no se si tiene forma, pero no está nada vacío.

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