domingo, 11 de abril de 2010

Klaus Schulze - X


CD 1

1. Friedrich Nietzsche (24:50)
2. Georg Trakl (26:04)
3. Frank Herbert (10:51)
4. Friedemann Bach (18:00)

CD 2

5. Ludwig II. von Bayern (28:39)
6. Heinrich von Kleist (29:32)
7. Objet d'Louis (añadido posteriormente) (21:32)

Como llevaba tiempo sin ahondar en las oscuridades del Krautrock (y se que algunos de los lectores son bastante afines al estilo), me ha parecido un momento propicio, tras bastante redoble de tambores con las anteriores entradas que le he dedicado, para comentar el que es seguramente -y no voy a seguir mareando la perdiz- el mejor álbum de Klaus Schulze: X, de 1978.

Klaus Schulze

El título, conjeturas aparte, no hace referencia sino al hecho de que es su décimo álbum. Para entonces, y tras los negrísimos primeros álbumes que salieron de sus teclas (Irrlicht, Cyborg, etc.), Schulze ya se encontraba inmerso en lo que podríamos llamar una "etapa clásica" de su discografía, seguramente un poco menos experimental que aquellas obras opresivas de sus comienzos, aunque profundizando cada vez más en la solidificación de su estilo personal como compositor hasta una definición plena del mismo: Schulze es el maestro sintesista de las texturas, al igual que los Tangerine Dream son los del ritmo, y Jarre el de la melodía.

X consiste en un mega-álbum conceptual. Y es "mega" porque contiene una pequeña colección de piezas largas, cada una de ellas conceptual y completa en sí misma, dedicadas a una serie de personajes ilustres de la cultura que Klaus Schulze reconoce como influencias creativas y/o ídolos personales: Friedrich Nietzsche, Georg Trakl, Frank Herbert, Friedemann Bach, Ludwig II. von Bayern y Heinrich von Kleist.

Friedrich Nietzsche

Para el tema dedicado al polémico filósofo Nietzsche (el que declaró la muerte de Dios y el advenimiento del Superhombre, amén de inspirar extremismos políticos de toda suerte), Schulze ofrece una pieza con vientos y coros sintéticos, que dan lugar poco a poco a una pieza con cadencia muy enérgica que crece y crece en intensidad épica (¿Se basaría en aquel Así hablaba Zaratustra?) y casi sin recurrir a ninguna melodía fácil de recordar.

Georg Trakl

Georg Trakl, muy recortada en el original hasta los 5 minutos y poco, es una pieza algo más sencilla y accesible, ambiental incluso, dedicada al poeta austriaco del mismo nombre.

Frank Herbert

Frank Herbert, autor de la impresionante saga de Dune, recibe una pieza no muy larga comparativamente, aunque sí muy intensa, de nuevo con coros y un ritmo aventurero e hipnótico cuyo sonido varía constantemente. Hay quienes opinan que, en su forma de plasmar el universo de la famosa "space opera" de Arrakis, este Frank Herbert es superior al propio álbum Dune que saldría a la luz un año más tarde. Yo no comparto esa opinión, aunque la pieza aquí contenida es estupenda.

Wilhelm Friedemann Bach

Friedemann Bach, concluyendo el primer CD, promete ser bastante más calmada y atmosférica, si bien hacia la mitad Klaus Schulze ya está espoleándola para dotarla de una urgencia que viene más de sus tonos inquietantes que de un ritmo electrónico propiamente dicho. Está dedicada al segundo hijo de Johann Sebastian Bach, Wilhelm F. Bach, maestro del órgano, y por eso no es de extrañar que en algún punto los sintetizadores de Schulze suenen un tanto eclesiásticos. También es notable el uso de una especie de atormentado cuarteto de cuerda, que el músico, rara cosa en él, casi no modifica electrónicamente.

Luís II de Baviera

La segunda parte de X se abre con Ludwig II. von Bayern, pieza dedicada a Luís II de Baviera. Apostaría cualquier cosa a que Schulze le admira por haber sido el principal mecenas y defensor de Richard Wagner, ídolo absoluto para el gurú electrónico alemán hasta el punto de que ni siquiera compone una pieza para él en X (seguramente reservándole algo mayor para más adelante o incluso considerando que con Timewind ya había rendido su tributo, y bastante bien). En esta pieza, la pequeña orquesta clásica que ya se intuía en Friedemann Bach queda totalmente desplegada hasta el punto de que los sintetizadores se ven desplazados.

Heinrich von Kleist

Heinrich von Kleist, finalmente, supone el trabajo más concienzudo de todo X en lo que a texturas se refiere, de nuevo con coros digitalizados y efectos cósmicos, además de algunas percusiones en su tramo final y la inclusión de un chelo. Lleva el nombre del dramaturgo, novelista y poeta del Romanticismo alemán. El bonustrack, Objet d'Luis, es una revisión en directo del tema dedicado a Luís II.

X es un disco, como ya ha quedado claro, tremendamente ambicioso en sus pretensiones, a medio camino entre el simple homenaje y la biografía concienzuda, lleno de pequeños detalles -en forma de efectos sonoros sutiles- que remiten a obras o actitudes de los personajes a los que van dedicados los temas. No deja de parecerme notorio que Schulze, que por entonces debía andar metido en el mundo de la droga hasta las cejas (se sabe que aquello le impidió obtener una mayor popularidad que la que tiene hoy en día), cuente entre sus mitos a personajes profundamente atormentados o marcados por un devenir turbulento, incluyendo la incomprensión social, el radicalismo e incluso el suicidio. Tal vez Klaus Schulze se vio avocado en algún momento hacia tales derroteros. En lo referente al estilo, el músico dota a su música de un carácter un poco menos incorpóreo de lo que acostumbraba hasta entonces, con su pequeña orquesta y las voces modificadas, liberando un poco más los sonidos del obsesivo filtrado electrónico de otros momentos. Sus sintetizadores suenan, en general, casi "a palo seco". En resumen, X es un monumento principal del Krautrock purificado de lo que se llamó Escuela de Berlín, quizá atacable por su pretenciosidad, pero una obra colosal en términos musicales. Como decía al principio, lo mejor de Klaus Schulze.

Ludwig II. von Bayern, en vivo.

3 comentarios:

Santi dijo...

Un estupendo retorno al krautrock, sí señor. Difícil para mí decidir si éste es o no el mejor título de Schulze, pero de lo mejorcito sin duda. Lo cierto es que nunca le había prestado especial atención a los títulos ni había indagado el perfil de los personajes retratados en el disco, excepto los muy muy conocidos. En cuanto pueda le dedicaré una nueva escucha, esta vez con más conocimiento de causa.

Por cierto, ¿qué títulos de Schulze, a partir de los 80 hasta la actualidad, son más recomendables? Yo sólo conozco bien su etapa setentera (la mejor, sin duda) y lo poco que he podido escuchar posterior no me ha gustado demasiado, además de que la interminable lista de discos no hace fácil una selección.

Abrazos!

El conde dijo...

Se a lo que te refieres. Con Klaus Schulze pasa algo parecido a lo que ocurre con Tangerine Dream: han sacado tantos discos (sobre todo contando álbumes en directo y demás) que se siente uno un poco abrumado a la hora de abordar sus discografías. Yo debo haber escuchado... como tres quintas partes de lo que ha hecho este tipo, y a diferencia de lo que me pasa con los Tangerine, no creo que su nivel creativo haya descendido demasiado con los años. Más bien peca de lo contrario, de que, aun con ordenadores que suenan a "nuevos", lo suyo sigue siendo superponer estructuras con ritmos obsesivos, con temas un poco más largos de la cuenta. De después del '80 recuerdo que me gustaron bastante "Audentity" y "Trancefer" (creo que son ambos de los ochenta, igual me equivoco), y algunos otros como "Miditerranean Pads" o uno de los más recientes, sobre "El anillo del nibelungo" junto a Lisa Gerrard. Aun así, no es un tipo que decepcione demasiado, siempre y cuando tengamos en cuenta la clase de música que suele manejar.

Santi dijo...

Ok, gracias. Probaré con los títulos que mencionas a ver qué tal. Ya te contaré.

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