...y así se le han quedado las uñas de tanto cavar.
(Imagen de Herald de Paris)
Quienes seguís el blog sabéis de sobra que fui bastante duro con la crítica del álbum Journey to the Centre of the Earth (1974), de Rick Wakeman. Siendo yo un gran admirador de delirios grandilocuentes y setenteros como The War of the Worlds en versión de Jeff Wayne y similares, aquel disco del teclista de Yes sobre el libro de Julio Verne nunca me ha llegado a gustar. Me parecía feo y pedante, de una grandiosidad pasada de moda que lo hace interesante únicamente a los muy nostálgicos de la época. No es que hoy en día haya variado mucho mi opinión, aunque sí que he llegado a valorar -al menos- su carácter más o menos seminal de cara a posteriores trabajos conceptuales mucho más acertados.
Portada del nuevo álbum.
Hace unas semanas, Wakeman ha publicado una versión regrabada de aquel álbum, quizá el más conocido de su discografía, y que ya contaba con al menos una secuela. Ha sido de forma exclusiva, en principio al menos, a través de la revista Classic Rock. Es la primera grabación de estudio que se realiza del disco, ya que el original fue realizado directamente en directo (válgame la redundancia). Habiendo escuchado este nuevo álbum, y sin que me haya dado gana de tirar cohetes, la verdad es que ha mejorado un tanto mi opinión sobre el trabajo de Wakeman. Es cierto que algunos pasajes cantados me siguen sonando muy cursis, como de musical de Broadway acartonado, pero gracias a la perfección del sonido del estudio soy capaz de valorar muy positivamente los arreglos orquestales, e incluso los barrocos solos de sintetizador que en su día me parecieron en exceso empalagosos. Tengo la impresión de que, si bien el mundo del rock progresivo ha escrito grandes páginas de su historia discográfica sobre el escenario, una obra algo más arriesgada como el Viaje al centro de la Tierra de Rick Wakeman quedó empequeñecida por las lógicas limitaciones del sonido en vivo.
En la contraportada, la lista de temas también ha sido reelaborada.
Recordemos que el álbum original solamente tenía dos pistas largas.
Cuidado, porque el nuevo Journey de Wakeman no va en la línea de lo hecho por Jeff Wayne en su "nueva generación" de La guerra de los mundos. No es una actualización con un nuevo sonido modernizado. Más bien es una traslación nota por nota (y verso por verso, ya que incluso los vocalistas se parecen) del disco del '74, sin indicios de falsa modernez, lo que lo hace seguramente más valioso para los viejos aficionados que para los oyentes actuales. Aun considerando que los motivos del músico puedan ser más económicos que artísticos, tengo la impresión de que este álbum conceptual envejecerá mejor que el original al hacer justicia a sus planteamientos iniciales, por lo que -esta vez sí-, recomiendo su escucha. Por mi parte, es la primera vez que consigo escuchar todo el álbum con atención hasta el final.