jueves, 25 de julio de 2019

Danny Elfman - BATMAN


1. The Batman Theme (2:38)
2. Roof Fight (1:20)
3. First Confrontation (1:43)
4. Kitchen, Surgery, Face-off (3:07)
5. Flowers (1:51)
6. Clown Attack (1:45)
7. Batman to the Rescue (3:56)
8. Roasted Dude (1:02)
9. Photos / Beautiful Dreamer (2:27)
10. Descent into Mystery (1:31)
11. The Bat Cave (2:35)
12. The Joker's Poem (0:56)
13. Childhood Remembered (2:43)
14. Love Theme (1:30)
15. Charge of the Batmobile (1:41)
16. Attack of the Batwing (4:44)
17. Up the Cathedral (5:04)
18. Waltz to the Death (3:55)
19. The Final Confrontation (3:47)
20. Finale (1:45)
21. Batman Theme (Reprise) (1:28)

Desde el éxito de Superman, y sin que hubiese -aparentemente- un plan trazado para adaptar al cine los cómics de DC tal como se hace hoy en día, creando un universo compartido, estaba claro que alguien pondría sobre la mesa la idea de estrenar una película sobre Batman a finales de los ochenta. También es verdad que el personaje despertaba un nuevo interés por aquel entonces, ya que había sido puesto de moda, en una versión violenta y oscura que sigue más o menos vigente hoy en día, por las novelas gráficas El regreso del caballero oscuro (1986), de Frank Miller y La broma asesina (1988), de Alan Moore y Brian Bolland.

La película Batman (1989) no podía ser tan contracultural, por supuesto, pero tampoco se quería volver al Batman colorista y medio en broma de la serie de los años sesenta. Fue un acierto el que el Batman cinematográfico fuese planteado con independencia de todo ello, y gran parte del mérito pertenece a quien contrató como director al emergente Tim Burton. Rebotado de la Disney por su carácter algo siniestro, Burton contaba en su haber con la inclasificable La gran aventura de Pee-Wee (1985) y la maravillosa Beetlejuice (1988), y el universo gótico y extravagante de Batman y el Joker le venía que ni pintado. Burton llevaba consigo en la mochila como compositor fetiche a Danny Elfman, que con la BSO que nos ocupa alcanzó una de las cimas de su carrera.

Tim Burton y Danny Elfman (de Under the Radar).

Danny Elfman era un músico autodidacta que hasta hacía poco compaginaba las bandas sonoras con una discreta carrera como parte del grupo experimental Oingo Boingo, liderado por su hermano Richard. Tras su primer trabajo con calado comercial en la mencionada Pee-Wee, Elfman tuvo unos cuantos encargos antes de encarar su Batman (1989), aunque no tenía experiencia en películas de tan enorme presupuesto. Mencionábamos antes el cómic de Miller porque a partir del mismo encontró Elfman la inspiración inicial que buscaba. Y pese a que Elfman no estuvo del todo contento con la grabación en sí, sobre la que no tuvo el suficiente control, logró crear una obra musical para el cine de esas que crean escuela, de esas que pueden escucharse con independencia de la película porque en ellas está toda la esencia de la narración. Y el caso es que buena parte de su éxito fue cuestión de suerte.

Portada de la edición en vinilo del 30 aniversario.

Resulta que el productor de Batman, el ex-peluquero de Barbra Streissand Jon Peters, quería que la película fuese la pera limonera en cuanto a impacto popular. Quería a Michael Jackson cantando temas para Batman y a Prince para el Joker. Teniendo que conformarse finalmente sólo con el segundo (que no era moco de pavo precisamente, con el bombazo Purple Rain todavía caliente), superando sus reticencias tras una primera escucha y buscando en última instancia rentabilizar al máximo la vertiente musical de la película, Peters no sólo aceptó a Elfman como compositor sino que decidió lanzar dos álbumes independientes: uno con las canciones de Prince y otro con la música orquestal de Elfman. Desconozco si el disco de Prince funcionó bien en ventas, supongo que sí, pero desde luego el de Elfman fue todo un éxito en su ámbito. Fue incluso bastante excepcional en una época en la que se solía aglutinar la música orquestal y las canciones pop de una película en un único álbum.

Portada del álbum de Prince.

Ni que decir tiene que el tema más potente del álbum es The Batman Theme, el tema del héroe, que quedó unido al personaje de Bob Kane de una manera equiparable a la del tema de John Williams para Superman. El tema de Batman es una pieza con un ritmo vertiginoso, casi un tema "al galope" como puede ser la Obertura de Guillermo Tell, pero en este caso revestido del carácter gótico, anguloso, un tanto siniestro incluso, del enmascarado y la abigarrada Gotham City en la que habita. Una variante de este tema, si bien lo es más en lo atmosférico que en lo melódico, es el fabuloso corte titulado Descent into Mystery ("Descenso hacia el misterio"), en el que Batman conduce el Batmóvil hacia la Batcueva tras rescatar a la chica. Su carácter grandioso y los coros que escuchamos en varias partes de la pieza son espectaculares, como también lo es el ambiente eclesiástico de los últimos temas del álbum, escenas que transcurren en una enorme catedral.

The Batman Theme


Descent into Mystery

El villano de la película (Jack Nicholson como Joker) y sus esbirros tienen también su traslación musical, generalmente mediante percusiones de madera que suenan un poco a circo, a payasos, a cajitas de música rotas, a una perversión lúgubre de lo infantil (cosa que está, por cierto, muy en la raíz del estilo fílmico de Tim Burton), llegando a su éxtasis en una inquietante versión del tema Beautiful Dreamer de Stephen Foster, que ya era bastante oscuro en su origen pese a haber sido convertido en canción de cuna por la cultura popular.

Photos / Beautiful Dreamer

Según los gustos de cada cual, puede salir relativamente mal parado entre toda la artillería nocturna y bizarra de este universo el tímido tema de amor, atmosférico y sutil, sí, pero con poca presencia frente a todo lo anterior. También es verdad que el romance entre Bruce Wayne (Michael Keaton) y Vicki Vale (Kim Basinger) es más bien sosainas. Y también puede añadirse que algunos de los temas incidentales, de acción, se hacen un poco indigestos. Para saborear mejor las mieles de esta gran obra, recomiendo como siempre la edición expandida del álbum que puede adquirirse en la web de La-La Land Records, y que va en un estuche junto con la BSO de la secuela, Batman Returns (1992), también de Burton y Elfman.

El estuche con la edición expandida.

2 comentarios:

Ó. dijo...

Qué tiempos tan bonitos... qué película tan divertida y tan "signo de los tiempos" (Prince dixit). Lo cierto es que yo me entusiasmé con los temas de Prince (el disco es cojonudo, adelantado a su época), pero la contrapartida orquestal no se quedó a la zaga, ni mucho menos. Qué tiempos tan bonitos, cuando no se camuflaba el carácter lúdico de los personajes de cómic con ínfulas de grandeza y supuesta profundidad (Nolan y compañía haciendo estragos). Ahora todo es así, pero no lograrán borrarnos la memoria a quienes disfrutamos de todo esto sin que nadie nos dijera cómo pensar, cómo sentir, cómo disfrutar. Excelente entrada, Conde. Saludos diabólicos.

José Ramón dijo...

Me gustó mucho esta Banda Sonora. Durante un tiempo la tuve en cassette hasta que pude hacerme con el cd.
Una cosa. Me encanta tu blog y todos tus comentarios, pero los años me pasan factura. Podrías poner la letra un poco más grande. Me cuesta leerla.

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