domingo, 14 de febrero de 2016

Vangelis - LA FÊTE SAUVAGE


1. La Fête Sauvage (39:22)

Solo los verdaderos fans de Vangelis llegan a hacerse una idea de lo complicado que es hacerse con toda su discografía. Y no me refiero al asunto aquel de conseguir todos los bootlegs y/o grabaciones no oficiales que circulan por ahí, sino a la discografía oficial. Hay unos cuantos trabajos del griego que sencillamente no existen en CD y alcanzan precios estratosféricos en vinilos lanzados hace cuarenta años (pensemos en Sex Power o su poema sinfónico sobre el 1968 en París), y otros que, existiendo teóricamente en disco compacto, no se reeditan desde hace décadas (Earth, Invisible Connections, Mask) y son objeto de persecución cartera en mano, bien en tiendas de viejo online, bien a cargo de modestas empresas que los "reeditan" más o menos por encargo y de manera ilegal. 

Contraportada

Un caso aparte es el de La Fête Sauvage (1976), que ha conocido una cantidad enloquecedora de ediciones distintas, y que en muchos casos ha ido acumulando fiascos. Lo complicado aquí no es solo encontrar el disco, sino encontrar una edición que sea fiel a la obra tanto en la calidad de su sonido como en el mantenimiento de sus contenidos musicales originales. Luego comentaremos algo más al respecto, pero vayamos a la música.

Una promo del documental restaurado, con su tema central.

La Fête Sauvage ("La fiesta salvaje") es una de las muchas bandas sonoras que compuso Vangelis Papathanassiou para filmes documentales de Frédéric Rossif. La propia película tiene cierto renombre y ha sido objeto de una reciente restauración. En su momento el griego tuvo a bien que su música se publicase en disco, cosa que sucedió en uno de los momentos más ricos de su carrera como compositor, nada menos que entre los lanzamientos de Albedo 0.39 y Spiral, dos de sus clásicos en la línea pionera de la electrónica cósmica. Su grabación, eso sí, fue inmediatamente posterior a la de Heaven and Hell. Puede objetarse que La Fête no es un disco tan bello y perfecto como L'Apocalypse des animaux (1973), otra partitura para Rossif con la que ésta guarda lógicas semejanzas, pero sí que es exactamente la clase de obra que se beneficia de la magia un tanto primitiva del sonido de su época. El ingeniero de sonido fue Keith Spencer Allen y la grabación tuvo lugar en los estudios Nemo londinenses.

Una portada alternativa.

Fascinante es el mejor calificativo que podemos utilizar para describir la escucha de La Fête Sauvage en situación de placidez y tranquilidad. No es un disco nada complicado en su sonido, ya que su primera mitad, quitando un poderoso tema inicial muy propio de un safari, es una sucesión de cánticos tribales y percusiones africanizantes con poco alarde de sintetizador y un interés más bien ambiental o atmosférico; y la segunda mitad (téngase en cuenta que ninguna de sus ediciones separa el álbum en temas propiamente dichos, si acaso
en "partes 1 y 2") consiste casi del todo en variaciones sobre una única melodía. ¡Pero qué melodía! Vangelis consigue aquí uno de sus fraseados musicales más hermosos y dulces, gracias en parte a la voz sutil de Vana Veroutis. Suele considerarse como un "tema de amor", aunque no sé muy bien cuál es su significado en el contexto de un documental de animales, más allá de alguna escena de apareamiento en la sabana.

Otras dos portadas.

Lo que decíamos: no hay mucha filigrana compositiva tras La Fête, y esto lo relega a menudo al lugar de un trabajo menor en la discografía de Vangelis. Lo que lo hace tan especial es su sonido muy lavado, no del todo nítido, con esa untuosidad especial que caracteriza la obra del músico, y que en los mágicos setenta daba lugar a paisajes sonoros medio cósmicos, medio melancólicos, que hoy se traduce en pinchazos de puro placer en nuestros vellos corporales. 

Como muestra, un ejemplo.

Trabajo de chinos es intentar hacerse con todas las ediciones disponibles del álbum y sus diversas portadas. Y más complicado es dar con alguna edición que suene bien, ya que hay incluso una que sustituye por error su segunda mitad por la de Entends-tu les chiens aboyer?, también conocida como Ignacio. Otra prueba más, en fin, de lo fácil que es maltratar a la música instrumental, sobre todo con la tranquilidad que da saber que el público mayoritario no está interesado. Ellos se lo pierden.

7 comentarios:

José Ramón dijo...

Creo que es uno de los pocos discos "oficiales" que no tengo de Vangelis. Habrá que buscarlo. ¿Alguna edición en especial?

El conde dijo...

¡Hola!

Estoy a la espera de una respuesta de la página Elsewhere, la más puntera sobre Vangelis. Tengo intención de ampliar la entrada con la misma recomendación que has pedido.

José Ramón dijo...

Conozco la página y sería de agradecer. Precisamente he visto en Amazon la últiuma edición que muestras en esta entrada al módico precio de 25€. ¡Prohibitivo!

El conde dijo...

No es por fastidiar, pero me temo que precisamente esa edición con la portada en rojo, publicada en 2002 en la colección italiana Cam's Soundtrack Encyclopedia, es la más recomendable en la actualidad. Cualquier otra, salvo una de Polydor hoy inencontrable, tiene la mitad del disco confundida con Ignacio. Otra edición reciente (que en Amazon cuesta unos 12 euros) se ha remasterizado chapuceramente, eliminando parte de los instrumentos al tratar el máster como si fuese mono, cuando hay también largos pasajes en estéreo. Sinceramente, si eres coleccionista no creo que debas ahorrarte esos 25 euros.

José Ramón dijo...

¡Mierda!...basicamente

ruben dario vegerano dijo...

Hola. Mi nombre es Ruben, de Argentina y soy un fanatico de Vangelis. Me gusta su blog y comparto su gusto por estos tipos de música. A proposito de éste album, lo escuché. No es de lo mejor de Vangelis, pero me gustó la segunda parte, que me recuerda a 12 O'Clock, de Heaven and Hell.p

ruben dario vegerano dijo...

Hola. Mi nombre es Ruben, de Argentina y soy un fanatico de Vangelis. Me gusta su blog y comparto su gusto por estos tipos de música. A proposito de éste album, lo escuché. No es de lo mejor de Vangelis, pero me gustó la segunda parte, que me recuerda a 12 O'Clock, de Heaven and Hell.p

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