domingo, 7 de septiembre de 2014

Robert Reed - SANCTUARY


1. Part One (20:41)
2. Part Two (18:09)

Sanctuary (2014) ha sido seguramente uno de los discos del verano para aquellos aficionados a músicas que bajo ningún concepto sonarían mientras crujetean los espetos de sardinas en el chiringuito. Pero no por haber tenido una relativa difusión entre su público-objetivo ("target audience" que dirían en inglés) voy a dejar de hacer mi propia valoración del mismo. 

Una buena forma de entrar en faena es plantearnos el porqué de su título: Santuario. Un santuario, entendido en un sentido amplio y no solo religioso, viene a ser cualquier lugar que reservamos para guardar allí algo tan preciado, tan valioso para nosotros que a) queremos acudir a admirarlo siempre que podamos, y b) queremos que dure eternamente, y no aceptamos que algo pueda estropearlo o restarle valor. En lo que se refiere al mundo musical, precisamente porque siempre me ha gustado presumir de eclecticismo en el espacio del blog, siempre he tenido la mente abierta y me he mantenido lejos de cualquier talibanismo. Pero tengo una excepción. Tengo un santuario musical: los álbumes instrumentales épicos de Mike Oldfield, especialmente los cuatro primeros de su carrera en solitario. Robert Reed, el músico galés autor de Sanctuary, parece utilizar el concepto de "santuario" de un modo cercano al antes expuesto, si bien el santuario de Reed seguramente atesora más una determinada forma de hacer música que los álbumes de Oldfield en sí. Por eso Sanctuary no es un simple collage a base de pasajes de estos discos clásicos, sino que es más bien un primo hermano de los mismos, o mejor un hermano de leche.

Robert Reed en su estudio.

Rob Reed, un artista de mediana fama gracias a sus proyectos en el rock progresivo (sobre todo por su banda Magenta) pertenece a la generación de músicos soñadores que no pudieron esquivar el fenómeno de las campanas. Habiendo realizado varias versiones de temas clásicos del género, al final le ha podido la necesidad de dar rienda suelta a su admiración por aquella forma de hacer música, y ha convertido a Sanctuary -sin la menor duda- en la obra de otro artista que más se asemeja a la de Oldfield, y también la que mejor ha sabido captar el espíritu de aquella etapa de su carrera. Puede que esto parezca fácil, ya que de entre los popes de la música instrumental contemporánea (ya sabemos quiénes son los otros dos), Mike Oldfield es el más difícil de rastrear, como influencia directa, en la música de compositores posteriores; y por lo tanto no se han realizado muchas obras que puedan competir por el honor de parecerse más a la fuente. Lo que ocurre es que Sanctuary recuerda tan agradablemente al progresivo Oldfield que no tiene rival posible. Una muestra:

Vídeo promocional con un extracto largo de la primera parte.

El álbum de Robert Reed ha sigo grabado con unos instrumentos que, si bien no son del todo los mismos que emplease el entonces adolescente Oldfield, sí que aportan unas soluciones musicales reconocibles para todos los seguidores del autor de Tubular Bells. Es posible diseccionar las dos suites de Sanctuary en busca de fragmentos que recuerdan a los instrumentales del señor Mike desde Hergest Ridge hasta Amarok, en sentido amplio, aunque tras varias escuchas te vas dando cuenta de que se trata de eso, de "soluciones musicales" que somos capaces de reconocer, más que de piezas reutilizadas a palo seco, a lo cortapega. El mérito está en que Sanctuary no solamente es capaz de recrear los pasajes más conocidos de aquellas obras que homenajea, los más grandiosos, sino que llega incluso a transmitir sensaciones muy sutiles que estaban también en ellas, a veces en pasajes extremadamente delicados como aquel de Ommadawn en el que unas flautas casi imperceptibles parecen imitar el canto de pájaros a mitad de la cara A. No solo se revive la forma de aquellos trabajos, sino también su espíritu, lo que para un fan antiguo de Oldfield no tiene precio a estas alturas.

Una especie de videoclip con un trozo de la segunda parte. 
Me inquieta el hecho de que el malvado productor me recuerde a Rick Wakeman...

Como bien han señalado algunos críticos, Sanctuary sí que tiene un pequeño problema a la hora de dar una coherencia completa sus dos suites. Si cada álbum clásico de Oldfield se construía a partir de una serie de notas muy concretas que reaparecían aquí y allá (recordemos el famoso riff de Tubular Bells o las cuatro notas iniciales de Incantations, por ejemplo), el álbum de Reed -a falta de una nueva escucha que haga encenderse mi bombilla mental- carece de esta cohesión interna. Si bien los múltiples pasajes que lo componen están exquisitamente bien hilados y en indiscutible armonía, el resultado final se queda en tierra de nadie, entre el sonido terruñero de TB, Hergest RidgeOmmadawn, y el caos de Amarok.

Contraportada.

La polémica es inevitable, porque al final cada cual reza en su santuario a su manera. Están quienes -como yo- damos cálidamente la bienvenida a un trabajo tan afectuoso hacia una música que nos encanta, y también están quienes lo ven como un sacrilegio y un desperdicio de talento, una "imitación" meritoria pero estéril... en fin, una prueba más de que el progresivo actual sigue viviendo de glorias pasadas, según los más escépticos. Incluso la portada ha suscitado controversias, ya que unos la entienden como cercana a lo que podría haber sido perfectamente un diseño para el Oldfield de los setenta, y a otros les recuerda a un disco de relax del canasto del Worten.

Otro vídeo con un trocito de Sanctuary. Un poco amateur, pero es bonito.

Sanctuary ha contado con la producción de Tom Newman y la masterización de Simon Heyworth, que también formaron parte del mito Tubular Bells hace ya 41 años. El álbum ha salido a la venta en formato digipack, y contiene un segundo disco con los clips que he colgado arriba y el álbum en 5.1. Como ya he ido soltando pequeñas perlas de mi opinión personal sobre el mismo, acabaré diciendo que Sanctuary es preceptivo para cualquier fan del mejor Mike Oldfield, y debería ser obligatorio para cualquiera que disfrute atravesando las brumosas fronteras del rock progresivo para entrar en terrenos todavía más mágicos, más soñadores. Para mí, uno de los más felices e inesperados descubrimientos de los últimos años.

13 comentarios:

Guillermo (Atreus) dijo...

Acabo de quedarme a cuadros, Conde.

Es lo más "mike oldfield" sin ser Mike Olsfield que creo que he escuchado en mi vida.

Por un lado me deja una sensación ambigua, entre lo gratuíto que me parece que copie sonidos y formas expresivas que suenan totalmente A Oldfield, y por otro lado lo agradable que me parece que lo haga para crear pasajes... nuevos, distintos, por así decirlo. Es difícil explicarlo.

En cualquier caso, me pongo ya en busca del disco al completo, a ver qué tal. ¡¡Brillante descubrimiento, Conde!!

PD: con lo que me quedo es con las ganas de que, tras 'Man On The Rocks', este fuera el tipo de sonidos artesanales y música expresiva al que Mike le gustase regresar para coquetear.

El conde dijo...

Ya me contarás qué opinas cuando lo escuches entero, porque seguramente te guste todavía más.

Un saludo!

Daniel Moreno dijo...

A bote pronto, por lo que he escuchado que has colgado, Conde, me parece una burda imitación. Igual tengo que escuchar el disco entero, pero como se suele decir, como muestra basta un botón (en este caso, 3 botones), y todo me parece un pastiche, bonito y resultón, eso sí, pero...,¿este hombre no puede hacer algo original y no intentar copiar al grande entre los grandes?
Me gustaría saber en qué bando te alineas tú, Conde. porque hasta en la presentación de los instrumentos en la contraportada, pone aquello de PLUS...TUBULAR BELLS. Para mí, esto no es un homenaje, es tener un morro que se lo pisaaaaaa, jajajajajaja!!!
Bienvenido de nuevo, Conde, después de tu demasiado largo silencio de este verano!

El conde dijo...

Yo he procurado verlo de un modo opuesto al tuyo. Antes que nada, debemos tener en cuenta que Robert Reed ha dicho desde el principio que quería hacer un disco al estilo de Tubular Bells, por lo que no creo que intente engañar a nadie. Además, también hay que tener en cuenta que -salvo esa lista de instrumentos que mencionas- el "artwork" del disco no hace alardes evidentes de su parecido con los discos de Mike, ni es tampoco la clase de álbum que tenga muchas ventas hoy en día (ni Reed es demasiado famoso), de modo que poco provecho puede sacarle al invento si no es por los fans del propio Oldfield, que saben perfectamente que hablamos de un homenaje y no de un plagio.

Francamente, yo echo tanto de menos escuchar una obra musical con ese sonido que -aunque hubiese preferido al propio Mike Oldfield-, no puedo dejar de alegrarme de que este trabajo exista. Mi consejo: no seas demasiado duro y disfruta del disco sin darle demasiadas vueltas.

Daniel Moreno dijo...

Bueno, si él desde el principio dejó claro que era un disco al estilo de Tubular bells (cosa que desconocía), desde luego no está engañando a nadie. Aunque igual soy un poco duro, me gustaría saber si este señor tiene otras obras musicales algo más originales, no tanto en plan "homenaje" (esta palabra siempre hay que cogerla con alfileres, Conde), para así saber cual es realmente su estilo.
De todas formas, agradecido por habernos presentado tan peculiar trabajo, que como al compañero Guillermo, también me ha dejado muy sorprendido, por aquello de que estos no son tiempos en los que se haga este tipo de música.
Saludos, Conde!

José Ramón dijo...

Demasiado obvia la influencia oldfiana en la composición

Juan Pini dijo...

Quizá no he oído lo suficiente de este trabajo como para tener una opinión formada, pero desde mi ignorancia he de confesar que este artista se parece tanto tanto tanto al original que lo poco que he oído me ha encantado.

Lino dijo...

Siempre había esperado que alguien hiciera esto, es decir, de alguna forma espontánea, y que fuera indistinguible..., y ahora me pilla mayor o más egoísta.
Conde, ¿y montar una sección de piezas sin influencias de Oldfield y que en cambio recuerden lejana o cercanamente a él?
Algunas veces me ha pasado y se me han ido quedando en la cabeza...
Se me ocurre esta canción recién salida de NONONO:
https://www.youtube.com/watch?v=kJtWDN8Achs
Saludos!

Lino dijo...

Y esta es anterior a oldfield:
pop mandolin
https://www.youtube.com/watch?v=3He0peADjqI
De nuevo saludos!

Hormiga y Cevolla dijo...

Hola Conde.

Te has dejado Incantations como claro influenciador de este trabajo.

Únicamente he escuchado lo disponible en youtube (pienso comprarlo) y ,personalmente, me parece impecable y muy hermoso. Una vez asumes que es un re-oldfiled, lo que aconsejo a todos es que se olviden y se dejen llevar por las melodías, porque consiguen un efecto similar al de las "originales": Después de haber reescuchado mil veces los originales y de haber soportado como buen oldfield-maníaco las "cutreversiones" sintéticas o remasterizaciones del propio compositor, esto me ha sabido a agua fresquita salida de una fuente de la ya solo manaba pepsicola.

Hormiga y Cevolla dijo...

He conseguido escucharlo entero y confirmo lo del agua... de momento van 5 bucles completitos y cada vez me gusta más.

Un abrazo a todos

El conde dijo...

Hola, Hormiga. Es cierto que me dejé por el camino Incantations, muy presente en el final de la primera suite. Este disco es sencillamente maravilloso, y debo decir que con el tiempo he llegado a encontrar esos elementos de cohesión interna que la primera vez no vi claros del todo.

Un saludo.

Hormiga y Cevolla dijo...

Siento ser tan pesado... espero que me disculpéis

Estoy escuchando la segunda parte del LP... el principio es una verdadera maravilla que, como músico, me deja estupefacto: ha "mezclado" (no es una mezcla sino una creación impregnada hasta la médula de la influencia de Oldfield) en una única tonada los principios de las caras B de Tubular Bells, Platinum, Amarok, Incantations, TB2, El principio de Crises, QE2, Heavens' Open... he tenido que dejar la cuenta y dejarme llevar...

Venga... a disfrutar y hasta otra.

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