martes, 3 de abril de 2012

Mike Oldfield - AMAROK


1. Amarok (60:02)

Medio escondido entre los álbumes de Mike Oldfield de los años ochenta, y como preludio de lo que sería la siguiente década para el músico, un discreto día de 1990 se publicó Amarok. El título no dice demasiado, la verdad, y si miramos la contraportada tampoco es que vayamos a salir de dudas; todo lo que vemos impreso en ella es una advertencia médica sobre la posibilidad de que el disco cause problemas auditivos. Pensándolo fríamente, alguien que no supiese de qué iba la cosa, se encontraría Amarok en el hiper y -a menos que fuese un seguidor incondicional de Oldfield- se lo pensaría bastante antes de comprarlo. Incluso un fan podría tener sus reparos, primero por la escasa o nula publicidad aparecida en los medios; segundo porque su álbum previo Earth Moving (1989) era totalmente vocal y bien podría parecer que el compositor estaba agotado del todo, en caída libre artísticamente hablando; y tercero, rizando el rizo, porque aquel extraño Amarok era el número 13 en la carrera de Oldfield, y ese es un mal número.

Martillo.

Yo mismo me hice con él como de rebote, cuando todavía estaba descubriendo la obra del músico a pequeños bocados y me topé con The Killing Fields en un abigarrado estante del Carrefour. Había una sola copia de Amarok justo debajo, con la carcasa rota. Por poco más de 2.000 pesetas me los llevé los dos. Al llegar a casa me senté en una mecedora y me puse los cascos grandes.

Silla.

Amarok es el mejor disco de Mike Oldfield, desde luego el que mejor le define como creador, y lo supe antes incluso de que terminase de escucharlo. Este honor suele reservarse al no menos enorme Ommadawn (1975), que posee la ventaja añadida de haber sido un exitazo en su momento a diferencia del casi ignorado álbum que nos ocupa, aunque Amarok posee una serie de cualidades que lo convierten en un trabajo increíble. Vayamos por partes.

Silbato.

Amarok es el primer álbum de Mike Oldfield, el único si nos ponemos exquisitos, que está concebido para el formato CD. Dura casi exactamente una hora sin la menor interrupción, pese a que para su edición en vinilo (en 1990 todavía había mucho mercado para ello) hubo que hacer un corte un pelín artificial hacia la mitad del álbum. No se trata de algo tan palurdo como batir un récord o dárselas de ingenioso, sino de concebir el álbum entero como un todo unificado, una experiencia que desafía la mala costumbre que tenemos de darle al botoncito para cambiar de canción a la primera de cambio. Aquí no solamente no podremos, sino que tampoco querremos hacerlo. Por eso no hay lista de temas en la contraportada: Amarok solamente contiene Amarok.

Zapatos.

¿Cómo es Amarok? O mejor, ¿Qué es "Amarok"? Podría ser el nombre de un lobo mitológico de la tradición inuit, los mal llamados esquimales, o podría asociarse con la frase I am a rock (soy una roca). El propio Mike Oldfield ha comentado que este trabajo es primo hermano de Ommadawn por varias razones, sobre todo la inclusión de elementos étnicos, como el conjunto instrumental africano Jabula (que estuvo en ambos discos), la flauta de Paddy Moloney de The Chieftains (que también estuvo en Ommadawn) y la voz de Clodagh Simonds (idem); incluso la portada recuerda a la del álbum del '75. Sin embargo, en Ommadawn había un cierto carácter programático, no tanto en el sentido de que se tratase de un trabajo conceptual -que no creo que lo fuera- sino por la simple razón de que podías enumerar con bastante claridad los diferentes "movimientos" de la composición. En Amarok solamente hay caos, una mezcla tan enrevesada e imprevisible de melodías, ritmos y tonalidades que, pese a que hay quien se ha atrevido a crear un índice de los fragmentos, hace del álbum una sucesión de piezas musicales indescifrable e inabarcable desde un punto de vista lógico.

Cepillo de dientes.

Oldfield mezcla elementos de rock con otros de música folk geográficamente ambigua, con elementos abundantes de música concreta y/o efectos sonoros estridentes (ruidos de objetos domésticos funcionando o estrellándose contra el suelo, pequeñas dramatizaciones sonoras de gente aseándose en el lavabo o caminando por pasillos, e incluso una imitación bastante lograda de la entonces primera ministra británica Margaret Thatcher dando un discurso absurdo), amalgamado todo ello por ese género medio ficticio que es el "progresivo Oldfield", y que es la única etiqueta válida para describir lo que hace habitualmente este señor. También es digna de mención la labor de Tom Newman como productor e ingeniero, logrando un sonido tan nítido y carente de trucos baratos (ni ecos ni cortinillas ni chorradas) que, si cerramos los ojos, nos parece que tenemos a Mike sentado delante.

Puerta.

Es casi como si cogiésemos a un indígena amazónico que nunca ha tenido contacto con nuestra civilización, quizá mejor un extraterrestre, y lo encerrásemos en un estupendo estudio de grabación con todas las mejores tecnologías del momento. Le damos unos cuantos libros sobre teoría musical para que aprenda qué es la armonía, qué es el ritmo, qué es un acorde, etc., y le damos también un buen montón de instrumentos musicales con sus correspondientes libros de instrucciones. Un año después abrimos la puerta y quizá nos ponga en la mano algo como Amarok. O podríamos verlo al contrario, como que Amarok es producto de un conocimiento profundo, abismal casi, de la música entendida como arte y expresión cultural inherente al ser humano por encima de lugares o estilos. Se plantea, en definitiva, el imposible dilema de si esta obra musical es propia de un absoluto maestro de habilidades suprahumanas que quiere dejar boquiabierto al mundo o de un músico anónimo y amateur realizando pequeños experimentos para aprender el oficio en sus ratos de ocio.

Cubo.

Podría parecer, dicho todo lo anterior, que Amarok es una obra pretenciosa, una sobrada propia de alguien que, como Oldfield, llevaba casi veinte años nadando en billetes. Pero no es así, porque, salvo quizá por su tramo final, es un trabajo que irradia placidez y libertad creativa por encima de cualquier intento de deslumbrar. Tampoco habría sido justo reprocharle a Oldfield que hubiese hecho lo segundo, ya que la compañía Virgin le presionaba para que compusiese canciones pop, y de algún modo Amarok fue su manera de gritar a toda la industria y al público ¡aquí estoy, y sigo vivo! Desde luego, quien creyera que a Mike no le quedaban balas en la recámara se caería redondo al suelo al toparse con Amarok, prácticamente un revival de su estilo instrumental épico, pero ya metido en los noventa y con toda una plétora tecnológica a su servicio. En Virgin le exigían una secuela de Tubular Bells, y este disco habría funcionado perfectamente como tal incluso moralmente hablando, pero la negativa de Oldfield fue una prueba más del notable tamaño de sus testículos.

Amarok.

El álbum se grabó sin prisas y a pequeños tramos, en ratos en los que Mike se encontraba inspirado, juntando lo grabado en cada momento con lo que había grabado el día anterior. Y la cosa es que, mediante sutiles repeticiones de melodías aquí y allá, Oldfield consigue una cierta sensación de cohesión. Notamos que todo Amarok es efectivamente Amarok y no una colección de retales fruto del azar, aunque mejor que no me pidan pruebas objetivas de ello. Lo mejor que puedes hacer es sentarte cómodamente, desconectar los teléfonos y olvidar completamente todo lo que sabes o crees saber sobre el arte de la música. Hay que descartar cualquier expectativa previa y escuchar con la inocencia de la niñez durante una hora. Es probable que, cuando abras los ojos, tengas conciencia de haber escuchado algo que ha cambiado tu vida como melómano para siempre, uno de esos discos que justifican toda una carrera y ante los que solamente caben el asombro y la devoción.

El álbum.

10 comentarios:

Mike Shooter dijo...

Poco que añadir. Cuando se habla de un disco como éste, las palabras no alcanzan. Si una imágen vale por 1000 palabras, ¿cuántas imágenes serían necesarias para describir Amarok?

El conde dijo...

Pufff, ni se sabe. A ver si la gente lo escucha, es una pena que siga siendo solamente "de culto".

Juan dijo...

Y si continua siendo de "culto" pues sería un tesoro preciado para los pocos que aún lo escuchamos.

Jose A. dijo...

Saludos y enhorabuena por tu fantástico blog.
Llevo siguiéndolo como un par de años, por eso de compartir gran parte de los gustos musicales.
A veces me haces revisar clásicos como este Amarok. Una joya. Y otras veces me descubres cosas interesantes.
Lo dicho. Enhorabuena. Jose A.

El conde dijo...

Gracias, amigo Jose. Cuento contigo para seguir aportando comentarios siempre que quieras.

AitorL dijo...

Grandioso álbum y grandioso post. Si bien mi favorito es Ommadawn, Amarok bien puede ser considerado su segunda parte, y es uno de mis favoritos.

Por cierto, creo que no te había avisado, pero FONOTECA IMPRESCINDIBLE tiene nuevo emplazamiento desde que Blogger decidió cerrarla. Estoy intentando recuperar todos los contactos, así que ahora mismo te enlazo:

http://fonotecaimprescindible.wordpress.com/

Un saludo.

El conde dijo...

Ok, lo añado a mis enlaces. Os echaba de menos. Por cierto, ¿en Blogger te avisan del cierre en plan ultimátum o llegas un día y te lo encuentras chapado?

AitorL dijo...

A mí me avisaron un par de veces de que tenía entradas con enlaces de descarga, que me las enviaban a mis borradores y que podía volver a publicarlas en cuanto hubiera eliminado los enlaces. A la tercera, ya no hubo aviso ninguno. Quise entrar en el blog y ya no estaba.

¡Guarda una copia de seguridad siempre que actualices!

Un saludo.

Abrilazul dijo...

¿Como catalogar esta maravilla?? se hace difícil...parece que todo el mundo convergiera en ella! suma todas las posibilidades sonoras en un collage increíble en la que cada una de sus partes se une con la otra en perfecta continuidad, a pesar de ser tan diferentes a veces. Perfectas armonías de voces e instrumentos, laceradas por sonidos insólitos que extrañamente no desentonan ni molestan, dan por resultado una obra de genialidad cuasi delirante,poseedora de la irrespetuosa frescura de un juego de niños al que todos están invitados... Gracias Conde por tu generosidad al compartir todo esto con quienes te seguimos, siempre pensé que amar la música lleva irremediablemente a querer compartirla, y esta es la prueba de ello....Un abrazo desde la provincia de Buenos Aires en Argentina y que sigas entregándonos información y análisis, de modo tan ameno, interesante y didáctico...

juan rodriguez dijo...

Yo escuché este disco cuando lo sacaron, en un programa de nuevas músicas nocturno que presentaba Jorge Flo en los 90 y que dedicó todo el programa a radiarlo. Tras esto creí que era lo más alucinante que había escuchado y no paré hasta obtenerlo.
Todo un descubrimiento tu blog... muchas gracias

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