domingo, 9 de enero de 2011

Jean Michel Jarre - EN ATTENDANT COUSTEAU / WAITING FOR COUSTEAU


1. Calypso (8:24)
2. Calypso Part 2 (7:10)
4. En Attendant Cousteau (46:55)

Como nunca he pretendido abordar la carrera de los artistas habituales del blog en un orden estrictamente cronológico, me he decantado por hablar sobre este trabajo de Jean Michel Jarre con plena conciencia de haberme saltado algún otro disco suyo por el camino. Pero es que este Waiting for Cousteau (1990) tiene algo especial, algo que lo convierte en mucho más que "el siguiente disco de Jarre": es probablemente la obra más única de este músico, la más distinta, al menos dentro de sus años de apogeo creativo y de mayor popularidad. Difícilmente se entiende que alguien con la fama internacional y el carácter de superestrella (que lo era, en la radio y en la tele a tutiplén) de Jarre a finales de los ochenta se permitiese el lujo de grabar un álbum cuyas tres cuartas partes consisten en un único tema tan extraordinariamente minimalista que solamente escuchamos notas de teclado y burbujeos sin orden aparente.

Cousteau y Jarre, en una rarísima foto (de jarre.uk).

Porque esa es la esencia de Waiting for Cousteau, la elegancia absoluta de su quietud. El título del álbum, evidentemente, es un homenaje al oceanógrafo francés Jacques Cousteau, que a su vez era uno de los personajes más famosos y respetados de la época. Lo era en Francia, llegando a ser tan grande como aquí lo fue, por ejemplo, Félix Rodríguez de la Fuente. Y lo era en el resto del mundo, siendo todavía hoy la primera persona con nombre y apellidos que a cualquiera le viene a la mente cuando piensa en la investigación del mundo submarino. Sus documentales, mayormente series de televisión, nos descubrieron -chavales como éramos entonces muchos de los lectores, me da en la nariz- todo un universo de animales y plantas inimaginables que nunca hasta entonces habían sido vistos por la gente de a pie. A bordo del Calypso, su mítico velero, Cousteau y su equipo iban haciendo historia en cada travesía hacia las principales costas, archipiélagos y profundidades oceánicas del planeta, desarrollando nuevas técnicas en el submarinismo y también en el campo de la fotografía y la filmación documental. Cousteau fue además uno de los primeros científicos con alcance popular que puso seriamente sobre la mesa los problemas de la contaminación y la mala explotación de los recursos naturales por parte del ser humano.

Jacques-Yves Cousteau (1910-1997)

Jean Michel Jarre, embajador oficial de la UNESCO, debía sentirse enormemente impresionado por la labor de Cousteau, tanto por ser compatriota suyo como por haberse declarado desde siempre un ecologista convencido. Si en su anterior trabajo Revolutions (1988) Jarre nos descubrió su lado más comprometido y humanista, su posicionamiento en favor de las libertades y la justicia social, en Waiting for Cousteau queda añadido el ingrediente ecologista, y en ningún caso desde una perspectiva superficial o pancartera, sino como solamente es capaz de hacerlo uno de los grandes compositores instrumentales de nuestro tiempo. Y a Cousteau debió gustarle, sobre todo porque existen colaboraciones con Jarre casi contemporáneas, por ejemplo, en el documental Palawan; y porque los documentales del comandante siempre han servido para dar a conocer maravillosas obras de artistas instrumentales de primera fila, quizá porque al científico le gustaba este tipo de música.

Vista parcial de la contraportada.

Vamos al disco. Las tres primeras piezas forman parte de lo que podríamos llamar la "parte normal" del trabajo, tres movimientos titulados Calypso que van en la línea optimista y relativamente comercial de la mayor parte del anterior Revolutions, y entre los que destaca Calypso (también conocido como Calypso 1), una maravillosa algarabía tropical en la que el ritmo de sintetizador se mezcla perfectamente con el sonido de los tambores metálicos originarios de Trinidad y Tobago que generalmente relacionamos con lo caribeño, con playas blancas, aguas azules y cocoteros. Jean Michel se desplazó precisamente a Trinidad para grabar el tema junto a los Amoco Renegades. Su versión corta -la del álbum es larga y mucho más satisfactoria- fue un exitazo en la radio y, creo, sonó en alguna vuelta ciclista.

El vídeo oficial de Calypso.

Calypso Part 2 comienza con un sonido electrónico que imita una bandada de gaviotas remontando el vuelo, para desenvolverse después entre ritmos muy marcados y una melodía casi cósmica marca de la casa Jarre hasta su todavía más potente tramo final. No es un tema especialmente complicado, aunque funciona perfectamente en su posición dentro del disco. Calypso Part 3, subtitulada Fin de siècle, es un himno electrónico que por su tono mayestático y solemne recuerda un poco a The Emigrant de Revolutions. Le otorgan algo más de sustancia algunas voces al vocoder y sampleadas, y efectos especiales aislados, lanzados aquí y allá. En su último segmento, Calypso 3 parece realmente un tema grabado en vivo, ya que Jarre utiliza uno de sus teclados con el mismo efecto que el que logran los guitarristas de rock en sus solos.

Edición con el título en inglés. El fondo del montaje está menos definido.

Y hasta aquí todo medianamente bien. Pero entonces llega Waiting for Cousteau, el tema central del trabajo cuyo título podría estar inspirado en Esperando a Godot, la universal obra de teatro de Beckett. Pese a lo que diga la Wikipedia, este parecido debe ser casual. Pienso que "Esperando a Cousteau" es más bien la actitud que él, Jarre, y tal vez quienes gozábamos con los documentales del oceanógrafo, teníamos en aquellos años en que la capa de ozono se iba al traste, las grandes ballenas estaban desapareciendo y los vertidos de petróleo eran un día sí y otro también; era la actitud de quienes queríamos que aquel señor mayor -Cousteau cumplía 80 años el día en que salió a la venta el disco- montara de nuevo en el Calypso y nos salvara de nuestra propia negligencia. Que nos salvara el comandante Cousteau o su espíritu aventurero, descubridor, defensor de un cosmos oculto que parecíamos estar a punto de destruir sin haberlo a penas explorado. Jarre nos pone a esperar a Cousteau mediante una estremecedora inmersión con botella en el silencioso fondo oceánico, tan impresionante que bien podría ser un viaje a otro planeta más que bajo el agua. Recordemos que los científicos saben más sobre la superficie de Marte que sobre lo que existe bajo los océanos.

Un trocito de Waiting for Cousteau.

Un esquema previo de este tema había sido compuesto anteriormente por Jarre para una exposición fotográfica propia, aunque su perfecta descripción ambiental parece nacida por y para Waiting for Cousteau. Dicen que este corte de 46 minutos y pico (¡¡¡46 y pico!!!) contiene una composición musical más "estructurada" al ser escuchado al revés, aunque personalmente no he hecho el experimento. Otra curiosidad es el título inicial que tendría el álbum, Cousteau on the Beach (como el Einstein on the Beach de Philip Glass, supongo), aunque Cousteau consideraba que las playas era un desastre medioambiental y se optó por el título definitivo. El tema en cuestión tuvo que ser recortado para las ediciones en vinilo y cassette del álbum a unos 20 minutos, ya que al final el disco duraba más de una hora y no todos los soportes musicales de la época daban para tanto. Me da en la nariz que Jarre pretendía atraer al público al formato en auge, el CD. Y atraer también al público al megaconcierto de Paris La Defense, el mismo día de la publicación del álbum y del cumple de Cousteau, y que hoy los aficionados recuerdan como, quizá, el mejor concierto de Jarre en toda su carrera.

Paris La Defense: Calypso.

Paris La Defense: Calypso Part 2.

2 comentarios:

Santi dijo...

Coincido plenamente en que es éste un álbum muy especial. Para mí Calypso 2 es una pieza asombrosa, con un desarrollo magistral que me recuerda un poco a Ethnicolor, en fin, una de los grandes temas de Jarre.

Y por supuesto, está "Waiting for Cousteau", aún recuerdo la perplejidad que me produjo al escucharlo por primera vez, y como me fue ganando con cada escucha hasta que su minutaje me pareció corto.

Siempre pienso que Jarre no inventó nada, ni la música cósmica, ni el tecno, ni, por supuesto, el ambient de este disco. Pero a todas esas músicas les dio un sello tan personal y único que ya no se entienden de otra manera. Y eso no puede decirse de muchos músicos.

¡Un abrazo!

El conde dijo...

Desde luego, es la clase de disco que convierte a un músico en un verdadero artista. No es que Jarre no lo hubiese demostrado antes, pero esta es otra buena confirmación.

Otro abrazo, Santi.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...