martes, 19 de octubre de 2010

Tangerine Dream - STRATOSFEAR


1. Stratosfear (10:38)

Imaginemos a los tres componentes de Tangerine Dream, allá por 1976, intentando doblegar los remos de la barca con la que llevaban bastante tiempo navegando por los oceanos tempestuosos, sacudidos por oscuras tormentas, de la música cósmica. Chris Franke, Peter Baumann y Edgar Froese se encontraron, tras el lanzamiento del álbum en vivo Ricochet, pensando de qué manera iban a trascender lo que se esperaba de su peculiar género, escisión insrumental del krautrock. Lo cierto es que ellos mismos habían sentado las bases de lo que se conocería como Escuela de Berlín, pero seguramente aspiraban a mucho más.


"Mucho más" no era simplemente convertirse en líderes absolutos de la música electrónica alemana, ni en estandartes artísticos de lo que podía lograrse en un moderno estudio equipado con sintetizadores de última generación. "Mucho más" era -o así debieron verlo ellos- era convertir su banda otrora experimental en una de las grandes formaciones de la música popular del momento, prácticamente unos Pink Floyd o Emerson, Lake and Palmer. Para ello tenían que lograr, por un lado, la fidelidad de sus seguidores de siempre, que les exigirían un álbum con el que identificar su sonido clásico; y por otro, tenían que abrirse a un nuevo público que no necesariamente habría estado en la onda oscura y hermética de su Años Rosas (Alpha Centauri, Zeit) o sus primeros Años Virgin (Phaedra, Rubycon). La solución, a priori, podía resultar sencilla: acercarse a lo que hacían Isao Tomita o Wendy Carlos con la música clásica, o mejor todavía, al sonido melódico y sinfonista del griego Papathanassiou. No creo que mientras grababan Stratosfear en verano del '76 a través de mil inconvenientes y penalidades técnicas, los Tangerine Dream tuviesen constancia de la existencia de un músico francés llamado Jean Michel Jarre y del álbum que publicaría en diciembre, Oxygene.

Contraportada del LP (de la página http://tralfaz-archives.com)

Las comparaciones pueden ser odiosas, aunque Stratosfear no tiene por qué salir perdiendo en comparación con la obra mítica de Jarre. Desde luego, no deja de ser una gran casualidad que durante aquel mes de agosto de 1976, dos de los nombres más importantes que ha dado jamás la música electrónica estuviesen grabando sendos álbumes de carácter claramente similar y no me refiero únicamente a que el sonido sea más o menos "aéreo". Incluso ambos títulos se refieren a la atmósfera como leitmotiv musical, aunque los temas de Stratosfear llevan nombres bastante más inquietantes. Para empezar, el título es un juego de palabras que une "stratosphere" con "fear", en una mezcla que podría traducirse como "Estratomiedo".

Portada de una edición temprana en CD.

Centrándonos en Stratosfear, debo decir que no está entre mis discos favoritos de Tangerine Dream, precisamente porque carece del oscurantismo que tantas cosas evocaba en sus fascinantes obras previas. Sin ser exactamente la alegría de la huerta trata de un álbum melódico bastante luminoso y accesible en comparación con lo visto hasta entonces, que incluso atesora alguna melodía tarareable. A ello se une el que Froese, Franke y Baumann integren en sus quehaceres otros instrumentos más mundanos como el piano, la guitarra, el bajo y la armónica. La idea, la dicha: ampliar las miras musicales, ampliar el repertorio y, de paso, el público. La promoción fue bastante estudiada a este respecto, con una gira programada específicamente para presentar el disco en sociedad. Pero no termina de cuajarme, porque no consigo encontrarle el punto. Es como cuando estás resfriado y te comes la mejor paella del mundo: todo está ahí, arroz, almejas, pulpo y mejillones fresquísimos, pero no lo saboreas por muchas vueltas que le das en la boca. No le saco el sabor a Stratosfear, y eso que soy incapaz de poner en duda su altísima calidad y su trascendencia.

Interior de la carpeta en la edición de vinilo (de http://tralfaz-archives.com).

El primer tema, Stratosfear, es la pieza más previsible del grupo hasta aquel momento, en un estilo melódico y un tanto solemne que podría recordarnos a las piezas para órgano de Bach, aunque comienza como los lemas de la primera época de Genesis. La sigue The Big Sleep in Search of Hades ("El sueño eterno en busca de Hades"), dominada por la flauta en una atmósfera que por momentos suena a folk, aunque después ocupan su lugar notas de mellotrón y voces al vocoder. 3 a. m. at the Border of the Marsh from Okefenokee ("3 de la madrugada en el borde del marjal de Okefenokee"), además de tener un título largo y misterioso, es el corte más experimental, un pelín raro por el modo en que la armónica parece meternos en un western crepuscular y alucinógeno. Concluye el álbum con Invisible Limits, una pieza que suena inexplicablemente moderna y que bien podría haber sido grabada y producida ayer. La escucho y no me lo creo.


Al final, queda la duda de qué habría pasado con Stratosfear de no haber llegado Oxygene a quedarse con todo. Pienso que Jarre se lo montó mejor a la hora de alcanzar al publico masivo a través de la radio y sus primeros megaconciertos, nada que ver con las retorcidas sutilezas alemanas de Tangerine Dream. Y aun así, Stratosfear permanece en la memoria de los entendidos como uno de los discos emblemáticos de aquellos años. Y momentos mucho peores vendrían.

Una versión en directo de Stratosfear, ultramoderna.

5 comentarios:

Santi dijo...

Ja, ja, ja, lo de la paella es muy bueno. Y ahora en serio, yo sí que le tengo mucho aprecio a este LP, especialmente a los cortes 1 y 4. Para mí estaría en un hipotético top 10 de los alemanes, lo que no está mal en una discografía tan extensa y enrevesada. El tema "Stratosfear", por haber sido bastante radiado en su momento, fue, junto con Oxygene 4, Radioactivity o To the unknown man, uno de los que me llevaron a amar la música electrónica.

El conde dijo...

¡Qué rápido, Santi! Todavía estaba dando unos retoques a la entrada y ya tengo tus impresiones. Muy de acuerdo con lo del "top 10". Lo que no sabía es que el tema Stratosfear hubiese tenido difusión en la radio. Bueno es saberlo.

El piloto azul dijo...

la pieza stratosfer la primera vez que la escuche me parecio que tuviera un poco de parecido como de musica china o japonesa,Y ahora me pregunto ahora en que andaran actualmente estos maestros musicales: veo a vangelis demasiado neoclasico, jarre queriendose emular a DJ Armin van Buuren,TD o el proyecto de edgar froese no logra preparar bien la receta y igualar ese nivel que tuvo en los 70s y la lista podria continuar.

Lo felicito por su blog y la variedad de referencias que se encuentran en el.

El conde dijo...

Saludos, Piloto azul!

Muchas gracias, amigo, por tu aportación. Tienes bastante razón en lo que dices sobre los grandes sintesistas del pasado: Vangelis, que no parece haber perdido habilidades en la composición, sí que se ha vuelto muy conservador en la temática y el tono de sus trabajos; Jarre está como los cincuentones que se compran una Harley para sentirse jóvenes, en su caso reciclándose en DJ con resultados chocantes; y los Tangerine Dream... yo creo, francamente, que se metieron voluntariamente en un bache a mediados de los '80 del que todavía no han salido. A Froese o a alguno de sus muchachos se le ocurrió tocar el sintetizador sobre ritmos con cadencia pop convencional, y perdieron -salvo por alguna brillantez ocasional posterior- lo que los hacía tan especiales en los '70. La pregunta es si alguno de estos artistas está dispuesto a volver a dar a sus seguidores lo que los convirtió en ídolos en un principio.

JulioCésarMty71 dijo...

Gracias por sus comentarios, me han ayudado a entender un poco este álbum que apenas voy descubriendo. Tangerine Dream es grande, es referencia obligada dentro del art rock y su música es envolvente.Suban más reseñas, se los agradeceré.

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