martes, 14 de septiembre de 2010

Howard Shore - THE LORD OF THE RINGS: THE RETURN OF THE KING


2. Hope and Memory (2:46)
3. Minas Tirith (3:37)
4. The White Tree (3:25)
6. Minas Morgul (1:58)
9. Cirith Ungol (1:44)
10. Anduril (2:35)
11. Shelob's Lair (4:07)
12. Ash and Smoke (3:25)
14. Hope Fails (2:21)
16. The End of All Things (5:13)
17. The Return of the King (10:14)
18. The Grey Havens (5:59)
19. Into the West (5:48)

La trilogía dirigida por Peter Jackson, antes de que se estrenase su tercera y última entrega, ya había pasado a los anales del cine por su enormidad argumental, sus asombrosas soluciones técnicas y el respeto y reverencia mostrados al autor de la novela, J. R. R. Tolkien. Y las bandas sonoras de Howard Shore -las dos aparecidas antes de la que nos ocupa- dejaban a los posibles detractores del músico canadiense sin argumentos en contra de su perfecta recreación de ambientes y su forma de ampliar las ya grandiosas imágenes con un acompañamiento musical que lo elevaba todo a la categoría de la leyenda. Con El retorno del rey, Howard Shore cerraría uno de los episodios más admirables y meritorios en la ya relativamente larga historia de las bandas sonoras de cine.

Peter Jackson y Howard Shore en el estudio de grabación (Fotografía de
Daniel Smith para New Line Cinema).

Si consideramos los motivos musicales que Shore tuvo que manejar para dar forma a este episodio final, no podemos sino admitir que el músico se enfrentaba a toda una bestia parda: el director de la película llegó a admitir que, al lado de El retorno del rey, los dos anteriores no eran sino antesalas. Efectivamente, la tercera parte de la saga es la más larga en minutos de pantalla (unos 200 min. dura la versión estrenada en cines, 240 o más la edición extendida publicada en dvd), con lo que nos ponemos en la tesitura de componer música para una película que en última instancia se acercaría a una duración de 4 horas, y que emplearía acompañamiento musical en prácticamente todas sus escenas. La bestial edición de The Complete Recordings, con 4 CD's bien cargados, es un buen testimonio de la salvajada compositiva que supuso este capítulo final. Puede escucharse al completo en Spotify.

Portada del libreto de The Complete Recordings.

Howard Shore fue extremadamente inteligente. Para empezar, y teniendo en cuenta que la película debía mantener su raigambre en las dos entregas anteriores, muchos de sus temas son recuperados y transformados dependiendo de la trascendencia que se quiera dar a cada escena concreta. Por poner un ejemplo, el tema de Rohan de Las dos torres aparece como marcha triunfal en la escena en que los rohirrim se lanzan a la carga en la explanada junto a la ciudad de Minas Tirith, barriendo literalmente a su paso al ejército de Mordor en la que es una de las escenas bélicas más impresionantes jamás rodadas.

Portada de una edición especial en carpeta de cuero.

Pero como me gusta comenzar por el principio, hay que decir que El retorno del rey se abre con la escena en que conocemos el origen de Gollum, para la que Howard Shore añade unas cuantas notas musicales que nos recuerdan inequívocamente el tema compuesto para los hobbits en La comunidad, aunque la melodía es del todo nueva (escúchese A Storm Is Coming, en la parte inmediatamente posterior a la melodía introductoria con la que se abren las tres películas). Esto quiere decir que Shore mantiene en mente la idea de otorgar a cada pueblo de la Tierra Media un sonido reconocible.

No queda ignorado el pueblo de los elfos (escúchese Twilight and Shadow, con la voz de Renée Fleming, y alguna otra), pero aquí toman absoluta relevancia dos estilos: el perteneciente a Mordor y los siervos del Señor Oscuro, y el del reino de Gondor, el más importante de los hombres. El primero queda patente, y más poderosamente que nunca, en temas como Minas Morgul, Ash and Smoke y Shelob's Lair, la última en un registro musical sorprendente respecto al resto de composiciones "siniestras" de la saga.

Los villanos cobran protagonismo musical. En la foto, el Rey Brujo de Angmar.

En temas como Cirith Ungol, Shore hace que melodías pertenecientes a otro ámbito queden "contaminadas" por la negrura y la lobreguez de Mordor; y en The Fields of the Pelennor y The Black Gate Opens, la música describe exquisitamente la confrontación entre los héroes humanos y los orcos enviados por Sauron.

El ojo de Sauron. Al fondo, el Monte del Destino.

El reino de Gondor queda representado por una fanfarria que se convierte desde la primera escucha en el tema más potente de la película. Lo escuchamos al final de Minas Tirith, cuando Gandalf llega a la ciudad, y apoteósicamente en The White Tree, con el encendido de las almenaras con las que Gondor pide ayuda a Rohan. Es muy interesante recordar que este tema sonaba muy por lo bajo en La comunidad del anillo, en aquellas escenas en que Boromir hablaba de la ciudad blanca (Minas Tirith) de la que él procedía, y de la perdida dinastía de reyes que un día la gobernó. No vimos el esplendor de la ciudad en las dos primeras entregas, y aquí se nos presenta con la magnificencia de quien ha oído hablar de ella -y es capaz de recordar la melodía que acompañaba el rumor- y ahora llega a contemplarla con sus propios ojos.

The White Tree.

Pero no es The White Tree el único clímax musical de El retorno del rey, sino que podemos encontrar otros muy poderosos en Anduril -la escena en que la espada rota es forjada de nuevo-y, sobre todo, en The End of All Things, un tema coral explosivo en el que se recrea el conflicto final en el interior del Monte del Destino, el último paso previo a la destrucción del Anillo Único. Interviene de nuevo en este tema, con un solo estremecedor, la voz lírica de Renée Fleming.



Lo que también podemos encontrar en El retorno del rey son unas cuantas sorpresas musicales, sobre todo las intervenciones de Billy Boyd (que interpreta a Pippin) cantando amargamente para Denethor en The Steward of Gondor; y la de Viggo Mortensen (Aragorn), que canta una canción en élfico en la escena de su propia coronación, en el tema The Return of the King. Es este último tema mencionado, el más largo de los compuestos en toda la trilogía, el que sirve como acompañamiento a la emotiva conclusión de la historia, retomando antiguos leitmotivs familiares en toda una suite digna de la ocasión. Interviene en todo el último tercio del disco el flautista Sir James Galway.


The Grey Havens funciona más bien como una especie de reposado epílogo que enlaza con el inevitable tema cantado por Annie Lennox (musa nórdica nº3), Into the West, cuya melodía ya escuchamos al final de The Black Gate Opens.

Portada de Into the West. No hubo vídeo oficial.

Resumiendo, podemos decir que El retorno del rey es exactamente lo que tenía que ser, y mucho más: el cierre de tantas líneas argumentales, tantas ideas desarrolladas a lo largo de tres larguísimas películas, tantas emociones contenidas en cada personaje, tantas melodías entrelazadas como las intrincadas escrituras de los elfos. Y sobre su esencia general de "resumen", esta banda sonora posee su propio poder como aglutinadora de momentos grandiosos inigualables, de tantos puntos álgidos como incluye esta película ganadora de 11 Oscars. Por cierto, uno fue para Annie Lennox y otro para Howard Shore, y en ninguna otra ocasión ha logrado un músico hacerse con este galardón en dos capítulos de la misma saga. A cada cual lo que se merece, y a Howard Shore hay que darle las gracias.
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