lunes, 21 de junio de 2010

Jean Michel Jarre - RENDEZ-VOUS


2. Second Rendez-vous (10:55)
4. Fourth Rendez-vous (3:57)
5. Fifth Rendez-vous (7:41)

Hay quien opina que Jean Michel Jarre imprimió a sus primeros grandes álbumes una estructura muy particular (temas enlazados que mantenían una unidad conceptual bajo el mismo título) que quedó rota con el lanzamiento de su atrevido Zoolook en el (1984), y que fue recuperada para el tardío Chronologie (1993) y el inevitable Oxygene 7-13 (1997). Sin embargo, no todo el mundo recuerda que Rendez-vous, el disco lanzado por Jarre en el '86, es fiel a los viejos planteamientos del showman del láser. Más bien se recuerda al disco por contener el celebérrimo Fourth Rendez- vous y por su íntima conexión con los trágicos sucesos del Challenger.

Contraportada.

Todos recordamos, supongo, que en 1986 el transbordador espacial Challenger explotó poco después de despegar en Cabo Cañaveral, muriendo todos sus ocupantes en el acto. Aquello supuso para la agencia espacial norteamericana su mayor varapalo mediático hasta aquel momento, sobre todo teniendo en cuenta que aquella misión había sido especialmente celebrada por incluir en su tripulación a la primera americana que viajaba al espacio exterior, y supongo que también porque poco después se celebraría el 25 aniversario de la NASA. Aquí es donde entra Jarre, ya que fue el elegido por las autoridades de Houston, Texas, para realizar uno de sus macro-conciertos en homenaje a la carrera espacial estadounidense.

Entre los astronautas del Challenger viajaba Ron McNair, con el que estaba previsto conectar durante el show para que interpretara al saxofón la última pieza de este Rendez-vous desde la órbita que el transbordador habría mantenido en aquel momento alrededor de nuestro planeta. La amargura de los hechos no impidió que el concierto se llevase a cabo, planteando éste como un homenaje a los valientes hombres y mujeres que se la jugaron por el avance de la ciencia, y desde entonces se conoce al corte Last Rendez-vous con el subtítulo de Ron's Piece ("La pieza de Ron").

Ronald Erwin McNair

No creo que Jarre compusiera la totalidad del álbum por encargo y de cara a estos fastos, pero siempre he tenido la impresión de que Rendez-vous (que se puede traducir como "cita", sin duda en referencia a las citas orbitales que se producen entre vehículos espaciales) desprende un aura inequívocamente oscura. Es casi como una mala premonición, porque aun teniendo en cuenta la presencia de temas tan luminosos como el antes mencionado primer single, el conjunto del disco es muy solemne y meditativo, grandilocuente y sobrio a más no poder.

Comienza el disco con First Rendez-vous, un tema que ya nos prepara ante el tono tenebrista dominante de la siguiente pieza, el tema Second Rendez-vous. Según la lista de temas del álbum, no se trata de un tema, sino de cuatro movimientos distintos sobre lo mismo. Sin embargo, la aparición de esta composición tanto en conciertos como en recopilatorios en forma de un corte único nos hace pensar en él como una especie de suite que el músico dividió en un primer momento para facilitar la navegación por el CD. Es seguramente la obra más grandiosa de Jean Michel Jarre en toda su carrera, un tema digno de la música clásica en su vertiente más académica, con unos coros algo tecnificados que, en directo, siempre han sido realizados por voces humanas sin tratamiento electrónico.

Second Rendez-vous, en vivo.

Third Rendez-vous continúa en la línea oscura de lo anterior, resultando en una especie de himno que cualquiera podría imaginar siendo interpretado en un órgano de iglesia; y Fourth Rendez-vous es un ejercicio espléndido de frescura y comercialidad bien entendida, marca de la casa Jarre, todo un pelotazo en la radio, en la televisión y, todavía hoy, motivo de remezclas constantes. No está por debajo, en cuanto a popularidad, de Oxygene 4.

El vídeo de Fourth Rendez-vous.

Fifth Rendez-vous es otra suite como el segundo tema del disco, aunque en este caso las partes no están tan cohesionadas: tenemos un primer segmento muy bonito, que suena casi a vals de caja de música o a canción de cuna electrónica; un segundo movimiento que funciona como enlace; y un tercer tramo extraído directamente de aquel inencontrable Music for Supermarkets, que iba siendo reciclado en pequeñas dosis por su compositor para obras posteriores, como esta. Concluye el álbum con la muy emocional Last Rendez-vous, en la que el saxo sobrevuela sensualmente una atmósfera nebulosa en la que parece escucharse el latido de un corazón.

Contraportada alternativa.

Rendez-vous es uno de los trabajos más redondos de Jean Michel Jarre, no especialmente revolucionario respecto a lo que había hecho antes, ni demasiado seminal respecto a lo que vendría después, pero con la solidez de un músico que se hallaba en la cumbre de su popularidad, y en absoluto lejos de su mejor momento creativo. Es un álbum obligatorio e imprescindible que invito a escuchar en la relativa oscuridad de la noche estrellada.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...