martes, 5 de enero de 2010

Geinoh Yamashirogumi - AKIRA


1. Kaneda (3:10)
2. Battle Against Clown (3:36)
3. Winds Over Neo-Tokyo (2:48)
4. Tetsuo (10:18)
5. Doll's Polyphony (2:55)
6. Shohmyoh (10:11)
7. Mutation (4:49)
8. Exodus from the Underground Fortress (3:18)
9. Illusion (13:56)
10. Requiem (14:26)

El colectivo japonés Geinoh Yamashirogumi, una agrupación semi-amateur que se reune de vez en cuando para crear obras en las que imitan los sonidos étnicos y tradicionales de varias partes del mundo, fue la contactada por el dibujante Katsuhiro Otomo para poner música a su obra maestra, el clásico de la animación Akira (1988). La idea de contar con ellos llegó a Otomo gracias a un álbum de la agrupación de 1986 en el que utilizaban por primera vez instrumentos electrónicos.

Para quien no haya visto la película, decir que Akira cuenta la historia de un par de adolescentes pandilleros, Tetsuo y Kaneda, cuya amistad se resquebraja en cuanto el primero entra en contacto con un experimento científico que le convierte en una especie de semidiós, todo ello con consecuencias apocalípticas. La acción se sitúa en la ficticia ciudad de Neo-Tokio, mientras se preapara para albergar las olimpiadas de 2019, las primeras tras el fin de la Tercera Guerra Mundial, todo ello con el trasfondo de la posible resurrección de un niño-cobaya, Akira, cuyos inimaginables poderes desatados iniciaron el conflicto mediante la destrucción del viejo Tokio. Tanto la fecha como parte de la estética de la ciudad (un sucio y abigarrado monstruo de metal, cristal y neón) recuerdan a otro clásico de culto de la ciencia-ficción, Blade Runner. Es posible encontrar trazas de aquel clásico de Vangelis, sobre todo en los rotundos golpes de tambor con eco que suenan en algún punto.

Portada de la edición japonesa. La lista de temas es distinta.

Ya desde que comenzase a publicarse el manga original, Otomo quiso que su historia fuese fuertemente japonesa, tamizado todo ello por la estética "ciberpunk", pero sin perder cierto arraigo. Los de Geinoh Yamashirogumi hicieron lo propio, mezclando percusiones por doquier con sonidos de sintetizador. Tampoco falta el sonido del gamelán, característico del sureste asiatico (no olvidemos el carácter de fusión étnica de la formación), pero lo más conseguido para mí son los coros, estremecedores, superpuestos a los sonidos de percusiones con instrumentos de madera. Estas son las bases de los mejores temas del disco, sobre todo Requiem, que es apabullante.

Dos portadas alternativas.

La de Akira es una banda sonora extraña, inusual. Es imposible encontrar otra obra musical para el cine que se le parezca mínimamente, aunque eso no signifique que sea inaccesible. Todo lo contrario, la banda sonora de Akira contiene una música trepidante que puede gustar a todo el mundo.



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