viernes, 13 de noviembre de 2009

Madredeus - O ESPÍRITO DA PAZ


1. Concertino: Minuete (1:44)
2. Concertino: Allegro (2:32)
3. Concertino: Destino (5:23)
4. Concertino: Silencio (2:03)
5. Os Senhores da Guerra (4:41)
6. Pregão (4:10)
7. O Mar (5:39)
8. Os Moinhos (4:27)
9. Tres Ilusoes: Sentimento (3:37)
10. Tres Ilusoes: Culpa (3:13)
11. Tres Ilusoes: Amargura (3:06)
12. As Cores Do Sol (3:44)
13. Ao Longe o Mar (3:46)
14. Vem (Além de Toda a Solidão) (3:10)
15. Ajuda (5:10)

Si intento definir este disco con la cabeza, echo un vistazo a los temas y llego a la conclusión de que los leitmotifs de Madredeus son el campo y el mar, o lo que es lo mismo, las tareas cotidianas de las gentes sencillas de Portugal (y de cualquier parte) y sus sentimientos igualmente sencillos. Es la sencillez, por lo tanto, la que aporta la nota dominante. Si lo defino símplemente con la percepción, como aficionado a la música, pienso en nostalgia, fragilidad, y de nuevo sencillez. Esso se consigue gracias al carácter semi-amateur de algunos de los componentes de Madredeus (incluyendo a la cantante) y el buen hacer de los demás en lo que se refiere a otorgar sabor folklórico a una serie de piezas que realmente no lo son. Y suenan a viejo, en el mejor sentido de la palabra.

Vídeo del tema Ao Longe o Mar.

Y el de Vem.

El grupo liderado por la voz de Teresa Salgueiro y la visión creadora de Pedro Ayres Magalhaes, empapado de la cultura lisboeta, publicó en 1995 este O espírito da paz, un álbum tan violentamente pacífico que quita el aliento. Ya habían publicado con éxito Os dias de Madredeus y Existir, en 1987 y 1990 respectivamente, dando muestras de hacia dónde se movía la formación. Después de la marcha de Rodrigo Leao, sin embargo, el grupo no perdió fuelle sino que alcanzó la cúspide de su fama gracias al trabajo que nos ocupa y a su colaboración en la película de Wim Wenders Lisbon Story.

Pese a que la lista de temas de O espírito da paz sugiere la existencia de dos micro-suites en el disco, lo cierto es que se trata de un todo muy coherente, con una instrumentación minimalista dominada por las cuerdas y un tono general tranquilo que la variedad rítmica de unas canciones y otras no llega a romper en ningún momento. Es un producto de la tierra labrada, de la mar brumosa de este lado del Atlántico, seguramente tan potente y tan afamado en su momento que, de alguna manera, aporta una pátina de poesía a la imagen de Portugal en el extranjero. Creo que la existencia de grupos como este, conocidos y reconocidos en todas partes, hace un gran favor a ese país que a veces resulta tan inmerecidamente desconocido.
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