domingo, 29 de julio de 2012

...Y Vangelis también tuvo lo suyo.

Bueno, lo tiene cada día de competición en Londres 2012, ya que la melodía de Carros de fuego suena cada vez que los y las deportistas suben al podio para recibir las medallas en cada disciplina. De hecho, se ha realizado una versión ligeramente distinta del famoso tema musical para cada tipo de deporte.

Además, en la ya comentadísima ceremonia inaugural del viernes noche, la película de Hugh Hudson tuvo inevitablemente su dosis de protagonismo. La London Symphony Orchestra interpretó una versión sinfónica del famoso tema del comienzo de la película, con Rowan Atkinson en el papel de Mr. Bean encargado de pulsar la tecla electrónica que sirve como base "cósmica" de la pieza. Con hilarantes resultados, por cierto, y con la complicidad del director de la orquesta Howard Goodall, responsable -casualmente- de la música de la serie de la BBC Mr. Bean.


Si no me equivoco, hacía varios días que estaba confirmada la ausencia del propio Vangelis en el espectáculo. Sí que se encontraba en Londres, con motivo del estreno de la versión teatral de Carros de fuego, cuyas críticas la ponen por las nubes. Hace un par de días la antorcha olímpica pasó frente al teatro Gielgud, donde se interpreta la obra, y Vangelis salió a saludar junto a los actores mientras la portadora de la antorcha se detenía unos segundos; pero el músico griego es un tipo un poco raro, tímido de más, y salvo que estuviese entre el público del estadio, probablemente pasó de todo y se ahorró una jaqueca. Me habría encantado verlo en el show, aunque dudo muchísimo que hubiese tenido más gracia que el genial Mr. Bean.

sábado, 28 de julio de 2012

Mike Oldfield brilla en la apertura de los Juegos Olímpicos.

Esperábamos una aparición fugaz en medio de un maremágnum de iconos pop-rock, quizá solamente unos acordes de su música, y al final fueron 11 minutos los suyos, lo que convierte a Mr. Oldfield en uno de los dos o tres protagonistas absolutos de la noche. La de Mike Oldfield fue, a todas luces, la aparición estelar de la ceremonia, amén de ser él el primer músico en aparecer. Fue presentado oficialmente por megafonía, cosa que solamente sucedió con otras cuatro o cinco personalidades (incluyendo la Reina Isabel II y Sir Paul McCartney), e interpretó una selección de diversos fragmentos de Tubular Bells mientras el espectáculo coreográfico ideado por el cineasta Danny Boyle se desenvolvía en mitad del estadio. Oldfield acompañó una sección de la ceremonia en la que se homenajeó a diversas instituciones en defensa de la infancia, incluyendo una lectura por parte de J. K. Rowling, autora de la saga de Harry Potter. Un gigantesco Lord Voldemort que atemorizaba los sueños de los niños en sus camas era repelido por una lluvia de Mary Poppins, para concluir todo ello con un divertido baile -ya pasado el peligro- al son de In Dulci Jubilo, uno de los instrumentales cortos más conocidos de Oldfield.

Mike Oldfield en The Telegraph (fotografía de Ian Witlen).

Es decir, que no solamente se trató de que Mike Oldfield apareciese en la gala tocando sus instrumentos como hicieron los Arctic Monkeys y el ex-Beatle McCartney, sino de que un buen trozo de Tubular Bells, un pedacito de Tubular Bells III e In Dulci Jubilo, adaptados muy originalmente para la ocasión, formaron parte de la banda sonora del evento, quizá con la colaboración de los músicos oficiales responsables del acto, Underworld.

En la edición de hoy de The Telegraph se incluye una entrevista con el músico en la que desvela cómo se quedó a cuadros al recibir el encargo el verano pasado. Recibió al director Danny Boyle en persona en su casa de las Bahamas y pasó el día con él, acordando exactamente qué piezas musicales debían interpretarse y de qué modo (como esa impagable versión swing del fragmento inicial de TB), quedándose el bueno de Mike pensando por qué se habían acordado de él, no siendo a estas alturas un músico de rabiosa actualidad. Parece que Boyle había estado jugueteando con un montaje de su coreografía para la gala con las imágenes del concierto de presentación de Tubular Bells III en 1998, en el Horse Guards Parade, y de ahí surgió la idea. Pero esto no deja de ser el resultado de una serie de premisas, y la verdadera respuesta la encontramos en otras muchas webs de las que hoy se hacen eco de lo sucedido anoche en el nuevo estadio olímpico de Londres: Mike Oldfield es un músico a reivindicar, un creador de enorme importancia en el desarrollo de la música de nuestro tiempo, cuyas obras, incluso las más antiguas, siguen siendo objeto de estudio y revisión (y fascinación) constantes. 

Portada de Two Sides, el doble CD que sale a la venta estos días.

Como bien apuntan en oldfieldexposed, Tubular Bells es hoy trending topic en Twitter. Además, ya mismo se publica el  nuevo recopilatorio elaborado por el propio Mike, Two Sides, que incluye un password o algo así para descargar la música (y quizá el vídeo) de la actuación de anoche.

Mike Oldfield sigue siendo joven para hablar de "broches de oro" a su carrera, pero una actuación como la de ayer, ante una audiencia televisiva estimada de mil millones de personas y desarrollada impecablemente en lo visual y lo musical (¡¡¡los Juegos Olímpicos, pardiez!!!), ponen a este señor donde justamente se merece. Nos quejamos mucho los seguidores de Oldfield, pero hoy tenemos muchos más motivos para sentirnos orgullosos. A continuación, un vídeo colgado en Mike Oldfield Official donde Mike reflexiona un poco sobre el asunto.

jueves, 26 de julio de 2012

La edición "Deluxe" de Platinum.

Desde hace varios días se puede escuchar en Spotify la versión deluxe del álbum Platinum, de Mike Oldfield. De QE2 no se tienen noticias a este respecto, y al menos yo no acierto a encontrar dónde se puede escuchar online al completo. Por eso he decidido abordar primero el álbum de 1979 y dejar para después el de 1980.

Portada de la nueva edición. La etiqueta confirma que su remasterización es de 2012.

Como ya comentamos en su momento, Platinum fue un disco-bisagra mucho más obvio que el anterior Incantations (1978), que demostraba un cambio de actitud de Oldfield hacia los sonidos contemporáneos del pop-rock, sirviendo como puente entre sus obras épicas instrumentales hacia su sonido algo más ligero de los años ochenta. Es en Platinum donde encontramos por primera vez temas más cortos, incluso un par de canciones plenamente pop, aunque la suite que da título al disco mantiene la complejidad surrealista, cubista, escheriana, del Oldfield anterior. Las expectativas no eran especialmente altas tras la decepción inicial de Incantations en versión deluxe, un disco muy infravalorado en su momento de cuya reedición se esperaba que estuviese a la altura de sus merecimientos, sobre todo teniendo en cuenta que el año pasado fue el único título publicado de la nueva serie. Al final subsanaron el asunto del fallo de sonido, y el balance resultó en un aprobado raspado. Creo que Platinum (e imagino que QE2) pueden rozar o alcanzar el notable. 

El sonido del álbum original es prácticamente perfecto. Además, los temas extras del primer CD están bastante bien, sobre todo el remix de North Star. La versión jam de Platinum suena muy bien, y no podía faltar Blue Peter; pero North Star es probablemente el mejor de los retoques de temas antiguos de cuantos Oldfield nos ha ofrecido hasta el momento, sobrio y alejado de los excesivos tecnicismos de otros intentos.

Contraportada.

Lo mejor está en el segundo CD. Tengamos en cuenta que Mike Oldfield posee una discografía muy extensa en la que hasta ahora solamente había publicado un álbum en directo, Exposed. La inclusión de material en directo, qué digo, de todo un concierto inédito en CD, es un acierto. Tampoco habrían estado de más las habituales maquetas de ediciones anteriores, aunque la naturaleza sencilla de Platinum implica que tal vez no habrían tenido excesivo interés en este caso (fanatismos aparte, quiero decir), con lo que la opción del concierto es seguramente la mejor. Y encima es un conjunto de temas en vivo de muy alta calidad, grabados en el mítico Wembley Arena, muy inspirados y con algunos toques novedosos que le aportan originalidad, como alguna flauta travesera y un saxofón. 

En el apartado negativo podríamos poner, más que nada, lo que falta en la reedición. Falta el Sally original, sustituido esta vez de manera definitiva por Into Wonderland; y falta la inencontrable All Right Now (o Alright Now), cuya inexistencia incluso como mp3 pirata me resulta inexplicable a estas alturas.

Londres se engalana.

A la espera de poder escuchar QE2 me quedo con un último apunte: ojo a la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres, ya que multitud de fuentes apuntan a que Mike Oldfield en persona podría actuar en algún momento del espectáculo. Hace tiempo se filtró que en los fastos sonarían Tubular Bells e In Dulci Jubilo, y además parece que se ha diseñado una "supercampana" para el evento que da mucho que pensar respecto a la obra magna de Mike y su posible implicación en el asunto. Para echar más leña al fuego, el blog de referencia oldfieldexposed.blogspot.com afirma que Mike Oldfield acaba de llegar a Londres desde su hogar en las Bahamas, amén de otros detalles que invitan a atar cabos.

sábado, 21 de julio de 2012

Steve Reich - DRUMMING


1. Drumming: Part I (17:30)*
2. Drumming: Part II (18:11)
3. Drumming: Part III (11:13)
4. Drumming: Part IV (9:50)

Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que comentamos un trabajo de música clásica en la línea más "pura", y he querido solucionarlo con esta interesantísima obra del norteamericano Steve Reich. Drumming,  composición teóricamente completada en 1971, es otro de esos buenos -y raros- casos en los que una obra perteneciente a un ámbito bastante cultureta de la música contemporánea, como es el minimalismo, posee unas características que, sin hacerla lo más accesible del mundo, puede agradar bastante a muchos profanos.

Tal como nos informa la Wikipedia, Drumming fue el producto de un breve viaje al África negra. Allí, Steve Reich anduvo realizando prospecciones artísticas de los estilos tradicionales, muy percusivos, de los conjuntos locales. En especial, parece que se fijó en lo que hacían en la etnia de los Ewe, que habita en Togo, Benin, Nigeria y Ghana. Un tal Gideon Alorwoyie, músico y coreógrafo de gran peso en círculos académicos de la música étnica internacional, le influyó especialmente. Este viaje de estudios africano se interrumpió cuando Reich contrajo la malaria. 

Steve Reich en todo lo suyo (de http://www.wnyc.org).

Dejando las anécdotas a un lado, podemos describir Drumming, que es lo que interesa. Para empezar, está en la línea de otras obras cuya duración depende de lo que se decida sobra la marcha. Se considera que es una de las obras bisagra en la trayectoria de Reich, entre las más convencionales y las que más libertad otorgan al ocasional intérprete. La instrumentación abarca diversas formas de percusión como bongos, marimbas y xilófonos, así como voces femeninas y un silbador. Drumming contiene cuatro movimientos que básicamente consisten en diálogos entre diferentes patrones percusivos repetitivos, unas veces manteniendo un mismo ritmo, otras variándolo para dotar de complejidad a los ritmos. Esta técnica se conoce como faseado (Phasing), y es minimalismo puro: un par de instrumentos a lo sumo creando texturas hipnóticas a base de repeticiones cíclicas, sonando a ratos uno como eco del otro, el otro como reverberancia del primero, e incluso logrando que, llegados a cierto punto, sean los breves espacios entre los golpes de tambor los que adopten el protagonismo rítmico. Los resultados son bastante grandilocuentes, aunque no lo parezca.


 Otras versiones de Drumming.

Hay quienes identifican Drumming con la música étnica propiamente dicha, pero personalmente creo que se trata de un trabajo puramente clásico, como mucho inspirado por lo que hoy conocemos como World Music, pero sin mezclarse con ella. Para el oyente no iniciado que se atreva, seguramente Drumming funcione mejor como experiencia sensorial que como música en términos convencionales (¿y no se trataba de eso, en definitiva?) aunque, como muchas otras obras de los minimalistas "duros", corramos el riesgo en más de un momento de sufrir jaquecas. Yo recomiendo este trabajo, aunque quizá aconsejaría disfrutarlo por tramos. Está en Spotify.

*La duración de los movimientos es la perteneciente a la versión que enlazo a través de Spotify.

Como muestra, un botón: la primera parte, en concierto.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...