martes, 12 de junio de 2012

Robert Rich - SOMNIUM


1. Part 1 (2:34:10)
2. Part 2 (1:59:00)
3. Part 3 (2:31:08)

El álbum Somnium (2001) de Robert Rich es una de las pocas obras musicales que pueden considerarse como "definitivas" dentro de su género, el ambient en este caso. No estamos hablando únicamente de que el trabajo tenga una duración enorme, sino de que perfecciona a más no poder lo que este subgénero de la música instrumental contemporánea aporta a sus seguidores.

Como ya hemos comentado en alguna ocasión, se supone que el ambient tal y como lo conocemos actualmente fue una feliz ocurrencia que tuvo Brian Eno mientras se encontraba convaleciente en un hospital, como respuesta de su mente creativa ante la atmósfera aséptica y más o menos silenciosa que le rodeaba. Su ambient es una música que prácticamente no destaca por encima de la belleza pura del silencio absoluto, aportándole en todo caso una serie de leves matices que convierten la quietud total en arte. Por supuesto, Eno no fue el auténtico descubridor del sonido ambient, del mismo modo que Colón tampoco "descubrió" América, sino que más bien oficializó la ruta. El ambient, sin querer meterme en nombres y fechas concretos, nace más bien una década y pico antes, con los presupuestos básicos del minimalismo clásico norteamericano de Glass y Reich, para tomar forma con el estallido definitivo de la electrónica experimental, la música cósmica y la primitiva new age europea a comienzos de los setenta.  

Robert Rich (de http://robertrich.com)

Los álbumes de la generación del eterno Music for Airports son ejemplos claros, casi de diccionario, de lo que es el ambient y de la clase de sensaciones que produce de forma inmediata en los oyentes; y sin embargo estos clásicos iniciales duran lo que duran, transmiten lo que transmiten dentro de los modestos límites del formato vinilo o CD, cuando seguramente el ambient se disfrutaría mucho más -hablo en teoría- si la experiencia de su escucha supusiese una inmersión total, no coartada necesariamente por los rituales típicos de la audición de un álbum musical. Para ponerlo en palabras sencillas, digamos que si cogemos un LP de música ambient y la ponemos en el equipo de música, o bien se nos acaba demasiado pronto mientras pasamos páginas del libro que estamos leyendo, o bien nos dedicamos en exclusiva a su escucha, rompiendo en ambos casos el presupuesto inicial del género, su carácter casi subliminal.

Somnium dura siete horas. Su autor, Robert Rich, tuvo que optar por editar el disco en DVD para no tener que publicar un inasequible estuche de 7 CDs, y sobre todo para evitar tener que cambiar el disco, lo que de nuevo rompería la experiencia. La idea es poner Somnium en nuestro equipo de audio, digamos el "home cinema", y sumergirnos en él mientras continuamos con nuestra vida. Rich piensa especialmente en Somnium como un acompañamiento, o mejor un estimulante, de nuestras horas de sueño. No es que se trate de una música especialmente soporífera en el mal sentido de la palabra, sino que su autor, que parece tener cierta experiencia teórica en el campo de la psicología, concibió el trabajo para estimular nuestras visiones oníricas a partir de la fase REM, basándose en una serie de míticos conciertos (Conciertos del sueño, se llamaron) que realizó en los primeros años ochenta.

Así empieza Somnium.

Pero cuidado, porque quienes no tienen demasiada experiencia con el ambient pueden estar ya traduciendo todo lo dicho como "un soberano coñazo". Se equivocan, porque Somnium es un disco muy bello, bastante más llevadero de lo que podría intuirse por toda la anterior perorata, si lo comparamos con otros trabajos dentro del subgénero. Robert Rich fusiona sonidos electrónicos y acústicos con samples tomados de la naturaleza, consiguiendo que las múltiples capas de sonido de las piezas del DVD resulten muy evocadoras e inspiradas. Es como pasar la noche en medio de un gran bosque deshabitado como el que intuimos en la foto de portada. No obstante, también hay que tener en cuenta que la primera parte de Somnium es algo más movida que el resto, ya que deberíamos empezar a quedarnos dormidos a partir de cierto punto, y aquí se tiende hacia músicas del todo mínimas. Solamente al final amanecemos con una serie de cantos de pájaros sobre fondos luminosos.

Y así termina.

No he escuchado Somnium en su totalidad, pero pienso hacerlo en cuanto tenga la oportunidad. Con lo que he escuchado hasta ahora puedo decir que no solamente es uno de los trabajos más hermosos de música ambiental que he escuchado nunca, sino que solo pensar en reproducirlo al completo mientras duermo me produce escalofríos de placer. Repito: un imprescindible, una experiencia sensorial que rebasa lo musical. Por cierto, a día de hoy sigue siendo la grabación musical publicada comercialmente más larga de todos los tiempos.

miércoles, 6 de junio de 2012

Nuevo recopilatorio de Vangelis a la vista.


El 23 de julio está previsto el lanzamiento de un doble recopilatorio sobre el músico griego Vangelis, crème de la crème entre los artistas favoritos del blog. Su título, al parecer, se quedará en The Very Best of Vangelis, e incluirá una antología bastante diversa del repertorio del artista. No cuelgo la lista de tema porque está disponible en numerosas páginas a poco que consultemos Google, pero veo una gran cantidad de material de Blade Runner (se cumplen treinta años de su estreno, por cierto) y cuatro temas de Jon and Vangelis. Por lo demás, decir que hay temas importantes en su carrera que no estuvieron en recopilaciones previas, amén de unos cuantos temas de álbumes recientes como Alexander o BR25. Quizá lo más interesante sean los dos temas inéditos del álbum: Line Open, que originalmente estuvo medio escondida en un single promocional de 1492: Conquest of Paradise; y Remembering, un tema largo y del todo inédito que cerrará la colección.



Vangelis es sin lugar a dudas el artista instrumental de vanguardia del que más recopilatorios se han publicado. Tal y como comentaba en la reciente entrada sobre el asunto, la mayor parte de los mismos recoge material muy trillado de su etapa en RCA, aunque hay unos cuantos posteriores que merecen una atención preferente. Ahí están Themes (1989), que recogía bastantes temas de bandas sonoras entonces inéditas como Missing, The Bounty y Blade Runner; mi favorito Portraits: So Long Ago, So Clear (1996), que contenía también temas de Jon and Vangelis y unía épicamente todos los temas como si de un nuevo álbum de estudio se tratase; el coyuntural Reprise 1990-1999 (1999), que recogía temas de los noventa; y Odyssey: The Definitive Collection, con algunos cortes retocados -no siempre para bien- y alguna novedad jugosa, pese a la ausencia inexplicable de la apoteósica To the Unknown Man, que para mi es imprescindible. Pese al título de esta última recopilación hasta la fecha, queda claro que nada es "definitivo" mientras Vangelis siga vendiendo.

Al final, los completistas como yo pasaremos por el aro. Ni crisis ni nada.

lunes, 4 de junio de 2012

Michael Hoenig - DEPARTURE FROM THE NORTHERN WASTELAND


1. Departure from the Northern Wasteland (20:53)
2. Hanging Garden Transfer (10:56)
3. Voices of Where (6:19)
4. Sun and Moon (4:16)

"Quiero que mi música provoque un sentimiento, un estado de ánimo ante el que la gente pueda reaccionar. Es música que se completa en la mente de cada oyente."

Michael Hoenig

Una joya con algo más de brillo que la mayoría, dentro de la música electrónica cósmica, a su vez dentro del krautrock en sentido amplio, es Departure from the Northern Wasteland ("Partida del baldío nórdico"), de Michael Hoenig de 1978. Como podemos leer en una extensa entrada en la estupenda página Audionautas, Hoenig fue uno de los grandes nombres propios tanto en la gestación como en el pleno desarrollo del peculiar sonido de la Escuela de Berlín, componente en un momento u otro de la banda de culto Agitation Free, de Klaus Schulze, e incluso de Tangerine Dream y de Ash Ra Tempel. Como músico en solitario, Michael Hoenig no ha alcanzado la popularidad de Schulze, Froese o Göttsching, aunque el álbum que nos ocupa, su mayor aportación discográfica, es visto cada vez más como paradigma de la filosofía musical de su tiempo.

Michael Hoenig (de http://www.agitation-free.de/)

Departure from the Northern Wasteland es a las claras el producto de un amante de la tecnología del sonido que de un músico en sentido clásico. Hoenig poseía su propio estudio, modesto pero muy cuco y preparado con una colección de sintetizadores y aparatos electrónicos de todo tipo, no necesariamente punteros, pero sí adecuados a la idea musical del compositor: una música limpia, no excesivamente compleja, en la que unos pocos elementos sean suficientes para suscitar una serie de efectos en el oyente. Como ya sabrán quienes conocen el estilo de la Escuela de Berlín, la música del movimiento se caracteriza mucho más por las texturas que por las melodías o los ritmos. La idea (y resumo, porque puede acudirse a multitud de fuentes de referencia que lo expliquen mejor que yo) es crear atmósferas minimalistas a base de capas de sonido estático en constante y lenta evolución, unidas a unas pocas notas que se repiten hasta lograr un efecto hipnótico, como de "trance" sonoro. Entronca con el minimalismo clásico de Philip Glass o Terry Riley, pero con un fuerte componente futurista.

Este género logró algunas de sus obras más perfectas -que no necesariamente las mejores- cuando se impuso la utilización de secuenciadores y sintetizadores digitales, que permitían la reproducción automática de las capas básicas de sonido, dejando al músico de turno libertad para experimentar con efectos más o menos improvisados. Aun así, Departure from the Northern Wasteland es bastante más "analógico" que otros discos de su época, entre otras cosas porque Hoenig se empeñó en dotarlo de un claro purismo, de una paradójica cualidad "artesanal" que logra mediante la utilización de un equipo sonoro muy básico que requiere su intervención directa en cada punto. No se trató únicamente de pulsar un par de conmutadores y sentarse a escuchar las secuencias. Consigue Hoenig, en efecto, que su álbum de debut como solista tenga un sonido perfecto y muy atemporal, desprovisto de excesivos trucajes y, precisamente por eso, lleno de frescura y agilidad. Ha envejecido muy bien, y eso que cuando se grabó ya sonaba clásico.

Portada alternativa, imagino que de la edición en CD.

Toda la cara A del álbum está ocupada por el tema homónimo, largo y bien desarrollado desde un inicio evocador, melódico y sobrio hacia una diversidad de texturas que fluctúa en intensidad dependiendo de la superposición de más o menos secuencias. En la B encontramos para empezar la potente Hanging Garden Transfer, cuya base rítmica recuerda a Equinoxe 6 y 7 de Jarre, aunque la melodía de la pieza tiene apariencia de ser  bastante improvisada. La sigue Voices of Where, burbujeante, ambiental e hipnótica, con una extraña recitación vocal modificada electrónicamente al final. Concluye el disco con Sun and Moon, un tema corto y melódico, como de los últimos años setenta de Tangerine Dream; puede recordar en sus planteamientos (que no en su melodía) al Monolight del álbum Encore.

Los más profundos conocedores del género conocerán este disco desde mucho antes de que yo haya escrito todo esto, y aquellos de ellos que no lo conociesen, quizá no encuentren en él nada nuevo ni sorprendente. Creo que el punto fuerte de Departure from the Northern Wasteland es la accesibilidad que le confiere su estatus de grabación sencilla y directa, con lo que puede ser el título perfecto para iniciarse en la kosmische musik alemana. Está en Spotify.

sábado, 2 de junio de 2012

El sorprendente futuro inmediato de Mike Oldfield.

Me encontrado una noticia en el blog oldfieldexposed.blogspot.com que me ha tenido varios minutos preguntándome si me encontraba ante alguna versión extranjera y muy currada del Día de los inocentes o el April Fool's Day. Parece que no, así que remitiéndome de nuevo al buen trabajo de investigación de la página antes citada, paso a comentar.


Resulta que Mike Oldfield se ha unido con el productor alemán Torsten Stenzel (parece que es un tipo con mucho prestigio, pero ni en su casa lo conocen) para formar un dúo creativo de cara a realizar... ¡bandas sonoras de películas! En la web http://offshore-music.co.uk/oldfield_and_stenzel/ no solamente podemos leer esta información ampliada, en inglés, sino que Oldfield & Stenzel se ofrecen como anunciantes para ser contratados para tu peli. Siempre he pensado que el bueno de Mike acabaría experimentando en alguna otra ocasión con el cine tras el préstamo de trocitos de Tubular Bells para El exorcista (William Friedkin, 1973) y la composición original de Los gritos del silencio (Roland Joffe, 1974). Tuvo alguna ocasión que quedó en nada, como la música que le encargaron para Los inmortales II o quizá alguna película sobre Cánticos de la lejana tierra, novela de Arthur C. Clarke, tal como dejó entrever vagamente -si no me equivoco y mal no recuerdo- José Cantos en su estupendo monográfico sobre el músico.


Esta extraña pero jugosa noticia se une a la actividad que rodea últimamente a Mike Oldfield, como la -esperemos- inminente aparición de las versiones deluxe de los álbumes Platinum y QE2 y la colaboración con su hermano Terry en su álbum Journey into Space, que también llegará muy pronto. De nuevo gracias a oldfieldexposed.blogspot.com, he podido ver un curiosísimo vídeo que se ha realizado, al parecer, para promocionar un álbum de remixes de temas de Oldfield que su productora Mercury / Universal anda fraguando para dentro de poco. Vi un par de imágenes sueltas tonteando con el buscador de Google hace meses, y ahora descubro que no era cosa de fans, sino algo totalmente real. El vídeo, por cierto, corresponde a un remix del tema Guilty, y tiene un rollete entre video-clip de raperos con cadenas de oro y la peli de Tarantino Death Proof. Aquí el enlace.


Lo que más me interesa de todo esto, más allá de los logros musicales que acarree cada proyecto, es que quizá la "marca Oldfield" empiece a salir del ostracismo del fandom-y-poco-más al que se ha visto reducida desde hace ya muchos años, haciendo de este increíble músico un personaje conocido por unos pocos a causa de su casi total desconexión de los medios de comunicación y el resto de la escena musical.
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