jueves, 7 de abril de 2011

John Williams - RETURN OF THE JEDI


CD 1*

1. 20th Century Fox Fanfare (Alfred Newman, 1954)
2. Main Title / Approaching the Death Star / Tatooine Rendezvous (9:17)
3. The Droids Are Captured (1:17)
4. Bounty for a Wookie (2:50)
5. Han Solo Returns (4:01)
6. Luke Confronts Jabba / Den of the Rancor / Sarlacc Sentence (8:48)
7. The Pit of Carkoon / Sail Barge Assault (6:02)
8. The Emperor Arrives / The Death of Yoda / Obi-Wan's Revelation (10:57)
9. Aliance Assembly (2:10)
10. Shuttle Tydirium Approaches Endor (4:06)
11. Speeder Bike Chase / Land of the Ewoks (9:38)
12. The Levitation / Threepio's Bedtime Story (2:44)
13. Jabba's Baroque Recital (3:03)
14. Jedi Rocks (2:49)
15. Sail Barge Assault (Alternate) (5:03)

CD 2*

1. Parade of the Ewoks (3:28)
2. Luke and Leia (4:45)
3. Brother and Sister / Father and Son /
The Fleet Enters Hyperspace / Heroic Ewok (10:39)
4. The Emperor's Throne Room (3:25)
5. The Battle of Endor I (Into the Trap / Forest Ambush /
Scout Walker Scramble / Prime Weapons Fire)
6. The Lightsaber / Ewok Battle (4:31)
7. The Battle of Endor II (Leia Is Wounded-The Duel Begins /
Overtaking the Bunker / The Dark Side Beckons /
The Emperor's Death) (10:02)
8. The Battle of Endor III (Superstructure Chase /
Darth Vader's Death / The Main Reactor) (6:03)
9. Leia's News / Light of the Force (3:21)
10. Victory Celebration / End Title (8:33)
11. Ewok Feast / Part of the Tribe (4:00)
12. The Forest Battle (Concert Suite) (4:03)

*Lista de temas de la edición RCA Victor de 1997. La portada es la original de 1983.

El Jedi regresó en 1983 con todas las expectativas posibles al ser el final del fenómeno Star Wars. Otra vez Lucas, tras darle un millón de vueltas al asunto de la dirección (David Lynch renunció para dirigir Dune y Steven Spielberg fue descartado por aquello de los egos), delegó en otra persona para dirigir. Fue Richard Marquand quien llevó a buen puerto El retorno del Jedi, el Episodio VI de la saga con el que ésta concluye. Cierto que la película tiene sus carencias -demasiado muñeco suelto- y que no es tan absolutamente excelente e innovadora como sus dos predecesoras, pero dejó un buen sabor de boca al atarse todos los cabos de la trama con prístina eficacia. John Williams, casi más que en ninguno de los casos previos, realizó una contribución decisiva.

Me refiero a que El retorno del Jedi resultó ser, conscientemente o no, una película con un tono algo más "light" que la dramática y tensa El Imperio contraataca, y hacía mucha falta que la sutil inclinación emocional de la banda sonora le aportase las connotaciones exactas a cada escena. No obstante, y aunque la banda sonora de Williams es en general tan buena como las anteriores, es justo decir que realizó algunas apuestas fallidas en lo que se refiere a sus platos fuertes: los temas principales de la película o leitmotivs, equivalentes del Main Title y el Princess Leia's Theme de Star Wars y The Imperial March y Yoda's Theme de The Empire Strikes Back; temas que en este caso no lograron la difusión popular que convirtieron las bandas sonoras anteriores en clásicos musicales. Se trata de Parade of the Ewoks, tema dedicado al pueblo de "osos" enanos guerreros que habita la luna de Endor; y de Luke and Leia, tema dedicado a los protagonistas masculino y femenino de la saga.


Luke y Leia. Debajo, su tema.



Aquí es donde entran las opiniones personales, claro, pero debo entender que el segundo tema fue compuesto en las primeras fases de escritura del guión. En él, Han Solo se había esfumado al final de El Imperio para no regresar y dejar su porvenir en suspenso, mientras que Luke y la princesa terminaban enamorados. El problema es que el público adoraba a Solo y Harrison Ford era ahora una megaestrella gracias a su encarnación del arqueólogo Indy, así que no se podía prescindir de él. Sobra mencionar que todo el primer tercio de la película es una excusa -muy divertida y bien rodada, por supuesto- para explicar el rescate del atractivo canalla, con lo que nos hacemos una idea de lo que su regreso a escena supuso a efectos de la trama. Como resultado, es notorio que el tema Luke and Leia suena mucho más como el tema amoroso que debió ser que como un corte musical dedicado a dos hermanos. Y es que claro, la chica era para Han, y hubo que redefinir los roles. Tan poco útil resultó esta composición que prácticamente ni se escucha en la película, por muy bien que esté planteada a un nivel meramente musical. Respecto a Parade of the Ewoks, ni el peso de estos personajes en la película ni el relativo rechazo que sufrieron por parte del público (¿una tribu de osos de peluche armados con lanzas es capaz de derrotar al Imperio Galáctico?) contribuyó a mitificar la pieza, aunque sí fue ampliamente explotada en el montaje del filme.

Los ewoks. Debajo, el tema creado para ellos, esta vez en directo.



La música incidental compensa ampliamente por la ausencia de temas originales pegadizos. Es incluso mejor que la de El Imperio, si cabe, en una línea aventurera que contiene una gran variedad de posibilidades muy bien exploradas. Viajamos desde el oscuro y decadente palacio de Jabba el Hutt (con un par de piezas de música de cámara futuristas realmente brillantes, amén de un breve leitmotiv para el obeso gusano mafioso) de regreso a Dagobah (con la correspondiente recuperación del tema de Yoda) y al espacio, y de allí a la luna de Endor, el poblado de los Ewoks (todo muy tribal y percusivo) y a la nueva Estrella de la muerte (donde el Emperador Palpatine tiene otro leitmotiv propio, siniestro de verdad) y la que hasta aquel momento fue la escena de batalla más larga recogida en una película hasta aquel momento. En su mayor parte, las composiciones de Return of the Jedi retoman los temas ya conocidos de la saga, dotándolos de un brío nuevo muy ágil y efectivo, sin duda porque John Williams se siente comodísimo jugando una vez más con todos esos elementos que ya domina con los ojos cerrados.

En su palacio de Tatooine, Jabba se lo monta en plan sadomaso.


Una pieza barroca que escuchamos en el palacio de Jabba.

Los regresos de temas clásicos resultan tremendamente efectivos en algún caso, como cuando Luke contempla la pira de su padre bajo las estrellas y suena una versión prodigiosa del tema de la fuerza (Light of the Force), aunque hay fragmentos totalmente novedosos que brillan con luz propia, como la fanfarria que escuchamos cuando Han Solo ha sido rescatado y los protas abandonan Tatooine, o los tenebrosos pasajes corales que acompañan la amarga lucha de Luke y Vader en presencia del Emperador. A éstos hay que sumar dos piezas que Williams añadió con motivo del reestreno de la trilogía en 1997, en la llamada Edición Especial: Jedi Rocks, la bizarrada compuesta para una actuación musical de marionetas en el palacio de Jabba que quedó pobretona en la peli original (se conocía como Lapti Nek); y Victory Celebration, tema que vino a sustituir acertadamente a la breve e ingenua composición original de 1983.

La extraña actuación en el palacio del Hutt.

Y el final alternativo con nueva música. Bonito y con buen rollo, la verdad.

Personalmente, la nueva composición para la escena final me gustó mucho más, también en parte porque Lucas añadió más contenido visual a la secuencia, que queda por fin redonda. A todo esto debemos añadir las grabaciones no utilizadas que la edición de RCA Victor de 1997 incluyó en su magnífico doble CD, y que merecen muy mucho la pena. Encontramos una versión alternativa de Sail Barge Assault, de la escena en que los protagonistas rescatan a Han Solo de la muerte en la fosa de Carkoon; y The Forest Battle, música compuesta para la batalla final en la luna de los ewoks.

La edición de 1997 incluye una suite de archivo con música sobre la Batalla de Endor.

En resumen, podemos decir que Return of the Jedi mantiene con holgura el nivel de sus predecesoras, aunque con el defecto de no poseer temas propios especialmente memorables. Recapitula los sonidos de toda la trilogía con brillantez y gran colorido expresivo, y además introduce novedades como breves pasajes con coros y mucha más carga aventurera (la saga de Indiana Jones y la de la familia Skywalker parecían alimentarse mutuamente entonces) que le otorgan un peso propio. Qué difícil iba a ser retomar todos aquellos sonidos a finales de los noventa para La amenaza fantasma, y qué bien cumplió con su cometido John Williams, visto lo visto.

martes, 5 de abril de 2011

John Williams - THE EMPIRE STRIKES BACK


CD 1*

1. 20th Century Fox Fanfare (Alfred Newman, 1956) (0:21)
2. Main Title / The Ice Planet Hoth (8:08)
3. The Wampa's Lair / Vision of Obi-Wan /
Snowspeeders Take Flight (8:48)
4. The Imperial Probe / Aboard the Executor (4:24)
5. The Battle of Hoth (Ion Cannon / Imperial Walkers /
Beneath the AT-AT / Escape in the Millennium Falcon) (14:48)
6. The Asteroid Field (4:15)
7. Arrival on Dagobah (4:52)
8. Luke's Nocturnal Visitor (2:35)
9. Han Solo and the Princess (3:26)
10. Jedi Master Revealed / Mynock Cave (5:44)
11. The Training of a Jedi Knight / The Magic Tree (5:15)

CD 2*

1. The Imperial March (Darth Vader's Theme) (3:03)
2. Yoda's Theme (3:29)
3. Attacking a Star Destroyer (3:04)
4. Yoda and the Force (4:02)
5. Imperial Starfleet Deployed / City in the Clouds (3:03)
6. Lando's Palace (3:53)
7. Betrayal at Bespin (3:46)
8. Deal with the Dark Lord (2:36)
9. Carbon Freeze / Darth Vader's Trap /
Departure of Boba Fett (11:50)
10. The Clash of Lightsabers (4:17)
11. Rescue from Cloud City / Hyperspace (9:08)
12. The Rebel Fleet / End Title (6:26)

*La lista de temas corresponde a la edición de RCA Victor de 1997. La portada es la original.

Empezaré con una curiosidad: tan grande fue el éxito de Star Wars y de su banda sonora que, con motivo del estreno de su primera secuela tres años después, se pidió a John Williams que regrabase la famosa fanfarria de la Twentieth Century Fox, ya que parecía cuadrar perfectamente con el tema introductorio de la película como si, casualmente, hubiesen sido un todo desde siempre. Por eso se incluye esta breve pieza en el disco con la banda sonora de cada entrega de la trilogía original. Y por supuesto, toda película o programa de TV que estrena la Fox desde 1980 contiene al principio, sin que mucha gente lo sepa, un trocito de la banda sonora de El Imperio contraataca, interpretado por Williams y la London Symphony Orchestra.

Cuando La guerra de las galaxias se convirtió en el fenómeno que fue, amén de batir todos los récords de taquilla existentes entonces, fue lógico que aquella historia creada por George Lucas se expandiese en algunas secuelas. Los personajes estaban allí, buenos y malos, y también había todo un universo por explorar. También en lo musical. Por eso, a pesar de que Lucas delegó las labores de dirección al recientemente desaparecido Irvin Kershner, la presencia de John Williams fue indiscutible de cara a la primera continuación de Star Wars: El Imperio contraataca (The Empire Strikes Back, 1980).

John Williams, a punto de desconectar (otra vez) al pesado del droide.

Y para no desorientarnos antes de tiempo, hay que admitir desde ya que es esta banda sonora la que realmente abre el camino hacia una nueva forma de entender el arte de componer música para películas. Si Star Wars fue una reivindicación de la música orquestal de corte romántico (casi decimonónico en su clasicismo épico), The Empire Strikes Back es lo que viene después, el título musical que abre la década de los ochenta con un sonido completamente nuevo. A continuación, un magnífico documental sobre la grabación de este trabajo, y sobre la carrera de Williams en general (en inglés, I'm sorry):


La propia película es igual: si La guerra de las galaxias fue algo completamente novedoso en su argumento y clásico en su estructura formal, El Imperio es también nueva en lo segundo, tanto en el tratamiento del guión como en los perfiles de cada personaje y la autoconciencia de ser un capítulo intermedio entre una obra unificada que venía de un episodio anterior e iba hacia otro posterior. El Imperio contraataca, en fin, es quizá la primera película que un chaval de hoy puede ver sin notar que pertenece a una generación pasada.

El maestro Yoda y Luke Skywalker. Abajo, Yoda's Theme.


En principio, la fórmula empleada por Williams es la misma: la famosa fanfarria inicial, muchos temas de música incidental que acompañan al movimiento de elementos en pantalla, y un par de composiciones potentes que sirvan como temas principales de la partitura. En este caso nos encontramos con los dos mejores de toda la saga: la pseudo-fascista marcha imperial (The Imperial March), que acompañará para siempre a la efigie negra cromada de Darth Vader; y el tema de Yoda (Yoda's Theme), maravilloso por ser uno de los pocos temas cinematográficos que no están dedicados ni al héroe, ni al villano, ni al amor ni a la acción. Yoda's Theme es una acertada descripción musical de la bondad y la sabiduría. Hay un tercer leitmotiv destacado en la partitura, aunque no está presentado de manera del todo explícita en el álbum grabado: el tema de amor entre Solo y Leia, pero de ese hablamos después. Hasta aquí todo va según lo establecido, pero...

Luke y Vader en el duelo final de la película. Abajo, The Imperial March.


...pero atentos/as, porque lo que en Star Wars eran temas incidentales bastante potentes pero supeditados a las imágenes, en The Empire Strikes Back son composiciones con vida propia, tan perfectos en su estructura y planteamientos que son capaces de narrar el argumento por sí mismas. Cada corte de esta banda sonora es una pieza única, cerrada y autoconclusiva, con una textura tan multifacética que transmite muchos más matices que los temas de su predecesora. La razón es simple: si La guerra de las galaxias fue una aventura deslumbrante y fácil de digerir, El Imperio es mucho más compleja, filosóficamente profunda y dependiente de los sentimientos de cada personaje implicado. Es un espectacular viaje de los desiertos helados de Hoth a la ciudad en las nubes de Bespin, pasando por mil y una peripecias en mitad del espacio y, por supuesto, por el pantanoso Dagobah donde habita el maestro Yoda; pero también es el amargo viaje iniciático del aprendiz Jedi Luke Skywalker en busca de la revelación de su identidad, la huída desesperada de Han Solo, Leia y compañía ante un Imperio Galáctico que les va ganando terreno minuto a minuto. John Williams tiene para todos.

Contraportada del LP original.

La película comienza en Hoth, y una de las primeras grandes piezas del álbum se desarrolla aquí. The Battle of Hoth es toda una suite orquestal que acompaña espectacularmente las escenas de lucha y los vericuetos del arranque de la trama, poco menos que una banda sonora en pequeñito dentro del conjunto de la partitura para la película de Kershner. Podemos destacar el empleo a discreción de la marcha imperial como signo evidente de que los malos van ganando desde el principio de la película. Williams emplea, además, algunas interesantes notas de piano de cola justo antes de que empiece la batalla, como elemento creador de tensión.

La escena del campo de asteroides. Impresionante.

Y la sigue inmediatamente un tema que, si bien supuestamente no iba a tener demasiada importancia, es de los más recordados de esta obra: The Asteroid Field, imaginativo ejercicio de intriga y nerviosismo a base de percusiones que recrea mágicamente las maniobras imposibles del Halcón Milenario mientras esquiva asteroides y huye de los cazas imperiales. La parte central de la banda sonora se define por una fluctuación constante entre temas heroicos y composiciones algo oscurantistas, según sea la escena que corresponda en la pantalla.

"¡Los reyes magos no existeeeeeeeen!"

Por agilizar la descripción de un trabajo tal largo y complejo pasaremos a los temas finales. Bespin es descrita en el pentagrama con una melodía solemne que incluso contiene alguna vaga referencia a la fanfarria rebelde de siempre, aunque ya sabemos que Lando ha tendido una trampa a los protagonistas. A continuación viene lo mejor, la oscura lucha entre Luke y Vader y la fuga de Bespin, con algún fragmento sobrecogedor como la marcha procesional, casi fúnebre, que suena mientras Luke observa escondido cómo Boba Fett se marcha con el cuerpo congelado de Han Solo. La banda sonora concluye con una rendición a plena potencia (y plena epicidad) del tema de amor de la película mientras la flota rebelde se aleja, dejando la trama completamente abierta de cara a El retorno del Jedi. Los títulos finales van acompañados de un estupendo medley con los temas más destacados de la banda sonora. Por cierto, este es con seguridad el mejor tema-resumen para los créditos finales de la saga.

Épico plano final. Debajo, el tema de los créditos finales.



Para resumir, insistir en que The Empire Strikes Back (espero no ser redundante) es una banda sonora más potente que la de la película original por su mayor complejidad compositiva ante un universo argumental que se ha expandido, y sin duda también por la gran ambición depositada por John Williams en cada nota. Williams consigue dar a esta partitura mucha más amplitud cromática, entre otras cosas por una gran labor de orquestación que resta importancia a los vientos y refuerza las cuerdas, mucho más cálidas y con más hondo calado emocional en el oyente. En 1981 compondría la música para la primera entrega de Indiana Jones, quedando patente que el trabajo que nos ocupa contiene la semilla de prácticamente toda su carrera posterior, y su "marca de la casa" como compositor, ya sin posibilidad de comparación con ningún otro músico de su generación, y mucho menos de error al identificarlo. Esta banda sonora es la que deberíamos tener en casa, aunque solamente pudiésemos tener una.

domingo, 3 de abril de 2011

John Williams - STAR WARS


CD 1*

1. Main Title (5:24)
2. Imperial Attack (6:19)
3. Princess Leia's Theme (4:25)
4. The Desert and the Robot Auction (2:55)
5. Ben's Death and Tie Fighter Attack (3:49)
6. The Little People Work (4:04)
7. Rescue of the Princess (4:49)
8. Inner City (4:16)
9. Cantina Band (2:45)

CD 2*

1. The Land of the Sand People (2:52)
2. Mouse Robot and Blasting Off (4:04)
3. The Return Home (2:48)
4. The Walls Converge (4:35)
5. The Princess Appears (4:06)
6. The Last Battle (12:09)
7. The Throne Room and End Title (5:27)

* La lista de temas corresponde a la primera edición del álbum en CD por Polydor, en 1986.

El mejor ejemplo de utilización efectiva de música en el séptimo arte es La guerra de las galaxias (1977). Así de categóricos podemos ser si atendemos a que la atrozmente famosa película de George Lucas sigue siendo citada, más de treinta años después de su estreno, como el mayor fenómeno de masas que jamás haya tenido su origen en una pantalla de cine. Cualquiera que tenga dos dedos de frente, a estas alturas, tendrá que reconocer que, si obviamos al propio Lucas, el máximo responsable del hondo calado de la saga en la cultura popular es John Williams.

George Lucas y C3PO durante el rodaje en Túnez.

Lucas, un joven y prometedor principiante que había despegado con fuerza gracias a American Graffiti (1973), logró el respaldo necesario para llevar a cabo su fantasía personal: plasmar en imágenes y con total libertad creativa todo un universo fantástico y de ciencia-ficción, algo que nunca antes se había llevado a cabo en términos de gran producción para adultos. Muchos de quienes formaron el elenco de su proyecto eran también relativamente novatos en sus labores, aunque entre los más curtidos estaba el versátil compositor John Williams, que poco tiempo antes había logrado su segundo Oscar por Tiburón (1975) y se había hecho una sólida reputación en los setenta por sus partituras para algunas de las películas más espectaculares de la década, como las catastrofistas La aventura del Poseidón (1972), Terremoto (1974) y El coloso en llamas (ídem). Fue Steven Spielberg quien recomendó a Lucas que contara con su batuta, quizá pensando en que una película tan innovadora y arriesgada iba a necesitar unos cuantos puntales "conservadores" que le diesen peso artístico. Y John Williams, que entonces era tremendamente prolífico, se empleó a fondo hasta lograr la primera pieza del que terminaría siendo su principal aporte personal a la historia de las bandas sonoras: la saga Star Wars, las seis películas, para las que llegaría a crear una de las obras musicales, si la entendemos en su conjunto (cosa que debemos hacer), más coherentes, complejas y extensas jamás compuestas.

Cartel original de La guerra de las galaxias.

Star Wars, que hoy se identifica con el Episodio IV de la saga bajo el título de Una nueva esperanza, sirvió también para dar nuevo impulso a un modo de hacer música para películas que había caído en desuso durante los años previos, con el apogeo de corrientes fílmicas de corte europeizante y que utilizaban composiciones mucho más modestas que las que se obtienen con una gran orquesta sinfónica a pleno rendimiento. Pensemos en el folclorismo italiano de Nino Rota en El Padrino, en el modesto lirismo de Michel Legrand en Verano del 42 y de Francis Lai en Love Story, o en la recuperación de temas para piano de Scott Joplin en El golpe, además de los muchos éxitos que iban haciendo entrar a la canción pop en la música de cine de primera línea, en musicales como El violinista en el tejado (primer Oscar de Williams) o Cabaret, y eso aparte de la irrupción en el gremio de artistas pop como Isaac Hayes, Burt Bacharach o los mismísimos Beatles. Star Wars fue un regreso triunfal -en todos los sentidos- al clasicismo de los años dorados del Hollywood de Maurice Jarre, Alfred Newman, Miklos Rozsa, etc. La vieja forma de hacer bandas sonoras se había salvado, y gracias a Star Wars sigue viva hoy.

La escena cumbre, musicalmente hablando, de Star Wars.

A George Lucas también se le debe reconocer su parte del mérito en la concepción musical de Star Wars. Me explico. Resulta que Lucas, seguramente influido por lo que hizo Kubrick en 2001, pensaba recurrir a obras clásicas para ambientar sus aventuras galácticas. Por eso John Williams tuvo que emplearse a fondo para convencerlo de que una banda sonora totalmente original ayudaría a dar empaque a aquel universo totalmente nuevo que acababa de surgir vívidamente en el celuloide. No obstante, y posiblemente por causa del empecinamiento de Lucas, es posible detectar algunas influencias estilísticas bastante evidentes en algunas de las piezas de Star Wars, como la inevitable Los planetas de Holst en la manera de abordar las orquestaciones por parte de Herbert W. Spencer, algún fragmento de La consagración de la primavera de Stravinsky en escenas puntuales (cuando los droides R2D2 y C3PO caminan por las dunas de Tatooine) e incluso algún discreto leitmotiv de la Tetralogía de Wagner, disperso aquí y allá para deleite solo de los muy expertos. Recogiendo todo esto, amén de importantes pinceladas del estilo épico de Erich W. Korngold y Max Steiner, y sobre todo las ideas que fluían en su genial cerebro, John Williams se puso al frente de la London Symphony Orchestra y grabó la banda sonora en Inglaterra, casi en un tiempo récord. El disco fue publicado paralelamente al estreno de la película, y ha sido reeditado en múltiples ocasiones con material inédito añadido de forma progresiva, hasta un punto en el que, si no me equivoco, podemos encontrar prácticamente todo lo grabado por Williams a la venta oficialmente.

Despliege de portada y contraportada en la versión LP.

No creo que deba detenerme demasiado en la descripción de los temas que componen esta obra, y mucho menos en las escenas que acompañan (¿alguien no ha visto La guerra de las galaxias?), aunque sí es bueno subrayar algunas líneas generales en la música de esta película. Para empezar, es importante recordar que John Williams emplea leitmotivs a discreción, de forma bastante más sencilla y comprensible que el Wagner antes mencionado.

Princess Leia's Theme

Aunque hay algunos muy difíciles de reconocer cuando aparecen, destacan especialmente tres: el llamado "tema de la Fuerza", que suena, por ejemplo, en la famosa escena del atardecer con dos soles; el tema de la princesa Leia, que posee un desarrollo individual en el corte Princess Leia's Theme, aunque aparece en más ocasiones; y la breve pero intensa "fanfarria rebelde", que escucharemos sobre todo en escenas de acción, como el asalto final a la Estrella de la muerte. Tampoco debemos pasar por alto el mítico tema de la introducción, Main Title, la fanfarria que suena junto a ese preámbulo escrito sobre el negro espacial que te pone en situación; ni tampoco la divertida y original Cantina Band, interpretada por extravagantes criaturas en una taberna.

Así empieza la película, por si queda alguien que no lo sepa...

La escena de la cantina, con su banda extraterrestre. Han Solo disparó primero.

Mi preferido es el primero, el de la Fuerza, que logra hacernos viajar con la imaginación a ese pasado mítico en que los caballeros Jedi protegían la paz en la galaxia. John Williams hace posible algo tan difícil como dar forma a un cuento dentro de un cuento, el que narra Obi Wan Kenobi al muchacho Luke, que a su vez nos es narrado a nosotros con maestría por un George Lucas en estado de gracia. Kenobi usaba la Fuerza, y Lucas usaba a Williams.

Portada de la versión en CD de 1997, la más completa hasta la fecha.

Por concluir con una impresión personal, decir solamente que la banda sonora de Star Wars debió ser todo un shock sensorial para quienes asistieron al estreno de la película, y todavía hoy destaca como una proeza en el arte de la composición que no peca de excesiva complejidad y que puede ser disfrutada por un público muy amplio. Eso sí, se queda un poco "pequeña" cuando la comparamos con el vasto abanico de melodías y sentimientos plasmados en su secuela natural, su expansión conceptual cuasi-darwiniana El Imperio contraataca.


P.D. Acabo de toparme con el trailer original de La guerra de las galaxias, de antes de que John Williams añadiera su música. Aquí lo pongo, como testimonio palpable de lo distinta que habría sido la ambientación de la película sin el toque Williams:


El primer trailer de Star Wars (1977).

viernes, 1 de abril de 2011

Reeditan al Vangelis de los documentales

Gracias a la página elsewhere.com he sabido que en breve van a reeditarse tres álbumes de Vangelis, de los cuales al menos uno estaba necesitando un relanzamiento desde hacía tiempo. Se da como fecha el 25 de abril para que salgan a la venta las nuevas ediciones de L'Apocalypse des Animaux, La Féte Sauvage y Opera Sauvage, obras que tienen en común el haber sido compuestas para documentales del francés Frederic Rossif en la década de los setenta.


Una de las muchas portadas de La Féte Sauvage (de nemostudios.co.uk).

Este trío de nuevas ediciones se suma a las anteriores remasterizaciones de álbumes del griego, que comenzaron con la edición del 25 aniversario de Chariots of Fire, en 2006, y continuaron acertadamente con las de Odes y Rapsodies, las colaboraciones de Papathanassiou con Irene Papas, en 2007. Las tres novedades han tardado un poquito más de la cuenta en aparecer, aunque debemos admitir que tanto L'Apocalypse des Animaux como Opera Sauvage siempre han sido CDs bastante fáciles de encontrar en el mercado y por lo tanto no había demasiada prisa. No sucede lo mismo con la muy interesante banda sonora de La Féte Sauvage, cuyo relanzamiento a gran escala era tan necesario (o más) que el de los anteriores Odes y Rapsodies. Lo cierto es que este trabajo de 1976 ya contaba con un montón de ediciones previas en vinilo con una gran variedad de portadas distintas, en algún caso con errores tan graves como que la mitad de su contenido pertenecía a otro disco, pero nunca ha sido un álbum fácil de conseguir (bendito Megaupload, larga vida a Spotify) de manera oficial, pese a estar editado en CD.

Lo mejor es que con esta nueva tanda de remasters ya no cabe duda de que los sellos Spheric y Universal se ha tomado en serio un lavado de cara integral al catálogo del griego, de cabo a rabo, en el que hay varios trabajos muy difíciles de encontrar (¿dónde rayos venden Mask?). Además, es el propio artista el encargado de supervisar los trabajos de reedición, por lo que difícilmente habrá quejas respecto al sonido.

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