miércoles, 19 de febrero de 2020

Yes - DRAMA


1. Machine Messiah (10:22)
2. White Car (1:21)
3. Does It Really Happen? (6:27)
4. Into the Lens (8:30)
5. Run Through the Light (4:41)
6. Tempus Fugit (5:11)

Los seguidores de la banda de rock progresivo Yes deben tener bastante lío a la hora de recordar sus diferentes alineaciones a lo largo de los años. Algunos de sus miembros más icónicos han entrado y salido de Yes para este o aquel álbum, en muchos casos causando incluso que la banda decidiese en más de un momento dejar a un lado su propio nombre. El primer instante verdaderamente crítico para la continuidad de Yes, que yo sepa, fue el del abandono de los imprescindibles Jon Anderson (vocalista) y Rick Wakeman (teclista) tras el fracaso crítico, no sé si tanto comercial, del álbum Tormato (1978). Wakeman se volcaría en su carrera en solitario, iniciada bastante antes, y Anderson se embarcaría poco después en su primera grabación a dúo con Vangelis (Short Stories, 1980). El mundo de la música estaba cambiando, especialmente para el prog rock, que caminaba con titubeos hacia un sonido más pop, más accesible para una escena musical no tan receptiva hacia los excesos de antaño.

La novísima formación de Yes.

Parece que Anderson y Wakeman dieron el paso tras una buena temporada intentando grabar un nuevo álbum. Se enfrentaron los egos de los compositores más creativos con los que preferían un enfoque "democrático", hubo también algún rifirrafe económico y se fue al traste incluso un intento de grabación en un estudio de París con un productor de prestigio, con alguna costilla ya compuesta. Y en este punto es donde entra en juego la tendencia del mundo del rock a fantasear. Aunque parece que todo se limitó a una sugerencia de su mánager en común, Brian Lane, la leyenda cuenta que Steve Howe, Chris Squire y Alan White estaban dando palos de ciego en el estudio cuando se enteraron de que los músicos de moda en todo el mundo, The Buggles, estaban en la sala adyacente. 

El diseñador Roger Dean creó la portada y contraportada, como en los mejores tiempos.

Resultaba que la voz de Trevor Horn no era muy distinta de la de Jon Anderson, y Geoff Downes, sin ser un Rick Wakeman, podía hacer un apaño. En general, los Buggles podían no sólo sustituir con algo de solvencia a los miembros salidos de Yes, sino aportar ese toque moderno de la nueva ola que vendría bien al dinosaurio setentero. El resultado se llamó Drama (1980) y, si bien no es especialmente representativo del estilo de Yes ni tampoco un favorito generalizado de sus fans, sí que es un muy buen álbum sobre el que es difícil hablar mal con la perspectiva que dan los años. 

Trasera de las primeras ediciones en CD.

Personalmente, siempre he tenido problemas para escuchar los discos clásicos de Yes de un tirón (con la excepción de Close to the Edge), quizá por lo retorcidas que son algunas melodías, o quizá porque eran muy proclives a explosiones de virtuosismo instrumental algo indigestas para mi gusto, no lo sé. Pero Drama, que he escuchado por primera vez precisamente para redactar este análisis, me ha calado en seguida, como han llegado a hacerlo los mejores trabajos de los otros buques insignia del progresivo "puro", Genesis y King Crimson. Se nota que hay una vocación más comercial que en discos previos, pero lo importante está ahí, especialmente por parte de los miembros veteranos, que no sólo dan lo mejor de sí mismos, sino que logran ese equilibrio perfecto, esa democracia creativa de la que hablábamos, luciéndose en un todo elegante que no empalaga ni por asomo. Ayuda el hecho de que el álbum completo no llegue a 40 minutos de duración...

Machine Messiah

No hay temas flojos en Drama, pero con permiso del estupendo Tempus Fugit, yo me quedo con el inicial Machine Messiah ("El mesías de la máquina") y el único single editado, Into the Lens ("Dentro de la lente") que es obra precisamente de Horn y Downes, y del que hablaremos un poco más en la próxima entrada. El primero de los dos es un tema bastante duro, muy rockero, pero tiene una estructura muy compacta que te mantiene atento hasta el final y te sumerge en la experiencia de cara al resto del álbum. Into the Lens, por su parte, tiene un carácter ágil, melódico y soñador que, gracias al buen hacer de los veteranos de Yes, es llevado al terreno propio pese a ser un tema compuesto por y para The Buggles. Lo bonito es que se nota, y para bien, que los creadores de Video Killed the Radio Star están ahí, que sobreviven como una muñeca rusa dentro de otra, como metidos en la cápsula de plástico del huevo Kinder.

Into the Lens (vídeo oficial)

Lo que no salió igual de bien fue la gira posterior a la publicación del álbum, en la que la voz de Trevor Horn quedó machacada por los muchos conciertos. Especialmente duros fueron los abucheos recibidos en algún momento del paso de la gira por Gran Bretaña. Quien sí dio la talla, al parecer, fue Geoff Downes, que se rodeaba de una docena de teclados (sin la capa de lentejuelas de Wakeman, supongo) y se las apañaba bien. No es de extrañar que hiciese buenas migas con el guitarrista Steve Howe y juntos formasen parte después del supergrupo Asia, mientras que Horn buscó la comodidad de su faceta de productor. En 2011, no obstante, Horn y Downes volverían a Yes para grabar el álbum Fly from Here, convirtiéndose el primero otra vez en vocalista para una reedición retocada del mismo trabajo (Fly from Here -Return Trip) publicada en 2018.

Volvemos en unos días con la tercera y última entrega de esta historia.

5 comentarios:

Juan Pini dijo...

Una vez más, Conde, coincido mucho con tu comentario sobre este disco que, con permiso de los puristas, es de lo mejorcito de Yes. Sé que no soy objetivo: fue el segundo álbum de la banda que compré en mi remota adolescencia, y la nostalgia es un poderoso generador de criterios, pero también hay otros factores. Yes siempre fue ese grupo de obligada escucha para estar en la onda del rock progresivo-sinfónico. Y había veces que las escuchas eran eso, obligadas, que no placenteras; al menos no tanto como cuando uno oía a Pink Floyd, Mike Oldfield o incluso grupos considerados "sólo para intelectuales" como King Crimson. Yes eran capaces de hacer obras sublimes, como Relayer, y otras infumables como Tales From Topographic Oceans (doble lp, para más inri).

Creo que en este disco llevan al grupo la "revolución" que se estaba produciendo en el mundo del rock a finales de los 70: la extinción de los dinosaurios en aras de un estilo más fresco, más simple, incluso más bailable, donde los “temas” de 20 minutos ya no tenían cabida y se volvía a las “canciones”. Los miembros del grupo, que ya lo habían intentado en Tormato, aprovecharon la marcha de dos de sus vacas sagradas para sustituirlas por dos músicos que habían triunfado con un álbum que entraba de lleno en las etiquetas del Tecno Pop o la New Wave. Y el experimento salió muy bien: suenan a los Yes de siempre (la guitarra de Howe tiene mucho que ver en ello) pero liberados de la ampulosidad de otros tiempos, frescos y remozados. En la justa medida entre los interminables desarrollos de alguno de sus discos anteriores y la inmersión en el pop comercial de su siguiente trabajo. (Y para demostrar que no había que ser punk para hacer canciones de un minuto se marcan la deliciosa Man In A White Car.)

José Ramón dijo...

Este disco lo escuche muy tarde porque siempre lo evitaba por los malos comentarios de mis amigos hasta que una vez calló en mis manos, en versión cd, y lo escuche. Cual fue mi sorpresa cuando lejos de resultarme malo, me gustó bastante. No hace mucho me compré su reedición en vinilo que vuelvo a escuchar de tanto en tanto.
Esperaba más comentarios curiosos de the Age of plastic. ¿Los habrá' o pasarás directamente al siguiente disco?

El conde dijo...

Qué quieres decir exactamente con comentarios curiosos? Más anécdotas sobre el álbum?

José Ramón dijo...

Si. curiosidades sobre el disco. Nunca he visto demasiada información sobre el. Es cierto que este grupo fue bastante fugaz para la huella que han dejado.

parsick dijo...

Un album fantástico desde el primer corte hasta el último. Yo la verdad es que alucino..., un par de tipos que sacan un disco de tecnopop el año anterior son reclutados por unos dinosaurios del rock progresivo de primer nivel!! Y la cosa funciona!! No sólo funciona, sino que engendran un trabajo con una frescura de un nivel realmente sorprendente. Hasta la portada del disco es una maravilla.

Sin desmerecer a Anderson, vocalista que no voy a descubrir ahora (y que me encanta, que conste), el señor Horn hace un trabajo soberbio. Downes, lo mismo, siempre he admirado a este teclista, cuyo talento para mí es brutal. Fue una lástima que los fans fueran tan fieles al modelo anterior y no properase la incorporación de los nuevos componentes. Una verdadera pena, ya que los 80 fueron años duros para el progresivo y la frescura que incorporaban estos dos tipos habría dado frutos muy buenos (de hecho fue una década horrible para Yes, aunque "90125" fue un disco muy bueno, con Horn como productor, que cosas).

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